Por Matías Bora
Francisco Colombo estaba jugando un amistoso con los juveniles de la Federación Metropolitana de Balonmano (Femebal), después del partido, tenía previsto comer un asado con sus compañeros en el club. Pero, después de jugar 20 minutos, lo sacaron de la cancha. Uno de los chicos, el encargado de hacer el asado, empezó a dar vueltas alrededor de la parrilla con el celular en la oreja. Colombo no entendía qué pasaba, hasta que le dijeron que tenía que atender al teléfono. Del otro lado estaba Rodolfo Jung, entrenador de la selección argentina. La lesión de un compañero le habría dado una oportunidad inesperada y necesitaban que esté en Santa Fe la mañana siguiente. Dejó el asado, armó un bolso y salió con su papá a la ruta.
Colombo juega de lateral en Nuestra Señora de Luján y forma parte de la Selección Argentina. Su llegada a la final de los Juegos Suramericanos fue inesperada, pero detrás hubo años de entrenamiento, un cambio de club y un lugar que se fue ganando de a poco.
-¿Qué es el handball para vos?
-El handball es probablemente gran parte de Como me gusta pasar mi vida. Arranqué desde que tengo 6 años, fue el primer deporte que hice y si bien hubo algunos altibajos y tuve muchos días y vueltas, es el deporte que más me gusta.
La elección del deporte fue como la de tantos otros chicos, su papá le propuso hacer un deporte y se acercó porque algunos amigos del colegio ya jugaban. Empezó en el club Afalp de Ciudad Jardín, Lomas del Palomar, donde pasó casi toda su infancia y gran parte de su adolescencia. En el año 2022 decidió cambiarse a Luján, en búsqueda de medirse en un ambiente más competitivo pero a costa de dejar de jugar con sus amigos de toda la vida.
-¿Cómo fue el cambio de Afalp a Luján?
-Si bien en Afalp teníamos un buen equipo, jugábamos más a divertirnos, en Luján había otra competitividad. Se notaba que peleabas un puesto. Los entrenamientos eran más duros y los partidos más peleados. A los dos meses de que llegué ya estaba jugando un Nacional, era algo nuevo para mí.
Fui con la mentalidad de: yo por lo que vengo es a entrenar. Es difícil dejar el club en el que jugaste de chico y entrenas todos los días con tus amigos. Es una zona de confort. Llegué a un lugar donde prácticamente no conocía a nadie, solo a un chico, y que tenía conceptos del handball que no tenía. Pero, lejos de desmotivarme, pensaba: bueno listo, hoy aprendo algo nuevo. Por lo menos el primer año de entrenamiento me iba con algo.
-¿Cómo te recibió el grupo?
-Me trataron super bien. Era un grupo ya armado de chicos que iban todos juntos al colegio y me recibieron como a uno más, lejos de verme como a una amenaza que venía a sacarles un puesto, eso del “derecho de piso” no existió.
Con el tiempo, la adaptación se convirtió en pertenencia. Colombo había llegado a Luján para encontrar más exigencia y pelear un lugar, pero encontró algo que hoy considera difícil de reemplazar.
-¿Qué significa Luján para vos?
-Si estoy acá en Argentina juego en Luján. El sentido de pertenencia es tan fuerte y me quisieron tanto que soy lujanero. No me iría ni por plata.

-¿Cómo fue tu camino hasta llegar a la selección?
-Después de la convocatoria de Femebal de 2022, en 2023 no hubo proceso, ese año fue de mejorar en el club. Ya en 2024, en mi segundo año de juvenil, me convocaron para el proceso de selección para el Sur Centro. Nos mandaron una lista por el club y empezamos a entrenar. Ya conocía a algunos chicos de haber jugado contra ellos.
Colombo llegó a las últimas instancias pero no quedó en la lista definitiva para viajar a Santa Fe. Pensó que ese no era el año, pero estaba seguro de que se le iba a dar en un futuro. Hasta que una baja en medio del campeonato cambió sus planes.
-¿Fuiste como reserva a los Odesur?
-No sé si como reserva, no me lo habían dicho así. Obviamente ante cualquier baja podía llegar a entrar pero no hubo ninguna baja. En mi cabeza dije bueno ya está, lamentablemente tocará en otro momento pero al final se terminó dando. Lamentablemente en parte, No quiero decirlo mal, Pero se me abre la chance debido a la baja de Nico Rodríguez de poder meterme para jugar la final.
-¿Cómo es reemplazar a un compañero?
–Es difícil reemplazar a un amigo. Vos estás emocionado pero no sabes si emocionarte o no porque decís pobre jugó muy bien todo el torneo y no tuvo la chance de entrar en la final, aparte la presión de suplir a un gran jugador como él no es fácil.
-¿Qué pensaste cuando te avisaron que viajabas?
-Al principio no caía. lo llamé a mi viejo y le dije: – “Gordo mirá me pasó esto, mañana tengo que estar en Santa Fe”, él tampoco caía, pensó que lo estaba jodiendo, pero me dijo que fuéramos. Agarré un bolso, dos remeras, un par de zapatillas y alguna que otra cosa y salimos para allá.
Llegaron de madrugada y, como los hoteles estaban llenos por los juegos, tuvieron que dormir esa noche en el auto en una estación de servicio YPF. A la mañana siguiente, con 5 o 6 horas de sueño entrecortadas, salieron para la cancha. Colombo todavía no había visto a sus compañeros, recién los vio en el micro un rato antes del partido. Ahí, le dieron la ropa reglamentaria de la Selección y una credencial provisoria.
-¿Qué sentiste cuando te dieron la ropa de la selección?
-No caía. Fue todo de película. Kitty, uno de mis entrenadores, me dijo que estuviera tranquilo, que me trajeron para jugar y que iba a jugar.
-¿Y cuando caíste?
-Cuando terminó el partido que empatamos, ya sabía que ganamos la medalla y me largué a llorar, me salió el llanto solo de la nada. Fue muy de película, ver a la gente que se caía el estadio y decís, no puedo creer que estoy acá.
Cuando eras chiquito capaz querías ser futbolista y soñabas con entrar de la nada y salir campeón, eso fue lo que me pasó a mí. Por eso no caía. Realmente cuando ya salió la lista dije bueno ya está, otro año será. Aparte la cantidad de gente que había era una locura, yo que soy defensor juego mucho con la gente, siendo defensor sirve mucho el aliento. O achicas al rival o te agrandas vos. Si la gente te aplaude en la defensa sentís que no te pasa nadie, te sentís un crack, aunque después capaz seas un burro, no importa, vos te sentís un crack.
-¿La medalla la guardas?
-Se la dí a Nico la medalla, no es una crítica a la organización pero me pareció flojo que no habían medallas de más y Nico no pudo subirse al estrado porque no había sido jugador en la final, tenían que subir los 14 jugadores. Ni bien me dan la medalla y me bajo se la dí, todo bien pero el fue el que jugó el torneo pobre no podía no dársela.
-¿Cómo sienten en el handball el desfinanciamiento en el deporte?
–La realidad es que es un deporte amateur, hay cierto gris de algunos clubes que dan plata pero es la minoría. Es una lástima que no sea profesional, en la selección complica mucho, es una lástima que muchos jóvenes que son proyecto tengan que estudiar y laburar y a su vez los grandes también tienen su vida y su laburo, no es que viajaron y listo, tienen que avisar en el laburo pedir la falta, no es tan fácil.
En la selección entrenamos en el Cenard y hay muchos jugadores que hacen un esfuerzo enorme por venir, uno de los chicos de junior es de Campana, tiene 3 horas de viaje para llegar a entrenar, se lo tiene que pagar él y eso lo hace 2 veces por semana, estoy yendo al caso más extremo, algunos capaz estamos más cerca, yo estoy a una hora, no me puedo quejar, pero a lo que voy es que hay esfuerzos muy grandes por el deporte y es todo por amor al arte.
A futuro, Colombo se imagina jugando en el exterior, aunque antes quiere completar su etapa en las categorías juveniles y aprovechar la oportunidad de pelear por un lugar en el Nacional con Luján
Por ahora, su lugar está en Luján. La posibilidad de irse al exterior sigue presente, pero no quiere apurar una etapa donde todavía tiene objetivos por cumplir. Entre ellos, tratar de jugar el Mundial, clasificar después de años al Nacional con Luján o una eventual revancha con Brasil. La llamada que lo llevó a ser campeón fue inesperada, el camino para llegar a serlo había empezado mucho antes.





