El Mundial que cambió la historia de Colombia

Por Valentino Antonelli

Corrían 28 minutos del primer tiempo y Colombia todavía no encontraba la forma de romper el cero. Del otro lado estaba Uruguay, un rival incómodo. Típica noche sudamericana en pleno mundial de Brasil 2014: pierna fuerte, interrupciones y una sensación de que haría falta una genialidad para abrir el marcador. Y un factor fundamental: Colombia estaba igualando su mejor participación en los mundiales.

Después de una serie de rebotes y despejes, la Brazuca cayó desde el cielo en el pecho de James Rodríguez. En un solo movimiento, controló la pelota, giró y sacó una volea antes de que tocara el suelo. Durante una fracción de segundo, el estadio quedó en silencio. El remate viajó directo hacia el arco, golpeó el travesaño y terminó dentro. Colombia se ponía en ventaja y el mundo acababa de presenciar uno de los mejores goles de los mundiales.

Esta Selección para muchos era la sorpresa del torneo, porque no jugaba un mundial desde Francia 1998. Los colombianos tuvieron que esperar 16 años para volver a ver a su país en una Copa del Mundo. Fue una de las mejores selecciones durante las Eliminatorias, que con la ausencia de Brasil, era la oportunidad para muchos de lograr la clasificación.

Colombia sumó 30 puntos, la primera vez que obtuvo esa cantidad, y quedó segunda, a solo dos unidades de la Selección Argentina. El escenario era ideal, el equipo comandado por José Néstor Pékerman era muy equilibrado. La solidez de su sistema defensivo fue clave para que el equipo terminara con la valla menos vencida: apenas 13 tantos en 16 partidos.

Pero esa no era la única virtud. Su delantero centro era Radamel Falcao, uno de los mejores “nueves” de la época. El “Tigre” fue reconocido con el quinto lugar del Balón de Oro 2013. En las Eliminatorias había marcado nueve tantos en 13 partidos, más goles que Sergio Agüero o Edinson Cavani y mejor promedio de gol que Lionel Messi y Luis Suárez.

Pero cuando todo parecía alineado apareció el golpe más duro. En enero de 2014, durante un partido con el Mónaco, Falcao sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda. Durante meses, el país entero siguió de cerca su recuperación. Sin embargo, a pocas semanas del debut, la noticia que nadie quería escuchar se hizo realidad en rueda de prensa. “El cuerpo técnico decidió esperar hasta el último momento y tengo que agradecerle, pero bueno, creo que fuimos sensatos y conscientes de que todavía me falta” afirmó Falcao, minutos después de que Pékerman confirmó la lista de convocados.

Con Pékerman a la cabeza y James como abanderado, Colombia no decepcionó. Siendo cabeza de serie en el grupo C, golearon a los Griegos con un 3-0 contundente. Luego vencieron 2-1 a Costa de Marfil, liderados por Didier Drogba, y en la última fecha golearon a Japón por 4-1.

La ausencia de “El Tigre” parecía capaz de derrumbar las ilusiones de Colombia, pero abrió la puerta para que apareciera otro protagonista. Con apenas 22 años, James Rodríguez asumió la responsabilidad y se transformó en el líder de una generación que estaba decidida a hacer historia.

Con sus dos goles frente a Uruguay, James alcanzó las cinco anotaciones en apenas cuatro partidos. Aquella victoria por 2-0 había llevado a Colombia a un territorio desconocido: Colombia había clasificado a los cuartos de final de un mundial por primera vez. Su técnico, Pékerman, no escondió su felicidad en la entrevista post partido para DIRECTV Sports: “Felicidades a todo el pueblo Colombiano, la gente lo merecía. Siempre buscó esto y estoy contento de haber estado con ellos”.

Lo que para muchos ya era una actuación inolvidable todavía podía transformarse en algo mucho más grande. Del otro lado esperaba Brasil, el anfitrión, y uno de los favoritos. El desafío era gigantesco, ya que Colombia no lograba derrotar a los brasileños desde la Copa América de 1991 y ahora debía intentar romper esa racha en el escenario más complejo imaginable: en Brasil y con un lugar entre los cuatro mejores del mundo en juego.

El 4 de julio de 2014. El Estadio Governador Plácido Castelo, en Fortaleza, tuvo a 65 mil espectadores como testigos de ese enfrentamiento. El golpe llegó temprano. A los siete minutos, Neymar ejecutó un córner preciso al corazón del área y Thiago Silva apareció sin marca para empujar la pelota y establecer el 1-0.

A partir de entonces, el partido se jugó al ritmo del local y Colombia no lograba imponer el fútbol que había demostrado. Para colmo, a los 25 minutos del segundo tiempo quien debía darle esperanza, cometió un error gravísimo. James Rodríguez cometió una falta sobre Hulk a más de 30 metros del arco. David Luiz, ejecutó un tiro inatajable para marcar el 2-0 a favor de la “Canarinha”.

Pékerman reconoció en una entrevista para DIRECTV Sports en el campo de juego, que descuidaron un factor clave del juego: “Hoy estábamos ante un gran rival y nos hicieron dos goles de pelota parada. Eso acá es muy importante y nos costó recuperarnos.”

El sueño colombiano comenzaba a desmoronarse. A diez minutos del final, Julio Cesar cometió un penal sobre Carlos Bacca. Desde los 12 pasos James Rodríguez marcó el 2-1 final pero a Colombia no le alcanzó para seguir en la Copa.

Dani Alves y David Luiz: consuelo y reconocimiento para James.

En la entrevista post partido para DIRECTV Sports, James admitió estar contento a pesar de la eliminación: “Tantos cracks abrazándome, la verdad que me pone muy feliz pero bueno hay que levantar la cabeza, y decir gracias a Colombia por esto”.

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