Por Lucas Schiariti y Matias Rodriguez
El estilo de juego del ex DT era caracterizado por el toque, la posesión y el juego ofensivo. Ha tenido dos equipos que reflejaron a la perfección esa idea de juego vistosa: Racing en el Apertura 1998 y Huracán del Clausura 2009. Sin embargo, Cappa es más recordado por quedarse en la puerta de obtener, por primera vez, la gloria local en esas ocasiones a pesar de haber estado cerca.
En sus comienzos en “la Academia”, el club estaba golpeado institucional y económicamente, sumándole el pedido de quiebra de su presidente Daniel Lalín. Esto no fue impedimento para transformar a sus dirigidos en un espectáculo futbolístico. Rubén “el Mago” Capria, Ángel “Matute” Morales, Diego Latorre, Marcelo “Chelo” Delgado y Pablo Bezombe fueron algunos de los futbolistas que brillaron en esa campaña. Sin embargo, por ser el único del esquema ofensivo que se dedicaba a defender, el que más destacaba sin duda era Pablo Michelini. El talento sobraba en el cuadro de Avellaneda, pero tenía el desafío de pelear el campeonato con nada más y nada menos que Boca Juniors, dirigido por el “Virrey” Carlos Bianchi.

Seguramente, el partido más recordado del “tiki-tiki” académico fue el baile ante Independiente en la Doble Visera por la 3º fecha del Apertura. Racing se imponía 2 a 0 en el primer tiempo, pero, en el minuto 39, un apagón en el estadio provocó que el show que estaban dando quedara suspendido y se reanudara días después. Finalmente, se quedó con el clásico por 3 a 1 y se subía a la punta de un campeonato que lo tendría como protagonista. Sin embargo, a falta de tres jornadas, el “Xeneize” seguía invicto y con una ventaja considerable. Tras igualar frente al Rojo, Boca dejó sin chances matemáticas a sus perseguidores y se coronó campeón en La Bombonera. Los de Cappa no pasaron del empate frente a River Plate y quedaron relegados al tercer puesto, detrás del Gimnasia de Carlos “Timoteo” Griguol.
Tras la frustración por no lograr el título, Cappa tendría revancha once años después, pero esta vez con Huracán. Tomó las riendas de un equipo con una realidad futbolística delicada y, de cara al Clausura 2009, lograría consolidar su estilo de juego para volver a poner al club en la pelea, buscando su primer campeonato personal como director técnico en el fútbol argentino. Un verdadero equipazo con jugadores como Javier Pastore, Mario Bolatti, Patricio Toranzo y Matías Defederico que se ganó el reconocimiento general tanto de hinchas propios como neutrales. Pasaban las fechas y “Los Ángeles de Cappa” enamoraban aún más a los futboleros y la ilusión era cada vez más grande. Goleada 4 a 1 a Racing, 4 a 0 a River, victoria frente a San Lorenzo y primer puesto en soledad. Parecía que el sueño de salir campeón finalmente se iba a cumplir.

Llegó el último partido. El puntero y el escolta Vélez, de Ricardo Gareca, se enfrentaban en el José Amalfitani. Los de Liniers estaban a dos puntos y si ganaban daban la vuelta frente a su gente, pero a los de Parque Patricios con un empate les bastaba. El encuentro fue tenso y se demoró por una fuerte caída de granizo. Se recordará el gol mal anulado al defensor Eduardo Domínguez que le podía valer la estrella a Huracán, además de una serie de polémicas. A pocos minutos del final, con el marcador 0-0, el árbitro Gabriel Brazenas no sancionó una clara falta del delantero Joaquín Larrivey sobre el arquero Monzón. De esa misma jugada nació el gol de Maximiliano Moralez a los 38 minutos del segundo tiempo, que le dio la victoria por 1-0 y el campeonato a Vélez, dejando al “Globo” como subcampeones y en la puerta de lograr la coronación.





