El Rey, más vivo que nunca: The Last Dance de LeBron

Por Luana San Martín

Cuando todo el mundo le ponía fin a su carrera, Lebron James sorprendió a todos con su decisión de continuar. Después de 23 temporadas jugadas, cuatro campeonatos y muchos récords alcanzados, el Rey tomó un nuevo desafío a sus 41 años: llevar nuevamente a la cima a los Philadelphia 76ers.

Su camino hasta su nueva incorporación fue largo. Debutó en la NBA a sus 18 años en los Cleveland Cavaliers y de ahí se convirtió en la gran promesa del básquet. Tras conseguir campeonatos con los Cleveland y los Miami Heats, su próximo gran destino fueron los Lakers.

Llegó a Los Ángeles en junio de 2018 donde firmó un contrato de cuatro años por una suma de 153,5 millones de dólares. Los Lakers soñaban con que James los llevara de nuevo a la gloria luego de aquel en 2010. Sin embargo, el primer año no fue el que todos esperaban, ya que James sufrió una lesión que lo hizo ausentarse por 17 partidos. El equipo quedó fuera de los Playoffs de la temporada y fue la primera vez que el jugador perdió la posibilidad de jugar la fase eliminatoria desde 2005.

Finalmente, en 2020 llegaría lo que todos esperaban: el campeonato. No fue una final que pasó desapercibida, ya que fue contra los Miami Heats, su ex equipo en 2010-2014, en el cual obtuvo dos anillos consecutivos. En los Lakers además de obtener el campeonato, obtuvo el premio de MVP de la final al haber promediado en los partidos finales un total de 28.9 puntos, 11.8 rebotes y 8.5 asistencias. 

Los Lakers no solo le regalaron la alegría de sumar más trofeos a su vitrina, sino que también la oportunidad de compartir equipo con su hijo Bronny James. El 22 de octubre de 2024 Lebron y Bronny se convirtieron en el primer padre e hijo en jugar juntos en un partido de NBA contra los Minnesota Timberwolves.

 

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Sus últimos pasos por los Lakers no fueron como esperaba. El equipo se despidió de la temporada tras haber caído en semifinales del torneo 4 a 0 contra los Oklahoma City. No fue la única desilusión que tendrían los fanáticos, sino que el 30 de junio como un balde de agua fría, James informó que no continuaría la próxima temporada en Los Angeles Lakers.

Tras 25 días en los que el silencio del Rey abundaba y las diferentes franquicias de la NBA soñaban con ser su próxima casa como: Golden State Warriors, Denver Nuggets, hasta incluso los Miami Heats o Cleveland Cavaliers, equipos que aspiraban a que el jugador los eligiera por una tercera vez. 

Lebron James, como la leyenda que es, anunció el pasado 24 de julio mediante un video con imágenes, que mostraban su paso por todas las franquicias por las que pasó, que su próximo destino será Pensilvania en los Philadelphia 76ers. Su contrato es por dos años por una suma de 8 millones de dólares y que incluye una opción de jugador para la próxima temporada, lo que le da la libertad de poder decir si continúa o si vuelve a ser agente libre. Una decisión que va más allá del dinero y que el mismo jugador explicó: “Esta es mi última decisión. No voy por el dinero. No voy por la familia. ¿Por qué estoy realmente jugando en este momento? Todavía quiero sacrificarme. Todavía quiero trabajar. Todavía quiero esforzarme. Todavía quiero competir, ganar y tener una oportunidad de sentir la emoción de la victoria”. 

Con esto el Rey de 41 años, más vivo que nunca buscará llevar a la franquicia a lo más alto de la competencia y conseguir su tercer anillo en la historia. Los Philadelphia 76ers no consiguen una gloria desde 1982-1983 en la que barrieron a los Lakers por 4 a 0 con figuras como Julius Erving y Moses Malone. En 2001 alcanzaron llegar a la final pero cayeron ante los Lakers de Shaquille O’neal y Kobe Bryant.

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