Bautista Alonso Rigone: el futuro opuesto de la Selección Argentina de vóley

Por Nehuén Zuñiga

Es 16 de enero de 2026, la Selección Argentina Sub 17 de vóley, en Comodoro Rivadavia, se clasifica a la final del torneo Sudamericano y va en busca del boleto al Mundial frente a Venezuela. Argentina va 2 set a 1. En el tercer set van 22-19 en puntos. Santiago Quaini le arma la pelota a Bautista Alonso Rigone, el chico de 16 años con una altura de 1,90 metros nacido en Mar del Plata, que juega de opuesto junto a su hermano mellizo Manuel en la selección y en Once Unidos de Mar del Plata. Bautista salta, se eleva y remata la pelota con potencia con su brazo derecho a la izquierda del armador venezolano y logra poner a la selección cuatro puntos arriba. El partido pasa a la historia ya que minutos después consiguen los dos puntos que le faltaban para cerrar el encuentro y ganar el set por 25-21. Obtuvo su boleto al Mundial y logró quedar en el cuarto puesto con la Selección.

La Selección cayó por 3-1 en la final contra Brasil . Pero para Bautista Alonso Rigone no fue todo tristeza ya que fue premiado como el mejor opuesto del torneo Sudamericano y además con su hermano lograron un título personal con la Selección, que es que luego de 30 años de la dupla de los mellizos Nicolás y Martín Efrón, son la segunda dupla de mellizos que comparten equipo y que disputan un torneo Sudamericano juntos.

Alonso Rigone inició su camino en el vóley a los 14 años, en el Club Don Bosco de Mar del Plata. Aquella etapa de formación le sirvió para probar alternativas en la cancha hasta encontrar su lugar definitivo como opuesto, posición desde la cual explota su rol de definidor y principal carta de ataque. Juan Ignacio Macció, ex armador de la Selección Argentina en 2012 y actual jugador de la Primera y director técnico de la Sub 16 de Once Unidos, contó sobre la capacidades que tiene el jugador desde los 14 años y lo difícil que fue enfrentarlo: “Él ya rápidamente impresionaba por sus capacidades atléticas, físicas, su capacidad coordinativa; entonces ya se vislumbraba que era uno de esos chicos que por más que uno lo esté enfrentando y planifique una estrategia, a tan corta edad, ya resolvía como un jugador grande”, expresó el ex armador de la Selección.

Al siguiente año, en 2025, ya con experiencia y destacándose en Don Bosco, los hermanos Alonso Rigone se incorporaron a Once Unidos de Mar del Plata, donde consolidaron su juego y dieron el salto hacia el seleccionado Sub 17 que dirige Leonardo Nocenti. “Nosotros los empezamos a observar cuando tenían 15 años y ya se notaba un diferencial físico importante. Las características más destacables que tienen es el potencial físico de ambos”, declaró el entrenador.

Bautista Alonso Rigone, al regresar de la selección, fue promovido a la Primera División de Once Unidos y logró junto a su equipo el ascenso a la Liga Nacional de Voleibol Argentina, tras vencer en la final a Racing de Castex. El marplatense afinó la lectura de juego, el saque y el remate, que con su agresividad cierra puntos en momentos decisivos y de mucha presión.

Sin embargo, Bautista, quien de manera constante anota puntos, es un chico introvertido, que no se comunica con el equipo, sino que sus compañeros para entenderlo y seguir la dinámica del juego, tienen que seguir sus gestos y conocer sus movimientos dentro de la cancha. Lo que también tiene, es una buena capacidad de escuchar a sus entrenadores y de obedecer sobre lo que le piden. “Bauti es de esos jugadores que me encanta dirigir porque aplica un montón de conocimientos y los desarrolla”, declaró Macció, en cuanto los conocimientos que tiene el opuesto. Nocenti coincidió con Macció: “Tiene una personalidad tranquila. Es de preguntar mucho. Entiende el juego y siempre está dispuesto a aprender e incorporar conceptos, y eso le da un potencial a futuro porque no es de quedarse con lo que tiene; siempre va por más, quiere corregir y perfeccionar sus técnicas”.

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Jugar en la Selección conlleva un peso enorme y sea la categoría que sea exige al máximo nivel y entrenamiento. Bautista Alonso Rigone, en medio de un entrenamiento físico con la camiseta de su país, el 27 de abril tuvo una lesión inesperada. Mientras hacía sentadillas con la barra, por un simple mal apoyo en los trapecios, sufrió una microfractura en la cervical que lo obligó a dejar de lado dos meses su deporte favorito. Sin embargo, nunca se le cruzó por la cabeza dejar el vóley, y esperó a recuperarse para seguir entrenando y seguir aumentando su nivel.

Bautista Alonso Rigone logró con su Selección un subcampeonato Sudamericano, un premio individual y quedar cuarto en el Mundial. El marplatense seguirá siendo ese chico introvertido que no se comunica con sus compañeros en el medio del partido y que no da arengas, pero cada vez que arranque un encuentro y la pelota se eleve de su lado en la red, “Bauti” volverá a rematar para obtener un punto y poner arriba a la Selección.

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