lunes, febrero 16, 2026
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Diego Monarriz: “Dirigir San Lorenzo fue algo extraordinario”

Por Juan Manuel Sangregorio

Diego Monarriz debutó como jugador en San Lorenzo de Almagro, el club de sus amores, en 1987 de la mano de Héctor Veira. Ocupaba la posición de enganche. No tuvo mucho rodaje en el “Ciclón” y en 1992 estuvo un corto tiempo en el fútbol sudafricano. Luego pasó por All Boys, Belgrano y se retiró en el Porvenir en 2001.

Como el fútbol era su gran pasión, rápidamente se incorporó al cuerpo técnico de las divisiones inferiores de San Lorenzo y tiempo después también estuvo en las formativas de River Plate y Vélez Sarsfield. Desde 2015 a 2017, trabajó como ayudante de campo de Eduardo Coudet en Rosario Central y Tijuana de México.

Al año siguiente, volvió a San Lorenzo y fue campeón local al mando de la reserva. Su gran oportunidad llegó a finales de 2019, cuando dirigió al primer equipo durante 10 partidos (cuatro victorias, dos empates y cuatro derrotas). Actualmente, a los 52 años, está a cargo otra vez del equipo de reserva, con el cual le tocó sufrir el parate que generó la pandemia e coronavirus ya que los entrenamientos volvieron recién a mediados de septiembre.

  • -¿Cómo viste el rendimiento de los jugadores en la vuelta a los entrenamientos? ¿Pudieron adaptarse rápido?

– Fue complejo para ellos trabajar dentro de su casa. Además no todos tenían la posibilidad de hacerlo en un espacio al aire libre. Por suerte, el cuerpo es sabio y ellos son deportistas hace mucho tiempo y se adaptaron rápidamente. Ahora al aire libre lo vienen llevando bastante bien, con muchas ganas, que eso supera muchas actitudes.

  • -¿Cuál fue la rutina de ejercicios durante las primeras prácticas?

– Más que nada trabajamos con lo que llamamos andariveles, y a distancia para que los chicos no tuvieran contacto. También hicieron trabajos aeróbicos y anaeróbicos ya con pelota. Nada de unificar ni hacer ruedas de pase. Teníamos diez futbolistas y hacíamos dos turnos de cinco, para que no se toquen y se mantengan espaciados. El trabajo era el mismo para todos.

  • -¿Tuvieron muchas dificultades o incomodidades entrenándose de manera virtual?
  • – Fue difícil. Más que nada porque el hecho de estar encerrado también te afecta en lo anímico. Después, el otro problema fue que vía Zoom a veces no te agarra el Internet. También, nuestra idea era que los chicos no volvieran a los entrenamientos con muchos kilos de más y que mantuvieran su físico. El resto se readapta, porque al no tener competencia lo podemos ir llevando de a poco.

– Este año no habrá Copa de la Liga Profesional para la reserva. ¿Creés que esto le puede servir a San Lorenzo para prepararse de mejor manera al próximo campeonato?

– Es relativo. Yo creo que antes de fin de año se van a organizar y jugar algunos partidos amistosos. También estuvo la idea de hacer en diciembre una copa de reserva para que los chicos compitieran. Nada raro, solo para que los chicos vuelvan a jugar y nada más. 

– ¿Qué diferencias encontraste entre dirigir a la Primera y dirigir a las divisiones inferiores?

– Es muy diferente. De una manera estás tratando con profesionales y de la otra con chicos amateurs, más allá de que algunos puedan tener contratos. En la primera estás más expuesto con los resultados, y en las juveniles es un contínuo aprendizaje. En una competís por ser campeón o entrar en copas y en la otra pueden ir a verte como máximo 80 personas. Además, la primera es más exigente porque el fútbol argentino no te espera. La mayoría es el partido tras partido. Te guste o no, solo importan los resultados.

– ¿Qué consejos les das a los juveniles para que vayan tomando confianza antes de llegar a primera?

–  A mí me gusta trabajar en base al error semanal del chico, para que pueda explayarse el día del partido de una manera más suelta. No soy de esos entrenadores que se vuelven locos. Me gusta corregir lo que es semanal y lo que no se trabajó en la semana, evito inculcárselo al jugador el día del partido. Les digo que jueguen tranquilos, que demuestren lo que saben y que si están donde están es por algo.

– ¿Qué cosas, tanto buenas como malas, aprendiste durante tu ciclo de diez partidos como DT del primer equipo?

– Para mí fue una bendición. Fue algo extraordinario. No puedo pedir más. Obviamente hubiese estado mejor seguir. Hay cosas imborrables que las llevo en el corazón y no me las voy a olvidar en la vida, cómo competir contra grandes equipos y entrenadores. Nunca me imaginé que iba a estar yo ahí.

– ¿Te gustaría volver a tener otra oportunidad? 

– Nunca se sabe qué pasará en el futuro. Aunque si vuelvo a dirigir en Primera, no creo que sea en San Lorenzo. Me siento capacitado y sin temores para dirigir a cualquier equipo, pero también estoy bárbaro en el club cumpliendo mi rol..

– Durante esta etapa, tuviste diferencias con Ángel y Oscar Romero, ¿considerás que la prensa exageró mucho ese conflicto y se dijeron cosas que no pasaron?

– Lo que pasó fueron cosas que puede vivir cualquier entrenador. No fue ninguna pelea ni nada por el estilo. Entiendo también que la prensa tiene que sacar datos y comunicarlos, pero en este caso no es que me peleé con los jugadores ni hubo ninguna falta de respeto. Fue algo interno que sucedió en un partido y no pasó más nada. A las 24 horas ya había terminado.

– Antes de llegar a primera fuiste ayudante de campo de (Eduardo) “Chacho” Coudet en Rosario Central y Tijuana. ¿Qué cosas positivas aprendiste de él?

– De él aprendí lo que es el optimismo, las ganas y la perseverancia. Es una persona con una cabeza muy fuerte y ganadora. Tenemos una relación muy buena. Humanamente es un tipo sensacional porque te deja trabajar y te da libertad en el día a día. No me sorprende para nada lo que logró en Racing y en Inter de Porto Alegre.

– Con respecto a tu carrera como jugador, ¿te hubiese gustado jugar más tiempo? ¿Cuáles fueron los motivos de tu retiro?

– Yo estaba prácticamente entero para jugar, no tenía lesiones y estaba bien con mi peso. El problema fue que conllevaba un montón de situaciones, como pasaba antiguamente en el ascenso, porque las situaciones económicas de los clubes eran malas y a veces pasaba muchos meses sin cobrar. En esos momentos tenés que dejar de lado ese egoísmo de “sigo jugando al fútbol” porque tenés hijos y una familia.

– ¿Viviste alguna experiencia insólita durante tu paso por la Liga sudafricana?

– En el año en el que estuve todavía regía lo que fue el apartheid, aunque en sus últimas. Solo rescato dos cosas muy lindas: el partido contra el Milan en el estadio Ellis Park con la presencia de Nelson Mandela, que además nos entregó una medalla a cada uno; y la otra fue cuando paramos en un hotel en Johannesburgo y un día bajamos a desayunar y vimos entrar a un personaje con sus custodios… era Muhammad Ali.

 

Belocopitt: del fracaso en Ferro al éxito en Monteros

Por Matías Cavallero

En el año 2003, Tucumán se erigía ante uno de los hitos deportivos más grandes de la historia de la provincia. Una pequeña ciudad, de apenas 23.000 habitantes, disfrutó de históricos como Waldo Kantor y Hugo Conte disputando cada pelota como si fuera la última. No fue magia: Monteros logró su primer subcampeonato en la temporada 2003/04 y, en la posterior edición, se quedó con el trofeo. El equipo de vóley recibió, en aquella oportuna gesta, una colaboración indispensable.

El empresario Claudio Belocopitt, actual accionista del canal América TV, llevó a Swiss Medical a ampliar su rango de conocimiento más allá de la medicina privada. Sin embargo, meses antes, sufrió la mayor de las desavenencias; su incursión en un Ferro Carril Oeste quebrado y en licitación quedó trunca. Y él, involucrado en una causa judicial que aún deja cicatrices en Caballito. A 17 años, lo cuenta en primera persona para El Equipo.

Contador público e hincha fanático de Estudiantes de La Plata, uno de los treinta hombres más ricos de la Argentina –poseedor de una riqueza que alcanza los US$ 440 millones, según  Forbes- piensa, traga y comienza: “Soy fanático del deporte desde chico. Inicialmente nosotros buscábamos una licencia para entrar al vóley por insistencia de Marcelo (Tinelli), mi amigo personal. Lo primero fue intentar ver si podíamos hacerlo con Ferro. Sinceramente, no estábamos muy interiorizados en aquella realidad del club”.

Tras convertirse en una institución modelo en los años 80 –cerca de 40.000 socios, dos campeonatos Nacionales de fútbol, tres en básquet, títulos en vóley y otras disciplinas-, el Verdolaga había quebrado en 2002 tras desmanejos dirigenciales y un contexto socioeconómico complejo. La decisión de la justicia, a través del decreto del exmagistrado Rodolfo Herrera, llevó a un Órgano Fiduciario a comandar los destinos y las arcas del club. El equipo profesional de fútbol quedó a cargo de Gerenciar S.A., de Gustavo Mascardi. Todas las otras actividades, incluyendo lo social, habían sido entregadas a Swiss Medical Sports; aquel contrato siquiera llegaría a firmarse.

“Parecía interesante generar una sinergia entre salud y deporte, hubiera sido un gran proyecto. Podríamos haber puesto a Ferro a la altura de los mejores clubes en Argentina. El club tiene una ubicación geográfica fantástica. De todos modos, solo presentamos un bosquejo. Cuando nos presentamos para la licitación, yo vi venir lo que iba a pasar. Acerqué el proyecto y dije que lo haríamos solo si los hinchas estaban de acuerdo. Me decían que no había ni agua caliente. Empezaron a poner objeciones que creo que no son”, afirma el empresario, aún enojado por las expresiones de algunos fanáticos, a quienes cataloga de “grupo político”.

Belocopitt no tarda en ofrecer detalles: “Algunos se oponían a cualquier cosa; decían que nuestra participación era perjudicial para el club. Hasta un socio – Eduardo Sreider, ex vocal, en una entrevista con Página 12- comentó que yo iba a echar gente. Un absurdo. Hay que mirar los estudios como empresario: he tenido quince empresas y nunca despedí a nadie. Hubiese contratado más empleados. Nunca se iba a hacer un negocio porque en las actividades no hay para sacar, hay para poner. La gente siempre mira la parte mala de la historia, los que protestaban no tenían que pagar los sueldos de nadie. Yo ya me resigné, es un caso paradigmático de lo que son las cosas en Argentina. La gente siempre dice que ‘de alguna manera nos van a cagar’. Nuestro único beneficio iba a ser el del marketing deportivo”.

Consultado por el rol de Pablo Herman, vicepresidente de Swiss Medical, que formaba parte de la Comisión Directiva de Boca durante la gestión de Mauricio Macri al frente del Xeneize, responde: “No sé si él estaba en 2003 allá, pero tenía un rol pasivo. No entiendo por qué su participación en Ferro hubiera sido un conflicto de intereses. No veo que para invertir en gimnasios, piletas y canchas tuviese que estar afuera de todo”. Sin embargo, la relación entre Belocopitt y Ferro no acabó allí; los jerarcas de la empresa de medicina debieron ir a juicio oral como “colaboradores indispensables” del juez Herrera, de quien se supo, a través de una cámara oculta del programa “Telenoche” en el año 2004, que quería licitar el estadio para construir un shopping.

“Quedamos todos vinculados en esa causa espantosa. Es un récord absoluto; no pisé el club, no recibí nada porque la transacción no se hizo, y tenía cero conocimiento con Herrera, que después estuvo ligado al negocio de la tierra. Para que seamos colaboradores deberíamos haber recibido un beneficio, y eso no pasó. Después, el rol del juez con respecto a otras actividades es otra cosa, por eso él sigue en juicio y a nosotros nos sobreseyeron. Estoy muy arrepentido, aprendí que no me meto más en lugares donde los que están del otro lado no tienen nada que perder”, expresa el empresario, dolido y ofuscado. Una década y media después, la herida sigue abierta.

Sin embargo, la experiencia en el vóley con Monteros lo levantó de las cenizas deportivas: “Allá alquilamos la licencia dos años y fue hermoso. Vivimos una emoción enorme. Un equipo tucumano ganó un título profesional por primera vez en la historia”.

Hoy, su preocupación radica en el porvenir del fútbol argentino: “Ojalá nos demos cuenta que todo puede ser un desastre antes que un orgullo. Los clubes están fundidos, los dirigentes no responden por las consecuencias. Los campeonatos no le importan a nadie. No hace falta ser genio para ver cómo está esto; a nivel selección, flojito, perdemos la condición de potencia. Hay que mirar lo que está pasando en otros países”.

Para el empresario, la solución pasa por la inyección de capitales privados en las instituciones sin fines de lucro: “Es imprescindible que pase porque el derrumbe es abrumador. Todos estos cambios son complejos y requieren máximo consenso. No ha funcionado hasta el momento porque cuando vos tenés una mayoría que quiere que las cosas no cambien, es muy difícil. Si sacás a los grandes, el resto están todos complicados”.

Belocopitt no descarta sumarse a otro proyecto en el futuro. Una eventual llegada de las sociedades anónimas deportivas (SAD) podría impulsarlo a dar el gran salto hacia el fútbol. Los antecedentes de gerenciamientos –Belgrano, Racing, Quilmes- no fueron positivos. Y en Avellaneda 1240, los socios dieron su veredicto definitivo: las puertas están cerradas.

 

Fútbol femenino: la salida fue Ezeiza

Por Julián Salvia y Florencia Pereira

Luego de haber conseguido la profesionalización en marzo de 2019, el fútbol femenino argentino creció a pasos agigantados. Con este gran cambio, el campeonato nacional de primera división comenzó a tener una mayor visibilidad, provocando así que el mercado de pases extranjero comenzara a fijarse en los talentos del país.

Bajo el contexto de la pandemia por Covid-19, muchas jugadoras han decidido seguir su carrera en el exterior (principalmente en Europa) debido a las grandes oportunidades económicas y deportivas que ofrece el Viejo Continente. El hecho de emigrar a otros países les permitirá a muchas de ellas dedicarse únicamente al fútbol y no como sucede en Argentina, donde la gran mayoría deben cumplir una doble función laboral aparte de entrenarse.

Todos estos éxodos causaron un rearmado dentro de los equipos del fútbol nacional, que analizaron nuevos fichajes para mejorar los planteles, o directamente apostaron a mantener sus bases, anunciando la renovación de contratos vigentes de cara al próximo torneo. Los conjuntos que más sufrieron la salida de futbolistas al exterior son la UAI Urquiza y Racing, que perdieron jugadoras claves para la escuadra.

El proyecto de permanecer con una base y extender contratos fue el más utilizado en las demás instituciones. Entre ellas, las que más renovaron fueron Estudiantes de La Plata, River Plate, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y San Lorenzo.

Gracias a la visibilidad que recibe actualmente el fútbol femenino tanto nacional como internacional, las jugadoras argentinas tuvieron la posibilidad de emigrar a distintos continentes, entre ellos Europa y Asia, sin dejar de lado que varias se mantienen en América. Algunas futbolistas pegaron el salto al exterior después de grandes citas como la Copas América 2010, 2014 y 2018, y el Mundial de Francia 2019, pero también muchas lo lograron este año en plena pandemia. Así se divide el éxodo actualmente:

España:

  • Florencia Bonsegundo (UAI Urquiza- Sporting Club de Huelva), actualmente en Valencia.
  • Vanesa Santana (Boca Juniors- Estudiantes de Guárico- Atlético Huila- América de Cali- EDF Logroño), ahora en Sporting Club de Huelva.
  • Ruth Bravo (Boca Juniors y CD Tacón), hoy en Rayo Vallecano
  • Aldana Cometti (Boca Juniors a Granada) actualmente en Levante.
  • Vanina Correa de San Lorenzo a Espanyol.
  • Estefanía Banini (Club Las Pumas de Mendoza, Colo-Colo, Washington Spirit, Valencia) hoy en día en Levante.
  • Solana Pereyra de UAI Urquiza a UD Tacuense.
  • Amancay Urbani de Club Atlético Belgrano a Deportivo Alavés.
  • Milagros Menéndez de Racing a Granada CF.
  • Adriana Sachs de la UAI Urquiza a UD Collerense.
  • Belén Potassa (UAI Urquiza- Albacete), actualmente en Córdoba CF.
  • Sofía Schell de la UAI Urquiza a Córdoba CF.
  • Karen Vénica de la UAI Urquiza a Córdoba CF.
  • Gisele Montenegro (Club Atlético Belgrano – Zaragoza CFF- Huesca) ahora en C.D Juan Grande.
  • Mariela Coronel (San Lorenzo- Zaragoza- Atlético de Madrid- Madrid CFF), actualmente Villarreal.
  • Valentina Camara (UAI Urquiza- Deportivo Alavés), ahora en Femarguín.
  • Karen Spiazzi (River Plata- Deportivo Alavés), hoy en día en Getafe.
  • Daiana Domeniconi del Club Atlético Belgrano a Huesca.

Italia:

  • Dalila Ippolito de la UAI Urquiza a Juventus.

Noruega:

  • Mariana Larroquette de (River Plate – Universidad de Chile – UAI Urquiza), actualmente en Lyn.

Portugal:

  • Camila Gallea de San Lorenzo a Valadares Gaia.

Brasil:

  • Agustina Barroso (UAI Urquiza – Ferroviárias – Fylde Ladies- Osasco Audax – Corinthianse- Madrid CFF), ahora en Palmeiras.

Chile:

  • Yael Oviedo (Boca Juniors – Foz Cataratas- UAI Urquiza – Granada- Rayo Vallecano), en el presente en Universidad de Chile.

 Australia:

  • Gabriela Garton de la UAI Urquiza a Essendon Royals.

China:

  • Soledad Jaimes (Boca Juniors- Foz Cataratas – São Paulo – Santos FC- Dalian Quanjian F.C – Olympique de Lyon), actualmente en Changchun Dazhong Zhuoyue.

Estados Unidos:

  • Luana Muñoz (UAI Urquiza- Tyler Junior College), hoy en día en Texas Tech.
  • Laila Espamer (San Lorenzo – Lancaster Inferno de Pennsylvania, Santa Clarita Blue Heat Football Club de California), ahora en Martín Methodists Collage.

 

 

Belén Potassa y el éxodo imparable del fútbol femenino

Por Agustín Kuc

El fútbol femenino en la República Argentina tuvo un notable progreso en un corto período a causa de la profesionalización del deporte; si bien mantiene enormes diferencias en comparación con la disciplina practicada por los hombres, tales cuestiones como el desarrollo de la infraestructura, organización y evolución del torneo local, posesión de herramientas destinadas a las mejoras físicas y técnicas, entre otras, derivaron en la formación de una rama cuasi elite.

Una de las falencias que se mantienen y cumple un rol primordial en la burbuja del profesionalismo es el respaldo económico con el que cuenta la liga y los diferentes equipos que la conforman. La billetera que se relaciona con el fútbol femenino deja de lado la oportunidad de vivir de y para la pelota, situación que facilita la decisión de las jugadoras a la hora de elegir emigrar o no al exterior. El número de futbolistas que dejaron el país a consecuencia de esta problemática refleja el contexto económico argentino y de los clubes que compiten en el campeonato local. Veintisiete son las chicas que partieron a las diferentes ligas del mundo con el afán de desarrollarse pura y exclusivamente en el fútbol y así poder encasillar su carrera deportiva.

La delantera María Belén Potassa, con presente en el Córdoba Club de Fútbol, equipo que milita en la Segunda División de España, afirmó que “el emigrar a Europa fue conocer y adaptarse a una vida y desarrollo atlético distinto al que estaba acostumbrada en Argentina. Acá no podés relajarte, todas las semanas es un desafío nuevo. El campeonato es muy competitivo, no sabés con lo que te vas a topar”.

La organización que hay acá (España), el alto nivel de competencia que se da entre los diferentes clubes, la oportunidad que te brindan de poder vivir a través del fútbol, es excepcional. Uno puede descansar, entrenarse al 100% por ciento, saber con exactitud las bases y condiciones del torneo y el espacio en donde está. Allá (Argentina) te encontrás con un campeonato irregular, vivís con la incertidumbre de no saber si se juega o no el fin de semana o si te renuevan el contrato a fin de año; estas adversidades le quitan valor al certamen y, a aquellas futbolistas que tienen una trayectoria importante, les llega la posibilidad de cruzar el charco, agarran las valijas y se van”, aseveró Potassa, nacida en Cañada Rosquín, provincia de Santa Fe.

Surgida en las Divisiones Inferiores de Rosario Central, Belén puntualizó los frutos que da el deporte en actividad femenina y señaló que “la disciplina puede aportar en muchos polos socioculturales, desde la felicidad de una nena hasta el ingreso económico para el bien de los clubes. El desarrollo del ejercicio practicado por las mujeres necesita una oportunidad, hace falta que personas del mismo género ocupen cargos dirigenciales, se precisa una mayor viralización y masividad de la actividad”.

“Nunca vamos a igualar a la atmosfera del fútbol masculino. Aún así, tenemos presente (las jugadoras) que hay un sinfín de ocasiones para progresar; las marcas deben apoyar las competencias, se tiene que fomentar el uso de Categorías Formativas en los clubes, se necesita un certamen de desempeño mixto. Claro está que todo se puede lograr con ganas y dinero, si las empresas y las mismas instituciones invierten en las mujeres, a largo plazo se va a crear un proyecto de calidad”, ratificó Potassa que cuenta con nueve títulos en su vitrina, seis obtenidos con Boca Juniors y tres con la UAI Urquiza.

La jugadora campeona con la selección argentina del Campeonato Sudamericano Femenino de 2006 expresó que valora que “muchas chicas hayan decidido jugar a la pelota y optado por desarrollarse en un deporte tan machista como el nuestro. Más allá de que retrocedemos en muchas cuestiones como sociedad, debemos seguir con la lucha. La mujer nació para pelear por sus derechos y no tiene que bajar los brazos, eso es lo importante”. 

 

“Para nosotras tener voz es muy importante porque somos las que formamos el deporte”

Por Clara Palacio

Hace más de 10 años que dejó su ciudad natal para poder competir en un club de alto rendimiento. Se describe como una mujer aguerrida, creativa y ansiosa. Le tocó vivir situaciones donde se denigró al deporte femenino; ahora forma parte de “Las Lobas” en Gimnasia que es un equipo muy ganador y fuerte en el vóley.

Lucila Bergé es una jugadora de voleibol de 28 años, oriunda de la provincia de San Juan, donde allí desde muy chica practicó varios deportes como el tenis con tal solo 7 años. Poco tiempo después llegó el voley a su vida. Sus padres siempre le inculcaron la realización de actividad física pero solo ella les hizo caso ya que sus dos hermanas mayores optaron por distintas profesiones.

A medida que fue creciendo tuvo que optar por uno de los dos porque no tenía tiempo suficiente en razón de que formaba parte de la selección de San Juan, donde comenzó a jugar sus primeros torneos argentinos. Su aspiración y motivación creció cuando la convocaron para el equipo juvenil nacional hasta que llegó la oferta de ir a Estudiantes de La Plata.

Con 17 años tomó la decisión de partir de su ciudad natal e ir a la capital de la provincia de Buenos Aires, aunque no iba a estar sola ya que sus hermanas se encontraban allí estudiando. Ese fue un gran cambio dado que la competencia allí es más exigente y competitiva.

Sus inicios en el club Pincharrata los recuerda como un gran salto en su carrera y con bastante ambición ya que al principio se les prestaba demasiada atención a los deportes amateurs pero eso no resultó siendo así: “En la última etapa todo fue mucho más tenso porque no teníamos ropa, había malos tratos y tampoco teníamos movilidad. Yo era la capitana, me re enojaba y también discutía con los dirigentes”, declaró la voleibolista.

La relación no era buena y todo se inquietó aún más cuando llegó una oferta de Gimnasia y Esgrima La Plata, institución del cual forma parte hace 3 años. Por eso su salida no fue como a ella le hubiera gustado y cuando se le preguntó si tiene sentimientos encontrados al enfrentar a EdeLP aseguró que no porque muchas de sus compañeras también se fueron del equipo.

En sus tiempos libres disfruta de leer libros, ver series, juntarse con amigos a tomar algo en un bar y utilizar su computadora para hacer cosas relativas a su oficio. El año pasado se egresó de la Universidad Nacional de La Plata en la carrera de diseño industrial y actualmente trabaja en diseño de mobiliario. Durante la cuarentena, atravesó distintas emociones y se sintió más motivada cuando entrenaba vía Zoom. Además, el poder ir a cumplir sus obligaciones laborales bajo protocolos le facilitó seguir bajo una “rutina”.

A su vez, en la pandemia se sumó al colectivo Doble Cambio que fue creado por jugadoras y ex jugadoras en marzo de este año precisamente en el día de la Mujer. Lo que busca es la profesionalización y más equidad e igualdad. La oriunda de San Juan confesó que es un tira y afloje constante, que no se va a poder cambiar el deporte de un día para el otro. En este tiempo tuvieron varias reuniones con dirigentes y entrenadores que las escucharon pero hay muchos que piensan que las mujeres no deberían tener voz en la toma de decisiones. Cuando era chica se dio cuenta que el vóley debía ser sí o sí profesional por la cantidad de gente que lo practicaba en el país: “Además, cabe destacar que el voleibol siempre fue muy recurrido por las mujeres. Para nosotras tener voz es muy importante porque somos las que formamos el deporte”, agregó.

Por otro lado, comentó que no mantiene una cábala definida sino que en el torneo tal vez si tienen una racha ganadora es de pintarse las uñas del mismo color, usar el mismo top o colita de pelo. Dentro de la cancha, se considera como una jugadora muy aguerrida, que no da por perdida ninguna pelota. No se describe como ofusca , prefiere arengar más y empujar al equipo para que siga luchando. Uno de sus objetivos a corto plazo es salir campeona junto a “Las Lobas” en la Liga Nacional ya que aún no lo pudo lograr. También confirmó que falta menos para el reinicio del torneo, así que Lucila tal vez pueda cumplir su tan ansiada meta.

Seba Vidal: “El activismo en el fútbol me parece fundamental”

Por Facundo Scapparone

El paro agropecuario patronal de 2008, también conocido como “el conflicto de la 125”, fue uno de los hechos que marcó la historia política moderna de nuestro país. Para muchos también trazó el comienzo de una grieta que polariza a la sociedad hasta el día de hoy. Con una opinión pública fragmentada, los debates se hicieron cada vez más frecuentes. La lectura y las discusiones con amigos en el secundario llevaron a Sebastián Vidal a plantearse la necesidad de involucrarse.

Con Néstor y Cristina Kirchner como bandera política, Sebastián empezó a militar a sus 17 años. A los 20 hizo su debut como profesional en la CAI de Comodoro Rivadavia. “El activismo en el fútbol me parece fundamental. Creo que el jugador tiene muchísima llegada y, a partir de eso, puede hacerles llegar algunas cuestiones sociales a los más chicos que lo tienen de referente”, asegura.

Vidal acompañó su carrera profesional y su militancia política con estudios superiores: tiene un título terciario en comunicación y actualmente cursa economía en la Universidad de Avellaneda. “El impedimento a estudiar es una construcción cultural de lo que debe hacer y lo que no debe hacer un futbolista. No es una cuestión de falta de tiempo”, analiza. Un caso anómalo en un ámbito que hoy en día se mueve en función de otros intereses.

Las elecciones presidenciales de 2019, con la posibilidad de una nueva gestión de Mauricio Macri al frente de la Casa Rosada luego de cuatro años de endeudamiento, suba de tarifas, desempleo y pobreza fueron para Sebastián el momento de ir más allá: firmó, junto a más de 100 personalidades vinculadas al fútbol, una solicitada en apoyo al actual presidente Alberto Fernández. También organizó Futbolistas Unides, un espacio donde jugadores y jugadoras expresan su compromiso político y social. “Encontré mucha aceptación porque evidentemente muchos futbolistas sintieron también que era el momento de expresarse y lo hicieron. Haber encabezado esa movida es muy gratificante”, afirma.

A sus 30 años, Vidal anunció un precoz alejamiento de la práctica profesional de fútbol para aceptar la propuesta de ser Secretario de Deportes de la Ciudad de Avellaneda. Sebastián elige pararse en la vereda de enfrente de los jugadores a los que se les ofreció un cargo por el mero hecho de patear una pelota. “No soy un futbolista que se volcó a la política. No es mi caso, yo soy un militante”, alega. Quizás sea eso lo que lo diferencie en un deporte que, como él bien define, se vende como apolítico.

“El tenis de mesa me dio libertad, independencia, sostén económico”

Por Yanella Palacios

Corrían los últimos días del invierno de 1984, se percibía el cambio de clima en el ambiente. El 11 de septiembre, justo en el día del maestro, nació una maestra de la vida. Giselle Muñoz, jugadora de tenis de mesa adaptado clase 7, que integra el seleccionado Nacional desde muy chica.

Esta hincha de San Lorenzo desde que era bebé trabaja en la Secretaría de Deportes de La Matanza y asistió a cinco JJ.OO. consecutivos desde Sydney 2000, al que concurrió con tan solo 15 años.

Al octavo mes de gestación, su madre sufrió un pico de presión del que Giselle sufrió las consecuencias. Esto le causó una hemiplejía, que es un acortamiento de tendones de la mitad del cuerpo, en el lado derecho. Pero ningún diagnóstico la frenó.

Su familia está conformada por sus padres y cuatro hermanos, de los cuales ella es la más chica: “Imagínate, estaba en una burbujita de cristal, que nadie me tocara, que nadie me hiciera nada, porque saltaban todos, relata entre risas.

Once años después, una asistente social le sugirió a la familia que debía comenzar a hacer alguna actividad física para poder mantenerse, ya que la recuperación iba a tener un límite, por lo que la discapacidad quedaría para siempre.

Así conoció el Centro de Discapacitados de La Matanza (Ce.Di.Ma), pero no fue tan fácil. Cuando llegaron al playón de estacionamiento había un grupo de chicos jugando al básquet en silla de ruedas, deporte de mucho contacto físico. La madre al ver eso se asustó tanto que le dijo: No, yo acá no te dejo, te van a lastimar, te van a fracturar la cabeza, te voy a sacar en una ambulancia. Sin embargo, esa niña de 11 años no se quedó de brazos cruzados, insistió y persuadió tanto que al mes regresaron y fue ahí cuando arrancó todo.

El tenis de mesa llegó por casualidad o causalidad. Un día su profesora de recreación se ausentó, por lo que fueron al sector de ping pong; con una gran sonrisa en su rostro y la voz teñida de felicidad cuenta que fue amor a primera vista.

Al año, ya formaba parte del conjunto nacional y viajó sola por primera vez a un torneo que se disputó en Estados Unidos.

En el momento que yo empiezo a viajar, había dos federaciones diferentes, que estaban separadas por discapacidad. Una era la de silla de ruedas y otra era la de parálisis cerebral, que era a la que yo pertenecía. Yo tenía más relación con los de silla de ruedas. Los chicos de mi federación se iban a ir a Miami, pero yo me quedé en Houston con los de silla de ruedas. Hice un tramo sola a los 12 años, al estilo Mi pobre angelito, me subí al avión para ir a Miami. Cuando bajo y los busco, ellos no estaban. Empecé a caminar sola, y por suerte encontré un policía mexicano que hablaba español. Estuve treinta minutos sola hasta que los encontré. Antes de abordar el vuelo que venía a Bs.As. de vuelta se me ocurrió llamar a mi mamá y decirle: mamá los encontréy ella me dijo: ¿a quién encontraste?Pobre, la pasó mal. Creo que esa experiencia marca el antes y el después de cómo el deporte para una persona con discapacidad te da un montón de apertura mental, de cosas que quizás pensaba que no podía hacer y que en realidad el límite se lo pone uno”, dijo en una anécdota que refleja a pleno su personalidad y la forma de afrontar las distintas situaciones que se le presentaban.

Cosecha una vasta cantidad de títulos y medallas, pero hubo una que, según sus propias palabras, fue la más significativa y la frutilla del postre, ya que detrás de ese logro hay una gran historia.

Post Londres 2012 se iba a retirar para ser mamá, planificó todo y así sucedió. En junio de 2013 nació su primera hija, Martina, un mes después y con una cesárea encima volvió a los entrenamientos. El torneo Panamericano que debía disputarse en Brasil se suspendió dos veces. Finalmente lo pasaron para diciembre de ese año en Costa Rica. Llegó a jugarlo, salió campeona y clasificó directo al Mundial de Beijing 2014. El esfuerzo, amor, dedicación y constancia pudieron más. Logró ganar una medalla de bronce. Después de 20 años Argentina volvió a estar en un podio mundial y gracias a ella.

Es una gran referente en su disciplina y siempre le habla a los más jóvenes con la intención de generar conciencia de que el deporte es bueno y también es bueno estudiar. “Lo que constantemente les digo a los chicos es que lo primero que tienen que hacer es cursar una carrera, ya que el tenis de mesa no va a ser para toda la vida. Que se reciban y luego le dediquen todo el tiempo que quieran al deporte, siempre y cuando estudien”, cerró.

Como actual Presidenta de la Comisión de Para Atletas, rol que asumió hace un año, trabaja codo a codo con el Comité Paralímpico Argentino para defender los derechos de los deportistas o actuar en caso de injusticias. Así lo hizo hace unos meses atrás, cuando el Ministerio de Turismo y Deportes autorizó la vuelta a los entrenamientos para todos aquellos que vayan o tengan chances de clasificar a Tokio 2021, dejando afuera al entorno adaptado. Entonces ella junto a otros representantes se pusieron al hombro la situación y alzaron la voz para ser escuchados y tenidos en cuenta.

El tenis de mesa es mi vida, porque no sé qué hubiese sido de mí sin haberlo conocido. Me dio libertad, independencia, sostén económico. Es todo”, cierre.

Catalina, otra Pella que nació con la raqueta en la mano

Por Andrés Kalbermatten

La bahiense practica el deporte desde muy chica como toda su familia y a base de trabajo y esfuerzo logró cumplir sus sueños, a pesar de las pocas oportunidades en el país. Ganó varios torneos, participó de Grand Slams y llegó a ser la número uno de la Argentina. Además de varias alegrías, el deporte le trajo frustraciones.

Catalina Pella abrió sus ojos por primera vez un 31 de enero de hace 27 años en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, y nació con una raqueta bajo el brazo. A diferencia de la mayoría, recibió su herencia a pocos años de nacer: el amor por el tenis lo tomó de parte de sus abuelos y parientes más cercanos. La familia Pella lleva esa pasión en la sangre.

Catalina es una mujer de pelo castaño, con ojos marrones y de altura media. Se reconoce como una persona que intenta decir la verdad, aunque duela o moleste. Si algo no le gusta, se lo hará saber rápidamente a los demás. No intenta caerle bien a nadie, dice las cosas como las piensa. El ser tan frontal no le impide ser de carácter sereno.

La oriunda de Bahía Blanca es muy familiera, y tiene una gran relación con todos sus parientes. El tenis los une todavía más y ella misma admite que no podría llevarse mejor con ellos. Cata, además, cuenta con muy buenas amigas tanto dentro como fuera del ámbito deportivo. Una de ellas es la rosarina Nadia Podoroska, quien se hizo muy conocida durante las últimas semanas.

A pesar de que practique tenis desde los cuatro años, no le gustan mucho los deportes. Pero la pelota y la raqueta no es lo único a lo que le dedica su tiempo y cabeza. Desde el año pasado, comenzó a estudiar psicología, y se esfuerza para poder dedicarse a la universidad y al tenis de la mejor manera.

Uno de los sueños de Cata era representar a Argentina y, de muy chica, lo pudo cumplir. En 2014 logró ser convocada para jugar en el conjunto nacional en la entonces llamada Fed Cup. “Me encanta jugar para la selección argentina”, asegura la tenista de 27 años siempre que tiene la oportunidad.

Catalina reconoce no tener ídolos, pero sí admira a muchas personas. A diferencia de varios, no idolatra a gente reconocida. Su principal admiración es hacia las personas más cercanas que practican la misma actividad. “Me encanta su esfuerzo, porque no lo veo mucho en la vida cotidiana”, comenta la deportista.

Otro de los objetivos de Cata desde que empezó a usar la raqueta era participar en un Grand Slam, y también lo pudo cumplir. A pesar de no haberse metido nunca en el cuadro principal, sí fue parte de la clasificación tanto del Abierto de Australia como del US Open. Una de las anécdotas más insólitas de la bahiense se relaciona con su entrada a estos torneos. “Por mi ranking, quedaba a nada de entrar a los Grand Slam. La organización me había dicho que era difícil que participara, así que me había anotado a otro torneo. Luego, un día antes del inicio de la qualy, me dijeron que sí podría entrar”, comenta Cata. Como aquella vez clasificó inesperadamente, para Wimbledon le pasó lo contrario. Quedó un solo puesto por detrás del requerido para participar.

Su logro más importante, sin dudas, fue ser la raqueta número uno de la Argentina. En 2016 finalizó entre las 200 mejores del mundo, consiguiendo de esta manera el ansiado objetivo. En 2017, a pesar de bajar más de 100 lugares, se mantuvo en esa privilegiada posición.

A lo largo de su carrera, la oriunda de Bahía Blanca ganó varios torneos y, según ella, el más importante fue el obtenido en Curitiba, Brasil, en 2016 por ser el primero.

Pero el tenis no solo le trajo alegrías a Catalina, sino también frustraciones. Debido a las pocas oportunidades para las tenistas mujeres en Argentina y en el resto de América Latina, la bahiense decidió darle un descanso a la raqueta, al menos, durante todo 2020. Quizá este descanso le permita recuperar fuerzas para volver más fuerte el próximo año y seguir demostrando la luchadora que es.

Nahuel Guzmán, un jugador de la vida

Por Pablo Fonseca Fernández, Hernán Meriles y Marcos Pasanisi

En plena concentración de Tigres de México, Nahuel Guzmán expone toda su simpleza y humildad en cada una de sus opiniones respecto a una amplia variedad de temas que esbozan la figura de un tipo que no olvida sus raíces, y que también se ocupa de problemáticas sociales que alguna vez vivió desde cerca.

Cuarenta y siete y medio, treinta y dos centímetros en la medida japonesa que marca la etiqueta de su zapatilla. De ahí viene el apodo que lleva desde los 15 o 16 años. Cuando pegó el estirón y le creció la pata arrancó la complicación con el tema del calzado, no solo porque no había número sino porque, además, tampoco había billete para comprar e iba usando lo que se podía.

Su primer contrato con una marca lo tuvo recién al segundo año de haber llegado a México. Un vínculo con Nike que duró hasta hace unos meses y ahora está en veremos. Al principio, su vieja le compró un par de botines para entrenar y otro par por las dudas para cualquier eventualidad. Agarraba mucho lo que sobraba de la primera en Newell’s, los utileros guardaban y para esa época, si bien no calzaba 48, tenía el pie grande en relación a su edad. A veces era un botín de cada par, de distintas marcas y modelos pero había que usarlos igual.

El ‘’Pelado’’ (utilero de inferiores en la ‘’Lepra’’) lo salvaba siempre y así fue tirando hasta que por internet pudo conseguir mediante un contacto unos Adidas traídos de afuera. Fue complicado. Es complicado.

De esa manera describió el Patón una de las tantas dificultades que se le presentan a un jugador en el camino hacía el debut en la primera división. Así, con esa espontaneidad, se prestó para hablar un rato y repasar, por ejemplo, cómo es la vida fuera de la burbuja del fútbol. Porque hay realidades que te obligan a estar presente.

 

– Fuiste uno de los jugadores que dio positivo en los testeos realizados en tu club, en relación a eso declaraste que tu contagio se dio por falta de descanso, ¿Cómo pasaste la enfermedad y cómo estás llevando la pandemia desde que arrancó?

– El titular siempre es muy acotado y evita todo lo demás que declaré. Lo que quise decir fue que, como cualquier otra enfermedad que ataca las defensas, si no te agarra con un buen descanso y una buena alimentación, fortalecido inmunológicamente, te pega mucho más. Nosotros habíamos comenzado el campeonato, veníamos viajando mucho, con horarios cruzados y volviendo medio tarde, sumado a que con mi hijo de 8 meses a veces es complicado dormir de noche, mis sensaciones -y mi caso particular- fue que sentí que me agarró débil, lo que podría haber sido pasajero resultó pesado. Me tumbó, diez días con los diferentes síntomas, fiebre, dolor corporal, de cabeza, garganta y por último falta de gusto y olfato. El regreso a los entrenamientos me costó mucho, los médicos del club me explicaron que mi capacidad pulmonar había disminuido un poco también. Durante el proceso me aislé en mi casa, en una habitación para mi, trate de tener poco contacto con mi familia. Pasados los quince días yo mejoré pero el virus se mantuvo, pasé por pruebas durante tres o cuatro días, fue difícil, mucha ansiedad en cuatro semanas. Lo aproveché para estar cerca de mi familia, estudiar y relajarme.

– Sos un futbolista bastante comprometido con lo social y lo político, expresas abiertamente tu ideología sin ningún tipo de complicación. ¿En qué momento te diste cuenta que podías involucrarte en otros temas alejados al mundo del fútbol?

-Cuando empecé a crecer, hubo un click en mí relacionado a la conciencia social, el estar atento a lo que pasa alrededor nuestro que tal vez me despertó eso. La llegada de Nestor Kirchner a la presidencia también influyó. A los 25/26 años, ya jugando en Newell’s, me ofrecieron apadrinar un centro comunitario ubicado en Rosario y eso me acercó muchísimo más a la intimidad de esas realidades, alejadas a la burbuja que es el fútbol, que te obligan a estar presente. Tal vez, también haya algo de la formación familiar, tanto mi vieja como mi viejo siempre estuvieron muy cerca de agrupaciones que colaboraban. Ahora estamos dándole forma a un proyecto aquí en México, Tigres está vinculado, tiene que ver con organizarnos como grupo y equipo, estar atentos a las necesidades que sean urgentes en nuestra región. Además, unos amigos me dieron la idea de traer una filial de lo que tenemos en Rosario que es la que está atenta para organizar eventos a beneficio, como una peña solidaria. Está la idea de traerla pero es un compromiso muy grande que requiere poner el cuerpo, no hay intereses ni dinero de por medio, solo utilizar la magnitud y la llegada que pueda llegar a tener yo acá para algo positivo. Ojalá se pueda concretar.

– Este año se cumplirían seis años desde tu primer partido allí. Se te nota muy cómodo, incluso has expresado tu cariño por la cultura mexicana. ¿Pensas terminar tu carrera en el fútbol azteca o el cierre se va a dar si o si en Newell’s?, ¿qué fue lo que te hizo sentir tan a gusto en México?

-Si, ya hace seis años. Estamos muy contentos, nos tocó conocer un lugar que nos abrazó y cuando te sentís tan cómodo resulta difícil irte, más considerando que tuve dos hijos y mi esposa está estudiando. Con respecto a mi carrera, siempre manifesté que me gustaría tener un ciclo más en Newell´s, se tienen que dar ciertas condiciones, estar bien, no lo haría solo para sacarme las ganas, quiero aportar. Todavía me quedan tres años acá, el cuerpo seguro llegará bien, el problema es la cabeza. El estudio justamente tiene que ver con eso, darle calidad al tiempo que quede de carrera, sean los años que sean y permitirme poder cumplir lo que deseé cuando llegue el momento. La proyección es con el correr del tiempo, por ahora disfruto mucho mi vida en este país, el campeonato es muy competitivo y además me siento en un presente muy bueno.

– ¿Es cierto el rumor de que tenés una cláusula en tu contrato para volver a Rosario si Lionel Messi decide jugar en la Lepra?

-Yo lo he dicho alguna vez, hace poco aclaré que no es algo que está firmado sino que es más de palabra. Como hincha fantaseo con eso, no me puedo imaginar la revolución futbolística que sería, cualquiera sea el club que reciba a Leo necesita una estructura en lo deportivo muy sólida para poder sostenerlo y saber aprovecharlo a él con sus diferentes vínculos. Me gustaría mucho.

– ¿En Newell´s llegaste a coincidir con Gustavo ‘’Billy’’ Rodas?, la leyenda dice que era mejor que Messi, ¿fue así?

-Sí, jugué con él. Era un crack. No podía entender como a la edad que lo conocí, con 13 o 14 años, el pibe tiraba centros con las dos piernas cuando algunos de nosotros todavía no sabía ni patear. Hacía un enganche a lo ‘’Burrito’’ Ortega y tenía un dribling en velocidad imposible de describir. Era distinto, las diferentes situaciones de la vida, sin meterme en lo personal, lo llevaron a otros lugares y a tomar otras decisiones. Hoy lo leo y escucho en algunas entrevistas y noto una madurez inmensa. Quizás, en aquella época él solo quería divertirse y jugar, algunas cuestiones externas lo presionaban para más y eso también pasa cuando no cuidamos esos entornos. Los clubes son para formar, crecer y aprender, no solo para hacer negocios. Históricamente existieron ciertas necesidades que hicieron que cuando los pibes surgen sean vendidos a los 17 o 18 años porque eso genera un ingreso del cual se depende mucho. Si llegaban con Messi a la primera de Newell´s revolvían todo, una locura. Por esos años hubo camadas muy lindas.

– Fuiste parte de la delegación que viajó a Rusia en 2018 para representar a la Selección Argentina en el Mundial. Ese grupo tuvo algunos chispazos internos, la prensa decía que la relación Messi-Sampaoli estaba muy desgastada. ¿Cómo se vivió, desde adentro, ese Mundial?, ¿era tan así o hubo un poco de rosca mediática alrededor del tema?

-No, no era tan así la verdad. Desde la experiencia de un Mundial te puedo decir que yo lo disfrute muchísimo, sobretodo por como se me dio. Después hay situaciones que sí, en un torneo tan importante a veces dependes de un partido o un resultado y hay momentos que a lo mejor si pueden volverse tensos o generar entornos de estrés, eso se percibió luego del debut con Islandia, había otras expectativas, después se empezó a complicar y se generó un clima de tensión que no llegaba a ser malestar. Desde mi lugar, trataba de aportar toda mi buena energía. A los dos días de empezados los entrenamientos yo me sumé y era tanta la buena predisposición que tenía que todo eso no me entraba. Me tocó vivir la previa con el viaje a Barcelona e incluso la experiencia del hotel en Rusia, fueron momentos que se disfrutó mucho en lo grupal. Hay episodios que son alegres y otros que, con la exigencia de ese nivel, hacen que no la pases tan bien, aún así el clima en general era bueno. Se esperaba mucho la visita de los familiares porque nos renovaba. Lo que se vivió después del partido con Nigeria fue una alegría muy grande y, si bien no fue todo color de rosas porque los resultados no acompañaron, elijo quedarme con todo eso.

– En lo personal no se te nota muy amigo de ‘’los medios’’, en México te tienen bastante de punto, te acusan de ‘’no respetar el fair-play’’, de ‘’mal perdedor’’ y hasta de que exageras o simulas en ciertas situaciones. Las famosas ‘’nahueleadas’’. ¿Qué tenes para decir al respecto?

-Aprendí a jugar un poco ese juego. Me gusta responder, me gusta desafiar a los que critican con mala leche. Es un juego fuera de la cancha, se muy bien que si me caliento pierdo porque es imposible pelear contra un tipo que tiene una lapicera o un teclado para escribir todos los días en el diario o una pantalla para decir día a día lo que quiere. Si hay comentarios que exceden lo futbolístico, ahí es donde respondo. Hoy lo dejé al margen, me ocupo de lo deportivo. Tiene que ver con un proceso de cambio y transformación personal. Enfocarme en mi trabajo que es atajar y darle calidad a eso. Siento que me hizo bien porque se ve en los resultados. Ellos van a estar siempre, acá, allá y en cualquier lado. Es un juego, si dependo de los medios y estoy pendiente a ellos no sirve.

– No hay dudas de que sos un ídolo en Tigres, levantaste varios títulos nacionales, jugaste final de Copa Libertadores y Concachampions, hasta hiciste un golazo agónico de cabeza en una semifinal. Defendiste el arco de tu selección, Copas America, Mundial. Fuiste campeón con Newell´s, ¿Consideras que te falta algo como futbolista?

-Siempre hay cosas por vivir que hasta uno nunca las espera, lo del gol es un ejemplo, no soy de los arqueros que sueñan con meter un gol y sin embargo se dio. Creo que se disfruta el doble cuando no es buscado, cumplir una meta te aliviana pero no te sorprende. En lo colectivo, me gustaría ganar un torneo internacional con Tigres, estoy convencido de que lo vamos a conseguir. Perdimos tres finales y, si bien no es algo pendiente, es un objetivo. Probablemente, ese sea el premio para seguir y en algún momento llegará. Siempre me caracterice por disfrutar las cosas que voy viviendo, desde debutar en primera hasta volver al Nacional B, estar sin jugar, poder regresar a Newell´s, salir campeón, fueron cosas muy repentinas y emocionantes. Nunca esperaba salir de Argentina y se dio. La vida me enseñó a ocuparme del ahora para que lo que venga me sorprenda. De momento, los objetivos son la Concachampions y, quien te dice, una Copa Libertadores con Newell´s.

-¿Estuviste cerca de jugar en algún club y luego no se dio?

-Estuve cerca de River y de Boca. Lo de River fue en 2016, Barovero se fue, el recambio no se pudo acomodar y me buscaron. Con Boca hablé por 2018, cerca del Mundial. Los clubes negociaron pero Tigres no tuvo intención de venderme. La decisión de quedarme también tuvo buenas consecuencias en lo personal y en lo familiar, no tengo ningún reproche por no haber concretado eso.

– Cuando Gerardo Martino era el técnico del Barcelona se te vinculó en un posible traspaso gracias a que, además del ser del gusto del entrenador, una de tus virtudes es el juego con los pies, algo que incluso destaca Ricardo Ferretti (DT de Tigres). ¿Fue real ese acercamiento, tuviste la posibilidad de irte a jugar al Barsa?

-Me enteré por los diarios, salió en una tapa de Marca me parece. Nunca lo vi tangible, sumado a que tengo menos papeles que una fotocopiadora usada. Hubo mucho rumor alrededor, nunca me sentí realmente cerca. No era para nada el arquero que soy hoy, me siento mucho más completo. Nunca lo hablé con el Tata, algún día le voy a preguntar. Quizás hizo una lista y me puso.

-En México tenes mucha repercusión, tanto dentro como fuera de la cancha, hasta te han tildado como el ‘’mejor arquero en la historia de Tigres’’. ¿Cómo te sentís con eso?

-Es lindo, más allá de que uno siempre quiere manifestar humildad. El reconocimiento está bueno porque se reconoce el trabajo y lo que doy dentro de la cancha. Los resultados quedan marcados en la historia del club y en el escudo con las estrellas que sumas. Tengo un buen vínculo con los hinchas porque desde los otros equipos no me quieren tanto y eso hace que me adopten más. Al principio tuve algunos roces por mi personalidad pero después me empezaron a querer mucho. Quedar en la historia de un club como profesional es muy gratificante.

La popularidad adquirida por los jugadores de fútbol, sobre todo en el último tiempo, los invita a esto, a alzar la voz. A buscar un cambio en nuestra sociedad. Si bien las declaraciones de Lionel Messi en La Garganta Poderosa hace algunas semanas generaron ruido, son muchos los deportistas que se suman a esta movida.

Una innumerable cantidad de personas le pone el pecho a las diversas problemáticas sociales en el día a día. Y muchos son los futbolistas que no se olvidan de ellos, y se animan a salir de su burbuja para ayudar, no sólo en materia económica sino también en la concientización de las masas.

“Tengo una frase de cabecera: los niños son el futuro del mundo, del universo”, dice Nahuel Guzmán, conociendo de cerca la delicada realidad de muchas personas. Desde Monterrey, no se olvida de su Rosario natal y aporta su granito de arena en el centro comunitario “Comunidad Rebelde”, en el que persigue incansablemente la educación e inclusión de los más chicos.

El Patón no es sólo un arquero de fútbol. Ya es un jugador de la vida.

“Se les exige lo mismo a una mujer y a un hombre, pero no se les da lo mismo”

Por Sol Pochettino

“No soy una futbolista que se destaque por la técnica, sino por el trabajo invisible, como esforzarme por mejorar todos los días”, expresa Laura Fuhrmann, actual jugadora del Città di Capena de la Serie A. Si bien de chica lo soñaba, jamás imaginó que iba a llegar la oportunidad de jugar en Italia. “Realmente es una locura y no puedo creerlo, no existen palabras para describirlo” dice Laura

Juega desde los cuatro años, al comienzo con varones, siempre soñó irse fuera del país con el fútbol y estar en la Selección Argentina. Aspiraba a lo máximo y eso le hace vivir y disfrutar su presente a flor de piel.

Su forma de ser es igual tanto dentro como fuera de la cancha, lucha, se sacrifica e intenta progresar. A su vez, al enojarse le cuesta controlar sus emociones. “Me fascina aprender constantemente, no solo en el futsal, sino también en la vida. Haciendo cursos, estudiando siempre un poco más, porque me parece que está bueno seguir creciendo y buscar ser cada día mejor”, manifiesta.

“Siento que la perseverancia y el sacrificio que me inculcaron mis papás desde la infancia me permiten estar acá, y el compañerismo y la solidaridad ser la persona que soy”, comenta. La segunda de cinco hermanos afirma tener una “relación hermosa” con ellos y que, si bien la frase dice que la familia no se elige, elegiría a la que le tocó: “Somos muy unidos y nos acompañamos en las decisiones que cada uno toma”. De hecho, en su niñez tuvo varias oportunidades de irse a jugar al exterior y por ser tan pegada a ellos decidió no hacerlo.

Luego de conseguir la Copa Argentina en 2019 con el club de sus amores, Ferro Carril Oeste, la capitana recibió el llamado a sus 31 años y en enero del corriente año viajó al continente europeo. En el primer mes le costó adaptarse a estar lejos de su familia y amigas, a un idioma diferente, a un futsal con otro tipo de intensidad y a nuevas compañeras de equipo.

Hubo un factor que la ayudó a aclimatarse poco a poco; otra jugadora argentina, Natasha Serqueira: “Éramos nosotras dos y nos teníamos que aguantar, entonces entramos en confianza plena muy rápidamente. Es muy incondicional, con su personalidad pasiva transmite tranquilidad y te hace sentir que para lo que necesites va a estar”.

La Pocha, agrega: “Siempre está riéndose y con su mentalidad positiva empuja para adelante. Por algo todos los que la conocen la quieren, Laurita es una persona muy adorable”. De ella admira lo mucho que le gusta aprender cuando conoce algo nuevo y que, claro, “siempre tiene un mate listo”.

En febrero Laura logró “cambiar el chip”, pero la pandemia del coronavirus pausó la competencia y las extranjeras debieron retornar a sus respectivos países. Aunque eso fue una gran desilusión para ella, valora haber podido regresar a la Argentina y pasado la cuarentena junto con su novio Maxi, en buen estado de salud.

Tenía la espina clavada por haberse ido antes de tiempo, pero su rendimiento convenció al club capenati y le dieron la posibilidad de renovar y volver a vestir la camiseta rojiblanca: “Vine con muchas ganas de crecer y de que puedan conocerme también como persona. Estoy conforme con lo que vengo haciendo, el lugar que conseguí tanto dentro como fuera de la cancha, sé que puedo estar a la altura de la máxima categoría local”.

Frente a una adversidad, hoy se para distinto: “Fue un largo trabajo el que tuve que hacer, al principio me costaba toparme con un obstáculo y mantener el foco en mis objetivos. Ahora puedo pensar en qué es lo que quiero para mí o para el equipo y laburar para vencer cualquier traba que se presente”.

Ferro es su segunda casa, llegó tras dejar San Lorenzo por no sentirse cómoda y buscar un nuevo club donde pueda estar a gusto y brindar su mejor versión. Para ella fue la mejor decisión que tomó en su carrera. “Me topé con un proyecto serio de trabajo, sentía que era el lugar ideal para explotar y donde podían sacarme todo el jugo. Allí confirmé que no quería jugar al futsal solo por jugarlo”, declara al respecto.

El compromiso y estar constantemente pendiente del estado y las necesidades de sus compañeras eran las características de su liderazgo. En tres años solo faltó a un entrenamiento, para no contagiar al plantel entero de conjuntivitis. Le gustaba encargarse de que las jugadoras se sintieran bien en el grupo, porque “después se veía reflejado en la cancha”.

Además, es profesora de Educación Física, profesión que no ejerce en el Viejo Continente, por lo que extraña asistir a las escuelas y el día a día con sus alumnos. “Unifico mucho la docencia y el deporte porque considero que se entrelazan perfectamente para trabajar desde ambos lados valores como el respeto por uno y por el otro”, asegura.

Laura es una persona muy autoexigente y confiesa: “Generalmente, en vez de ponerme a mí como prioridad, estoy alerta a no estar decepcionando o causándole algún dolor a otra persona”. Su ratito del día es con un libro, un mate y buena música de fondo. Al vivir del futsal, logra encontrar estos momentos para pensar en ella y los exprime al máximo. “Cuando uno entra en la rutina deja de lado estas cosas, en Argentina no me lo podía permitir mucho”, agrega.

Convive con tres compañeras, una española y dos italianas: “Tenemos líos por el idioma pero nos hacemos entender. Al estar las 24 horas juntas, contamos con la posibilidad de conocernos a fondo, intercambiamos culturas, aprendemos de las experiencias de las demás, vemos distintas formas de vivir y de sentir situaciones. Por eso me gusta tanto el deporte en equipo, porque constantemente compartís con otras personas, es lo más valioso que tiene”.

La porteña integra Deportistas Argentinas, un grupo que se encarga de luchar por la igualdad de derechos y de posibilidades para el deporte femenino. “Muchas veces se le quiere exigir lo mismo a una mujer que a un hombre cuando no se les da lo mismo”, sostuvo y afirmó que, si bien ya se ven cambios, aún queda un largo camino por recorrer.

Vive el sueño de todo deportista y lo sabe: “Nos despertamos y lo único que tenemos que hacer es entrenar, alimentarnos saludablemente, ir al partido y dar el máximo. En Argentina te levantás temprano para laburar, vas y venís, volvés a tu casa y tenés que hacer de todo, entonces cuando llegás al entrenamiento por más de que quieras dar el 100%, no lo tenés”. Por lo tanto, desea que todas las jugadoras puedan vivir la experiencia de dedicarse de lleno a la actividad y anhela que, para esto, deje de ser necesario irse al exterior.