Por Agustina Andrada
El 19 de mayo de 2021, tras registrarse más de 15 casos de coronavirus en el plantel de River, el equipo sufrió una ola de bajas automáticas para la Copa Libertadores. Sin arqueros disponibles y con varios juveniles en la lista, el Millonario debía hacerle frente a Independiente Santa Fe en un partido clave. Fue entonces cuando Enzo Pérez decidió escribir una página dorada en la historia del club, con la que revivió la mística del 9 de diciembre de 2018, otra de las fechas más gloriosas del mediocampista con la camiseta del millonario. El campeón de América volvía a vestirse de héroe: arrastrando un desgarro, se calzó los guantes en una velada que quedó grabada a fuego.
Ante las ausencias de Franco Armani, Enrique Bologna, Germán Lux y Franco Petroli por el virus, Enzo no dudó en levantar la mano. Aun arriesgándose a quedar expuesto por la falta de oficio en el puesto y por la gravedad de su lesión en el isquiotibial derecho, asumió la responsabilidad de proteger los tres palos. Finalmente, el equipo dirigido por Marcelo Gallardo se impuso por 2-1 ante el conjunto colombiano, un resultado que lo dejó con un pie y medio en los octavos de final.
De aquella noche fría de mayo quedaron postales imborrables: el saludo con el guante en alto, el buzo verde fosforescente, el abrazo final con Gallardo y la sonrisa de oreja a oreja del mendocino. Luego de esta actuación, los hinchas enaltecieron al “arquero” con constantes muestras de afecto. No obstante, el gran valor extra de la jornada fue el compromiso colectivo del resto de los futbolistas: conscientes de que en el arco había un compañero sin experiencia y disminuido físicamente, se sacrificaron al máximo para evitar que el rival pudiera rematar con comodidad. Además, River jugó sin hacer sustituciones porque no tenía suplentes disponibles.
A cinco años de aquella gesta, el Museo River exhibe la réplica del buzo y los guantes que Germán Lux le prestó al ídolo millonario, inmortalizando uno de los momentos más singulares del fútbol moderno. Enzo se convirtió en una leyenda para los hinchas, quienes, incluso con otros colores en el pecho, siguen celebrando cada uno de sus triunfos.



