Por Matías Moroni y Tomás Orlando
“Orden contra desorden, gana el orden”. Con esa premisa como bandera, Nicolás Russo analiza el presente de un Lanús que no solo levanta copas, sino que se consolida como el modelo a seguir en el fútbol argentino. Tras la reciente consagración, él se dispone a desglosar las claves de una gestión que combina la pasión del campeón con la frialdad de los números: desde el trabajo de sus inferiores y el sistema de scouting, hasta su firme postura sobre los derechos de televisión y el polémico formato de 30 equipos. Una charla a fondo con el hombre que entiende que, en el Granate, el crecimiento no es una casualidad, sino una causalidad.
El 22 de noviembre del año pasado, Lanús venció por penales a Atlético Mineiro en Paraguay, en la final de la Copa Sudamericana, hazaña que amplió en febrero, cuando conquistó la Recopa al imponerse, nada más y nada menos que ante Flamengo en el Maracaná. Al ingresar en la oficina de “Nicola”, la copa se posa sobre el mueble más alto de la habitación, erigiéndose como la figura dominante, la dueña de la escena. Frente a ella, desfilan las placas conmemorativas que el mentor de la conquista fue acumulando a lo largo de su gestión. El sol las ilumina de lleno y pareciera que el reflejo de cada una de esas preseas diera forma al dorado trofeo conseguido en Brasil.
-¿El club se maneja diferente luego de salir campeón? ¿Se cambian algunas políticas?
-No, las mismas políticas. El club está creciendo hace 40 años a pasos agigantados. A los de afuera les sorprende permanentemente el crecimiento que tenemos. Pero el crecimiento también te demanda ciertas cosas: profesionalizar áreas y tener gente capacitada en lugares que antes lo hacíamos los propios dirigentes.
-¿Cómo se controla la euforia de ganarle al mejor equipo de América después de no desmantelar el plantel, ya que , solo vendieron a Castillo y tampoco trajeron jugadores en demasía, a pesar de los ingresos que han aumentado?
Los ingresos de la Copa son relativos. Entra mucho dinero, pero entre premios y los gastos que genera el torneo, se te va mucho aunque sí te da prestigio y te cotiza a los jugadores. Después se debe mantener un equilibrio. No podés vender a todos los jugadores y meter la plata en el banco, vos tenes que seguir compitiendo. Nosotros vendimos a un solo jugador, que es Castillo, y se trajo a Valois, Lo que tenés que ser es competitivo, no siempre vas a ganar porque jugás contra rivales que quieren lo mismo que vos. Pero tenés que competir tanto como en el campeonato, la Copa Argentina y el torneo internacional que te toque jugar. El objetivo es que Lanús tenga un buen equipo sumado al equilibrio económico.
– En relación con los refuerzos, ¿cómo funciona el scouting en Lanús?
-Los scouts están para mirar diferentes jugadores y cuando nosotros requerimos tienen que tener varias variantes. Ellos te muestran, el cuerpo técnico mira y nosotros también opinamos, pero después tiene que cerrar lo económico. Hoy por hoy, ya está pasando en algunos clubes en Argentina, entre ellos, Huracán. Los jugadores del fútbol argentino cuestan muchísimo. Si vos querés comprar el 9 de Platense, tal vez, te piden 6/7 millones de dólares, imposible que Lanús lo pueda pagar. Con la política de dólar barato es más fácil traer un jugador del exterior. Al revés es cuando el dólar está caro. Gana más un jugador en Bolivia que en Argentina. Por eso en el mercado local es imposible traer.

-¿Cómo pensás que se está manejando el torneo con los 30 equipos?
-Para mí, está bien. Lo más importante es que se arregló el tema de los play-off, que le da un incentivo importante. Los clubes chicos tienen la posibilidad de salir campeones, por eso los grandes no quieren los campeonatos cortos con 20 equipos y 19 fechas. Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo, que tienen un presupuesto mucho más abultado que los nuestros, quieren torneos largos porque con la cantidad de jugadores que tienen se terminan imponiendo. Yo acá lo veo bien, porque vos vas a los play-off y le tocó salir campeón a Platense, le tocará a Lanús, Argentinos Juniors, arranca un torneo nuevo. Estudiantes clasificó a último momento y salió campeón.
-¿Y eso a vos te gusta?
-Si, me encanta. Lo que no me gusta es que todo el mundo habla del fútbol español, cuando arrancan 20 equipos pero ya sabes que sale campeón el Real Madrid o el Barcelona y cada 100 años le toca al Atlético Madrid. Acá tiene la posibilidad cualquiera de salir campeón. No tengo problema con que sean 20 o 30.
-¿Qué opinas que Estudiantes y River no se presenten a las reuniones del Comité Ejecutivo de AFA?
-Yo no estoy de acuerdo con que no vengan a las reuniones de comité, ni RIver ni Estudiantes. Para mí es un error y no representan bien a su club. Porque vosteneés que estar y tomar las decisiones. Si te quedás en tu casa, las reuniones se van a hacer igual.
-¿Se critica de más a la AFA?
-Siempre se critica. Cuando hacés, te van a criticar. Hay algunas fundadas y otras infundadas.
-En anteriores entrevistas comentaste que hay un problema con los derechos de televisación, ¿cual es el inconveniente?
-Ahí tenés dos ítems que debemos modificar. Primero, están las apuestas deportivas que utilizan el nombre de los clubes y nosotros no cobramos nada, es una locura. Nosotros tendríamos que prohibir que nuestro nombre esté sin que recibamos nada. Yo no estoy de acuerdo con el juego, pero si está, tenemos que cobrar, y no cobramos nada. Por otro lado, hay un ítem que es el pack fútbol. A la gente le aumentan el cable pero el pack fútbol no aumenta nada. ¿Qué hacen ellos? Te lo aumentan poco ASÍ te pagan menos a vos, pero el cable lo aumentan igual. Entonces, hay que modificarlo. Pero más allá de eso, hay que llevar una idea superadora. Yo creo que el torneo debe ir al calendario europeo y tanto como en Navidad y en año nuevo jugar. Un día fueron las figuras de la liga inglesa a protestar, y les dijeron: “Muchachos, nosotros si jugamos en Navidad y Año Nuevo cobramos 300 millones de euros más”, no se discute más. La realidad es que la gente en esas fechas no tiene qué ver, y si hay fútbol, toda la familia estaría en casa viéndolo. Es increíble el rating que tiene. Hay miles de cosas que hay que arreglar, porque también tenemos que tener ingresos adecuados. Un club como Lanús en Argentina no puede cobrar 3 millones de dólares de derechos de televisión y en Chile un club chico cobra 4 millones, una barbaridad.
-¿Y eso en quién recae? ¿En las empresas que tienen los derechos?
-Nosotros cuando firmamos el contrato de televisión lo hicimos con un revólver en la cabeza. Macri nos volteó el Fútbol Para Todos y estuvimos 6 meses sin cobrar televisión. Tuvimos que aceptar esa cláusula. Si no, no teníamos plata para los sueldos.

-Lanús en inferiores es un modelo en el fútbol argentino. ¿Qué hacen diferente a otros clubes?
En el fútbol juvenil e infantil tiene que ver mucho el club, pero también la ubicación geográfica. Vélez está en una ubicación estratégica y recibe jugadores de todos lados. Lanús está bien pero tiene mucha competencia. Nosotros hacemos un rastreo de 100 kilómetros a la redonda de todos los baby fútbol. Vos vas a Córdoba y no es como acá, tenés que ir a los pueblos. Es distinto.
-¿Existe la política de no incorporar para no tapar juveniles?
-Sí. Cuando arrancamos esta gestión, lo que es fútbol, dijimos que íbamos a incorporar lo justo y que sea medianamente bueno. La verdad, que si vos ves lo que fuimos incorporando de enero de 2025 a hoy, no nos podemos quejar. Marcich, Canale, que volvió, Guidara, Sepúlveda, Petroli, Castillo, son jugadores que han rendido. Después están los Canelo, Ramírez, que son jugadores que tienen una función, la de aportar experiencia, y terminaron jugando la final de la Sudamericana, jugaron un montón de partidos. No todos los jugadores vienen a ser titulares.
-¿Es una política de Lanús creer en un proyecto a largo plazo con los directores técnicos?
-Cuando contratamos a Pellegrino le dijimos que nuestra intención era que estuviera tres años en el club. Hay un montón de variantes, los contratos son anuales y al técnico le pueden venir ofertas desde Europa que acá son impagables. De hecho, cuando ganamos la Sudamericana la selección peruana le ofreció un contrato cuatro veces mayor al que tiene acá, pero él prefirió quedarse. Tenemos cerrado hasta diciembre y la intención nuestra es que siga un año más. Esto es muy particular pero yo creo que tres años es lo justo para que el cuerpo técnico esté en un equipo de primera porque es muy desgastante la relación del día a día con los jugadores, para el técnico, el preparador físico, etc. Ir a otro club es iniciar otro desafío.
-¿Por qué crees que en la mayoría de los clubes los técnicos no llegan a los tres años?
-Los clubes son todos distintos. En Lanús tratamos de estar ordenados y organizados. Yo tengo una frase que aprendí ni bien empecé en el fútbol: orden contra orden, gana el mejor, orden contra desorden gana el orden y Lanús es un club ordenado, pero en todos no pasa lo mismo. Hay muchas exigencias y presiones. Lanús perdió el otro día 1 a 0 y yo que no suelo mirar redes, miré. Entré a la página del club y había 65 comentarios, 64 eran críticas y eso que venimos de salir campeones hace un mes.
-¿Y cómo se consolida una gestión tan duradera? Porque desde 2009 que ustedes están acá y no hay oposición.
-Haciendo buenas gestiones es difícil que se genere oposición. De hecho, en la última elección en 2009, ganamos 89,7% a 11,3%, al otro día se sumaron a trabajar con nosotros. ¿Qué hicimos? Nos tocó ganar y los invité a laburar a los que perdieron, que eran un 10 por ciento. Acá hay cinco agrupaciones reconocidas que tienen participación en comisión directiva. También es muy importante lo que ocurre en Lanús, que es que el socio, con un año de antigüedad, viene a la asamblea y tiene voz y voto. En la mayoría de los clubes los que votan son los asambleístas ¿Y sabés quién tiene la mayoría? El oficialismo, entonces la gente no se puede expresar y eso genera movimientos.
-¿Cuál fue el mejor Lanús que viste?
-Na, todos fueron buenos equipos. El de Ramón Cabrero fue un fenómeno, el de ahora es otro estilo pero muy buen equipo y gana cosas importantes. A los ojos, el que fue una maravilla fue el de Almirón de 2016, los primeros seis meses.

PATRIA POTESTAD: UN CONCEPTO ERRADO
-¿Y con el tema de que si un jugador se va con la patria potestad de su club supuestamente no puede ser convocado para la selección?
-Primero, la patria potestad no tiene nada que ver ahí. Está mal el título. Ahí te encontrás con un problema, está bien lo que hace la AFA, de que si el jugador se va sin el consentimiento del club que no lo convoquen. A vos los jugadores te los pueden robar hasta internamente. Un jugador de 15 años que no tiene contrato y que está jugando en Lanús, si Boca quiere se lo puede llevar, pero AFA, con un buen trabajo de Tapia, te cubre y no te permite la transferencia. Entre clubes argentinos no te lo permite. Ahora, mañana viene un club uruguayo a llevarse a un jugador sin contrato y se lo lleva. ¿Cuál es el inconveniente que yo veo que hay que corregir? Más allá de esto que hace bien la AFA, vos hasta los 16 años no podés firmar contrato. A esa edad está bien que firmes contrato, pero te ponen un tope de tres años, y si tenés 18 podés firmar por cinco. Acá, a los 16, los pibes votan. Las federaciones más perjudicadas son la CONMEBOL y la africana, hay que presionar para modificarlo y que sean cinco años. Vos pensá que un pibe que cumple años en agosto de 2026, le tenés que firmar contrato hasta diciembre de 2028 lo que son dos años y tres meses. El pibe no está jugando en primera, pero debuta y empieza a andar bien, no te firma más y en un año te queda libre, por eso tenés que firmar por cinco años. Y la otra engaña pichanga es que si el jugador no tiene 18 puede jugar solamente en su país de origen. La legislación está hecha para los europeos que son los de guita. Por ejemplo, acá se llevan a Benjamín Garre, un jugador de Vélez, a los 15 años va al Manchester City y a los 16 firma contrato. El jugador era argentino pero tenía pasaporte italiano, entonces los tipos dijeron que podía firmar contrato. A los 18 está perfecto que sea, pero ahora, ¿cuando vivió Garré en Italia? Nunca. Entonces FIFA debe modificar eso, que cuando el jugador que no tenga dos años de residencia en ese país, por más que tenga pasaporte no pueda jugar.
En ese equilibrio entre ambición y método, entre la épica del campeón y la lógica de la gestión, Lanús encuentra su identidad. Lejos de los golpes de efecto y las urgencias del corto plazo, el club se sostiene sobre una estructura que no negocia sus principios. Russo no habla de milagros ni de rachas: habla de trabajo, de planificación y de convicción.
Mientras otros persiguen resultados, en el Sur los construyen. Y aunque las copas brillen en lo más alto de su oficina, no son un punto de llegada, sino una consecuencia. Porque en Lanús, como repite su presidente, no hay secretos: cuando el orden se enfrenta al desorden, casi siempre gana el orden.



