¿Por qué septiembre es el mes de la prevención del suicidio?

Por Federico Oliver

Septiembre se convirtió en un mes asociado a la prevención del suicidio a partir de una fecha central: el 10 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La jornada fue establecida en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de llamar la atención sobre esta problemática y transmitir un mensaje fundamental: el suicidio puede prevenirse.

La elección de septiembre no responde únicamente a una campaña de concientización. A lo largo de este mes, distintas organizaciones e instituciones aprovechan la fecha para generar espacios de información, sensibilización y acompañamiento. La intención es que hablar de salud mental deje de ser un tema rodeado de silencios y prejuicios.

¿Por qué amarillo?

El amarillo se convirtió en el color asociado a la prevención del suicidio a partir de una historia ocurrida en Estados Unidos. En 1994, tras el fallecimiento de Mike Emme, familiares y amigos comenzaron a repartir cintas amarillas y tarjetas con mensajes de apoyo. La iniciativa dio origen al programa Yellow Ribbon y, con el tiempo, el amarillo quedó vinculado a las campañas de prevención.

Así nació el concepto de “Septiembre Amarillo”, utilizado para identificar distintas acciones de concientización durante el mes.

Más allá del color, el objetivo de estas campañas es poner el tema en conversación. Hablar permite visibilizar una problemática que muchas veces permanece oculta y puede contribuir a que quienes atraviesan una situación de crisis encuentren un espacio donde pedir ayuda.

Hablar también es prevenir

La prevención busca, entre otras cosas, detectar señales de alerta a tiempo y fortalecer las redes de apoyo. Esto implica involucrar no solamente a profesionales de la salud, sino también a familiares, amigos, docentes, compañeros y a la comunidad.

La OMS señala que la prevención requiere acciones concretas y que reducir el estigma y generar conversaciones abiertas son parte de ese trabajo.

En 2026, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio continúa con el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, acompañado por el llamado a la acción “Iniciar la conversación”. La propuesta busca pasar del silencio y los prejuicios a conversaciones abiertas, empáticas y orientadas a brindar apoyo.

Por eso, uno de los principales objetivos de septiembre es romper con la idea de que hablar sobre el suicidio puede generar más problemas. La prevención apunta, por el contrario, a generar espacios donde una persona pueda expresar lo que siente sin ser juzgada y pueda acceder a ayuda.

Escuchar sin juzgar

La escucha ocupa un lugar central. Acompañar a una persona que atraviesa una crisis emocional no significa tener todas las respuestas, sino poder estar presente, tomar en serio lo que expresa y ayudarla a buscar el apoyo necesario.

En ámbitos como la familia, las escuelas y los lugares de trabajo, hablar sobre salud mental permite construir espacios de mayor contención. La detección temprana y el acceso a redes de apoyo pueden resultar fundamentales, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Septiembre, entonces, funciona como un recordatorio. La prevención del suicidio no se limita al 10 de septiembre ni a un solo mes del año. La fecha busca abrir una conversación que pueda continuar durante todo el año: hablar, escuchar, acompañar y pedir ayuda también forman parte de la prevención.

Dónde pedir ayuda en Argentina

Si una persona atraviesa una crisis emocional o necesita hablar con alguien, en Argentina puede comunicarse con la Línea 135 de prevención del suicidio. También se encuentra disponible el 0800-345-1435 desde todo el país. Ante una emergencia, también puede recurrirse al 911.

 

 

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