Jeremías Bus, extremo de Ferro: “Contra Brasil se juega con el corazón”

Por Mateo Barerio 

Jeremías Bus, extremo derecho de Ferro, fue uno de los tres jugadores de la categoría Junior que se desempeñan en el medio local y formaron parte de la Selección Argentina que disputó los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Con la medalla de oro como resultado de la competencia, el jugador de la camada 2006-2007 continúa su desarrollo entre los entrenamientos en su club, las convocatorias nacionales y la carrera de Ingeniería Industrial en la UBA. Mientras busca consolidarse en el handball argentino, mantiene el objetivo de dar el salto al profesionalismo europeo.

-¿Qué es el handball para vos?

-Ocupa gran parte de mi vida. Entreno bastante, tanto en Ferro como en la Selección, y gran parte de mis amigos son de ese ambiente. Por eso, gran parte de mi vida gira en torno al handball.

-¿Cómo empezaste a jugar?

-Arranqué a los cinco o seis años en el club, en una actividad que se hacía a la tarde. Empecé con mis amigos y recuerdo que me becaron durante un año, así que no tenía que pagar la cuota. Eso fue un incentivo. A la par también jugaba al fútbol, pero llegó un momento en el que tuve que elegir una actividad y me quedé con el handball. El ambiente del fútbol me parecía muy hostil y competitivo, y no me gustaba tanto.

-¿Cómo fue tu llegada a Ferro?

-Llegué en 2022, para el torneo Clausura. Tenía un amigo en Ferro que me dijo que les faltaba un zurdo para el extremo derecho y me preguntó si quería ir a probar. Le dije que sí, fui, me gustó y arranqué.

-¿Cómo viviste tu llegada a la Selección?

-Mi primera participación fue en 2022. Los entrenadores hacen una convocatoria grande y van eligiendo jugadores por zonas. Después entrenás durante todo el año hasta llegar al torneo, aunque en el medio van recortando la lista. Cuando te dicen que quedaste, sentís un alivio enorme y mucha felicidad, porque hay mucho esfuerzo y sacrificio detrás.

Ese camino lo llevó a compartir entrenamientos con jugadores de la Selección mayor y a vivir una experiencia que todavía recuerda con claridad. La convocatoria llegó después de una práctica que mezclaba tanto la categoría juniors y la mayor, cuando el entrenador Rodolfo Jung reunió al grupo y comunicó quiénes viajarían. Entre los convocados había dos juniors(sub 21): Bus y Bautista Torossian. Para el extremo de Ferro, aquel momento significó un nuevo paso en su crecimiento deportivo.

-¿Cómo fue cuando te avisaron que ibas a viajar con la Selección mayor?

-Estábamos entrenando, creo que era miércoles o jueves. Terminó el entrenamiento y Rodolfo reunió a los mayores y a dos juniors, que éramos Bauti Torossian y yo. Nos llamó aparte y nos dijo que íbamos a viajar. Ahí nos comentó que estábamos en la lista.

-¿Qué sentiste cuando te colgaron la medalla?

-Una alegría enorme, sobre todo porque estaba mi familia. Tuve la suerte de que fueran a verme y mi viejo ocupa un lugar muy importante porque me apoya mucho. Creo que ahí es cuando realmente caés en lo que lograste: estás escuchando el himno, hay un montón de gente y se vive un ambiente increíble. Ahí tomé dimensión de lo que habíamos conseguido.

La medalla de oro fue uno de los puntos más altos de su recorrido. Pero, para Bus, los partidos contra Brasil tienen un significado especial, sobre todo por la historia reciente de su camada y la búsqueda de una victoria que todavía siente pendiente.

-¿Qué significa jugar contra Brasil?

-Yo creo que contra Brasil se juega con el corazón. Cuando las piernas ya están cansadas, se juega con la cabeza y con el corazón. A esta camada 2006-2007 no se le viene dando desde 2022. Siempre estamos ahí, pero no terminamos de conseguirlo. En el Sur-Centro de 2024 también nos tocó perder. Es como decir: “Se tiene que dar sí o sí”. Ganar una final contra Brasil. Jugarla bien y poder ganarles sería soñado.

Más allá de los resultados deportivos, el crecimiento de Bus está atravesado por una realidad que comparten muchos jugadores argentinos: el handball todavía es amateur y obliga a compatibilizar la competencia con otras responsabilidades. En su caso, el desafío es sostener los entrenamientos en Ferro y con la Selección sin abandonar sus estudios universitarios. Una organización que requiere constancia y que, según cuenta, muchas veces deja poco margen para el descanso.

-¿Cómo hacés para combinar el handball con la Ingeniería Industrial?

-Trato de organizarme con los tiempos. Aprovecho mucho los fines de semana: como tengo uno o dos partidos los sábados, intento dedicarle todo el domingo al estudio. Es una carrera pesada, con mucha matemática y física, y si no estás al día te perdés.

-¿Sentís que la falta de profesionalización afecta el nivel del handball argentino?

-Sí, totalmente. Si mirás a Brasil, tiene mucho más protagonismo del Estado en el deporte. No es que haya una diferencia enorme en cuanto a las medallas, pero es un bajón que nosotros no recibamos tanto apoyo.

La falta de recursos también condiciona las posibilidades de proyectar una carrera en el exterior. En Europa, el handball ofrece un nivel de competencia y una estructura profesional que despiertan el interés de muchos jugadores argentinos. Bus no es la excepción, aunque entiende que la posibilidad de emigrar depende de varios factores y que, antes de dar ese paso, debe seguir creciendo dentro de la cancha.

-¿Te gustaría jugar en el exterior?

-Sí, es algo que me encantaría. Soy consciente de que acá el handball es amateur y también tengo que estudiar. Además, está el tema de la ciudadanía, que complica las posibilidades. Pero sí, me gustaría irme en un futuro. Generalmente, los argentinos se van a Italia o España. Me gustaría ir a Europa, más que nada por la experiencia y por tener un ingreso a través del equipo. No sé si vivir exclusivamente del handball, pero sí poder tener un ingreso extra. Es otro nivel y sería una experiencia muy linda.

Con la medalla de oro como uno de los recuerdos más importantes de su carrera, Bus todavía tiene objetivos por cumplir. La posibilidad de jugar en Europa aparece como un horizonte, pero el presente sigue marcado por los entrenamientos, el estudio y la búsqueda de nuevas oportunidades en la Selección. Mientras tanto, el extremo de Ferro tiene claro qué partido le gustaría jugar y qué resultado espera conseguir: una final frente a Brasil, con la posibilidad de cambiar la historia de una camada que lleva años persiguiendo esa victoria.

-¿Cómo te imaginás dentro de diez años?

-Me gustaría estar jugando afuera, en algún club importante, como el Barça. Pero también soy consciente de que hay que ir paso a paso, entrenar y mejorar día a día. Cuando llegue la oportunidad, quiero estar preparado para aprovecharla. Sería un sueño.

Con el oro suramericano en sus manos como punto de partida, Jeremías Bus sigue persiguiendo nuevos desafíos. Entre el handball, la facultad y el sueño europeo, mantiene una cuenta pendiente: ganarle una final a Brasil.

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