Por Valentín Gerez
“Yo caminaré entre las piedras hasta sentir el temblor”. Cuando pase el temblor, canción de Soda Stereo en su disco Nada Personal. Entre títulos, cuestionamientos, mercados de pases, una salida conflictiva y siete años de distancia, Ariel Holan volvió a hablar de Independiente. El entrenador que llevó al Rojo a conquistar la Copa Sudamericana en el Maracaná dejó una frase que volvió a abrir una puerta que parecía cerrada: “Va a volver a ser en algún momento. Tengo fe de que así será”.
Holan conoce las piedras de Avellaneda. Hincha y socio del club, llegó al banco en enero de 2017, con poca experiencia como entrenador principal y el desafío de devolverle protagonismo a un equipo que llevaba años sin conquistar un título internacional. En pocos meses consiguió cambiar la percepción. El equipo encontró una identidad y, en diciembre de ese año, venció a Flamengo en el Maracaná para quedarse con la Copa Sudamericana. La historia todavía tendría otro capítulo. En 2018, Independiente derrotó al Cerezo Osaka y conquistó la Suruga Bank, el segundo título internacional del ciclo. Pero mientras llegaban los festejos también aparecían las primeras grietas. Los mercados de pases empezaron a ser cuestionados y varias incorporaciones no respondieron a las expectativas. Con el tiempo, esas decisiones quedaron asociadas a una etapa de fuertes gastos que contribuyó a profundizar los problemas económicos del club, aunque las responsabilidades también involucraron a la dirigencia de turno.
🗣 “#Independiente es mi casa”
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En mayo de 2019 llegó la separación. Holan dejó de ser entrenador después de dos años y medio, en medio de malos resultados, diferencias internas y un desgaste que ya era evidente. Se marchó como el último técnico que consiguió un título con Independiente, pero lejos de la imagen del entrenador que meses antes había celebrado en el Maracaná. La distancia, sin embargo, no borró el vínculo. Siete años después, Holan reconoció que recibió llamados relacionados con un posible regreso y dejó en claro que no lo descarta, aunque puso una condición: “Yo quiero un proyecto. Si viene un directivo y me dice ‘¿querés ser el entrenador?’ y el proyecto está, lo evaluaría y lo aceptaría”.
Y el contexto político puede ser determinante. Independiente tendrá elecciones a fin de año y quien asuma la conducción será quien defina buena parte del futuro institucional y futbolístico. Hasta ahora, Daniel Bertoni oficializó su candidatura por Auténticos Rojos, mientras que Luciano Nakis es otro de los postulantes confirmados. Gastón Gaudio avanza con su armado aunque todavía no formalizó su candidatura, y Luis Islas también aparece entre los nombres que buscan competir.
Holan, por su parte, no se inclinó públicamente por ningún espacio. Dijo que analizará los proyectos y los trinomios antes de votar junto a su familia. Incluso fue más allá cuando le preguntaron por una eventual candidatura presidencial: sostuvo que, para asumir una función de ese tipo, debería prepararse de la misma manera que lo hizo para ser entrenador.
Pero hubo una frase que explicó mejor que ninguna otra su relación con el Rojo: “Soy socio e hincha. Uno nunca se va del club. Es mi casa”. Ahí aparece el otro lado de esta historia. Holan no solamente es el entrenador que devolvió a Independiente a una vuelta olímpica internacional; también es el hombre que quedó atravesado por las decisiones de una etapa que todavía genera discusión entre los hinchas.
El temblor, sin embargo, sigue presente. Volver no significaría simplemente ponerse otra vez el buzo: tendría que reencontrarse con una hinchada que alguna vez lo llevó en andas y que después también cuestionó sus decisiones. Él, mientras tanto, dejó abierta una posibilidad. “Va a volver a ser en algún momento”, dijo. Quizás todavía tenga que caminar un poco más entre las piedras de Avellaneda. Quizás, algún día, llegue nuevamente el momento de sentir el temblor.





