viernes, febrero 20, 2026
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Gripe A, cuando la pelota no se paró

Por Matías Cavallero

Hace no mucho tiempo, hace apenas once años, el mundo sufrió el embate de una pandemia con características muy similares al Covid-19, enfermedad que tiene en vilo a la humanidad. El nuevo coronavirus cuenta en miles a los infectados y a sus víctimas mortales todos los días, y tiene a la gran mayoría de la población global confinada en sus hogares, en lo que, por el momento, parece la única solución para mitigar este flagelo. La gripe porcina es el antecedente más próximo.

En prácticamente todos los países, incluidos aquellos que se vanaglorian de tener las mejores ligas del mundo, la actividad futbolística se frenó en el primer trimestre de 2020, dejando a la deriva la definición de los torneos más trascendentes. La salud pública viene primero. En 2009, cuando la gripe H1N1 se presentaba en Veracruz para establecerse en varios confines de la tierra, las medidas tomadas por las organizaciones internacionales fueron bien distintas.

El primer caso importado en Argentina llegó en abril de aquel año, pero se detectó dos semanas después debido a que el portador ingresó asintomático al país desde la Ciudad de México. La bola de contagios se extendió a partir de junio, épocas en las que acechaba un frío intenso y las condiciones climáticas eran propicias para el esparcimiento del virus.

En julio, el Gobierno, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, decidió suspender las clases y extender las vacaciones de invierno un mes más. En medio de una circunstancia inédita, cuando 1.600 personas se encontraban infectadas en las 24 provincias y ya habían fallecido otras 30, debía disputarse la última fecha del Torneo Clausura 2009. Los ribetes del destino eligieron aquel momento para que, al mismo tiempo, los dos candidatos al título se enfrentasen: Huracán, con 37 puntos; y Vélez, que acumulaba 36 unidades, jugaban el partido más trascendente del campeonato.

Se barajó postergar el encuentro para más adelante, cuando las autoridades nacionales lo analizaran conveniente; otra de las alternativas había sido definir al campeón a puertas cerradas. Sergio Massa, actual Presidente de la Cámara de Diputados –partidario del aislamiento obligatorio en épocas de coronavirus- y jefe de Gabinete en aquel entonces, había dictaminado la posición del Gobierno: “Respetamos la actualidad individual de cada cual de concurrir a los estadios, aún cuando se desaconseja”.

Tras una reunión del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en la que el Fortín postuló el pedido de jugar el encuentro con público (de lo contrario, hubiera sufrido una pérdida de recaudación cercana a los $600.000), se determinó que el evento deportivo se realizara normalmente. Julio Grondona, presidente en ese momento de la entidad con sede en Viamonte, había dado su parecer: El criterio es respetar lo que digan las autoridades médicas, pero en lo personal no estoy de acuerdo en suspender la fecha”

La opción de postergar el cotejo no convenció a nadie; los vencimientos de contratos complicaban esa idea, tal como la continuación de la actual Copa de la Superliga, de la cual apenas se jugó una jornada. Poco les importó a los responsables de los clubes la aparición de los síntomas de la gripe A en Alejandro Martinuccio, exjugador de Chicago, apenas una tarde después de aquel mitín. El nivel de delirio subió hasta en los fanáticos que se prestaban a comprar las entradas. La hinchada visitante podía colmar las tribunas, y las 40.000 butacas disponibles para ambas parcialidades estarían repletas de barbijos, alcoholes en gel, pero también una inconciencia colectiva. “Si me enfermo, sólo le pido a Dios que me permita llegar al domingo con vida para ver a Huracán campeón”, asumía orgulloso un fan Quemero en la previa del juego, que acabaría con una polémica victoria de Vélez por 1-0 en el Amalfitani, gracias a aquel gol de Maxi Moralez, tras una falta de Joaquín Larrivey al arquero Gastón Monzón. 

Otra contienda definitoria debía jugarse en territorio bonaerense: Estudiantes y Cruzeiro buscaban la gloria eterna y consagrarse en la Copa Libertadores. La final, que se disputó en el formato de ida y vuelta, esperaba el recibimiento de los Mineros por parte de los Pincharratas en el primer duelo en el Único de La Plata. La dirigencia de la “Bestia Negra” intentó evitar la normal realización del encuentro, asegurando que la toma de decisiones por parte del fútbol argentino “dejó a todos muy preocupados”. Los brasileños no pudieron postergar la cita, que acabó 0-0 un 8 de julio. Los dirigidos por Alejandro Sabella serían campeones en el Mineirao una semana después.

El epicentro del virus fue el más perjudicado en términos futbolísticos, pero no tomó medidas drásticas tal y como ocurrió con la pandemia del COVID-19. Durante la disputa del Clausura 2009 en México, apenas se jugaron tres partidos de la fecha 15 y de la 17 sin público, y sólo la jornada 16 en su totalidad no contó con las parcialidades en las tribunas. Para los periodistas y fotógrafos era obligatorio el uso de barbijos y también debieron mantener cierta distancia con los jugadores. Las fuertes repercusiones se generaron en torno a la competición que, a la postre, tendría a Estudiantes como ganador.

Los duelos de octavos de final del torneo continental tenían en su menú a las Chivas de Guadalajara enfrentando a San Pablo y a San Luis cara a cara con Nacional de Uruguay. En un principio, los cotejos que tenían que jugarse en el país azteca se aplazaron una semana. Luego, y ante la negativa de brasileños y uruguayos de trasladarse a México, la propuesta de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) fue que las contiendas se produjeran  a partido único, con los norteamericanos en condición de visitante. El acuerdo final constó en la clasificación directa de San Pablo y Nacional a los cuartos de final, la retirada de San Luis y Chivas del campeonato y su participación en la edición 2010 desde la ronda de 16 equipos.

Anteriormente, en el enfrentamiento entre el equipo de Guadalajara y Everton de Viña en Chile, se había dado un polémico cruce entre Héctor Reynoso, defensor del conjunto visitante, y Sebastián Penco, delantero de los locales: sabiendo del miedo general por el H1N1, el mexicano le tosió en la cara al argentino.Me dio la pauta también ver que se espantó el rival cuando hice eso, que retrocedió; vi la cara de espantado y lo insistí más”, había exclamado en aquel momento el central. En México , finalmente, el virus provocó más de 70.000 casos y cerca de 11.000 fallecidos.

Europa, que también padeció las consecuencias de la enfermedad con 4.000 muertos, continuó con las competiciones de forma normal, pese a que en diversos países varios futbolistas fueron contagiados. Previo al comienzo de la edición 2009/10 de la Bundesliga, una médica alemana pidió a los fanáticos no darse la mano, besarse y abrazarse” durante la celebración de un gol. En Francia, un Mónaco alicaído y peleando el ascenso a la Primera División de la Ligue 1 contó con cuatro futbolistas infectados, pese a que no se viralizaron los nombres. Sí debió aplazarse, en octubre, un duelo entre el Olympique de Marsella y el PSG, que entre sus filas acarreó tres casos: Jeremy Clement, Mamadou Sakhó y Ludovic Giuly.

El gran Barcelona de Pep Guardiola, que conquistó todos los títulos posibles en su primera temporada, tuvo a Eric Abidal y Yaya Touré entre los contagiados. Pero sin dudas, el caso más bizarro se produjo en Inglaterra. Más de un equipo, entre ellos el Manchester City, acumuló portadores del virus, pero tres futbolistas del Blackburn Rovers contrajeron la enfermedad pocos días antes de disputar un duelo de Premier League ante el Chelsea. Carlo Ancelotti, entrenador de los Blues, había minimizado los casos: “No estoy preocupado, la gripe no sólo está en el campo sino que está en todos lados. Queremos pensar en jugar, eso es todo. Sé muy bien qué tengo que hacer si contraigo el virus; es una prescripción de mi abuela, leche caliente, alcohol y vino tinto”.

Hoy, en pleno brote del coronavirus, que suma cada día más casos en todas partes del mundo, se toman otros recaudos. Gran parte de las naciones tomaron la determinación de establecer una cuarentena obligatoria y la pelota, al menos por un tiempo, se frenó. Las recomendaciones, en 2009 y ahora, son las mismas: constante y correcto lavado de manos, toser y estornudar en el pliegue del codo, desinfectar objetos de uso cotidiano y airear los ambientes. Para la gripe A hay vacuna. Para el COVID-19 no. La gran diferencia es que ahora, hay que quedarse en casa. Para que la cotidianeidad y el fútbol vuelvan a ser moneda corriente.

“El fútbol japonés cambió con la llegada de Iniesta”

Por Marcos Cressi

Durante los primeros años del profesionalismo de la J. League, varios futbolistas argentinos, como Alberto ¨El Beto¨ Acosta, Néstor ¨Pipo¨ Gorosito, Ramón Díaz, entre otros jugaron en la liga japonesa. En la actualidad, el único que juega en la primera división del fútbol nipón es Leandro Desábato, mediocampista del Cerezo Osaka. En la entrevista, nos contó por qué llegó a Japón, la importancia del arribo de Iniesta, las medidas que se están tomando en el país asiático para prevenir la expansión del nuevo Coronavirus, entre otros temas.

Desábato nació el 30 de marzo de 1990 en Murphy, una pequeña localidad en la Provincia de Santa Fe con menos de cuatro mil habitantes, según el último censo del 2010. Con 20 años, debutó en el primer equipo de Vélez Sarsfield, club en el que hizo las inferiores y jugó más de 100 partidos. Además, consiguió ganar 3 títulos (Torneo Clausura 2011, Torneo Inicial 2012 y Supercopa Argentina 2013). Luego, fue traspasado al Vasco da Gama de Brasil y tras su buen paso por el conjunto brasileño, Leandro fue vendido al Cerezo Osaka. 

¨Se me presentó la oportunidad. El Cerezo Osaka es un club grande en Japón y conocido mundialmente. Sabía que años atrás había jugado Diego Forlán. Además, me pareció interesante el desafió de jugar en Asia, ya que su fútbol está creciendo mucho y tiene grandes futbolistas ¨. 

Cuando Leandro llegó a tierras niponas, se encontró un país diferente al que esperaba y al que le costó adaptarse. Cultura, religión, tradiciones muy diferentes a los países de Sudamérica. Además, aún hoy en día, mantiene la dificultad de la barrera idiomática. 

¨Me sorprendió mucho. Antes de llegar tenía otra visión de lo que podía ser Japón. Me encontré un país muy seguro, tranquilo, limpio. Tiene una cultura y creencias muy distintas a las nuestras. Al principio, me costó adaptarme. El cambio es bastante. Lengua, tradiciones y formas de vivir muy distintas. El japonés (idioma) es muy difícil. Sin traductor es complicado mantener conversaciones fluidas con mis compañeros. Tuve que aprenderme algunas palabras para comunicarme dentro de la cancha. Pero me fui acostumbrando con el correr de los días ¨.

El futbolista surgido de las inferiores de Vélez arribo en un gran momento de la J. League. Gracias a las incorporaciones de futbolistas europeos de relevancia mundial, el nivel futbolístico y competitivo de la liga aumentó. En las últimas tres AFC Champions League, el torneo de Asia más importante, los equipos nipones llegaron a la final, ganando dos. Además, está aumentando el número de japoneses que salen a jugar a las ligas del Viejo Continente. Como son los casos de Takefusa Kubo y Hiroki Abe, que fueron transferidos al Real Madrid y FC Barcelona respectivamente

¨Me encontré un fútbol muy dinámico y con muy buenos jugadores. El futbolista japonés evolucionó bastante. Hay muchas jóvenes promesas que los clubes importantes no dudan y lo intentan comprar. En la actualidad se pueden ver varios nipones jugando en Europa en un gran nivel¨. Además, el futbolista nacido en la Provincia de Santa Fe recordó su debut en el Cerezo Osaka ante el Vissel Kobe: ¨Fue increíble. Una experiencia inolvidable poder debutar ante el Vissel Kobe de Iniesta, Villa y Podolski y vencerles en un estadio repleto ¨.

En 2018, Andrés Iniesta dejo el FC Barcelona para jugar en el Vissel Kobe. Esta transferencia no solo fue un antes y un después para el conjunto de la Prefectura de Hyogo, si no también para el fútbol japonés. El club nipón desde la llegada del histórico mediocampista español ganó sus dos primeros títulos (Copa del Emperador 2019 y Supercopa de Japón 2020), mientras que la J. League rompió su récord de promedio de asistencia a los estadios tras superar por primera vez la línea de las 20 mil personas por partido.

¨El fútbol nipón es otro desde su llegada, sin dudas. Desde su llegada, los del Vissel Kobe y todo Japón tienen la suerte de disfrutar y tener a una leyenda del fútbol mundial, como Andrés (Iniesta)¨. 

En la temporada pasada, el Cerezo Osaka de Desábato finalizó en el quinto lugar de la tabla de posiciones. Muy cerca de los puestos que daban un lugar para los Play Offs de la AFC Champions League. Este año, cuando se reanude el torneo, buscarán mejorar su posición, pero para eso deberán medirse ante grandes rivales que ofrece la J. League, como el Yokohama F. Marinos

¨El Marinos es el último campeón del torneo y siempre es candidato a ganarlo. También hay otros muy buenos equipos. El Kawasaki Frontale, Kashima Antlers, Sanfrecce Hiroshima o el Vissel Kobe que son equipos muy fuertes y que se reforzaron muy bien para afrontar esta temporada. Nuestro objetivo de este año es superarnos como equipo, terminar lo más alto posible en la tabla e intentar pelear todos los torneos. Tenemos muchas esperanzas de lograr algo importante este año ¨.

Leandro es dirigido en el conjunto nipón por el entrenador español Miguel Ángel Lotina, ex entrenador de RCD Espanyol: ¨Lotina es un gran entrenador y estratega. Trabaja muy bien en lo táctico y la forma de cómo transmitirle al jugador su estilo de juego”. Además, en el plantel tiene de compañero a una de las grandes promesas del fútbol japonés: Jun Nishikawa, que durante el último Mundial Sub 17 convirtió tres goles y dio dos asistencias. Nishikawa es un futbolista con muchas condiciones que con apenas 18 años lo demuestra en las selecciones juveniles.

Los simpatizantes japoneses tienen una gran admiración por las hinchadas del fútbol argentino. Varios Ultras del fútbol nipón suelen hacer canciones imitando el ritmo de las canciones del fútbol argentino. A pesar de esto, el ambiente en la cancha es muy diferente.

El hincha japonés vive de otra manera el fútbol, su pasión lo transmite diferente. Esto no significa que no sean apasionados. Cantan y alientan, pero van a la cancha a ver un espectáculo. Las hinchadas llegan juntas y no hay conflictos entre ellas. Aplauden al equipo rival. Esas cosas no se ven en Argentina ¨.

En la actualidad, Japón y el mundo entero están viviendo un momento complicado luego de la propagación del nuevo Coronavirus (COVID19), que ya infectó a más de mil personas en el país asiático y más de 300 mil en total en el mundo. Este virus provocó que varias competiciones deportivas se suspendan, entre ellas la J. League, y los Juegos Olímpicos de este año para el 2021. 

La situación está muy delicada. No solo en Asia, sino también en Europa. Acá, se suspendieron todas las actividades deportivas y se están tomando los cuidados necesarios de higiene para evitar más contagios. Hay mucha preocupación por los Juegos Olímpicos. Si siguen aumentando el número de casos, no se sabe qué pasará”.

El mundo paró la pelota

Por Federico Pineda

Cinco días después de arrancar la Copa de la Superliga, la dirigencia de la AFA cedió ante el pedido de los jugadores y el fútbol dijo basta, por ahora, hasta el 31 de marzo, pero el último fin de semana dejó en claro que la salud no tiene importancia cuando hay tres puntos en juego.

A la dirigencia argentina se le pide celeridad para tomar medidas en tiempos de crisis, pero al único club que acata la voluntad de sus empleados se lo caratula de “individualista” –como así lo hizo el presidente de Lanús Nicolás Russo- en pos de seguir con el show. Los poderosos querían que arranque la Copa de la Superliga y así lo hicieron a puertas cerradas. Sino, había pérdida de puntos. Lograron hacer sentir el rigor a casi todos los clubes, uno se declaró en rebeldía y, cinco días más tarde, se le da la razón.

El caso del jugador de River Thomas Gutiérrez que regresó hace algunos días de Paraguay tras lograr el subcampeonato de la Copa Libertadores Sub-20 con el club y tuvo síntomas compatibles con el Covid-19 -el examen dio negativo- alertó a todo el plantel Millonario que decidió tomar una medida al respecto: no presentarse a jugar el duelo del último sábado a las 17:45 horas frente a Atlético Tucumán por la primera fecha del torneo a causa del riesgo que suponía un posible contagio. Así lo hicieron saber en un comunicado subido a las redes sociales del club en la noche del último viernes.

Respaldados por el Presidente de la institución, Rodolfo D´Onofrio, y el entrenador, Marcelo Gallardo, tanto Leonardo Ponzio como Ignacio Fernández levantaron los teléfonos para buscar apoyo de sus colegas Nicolás Bertolo, de Banfield, y Lucas Licht, de Gimnasia. Ambos equipos darían el puntapié inicial del certamen en La Plata a las 19 horas en un duelo muy importante por la tabla del descenso.

A la par de estas gestiones, empezó a circular durante el mediodía de ese viernes una carta dirigida a los Presidentes de la AFA, Claudio Tapia, y de la Superliga, Marcelo Tinelli, escrita por la Subcomisión de médicos del fútbol. En el escrito sugerían la suspensión como medida para salvaguardar la salud de los jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, entre otros. Sin ir más lejos, el primer encuentro tenía a Julio César Falcioni (63 años) como técnico del Taladro que, tiempo atrás, atravesó un cáncer, una neumonía y un proceso de quimioterapia. En una situación muy similar aparece el técnico de Boca, Miguel Ángel Russo (63 años), que se curó de un cáncer de próstata y ambos se encuentran en los grupos de riesgo pasibles de contraer esta enfermedad. El entrenador de Banfield estaba de acuerdo con sus dirigidos y sostuvo que no se debió jugar este fin de semana, pero los dirigentes tomaron la decisión por ellos. “Nos dijeron que si no salíamos a jugar nos sacaban puntos”, declaró en TyC Sports.

Las medidas pedidas por los especialistas de la salud también fueron desoídas por Sergio Marchi, Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), que ese mismo viernes hizo oficial el arranque de la copa siguiendo los lineamientos dispuestos por el Ministerio de Salud de la Nación y les pidió a los médicos que “firmen y pongan el número de la matrícula” en aquella carta que no habría tenido el aval de varios de los clubes denominados “grandes”. Además, terminó diciendo que si se paraba el fútbol, debía pararse todo el país.

A contramano de sus dichos, este lunes en TyC Sports declaró que iba a respetar la “voluntad de sus futbolistas” ya que el “90 por ciento” querría la suspensión. ¿Qué cambió del viernes hasta hoy? Han pasado muy pocos días y, en ese trayecto, el Gobierno Nacional dictaminó la suspensión de clases hasta el 31 de marzo, se empezó a emplear el trabajo a distancia y se licenció a los mayores de 60 años salvo en el sector de la medicina. Ya no era seguro estar fuera de casa. En ese trayecto, el fútbol argentino se convirtió en el único de Sudamérica que aún no había declarado la suspensión total a excepción de Brasil que suspendió los campeonatos salvo la Federación de Fútbol de Bahía que continuará el campeonato estadual de allí las próximas dos fechas con estadios a puertas cerradas.

La situación en Sudamérica

Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela son los otros que le dijeron basta a la pelotita por un tiempo y priorizaron la salud de los protagonistas. Los dos primeros fueron los últimos en declarar la suspensión y en el país trasandino uno de los jugadores ya advertía que se corría atrás del virus. “Ya hablamos con el gremio de jugadores que cuando haya un caso de coronavirus en un futbolista, suspendemos todo”, alertó el uruguayo Ignacio Lemmo, jugador de Deportes Puerto Montt de la segunda categoría del fútbol chileno, en declaraciones a la radio de su país Sport 890.

En contraposición, Uruguay fue uno de los primeros que tomó la decisión de suspender el fútbol en el continente tras la suspensión de todos los espectáculos públicos por parte de su mandatario Luis Alberto Lacalle Pou que, a diferencia de la Argentina, sólo necesito la confirmación de sus cuatro primeros casos de coronavirus en el país para dictaminar la resolución. Acá se necesitaron 65 casos positivos de Covid-19, dos muertes y el miedo de los jugadores a un posible contagio masivo como ya está ocurriendo en varios países del continente europeo, epicentro de la pandemia.

Italia esperó demasiado 

¿Cual es el límite que se corre por poner en riesgo la salud de los jugadores? En el caso de Italia, se decretó la suspensión cuando el brote llegó a más de 10000 casos y el fútbol no estuvo exento. Germán Pezzella, jugador argentino de la Fiorentina, dio positivo por el Covid-19 al igual que otros 10 futbolistas como sus compañeros en la Fiore Dusan Vlahovic y Patrick Cutrone junto a Manolo Gabbiadini, Omar Colley, Albin Ekdal, Antonino La Gumina, Bartosz Bereszynski, Fabio Depaoli, Morten Thorsby de la Sampdoria y Daniele Rugani de la Juventus. Este último caso produjo que los planteles de la Vecchia Signora e Inter quedarán en cuarentena tras saberse que Rugani contaba con la enfermedad después de haber ido al banco de suplentes en el último duelo entre ambos equipos, con victoria por 2-0 para el equipo de Turín con un gol del argentino Paulo Dybala, el pasado 8 de marzo por un encuentro correspondiente a la 26° fecha de la Serie A. Tres días después, se suspendió la actividad hasta el 3 de abril.

Por detrás de China, Italia es el que tiene mayor cantidad de casos y muertos con más de 24 mil afectados por el virus y 1809 decesos al cierre de esta nota. Toda Italia se encuentra en cuarentena para evitar la propagación del virus. España le sigue en el continente con más de 9400 casos confirmados, 335 fallecimientos y sólo en Madrid hay más de 3500 personas afectadas por el virus.

Además, Ezequiel Garay fue el segundo argentino y el primero en hacer oficial que tenía este virus en la primera división española junto a dos de sus compañeros del Valencia José Luis Gayá y Eliaquim Mangala que se suman a Paco Camarasa y Juan Aliaga, delegado y médico del equipo valenciano respectivamente. Estos casos se agregan a los ya positivos de Jonathan de Jesús del Elche y Martín Ortega, directivo del Leganés. En consonancia al resto del continente, LaLiga había adoptado la medida de suspender el fútbol hasta el 31 de marzo, pero todo parece indicar que podría extenderse más de lo pautado porque también se suspendió la final de la Copa del Rey que se iba a disputar el 18 de abril entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad en el Estadio de la Cartuja ubicado en Sevilla.

Como ya hemos dicho, el epicentro de la pandemia está en Europa tal cual lo declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 13 de marzo y la falta de medidas a tiempo pusieron en riesgo a toda la población. Sin embargo, Inglaterra va a contramano de la lógica y es uno de los casos más llamativos.

Inglaterra prioriza la economia

El gobierno encabezado por el primer Ministro Boris Johnson está priorizando la economía para los que sobrevivan y apuesta a extender el pico del brote hacía los meses de verano para no colapsar el Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés). El mandatario catalogó al Covid-19 como “la peor crisis de la salud pública” y advirtió que “muchas personas morirán y muchas familias perderán a sus seres queridos antes de tiempo”. El Gobierno quiere desarrollar inmunidad en la población y espera que el 60 por ciento de los habitantes del Reino Unido (unos 36 millones de habitantes) contraiga la enfermedad.

Dada esta realidad, 229 científicos de universidades británicas firmaron una carta abierta a la sociedad dando muestras de las pérdidas humanas que supondría una determinación que carece de rigor. En China ya hay casos de personas que se curaron y, a los pocos días, recayeron en la enfermedad. Esto se suma a los dichos recientes de la OMS que establecen que las personas curadas aún pueden seguir contagiando el virus por otras dos semanas y se recomienda mantener el aislamiento.

A pesar que hay un poco más de 1500 casos confirmados hasta la fecha, el director científico del Gobierno británico, Patrick Vallance, estima que hay entre 5 a 10 mil personas afectadas por el virus y dijo que la situación empeorará en las próximas cuatro semanas hasta llegar a un nivel parecido al que atraviesa Italia con un sistema de salud colapsado den el que los médicos debieron empezar la cruel tarea de elegir a quien salvar primero.

Pero a contramano de todo Europa, se decidió que las escuelas, universidades, teatros y pubs sigan abiertos. Semejante acto de temeridad ante la propagación del virus se sumó a los 6200 corredores presentes este domingo en la Media Maratón de Bath. Solo asistieron la mitad de los inscriptos a la carrera. Los maratonistas dejaron de lado uno de los consejos para prevenir el contagio como la aglomeración de mucha gente en un lugar específico. Pero esto no es todo. También la Premier League pudo haber visto acción bajo un clima de contagio extremadamente alto si Mikel Arteta, técnico del Arsenal, y Callum Hudson Odoi, jugador del Chelsea, no daban positivo por coronavirus. Hasta el 12 de marzo se iba a jugar la fecha con público. Al día siguiente, se detectaron ambos casos y se declaró la suspensión con “la intención de regresar el 4 de abril” como reza el comunicado de la Premier.

¿Por qué hizo falta que Arteta cayera enfermo para que las autoridades inglesas tomaran la decisión?”, se preguntaba Wayne Rooney, jugador y entrenador del Derby County, en su columna publicada por The Sunday Times tras el test positivo que dio el entrenador del Arsenal, días después de conocerse que el plantel quedará en cuarentena tras haber tenido diálogo el pasado 27 de febrero con el Presidente del Olympiakos, Vangelis Marinakis, (horas después se supo que era portador del Covid-19) durante el duelo de vuelta que definió la eliminación de los Gunners a manos del equipo griego por los 16avos de la Europa League, competencia que suspendió todos los compromisos que se iban a disputar entre el 17 y 19 de marzo al igual que la Champions League y aún es una incógnita cómo se definirán ambos certámenes.

El examen positivo de Arteta motivó el enojo de Angelo Ogbonna, defensor italiano del West Ham, que antes de saberse esta noticia jugó ante el equipo inglés y se sometió -sin saberlo- al riesgo de ser contagiado por coronavirus. En declaraciones para el Corriere della Sera, calificó de “inaceptable” que se haya disputado ese partido y había asegurado que el Reino Unido aún no había comprendido el riesgo de este virus al igual que lo expreso su coterraneo y entrenador del Everton, Carlo Ancelotti en la Gazzetta dello Sport: “Todavía no se han dado cuenta de la gravedad de la situación”.

La falta de medidas a tiempo en Europa y la inacción de la población, por la cual muchas personas se fueron de vacaciones cuando se les pedía que hagan uso de la cuarentena, son consecuencias que no puede pasar por alto Sudamérica para no sufrir un desborde en su sistema de salud. Salvo contadas excepciones como Uzbekistan o Letonia, entre otros países donde se sigue jugando, en el continente sudamericano el fútbol siguió congregando gente de forma innecesaria el último fin de semana. Los jugadores, el cuerpo técnico, los técnicos de la televisión, la seguridad privada, los policías a cargo de cada operativo policial, entre otros.

Argentina jugó y paró

En ese contexto, la Argentina fue el último en tomar conciencia y, a través del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, presidido por Matías Lammens -expresidente de San Lorenzo-, instó a suspender el fútbol junto a los entrenamientos. La medida fue acatada por AFA y Superliga. El parate se dará, por ahora, hasta el 31 de marzo, pero nadie descarta la ampliación de esta fecha porque el 20 de marzo arranca el otoño de cara a un virus que sobrevive más tiempo en temperaturas más frías y se esperan muchos más casos para los próximos meses en el país.

Por lo pronto, la decisión de aplazar la Copa América que el país iba a albergar este año junto a Colombia se suma a la suspensión de la Eurocopa con su posterior reprogramación y ambas competencias continentales se desarrollarán entre el 11 de junio al 11 de julio del 2021. Esto sucede en un contexto donde se cree que el virus puede mutar en su fisonomía y aumentar el número de casos en todo el mundo dentro del futuro cercano.

El primer partido que no verá la luz tras la suspensión será el duelo por los 32avos de la Copa Argentina entre Independiente y Villa Mitre de Bahía Blanca, que se iba a disputar el pasado martes 16 y fue reprogramado para el 1 de abril en el estadio de Lanús. El día después que se levanta la suspensión.

A pesar  de que el accionar de River fue aplaudido, no fue acompañado por sus colegas que recibieron otras directivas de sus superiores y, muchas veces, “son los que mandan” como declaró el central de San Lorenzo, Fabricio Coloccini, en charla con Fox Sports tras la victoria por 3-1 frente a Patronato en Paraná. A la misma hora que se jugaba el encuentro, el mandamás de la institución de Boedo, Marcelo Tinelli, firmaba el comunicado de Superliga en respuesta al mensaje del Millonario donde alertaba sobre posibles sanciones al club de Núñez si no se presentaba a jugar frente al Decano.

hLa televisión impone sus condiciones, pero el circo romano que se crea alrededor de los futbolistas puso en riesgo su propia integridad física. Como dijo el capitán de Patronato, Bruno Urribarri, en TyC Sports el día después de la derrota ante San Lorenzo: “Si prima la lógica, debe pararse. Nunca quisimos jugar, pero las decisiones la tomaron los poderosos”. Esta vez la pelota estuvo desde el lado de los futbolistas que impusieron su postura ante un gremio que no pudo imponer su decisión de parar el inicio de una copa que se creó para rellenar un calendario vacío de fechas. Es momento de parar la pelota porque sino la pelota se va a parar sola.

Noah Lyles, el joven maravilla

Por Gonzalo Sarmiento
Veintidos años, compositor de canciones de hip-hop y rap, amante de los personajes cinematográficos y televisivos a tal punto de lucirlos en sus propios calcetines, con un gran gusto del arte y la moda, y un contrato firmado con Adidas cuando cumplió los 18, ¿Quién hubiera imaginado que un atleta que reúne particulares características, y a una corta edad, superaría un record que sólo lo tenía un tal Usain Bolt?
Se trata del estadounidense Noah Lyles, un jóven corredor nacido en Gainesville, una ciudad ubicada en Florida (EEUU), que ganó dos medallas de oro en las pruebas de 200 metros y 4×100 en el Mundial de Atletismo de Doha 2019, y que, al igual que el basquetbolista LeBron James, con su enorme talento sólo le bastó correr rápido en su escuela secundaria de Washington para dar un gran salto al profesionalismo y sin dar pasos en alguna universidad.

Apenas 12 años tenía Noah cuando descubrió que practicar atletismo sería su destino. Con un pasado en la gimnasia, donde se centró en salto de altura y mantiene una marca de 2,03 metros que alcanzó en 2015, el joven norteamericano, cuyos padres también fueron atletas en sus pasados universitarios, vive un presente inmejorable para su edad, compartiendo las mismas marcas mundiales que el velocista jamaiquino,y preparándose para competir las pruebas de atletismo en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio.

Dejar el colegio, ser madre adolescente y romper récords mundiales

Por Ian Rodríguez

La atleta keniata Brigid Kosgei tuvo todas las excusas para no haber roto el récord mundial femenino en maratones el año pasado. Cuando ella tenía 17, su madre soltera, que la crió junto a sus seis hermanos, no podía pagarle las cuotas del colegio en su último año. Lo abandonó. Dos años después, Kosgei dio luz a gemelos en el auge de su adolescencia.

La educación en Kenia es privada, costosa y de mala calidad. “La cuota superaba los 1500 dólares. Mi mamá me insistía en que siga pero no quería que pida más plata”. Kosgei caminaba 10 km ida y vuelta desde su casa hasta el colegio (Tulwa Girls Highschool, Nandi County), ahí descubrió que el correr era para ella. “En el camino, me cruzaba atletas y pensaba que podía ser como ellos”.

La maternidad en África, en general, es sinónimo de matrimonio, como el que tuvo Brigid con Mathew Mitei, con que además compartió entrenamiento. En 2014, ella con 20 años, dio luz a gemelos, Faith Chepchumba y Brian Kibet.

Su entrenador, el ex maratonista Eric Kimaiyo, le propuso unirse a un campo de entrenamiento (Kapsait Nike Athletics Camp) previo a convertiste en mamá. Tras estar en pausa un año, Brigid tomó la oferta de su coach y así se preparó para la competencia.

El marido se quedaba cuidando a los niños mientras que la joven ganaba desde sus primeras maratones en Porto, Portugal (2015) hasta lo que fue romper el récord mundial femenino en maratones, en Chicago, EEUU, en 2019. Llegó a terminar la competencia en 2 horas 14 minutos y 4 segundos dejando atrás la marca de la británica Paula Radcliffe de 2h15m25s en 2003.

En su puesta a punto de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Kosglei disputó en febrero una media maratón (son 21 km, la mitad que en las maratones)en Ras Al Kaimah, Emiratos Árabes y salió segunda con una marca de 1h4m49s.

Milak, el nadador que quiere destronar a Phelps

Por Lautaro Daniele

El que no arriesga no gana, y sin dudas Kristof Milak arriesgó su salud y, con gran ahínco, triunfó en el mundo de la natación. Episodios de asma sumados a una cirugía cardíaca para corregir un bypass coronario fueron situaciones que tuvo que atravesar el húngaro de 20 años para ser quien es hoy.

Para muchas personas quizás sea conocido por superar uno de los récords mundiales de Michael Phelps, el deportista olímpico más condecorado de la historia. Fue en el Mundial 2019 de Gwangju, en los 200 metros mariposa donde el joven registró un tiempo de 1:50:73, 88 centésimas menos que el del estadounidenseestablecido en Roma 2009.

Sin embargo, durante los Campeonatos de Europa Júnior en 2017, Milak también logró la mejor marca de la historia de su franja de edad en el mismo estilo de nado: 1:53:79.

Desde Campeonatos Europeos hasta Juegos Olímpicos de la Juventud y Mundiales, siempre estuvo parado en lo más alto del podio y registra 20 medallas de oro, demostrando que las adversidades solamente lo son si uno las deja ser.

Caster Semenya, una polémica inagotable

Por Agustina Leonis
El Mundial de Berlín 2009 marcó un antes y un después en la carrera de Caster Semenya. La campeona olímpica en Londres 2012 y Río 2016 fue acusada de no ser mujer, por lo que la Asociación Internacional de Federación de Atletismo (IAAF) la obligó a tomar una “prueba de sexo”, examen que nunca se realizó en hombres, y que no se realiza en todxs lxs deportistas de alto rendimiento. Luego de la revisión con diferentes médicos, entre ellos un ginecólogo y un especialista en género, el veredicto fue que no cumplía con los parámetros de “mujer”, ya que no posee útero ni ovario pero sí testículos no descendidos. Semenya es hermafrodita, al igual que el 1,7% de la población, según lo informado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Luego de 11 meses de agotadoras discusiones por parte de la sudafricana donde ella afirmaba su sexo, la dejaron volver a competir en el 2010.

Actualmente, luego de una reforma en abril de 2018, la IAAF cambió el criterio de testosterona en lxs competidorxs, la mujer debe tener entre 0,7 a 2,8 nanomoles por litro de sangre y el hombre 6,9 a 34,7, por lo cual Semenya quedó afuera de los parámetros por tener cinco nanomoles por litro de sangre. Para poder competir es obligada a realizar un tratamiento hormonal, o competir en la categoría de hombres. Con apelaciones, Semenya pude atrasar esta reforma hasta 2019, pero no alcanzó para que pudiera participar del Mundial.
Ahora, la campeona mundial en 800 metros en Berlín 2009, Daegu 2011 y Londres 2017 se encuentra fichada para el JVW, un equipo de fútbol femenino de Sudáfrica, para jugar en la máxima categoría en el 2020.

Ianis Hagi, el heredero de la ilusión rumana

Por Marcos Cressi

El fútbol rumano está a unos meses de vivir un hecho histórico. Volverá a disputar los Juegos Olímpicos de Verano después de 56 años, ya que no se clasificaban desde Tokyo 1964. Entre las figuras de la posible selección juvenil del país de Europa Central se encuentra Ianis Hagi, hijo del histórico mediocampista ofensivo Gheorghe Hagi, más conocido como El Maradona de los Cárpatos.

Ianis vivió 21 primaveras, tiene una altura promedio para un hombre rumano, el pelo negro y el típico peinado con los costados rapados. Nació en Estambul un 22 de octubre de 1998, mientras su padre jugaba para el Galatasaray de Turquía, donde ganó ocho títulos (entre ellos una Europa League y una Supercopa de Europa ante el Real Madrid).

Su estilo de juego hizo que aparecieran comparaciones con su padre, quien se caracterizó por sus tiros de larga distancia, el regate y su capacidad para crear situaciones de gol, ya sea asistiendo o convirtiéndolo él mismo. A diferencia de su progenitor, Ianis jugó en diferentes posiciones del campo, ya sea como segundo delantero, extremo, volante ofensivo o hasta de volante central.

Debutó con 16 años en el Viitorul Constanta, un equipo fundado en 2009 por su padre en el distrito de Constanta, que se encuentra al sur de Rumania. En junio de 2015, se ganó la capitanía del equipo y un año después fue vendido a la Fiorentina de Italia. El conjunto italiano lo hizo debutar en la Serie A en octubre de ese mismo año en la victoria 5-3 ante el Cagliari.

Tras dos años en el equipo juvenil del club italiano, volvió al conjunto rumano y contribuyó con seis goles en 14 partidos para que el equipo se clasifique a la Primera Fase Clasificatoria de la UEFA Europa League. En la siguiente temporada consiguió ganar la Copa de Rumania tras vencer 2-1 en tiempo extra al Astra Giurgiu. En aquella competencia, disputó tres partidos y anotó la misma cantidad de goles.

En noviembre de 2018, Ianis realizó su debut en la selección mayor de su país en la victoria 3-0 ante Lituania, por la Liga de Naciones de la UEFA. Al año siguiente, disputó la Fase Final del Campeonato Europeo Sub 21 y logró un suceso histórico para el fútbol rumano. Junto con George Puscas, logró llevar al combinado juvenil a las semifinales del torneo y clasificar a los próximos Juegos, que disputarán en julio de este año en Tokyo. Luego del torneo, fue fichado por el KRC Genk de Bélgica, que en enero de este año lo cedió al Rangers FC de Escocia.

La corredora que usa su talento para hacer cumplir los sueños

Por Thomas Somoza

Frente al Estadio Nacional de Jamaica —ubicado en Kingston, capital del país— yace una estatua de una mujer con el brazo derecho en alto, su puño cerrado y gritando con la cabeza en dirección al cielo. Esta obra artística representa a Shelly-Ann Fraser-Pryce, velocista de 33 años; ganadora de seis medallas de oro entre Juegos Olímpicos y Campeonato Mundial de Atletismo en 100 metros; madre de Zyon, a quien tuvo por cesárea hace más de dos años; y embajadora de UNICEF que aboga por la salud de niños y niñas.

La atleta nació en Kingston y creció en un pueblo en el centro de esa ciudad llamado Waterhouse (el nombre se debe a que cuando llueve las casas se llenan de agua). Fue criada por su madre Maxime, vendedora ambulante, junto a sus dos hermanos y bajo un mismo lema: “¿Tienes talento? Úsalo”. Tuvo una infancia difícil. “A veces no teníamos suficiente para comer, iba a la escuela sin dinero para el almuerzo”, contó la jamaiquina.

En 2010 le fue ofrecido el puesto de Embajadora de Buena Voluntad. Luego de aceptarlo, expresó: “A través de mi trabajo con UNICEF, quiero ayudar a los niños jamaiquinos a hacer realidad sus sueños. Quiero ayudarlos a comprender que tienen derechos y que esos derechos deben protegerse. Quiero que crean que nada es imposible”.

En un video grabado para la página de UNICEF, habló sobre los beneficios en la salud de los niños al amamantarlos. También se lamentó porque lo que se recomienda son seis meses de lactancia materna y en Jamaica el promedio es de tres. Por último, manifestó su apoyo a la iniciativa del Hospital Amigo de los Niños para certificar que los centros de salud tienen recursos necesarios para apoyar a las madres al amamantar.

La medallista olímpica opera su propia fundación caritativa llamada “Fundación Pocket Rocket” (por su apodo que significa “Cohete de Bolsillo” en inglés por su pequeña contextura física —1,52 metros y 52 kilos— y su velocidad —sus 10,71 segundos son la cuarta mejor marca de la historia—). Con ella ayuda a financiar a los atletas jóvenes con su educación y les da apoyo deportivo. “Quiero darles a los estudiantes la oportunidad de no tener que preocuparse de dónde vendrá su próxima comida, su próximo libro”, afirmó en una entrevista al Daily Telegraph en noviembre de 2019.

Licenciada en Desarrollo Infantil y Adolescente en  la Universidad Tecnológica de Jamaica, expuso sus ideas en Mundo Deportivo para que el país caribeño vaya por buen camino: “Para ser exitosos como nación, debemos invertir en más programas, entrenadores, universidades y tecnología para ayudar a que el deporte crezca en Jamaica”.

El embarazo la dejó fuera de la temporada en 2017. Pero volvió y en 2019 conquistó el Campeonato Mundial de Doha, Catar, en el estadio Khalifa con su larga cabellera teñida de arcoíris en un tiempo de 10,71 para festejar con un sonriente Zyon sobre sus brazos. Ya confirmó que Tokio 2020 serán sus últimos Juegos. Contó que está trabajando muy duro y se adelantó: “Si gano otra medalla, será histórico”.

Cuando el diablo te acaricia

Por Franco Sommantico

A la sede del Club Atlético Independiente que da sobre la avenida Mitre la visita con frecuencia un diablo devenido en pulidor de pisos. El edificio es alto y antiguo y en las paredes despintadas y con manchas de humedad se percibe el paso del tiempo. Adentro todo es rojo o blanco: las escaleras, las barandas, los arcos con los que la gente juega al fútbol. Los pasillos, por donde casi un siglo atrás pasaba seguido afinando sus guitarras y poniendo a punto los bandoneones el compositor de tangos Aníbal Troilo junto a Floreal Ruiz y su orquesta para entretener a los jóvenes del barrio cuando no existían los boliches ni las fiestas electrónicas, son largos y angostos. Cuando alguien habla, la voz se escucha varias veces, como si fueran el interior de una caverna.

Julio Ramón García acaba de cruzar callado el pasillo que conduce al buffet. Atraviesa la puerta con una energía que pocas personas tienen a su edad. El hombre que lo atiende, que debe llevar toda una vida detrás del mismo mostrador, como todos los tipos que atienden los buffets en los clubes de barrio, lo saluda con la cabeza cuando lo ve entrar. Julio García apoya la bolsa roja que trae colgada en el hombro, la misma que lleva a todos los partidos, se acomoda en su silla y después saluda. Recién cuando está bien sentado y cómodo, saca de la bolsa roja una edición especial que publicó la revista El Gráfico en el 2005 para conmemorar los cien años de historia del club Independiente y cuenta, con orgullo, que fue el primer y único hincha en salir alguna vez en la tapa. 

Julio García, disfrazado de diablo, se convirtió en el único hincha de Independiente en salir en la tapa de El Gráfico.

 

Para esa época, su personaje ya era un símbolo del club y contaba con cierto renombre y popularidad. Ya había organizado una de las caravanas de gente más grande que se haya visto en el mundo, se había sacado fotos con medio planeta, había regalado cientos de miles de chupetines a nenes y nenas en las tribunas y había fundado, el 26 de marzo, el día del hincha de Independiente. 

Así que primero hay que saber cómo fue que Julio Ramón García, un hombre jubilado que a sus 69 años pule y plastifica pisos de parquet con 10% de descuento para los amigos, se convirtió —después de haber trabajado en su juventud como periodista para el diario La Razón y La Opinión, de haber sido modelo en varios desfiles y de haber participado como extra en algunas telenovelas y películas, entre ellas “Carne”, junto a la Coca Sarli, y de haber actuado con Soledad Silveyra en la serie “Entre el cielo y la tierra”— en El Gran Diablo.

 

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La historia comienza a principios de la década del 90, en cancha de Racing. Julio García estaba en la tribuna visitante con un amigo y una máscara de diablo en la mano, que llevaba de vez en cuando. Independiente hacía mucho que no ganaba un clásico. Había una especie de maldición, y por distintas circunstancias, cada vez que se enfrentaban e Independiente iba ganando, se lo empataban o daban vuelta. Ese partido lo ganaba Independiente uno a cero. Julio García se puso la máscara y le dijo a su amigo:  “Si hoy ganamos no me la saco nunca más”. Cuando terminó de acomodársela, Gustavo López hizo el segundo gol. Y Julio García no se la sacó nunca más.

A partir de ese momento, su personaje se fue haciendo cada vez más conocido y, en poco tiempo, la gente comenzó a reconocerlo. “Empecé a ir por todas las tribunas y cada vez me pedían más fotos. Sin exagerar, si hoy en día cobrara por lo menos un peso la foto, me haría más de mil pesos por partido. La gente hace cola. Una vez que entro, mil personas me saludan, porque hace 60 años que voy a la cancha. “Agarra a mi bebé”, dicen algunos, y empiezan a hacer cola. Estoy como quince o veinte minutos por tribuna, y las recorro todas”, asegura.

 

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Una vez un señor le pidió que se sacara una foto con su nene, pero éste, apenas lo vio, se puso a llorar del miedo. Ahí comprendió que tenía que hacer algo, y para el siguiente partido llevó una bolsita roja —la misma en la que llevó El Gráfico al buffet— repleta de chupetines para regalarle a los chicos. De esa manera resolvió un problema, pero se compró otro.

—Tengo que subir y bajar cientos y cientos de escalones con la bolsa que pesa cuarenta kilos por todos los chupetines que llevo.

— ¿Pero de dónde salen los chupetines? ¿Los pagás vos?

—Los chupetines los compro y durante veinte años los pagué de mi bolsillo. Gasto quinientos pesos por mes en chupetines. En estos veinte años (saqué la cuenta), regalé como cincuenta mil pesos. ¿Pero qué recibo yo? Reconocimiento, cariño, afecto, me abrazan, lloran, me dicen cosas increíbles. Tener gente que este abrazándote y diciéndote cosas así es impagable. Igualmente, el club hace unos cinco años me empezó a pagar los chupetines. Yo voy, los compro en una distribuidora, traigo la boleta y el club me la devuelve. Está todo claro, como yo siempre dije que soy un personaje gratuito al servicio del club, quiero que la gente lo sepa.

– ¿Por qué creés que tu personaje le llegó tanto a los hinchas?

– En realidad, lo que yo veo es que como nadie te regala nada, en ninguna cancha, de pronto aparecí yo, empecé a regalar y eso llegó. Trabajé siempre gratis para el club y por eso no me gusta que me digan que soy el número uno, porque para mí los numero uno son los hinchas de San Luis que no pueden venir a la cancha y lo tienen que escuchar por la radio y se quieren matar. Yo a esos tipos los valoro mucho. Nunca digo que soy más que otro, al contrario, trato de que el personaje también sea humilde. La gente es muy receptiva a lo que yo le doy, y así lo mismo.

 

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Desde principios de los ´90 se lo puede ver a Julio García alentando a Independiente en todas las canchas, siempre con la máscara del diablo.

 

A García le hicieron entrevistas de Australia y España e, incluso, la televisión japonesa y la televisión francesa le hicieron notas desde que sale de su casa hasta que llega a la cancha,  mientras la gente lo va saludando. “Yo tardo dos horas para hacer siete cuadras, porque la gente me va parando y me dice “Vení a sacarte una foto” o “Vení a tomar algo con nosotros” y saludo sin parar hasta que llego a la cancha. Una vez ahí, empiezo el recorrido tirando chupetines a lo loco, el que levanta la mano tiene chupetín. Es terrible cómo se emociona la gente cuando aparezco en un lado y le regalo algo, no lo pueden creer”, enfatiza El Diablo. 

 

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Rubén jugaba al fútbol con Julio García en un club que, paradójicamente, se llamaba La Academia. Durante un viaje a Brasil entró a un negocio de chucherías, vio una máscara de diablo y se la compró.

“Rubén me dio la máscara. Yo me puse una bandera como capa, ya tenía la camiseta, me compré un pantalón rojo y unas zapatillas y con eso me armé mi primer disfraz”, relata. El mismo que usó por varios años, hasta que sucedió un episodio bastante confuso en la cancha de Rosario Central. Resulta que el entonces campeón de la fórmula 4 lo había invitado a Julio García a ver a los santafesinos ante Independiente. “Dale, veni que yo te llevo”, le había dicho, y él aceptó. Salieron temprano en una camioneta Ford Ranger, y cuando llegaron a la cancha, ocurrió por primera vez lo que nunca antes. Mientras hacía la fila para ingresar, un policía le dijo: “Con esos chupetines y esa máscara no vas a poder pasar”. Julio García se quedó paralizado sin saber bien qué decir. Estaba acostumbrado a que la policía lo saludara y hasta le pidiera fotos. Jamás le habían rechazado el ingreso a un estadio y, sin embargo, le estaba ocurriendo. “Pero escuchame una cosa -le respondió- ¿cómo no voy a poder pasar si ya fui a todas las canchas del fútbol argentino?. 

—Discúlpeme, señor, pero usted no va poder pasar.

— ¿Por qué?

— En esa bolsa trae elementos contundentes.

—Pero oficial, son chupetines, de qué elemento contundente me habla. La gente se los come.

—Mirá si se lo metés en un ojo a alguien —argumentó el oficial.

—No, la explicación que usted me está dando no es convincente. Nunca nadie me acusó de una cosa así, y tampoco los ando revoleando por todos lados, los entrego en la mano. Además me conoce todo el mundo, ¿cómo me dice que no puedo entrar?

En ese momento los hinchas que venían atrás iniciaron un murmullo y comenzaron a silbar. “Como no vas a dejar pasar al diablo” gritaban unos. “Payaso”, decían otros. Pero el oficial siguió firme con su decisión.

—No, maestro, con eso no vas a entrar.

Julio García se dio media vuelta frustrado y caminó las cuadras hasta la camioneta. Dejó el disfraz, el bolso con los chupetines y los documentos.

Cuando terminó el partido, todos los autos estacionados en las pocas cuadras que lo separaban de la camioneta en la que habían ido tenían los vidrios rotos. Caminaron con la ilusión de ver la Ford Ranger intacta, pero cuando llegaron se encontraron con la sorpresa: no tenía parabrisas.

 “Tuvimos que volvernos desde Rosario sin parabrisas. Se llevaron todo: mi disfraz, los papeles del coche, mis documentos y plata. Ni los chupetines dejaron. No sé para qué habrán querido tantos chupetines. Cuando pasó eso, Hugo Barrueco, que en ese entonces era el vicepresidente de Independiente, agarró y me compró un traje nuevo hecho por un modista. Y de ahí en adelante le hice la cruz a Rosario”, cuenta Julio Ramón García.

 

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El nuevo disfraz dice haberlo usado siempre él. Nunca se lo prestó a nadie, salvo una vez en la cancha de Vélez, en la que estuvo obligado a hacerlo. Julio García estaba viendo el partido desde el paravalancha. La tribuna estaba casi completa; el hombre que vendía las Coca-colas tenía que hacer figuras de contorsionismo para pasar entre las camisetas rojas. El partido estaba por terminar. En un momento, vio cerca suyo a un grupo de policías que daban la sensación de estar buscando a alguien y, de pronto, le tocaron el hombro: era Pablo “Bebote” Álvarez, en ese entonces jefe de la barra brava. Julio García lo conocía desde muy chico, tanto a él como a varios integrantes de la barra más.

— ¿Qué haces acá? Te está buscando toda la policía —le dijo García.

—Ya lo sé, boludo, necesito que me prestes el disfraz para poder salir.

García se quedó unos segundos pensando. No podía decirle que no al jefe de la barra, tenía miedo de no pasar más a la cancha. Los policías seguían merodeando. Un grupo se quedó vigilando las puertas y los otros se separaron y comenzaron a buscar por distintas zonas. Algunos hacían visera con la mano para taparse el sol y ver con mayor claridad. Era solo cuestión de tiempo, entonces, se sacó la máscara, la capa, el traje y se los dio. Cuando terminó el partido, Bebote Álvarez salió por la puerta del estadio tocando una corneta y saludando a los policías. Algunos chicos se le acercaron y le pidieron fotos: “!Ey diablo! ¡Diablo!”. No me rompan las pelotas, respondió Bebote. Julio García iba detrás y sintió la impotencia de Peter Parker cuando caminaba por la calle y asaltaban a una abuelita. Sintió como toda la empatía que había generado con su gente se le iba por la borda, entonces, para que no pensaran mal, les dijo a los chicos con voz bajita, casi susurrando:

—Ese no es el verdadero diablo, ese no soy yo.

 

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Julio García, que fue quien eligió -junto con el grupo Centenario- al 26 de marzo como el día del hincha de Independiente, al lado de Bochini.

 

Un 10 de diciembre de 2003, Julio García estaba viendo la televisión sentado en el sillón de su casa. Mientras hacía zapping por los canales deportivos, de pronto vio uno que le llamó la atención. La cámara enfocaba la cancha de Gimnasia de La Plata, donde habían como cinco mil personas. El graf decía: Día Internacional del Hincha de Gimnasia de La Plata. Julio García al principio se rió, pero después dijo: “¿Cómo puede ser que ellos tengan un día internacional del hincha y nosotros, que somos más grandes, no?”. Y ahí se le metió la idea en la cabeza. Juntó a cien hinchas por las redes sociales, organizó un asado en Wilde y se pusieron de acuerdo para establecer un día del hincha de Independiente.

La primera fecha que pusieron fue el 22 de diciembre, porque en el 83’ habían mandado a Racing a la B, pero cuando llegó el momento de festejar, fueron solo treinta personas. García dice que la gente no fue por las fiestas de fin de año, así que para el año siguiente decidió hacer algo distinto. Con el pretexto de los cien años de la fundación del club, se reunió con veinticinco hinchas y crearon un grupo al que llamaron “Centenario”. La idea era hacer una caravana de gente el primero de enero, pero una semana antes ocurrió la tragedia de Cromañón y, aunque ya tenían todo alquilado, decidieron postergarlo por respeto a los familiares de las víctimas.

La nueva fecha fue el 26 de marzo. García y el grupo Centenario salieron a recorrer todos los barrios de Buenos Aires juntando plata y promoviendo el evento. Iba disfrazado de diablo y repartía volantes y folletos por Avenida Corrientes, Florida, Ezeiza, Palermo y Monte Grande. 

“Esa logística que hicimos fue sin ayuda de nadie —dice García—. Incluso, contratamos un grupo de cien personas de seguridad al que le pagamos para que pusieran un cordón, nos cuidara y hubiera cierto orden”.

 

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Cuando llegó el día, García fue temprano, a las tres de la tarde. Entre él y el grupo Centenario jugaron a adivinar la cifra de gente que iría. El más disparatado —él— dijo cincuenta mil personas. A las seis de la tarde fue hasta la Avenida de Mayo y había solo doscientas. “Me quería ir. En realidad, me quería matar, porque yo decía, ‘qué papelón’”. Pero a medida que fue pasando el tiempo, cada vez se acercaba más y más gente.

Floreal Ruíz, nieto del famoso cantante de tangos, fue cerca de las siete de la tarde con un grupo de amigos de la infancia: “Salimos de Flores, en colectivo, hasta la 9 de Julio. Ahí nos pusimos a cantar y a saltar con el resto de la gente. Después arrancamos la caminata hasta la sede del club y el puente Pueyrredón era una locura”.

Toda la gente de seguridad que habían contratado, cuando vieron la cantidad de personas que había, se fue. El Gran Diablo iba a la cabeza, como estandarte. En un momento se subió a una moto y comenzó a recorrer hacia atrás las cuadras y cuadras repletas de gente. Cerca de Constitución se cruzó con la policía y le preguntó si más o menos habían calculado la cantidad de gente. Dice que le respondieron que por todo el ancho de lo que era, y las cuadras que abarcaban, había alrededor de cien mil personas.

“Esa tarde los hinchas de Independiente hicieron algo fuera de lo común, porque en el mundo no está registrado que en una ciudad se hayan reunido cien mil personas sin provocar ningún desmán”, asegura García.

Al día siguiente, la caravana salió en la tapa de todos los diarios y, su personaje principal, el hombre que la ideó, se convirtió en leyenda.