martes, mayo 5, 2026

La última bala

Por Facundo Sumillera, Valentin Mazzini, Felipe Campanelli, Giovanni Vigna, Blanca Duarte y Valentino Ambrune

Antoine Griezmann no juega esta Champions como una edición más. A sus 35 años, con la salida del Atlético de Madrid cada vez más cerca y con un futuro ya encaminado hacia el Orlando City de Estados Unidos, el francés sabe que esta semifinal ante el Arsenal es mucho más que un simple pasaje a la final: es su última gran oportunidad de conquistar el único título que todavía le falta.

No se trata solamente de levantar la “Orejona”, sino de cerrar una herida que lleva una década abierta. La final de la edición 2015/16 ante el Real Madrid sigue siendo una marca imposible de borrar. El penal al travesaño, la derrota por penales y la sensación de haber estado a centímetros de cambiar para siempre su historia y la del club. Desde entonces, cada Champions tuvo algo de revancha pendiente. 

El propio Griezmann nunca dejó de convivir con ese recuerdo y reconoce que aquella noche todavía lo persigue. Para el delantero ganarla no es un capricho, sería la única manera de despertarse de ese tormento y pagar esa deuda emocional. 

El cruce ante el club inglés vuelve a poner esa posibilidad sobre la mesa. El 1-1 en la ida dejó la serie completamente abierta y Antoine volvió a ser protagonista, como tantas otras noches. Fue uno de los más peligrosos del conjunto de Simeone, estrelló una pelota en el travesaño y al término del partido dejó una frase que resume su presente: “Tengo muchísimas ganas de llegar a esa final. Me he preparado mucho para ello”. Su mensaje no fue casual. Detrás de esas palabras hay una despedida en construcción. 

Porque Griezmann ya juega con la conciencia de quien sabe que el tiempo no espera. Tras doce años vinculados al Atlético de Madrid, repartidos en dos etapas y con un breve paso por el Barcelona de por medio, el francés se prepara para cerrar uno de los ciclos más importantes de la historia reciente del club. Su llegada a la MLS a partir de julio, marcará el final de una era donde se convirtió en símbolo, referente y máximo goleador del “Colchonero”: Por eso mismo es que esta Champions pesa distinto. No es una más. Es la posibilidad de despedirse en la cima.  

Su marca en la historia del Atlético ya está asegurada: máximo anotador con 212 tantos en 496 partidos, campeón de la Europa League, Supercopa de España y de Europa; y sin duda alguna, pilar de la era de Simeone en la institución. El conquistar esta edición de la máxima competencia europea, es un objetivo que no persigue solo, sino una gran obsesión que comparte con el entrenador, quien perdió dos finales al mando del equipo.

“Va mucho más allá de amor”, expresó el delantero al hablar de vínculo con la institución. No sólo se refirió al cariño y al agradecimiento, sino que remarcó el sentido de pertenencia. Su relación con el “Cholo”, a quien considera incluso un amigo, también resalta el por qué no es una despedida más. Desde adentro del vestuario se percibe de la misma manera. Sus compañeros luchan junto a él para lograr su cometido: despedirlo con la “Orejona” en brazos y cerrarle la herida. Porque ya no se trata del jugador, sino lo que representa para el club.

Este 5 de mayo, el Emirates Stadium será el escenario de esa posibilidad. Allí, frente al Arsenal, Griezmann jugará sabiendo que no existe otra oportunidad. Que después de tantos goles, de tantas finales y de tantos intentos frustrados, esta puede ser la noche en la que se logre la clasificación a la gala que lo defina todo.

El fútbol no siempre concede revanchas. A veces, apenas ofrece una última chance. Y Griezmann sabe que esta es la suya.

La última bala.

Más notas