lunes, marzo 23, 2026
Home Blog Page 297

La incidencia de África en Rusia 2018

Joaquín Grasso

Cinco son las selecciones africanas que, según la disposición de FIFA, tienen el privilegio de representar a su nación en el Mundial de Rusia 2018. Pese a esto, el mundo, como en toda la historia de la humanidad, elige mirar para otro lado. Europa y Sudamérica resultan más atractivas para el paladar futbolero que los “simpáticos equipos de color”, cuya máxima aspiración consiste en superar la barrera de la fase de grupos, salvo gloriosas excepciones –Camerún en ’90, Senegal en ’02 y Ghana en ’10-.

Sin embargo, África también juega su papel preponderante en esta Copa: 45 jugadores nacidos en ese continente o hijos de africanos figuran en las plantillas de ocho conjuntos europeos, y la gran mayoría ocupa un puesto en la alineación titular.

En la Selección de Francia, 14 de sus 23 convocados son afrodescendientes: el arquero Steve Mandanda nació en Zaire, actual Congo. En la línea defensiva, Samuel Umtiti es camerunés, Benjamin Mendy y Djbril Sidibé son senegaleses, Adil Rami posee ascendencia marroquí y Presnel Kimpembe, congoleña por parte de su padre. En el mediocampo, Paul Pogba tiene a su familia de Guinea mientras que la de Blaise Matuidi es angoleña, N´Golo Kanté tiene antepasados de Mali, el padre de Corentin Tolisso es togolés y el de Steven N’Zonzi es del Congo. Y en el frente de ataque, Kylian Mbappé es de mamá argelina y papá camerunés, Ousmane Dembelé hace referencia a su origen maliense por el lado paterno y senegalo-mauritano por el materno, y Nabil Fekir tiene parentela de Argelia. Además, el zaguero Raphael Varane es procedente del departamento caribeño de Martinica.

El combinado de Bélgica está cerca de diagramar un equipo completo con jugadores de sangre africana: Mousa Dembélé tiene a su padre de Mali, los de Marouane Fellaini y Nacer Chadli son marroquíes, y la República Democrática del Congo fue la cuna de Christian Benteke, y el lugar de donde emigraron las familias de Vincent Kompany, Michy Batshuayi, Youri Tielemans, Dedryck Boyata y Romelu Lukaku.

El conjunto de Suiza contribuyó con siete futbolistas del continente negro en su participación mundialista: Gelson Fernandes es oriundo de Cabo Verde; Johan Djourou, de Costa de Marfil; y Breel Embolo, Yvon Mvogo y François Moubandje, de Camerún. También, Manuel Akanji posee raíces nigerianas por el lado paterno; y Denis Zakaria, sursudanesas y, por parte de su madre, congoleñas.

La Selección de Portugal no se quedó atrás y aportó cinco: Gelson Martins nació en Cabo Verde, mismo estado soberano que el de los padres de Ricardo Pereira y Manuel Fernandes; y William Carvalho es de Angola, al igual que la familia de João Mário.

Alemania citó a tres nacidos en territorio teutón pero que tienen progenitores africanos: el padre de Jérome Boateng es de Ghana y el de Sami Khedira, de Túnez. Por otro lado, la madre de Antonio Rüdiger es de Sierra Leona. La misma cantidad que el elenco de Dinamarca: Pione Sisto es ugandés, Yussuf Yurary Poulsen tiene a su padre de Tanzania y Mathias Jørgensen a su madre de Gambia.

Pese a su extensa historia imperialista, Inglaterra detenta en sus filas solamente a dos hijos de inmigrantes africanos: Dele Alli, de padre nigeriano, y Raheem Sterling, de madre ghanesa. Igual número que el seleccionado de Suecia, que lleva a la competición a Issac Kiese-Thelin, de padre congoleño, y Martin Olsson, de madre keniata.

Sin bien no está en el foco de atención popular, África tiene considerable incidencia en este Campeonato Mundial.Nigeria, Egipto, Túnez, Marruecos y Senegal esperan obtener provechosos resultados en la primera rueda y mantienen intacta la ilusión de que Rusia será la tierra donde harán historia. “Tengo la certeza de que un país africano ganará la Copa del Mundo. Es un poco más complicado para nosotros porque tenemos realidades que no existen en otros continentes, pero creo que estamos en el camino correcto”, aseguró Aliou Cisse, entrenador de Senegal.

Goles suecos con acento keniata

Joaquín Grasso

La ausencia de la estrella Zlatan Ibrahimovi en el Campeonato Mundial de Rusia 2018 representa una enorme pérdida para la selección de Suecia. Ante esta circunstancia, la afición escandinava deposita sus esperanzas en uno de los estandartes ofensivos del equipo: John Guidetti.

Criticado por la prensa y amado por los hinchas, el delantero sobresale del resto de sus compañeros no solo por sus tres temporadas de gran nivel en la liga española. Su peculiar historia de vida, su comportamiento dentro y fuera del campo de juego y sus ideales feministas lo convierten en un jugador singular.

Nació en Estocolmo pero a los tres años debió trasladarse con su familia a Kenia. Su padre, de raíces italianas y brasileñas, fue designado como director de una escuela sueca en la capital Nairobi. Allí, en los suburbios de la ciudad africana, aquel joven de tez blanca y pelo rubio comenzó a forjar su amor por el fútbol. Algunos de sus amigos del barrio, con los que solía pasar sus días corriendo detrás de una pelota, padecían HIV, eran analfabetos y dormían hacinados en viviendas hechas con chapas.

Meses más tarde, su padre decidió fundar el Impala Bromma Boys, una filial del Brommapojkarma sueco, y Guidetti fue parte del plantel. “Lo primero que sucedió cuando empecé fue que enterramos a nuestro capitán, que se ahogó junto con su hermano cuando iban a bañarse en la pileta de unos ricos después de un entrenamiento”, contó el atacante.

Luego de un año en el Impala, se sumó a las filas del Mathare United, el combinado profesional de la organización MYSA para la ayuda al desarrollo deportivo keniata, pero solo disputó un puñado de partidos. Su último equipo en Kenia fue Ligi Ndogo S.C., en el cual permaneció una temporada antes de emprender su retorno a Suecia. “Siempre ha sido muy carismático. Después de los entrenamientos se iba a buscar a otros chicos en los suburbios, en campos llenos de polvo, para jugar descalzo con ellos y endurecer su juego. Llegaba con moretones y arañazos pero no se cansaba nunca”, recordó Chris Amimo, presidente de la escuadra nairobeña.

En su regreso, impulsó la creación de la Guidetti Foundation, una entidad que auxilia económicamente a través del fútbol a niños desamparados de los barrios marginales de Kibera y Mathare. Todos los goles que anota son dedicados, con el símbolo del corazón, a África, continente que lleva tatuado en su brazo izquierdo. “Además de fomentar el deporte, hacemos hincapié a la educación. Cuando dejen la fundación, si no han logrado destacarse como jugadores por lo menos se irán con un oficio y con eso podrán tener una vida mejor”, declaró.

Asentado en su nación, se unió al IF Brommapojkarna, en el que se destacó rápidamente. Esto suscitó que diversas potencias futbolísticas como Manchester City, Inter de Milán, Sampdoria, Lazio, Roma y Ajax posaran sus ojos en el chico de 15 años. Finalmente, su destino sería Inglaterra. Se marchó a Manchester City para ser dirigido por su compatriota Sven-Göran Eriksson.

Desafortunadamente para él, no logró sumar los minutos que pretendía con los citizens y fue cedido en numerosas oportunidades hasta recalar en Feyenoord, de Holanda, donde gozó de un descollante inicio de temporada, marcando 20 goles en 23 partidos. Sin embargo, esa magnífica etapa se vio opacada por un hecho insólito que lo marcó para toda su vida.

En su vigésimo cumpleaños fue a cenar hamburguesas junto a su novia y amigos para luego seguir la fiesta en un club nocturno. Horas más tarde, Guidetti comenzó a sentirse mal. Los fuertes vómitos no lo dejaron dormir en toda la noche. Al día siguiente, Ronald Koeman, entrenador del equipo holandés por aquel entonces, se enfadó con el muchacho acusándolo de que su malestar digestivo era una fuerte resaca. “Juro que jamás he probado una gota de alcohol en mi vida”, se defendió. La posible gastroenteritis que consideraba de antemano, finalmente resultó ser una infección estomacal por la ingesta de carne en mal estado que afectó a su sistema nervioso central y le provocó el entumecimiento de su pierna derecha. Este calvario duró 18 meses e hizo pensar al sueco en el retiro.

Varios medios de comunicación y cercanos al futbolista dieron su carrera por terminada. “Fue un proceso muy largo, mentalmente terrible. Trabajaba 8 horas al día para ponerme a punto y no veía ningún progreso. Tenía grandes sueños, y por eso me resultó tan difícil. Perdí dos años de carrera”, afirmó. Sin embargo, se sobrepuso a esa situación adversa y se preparó para retornar a las canchas más fuerte que nunca. En su reaparición con el Celtic de Escocia, club al cual fue cedido por el Manchester City, marcó 15 goles en 35 partidos y obtuvo el Europeo sub 21 con el seleccionado menor de su nación.

España fue su casa en las últimas tres temporadas y el lugar donde, además de anotar en numerosas ocasiones, expuso su singular forma de ser, poco común en los futbolistas de renombre. En sus dos años y medio en Celta de Vigo y actualmente en Alavés, criticó y denunció el machismo y la xenofobia que existe en el fútbol. “Yo soy 100% feminista. Creo en la igualdad y que todos tenemos los mismos derechos, seamos hombres o mujeres, negros o blancos”, sostuvo. También logró entablar un fuerte idilio con los aficionados, tanto que compuso un rap para ellos e incluso interrumpió su descanso para jugar con un chico en la playa (ambos videos están en Youtube). “Si un niño quiere jugar conmigo, ¿por qué no? A mí no me supone nada y para él significa un mundo. Cuesta tan poco y da tanto. Yo me pongo en su lugar y sé que lo recordará toda la vida, así que debo hacerlo”.

“Si me preguntas cómo era cuando tenía tres años, creo que ahora soy exactamente igual. Normal, simplemente John Guidetti. Si puedo ser un modelo para alguien es genial, pero intento ser el mejor padre, marido, futbolista y persona que puedo”. Así se define Super Guidetti, como le gusta que lo llamen. El jugador atípico. El que resalta del resto no solo por sus dotes cada vez que entra a la cancha. Y el que intentará llevar a su selección a lo más alto del Mundial.

Los jugadores de la Selección que fueron sparrings y estuvieron en Rusia

Joaquín Grasso

Es habitual que periodistas y adeptos al fútbol aludan al término sparring cada vez que la Selección Argentina realiza su etapa de preparación previa a una Copa del Mundo. Apropiado del diccionario boxístico, se refiere a un grupo selecto de juveniles, mayormente de las categorías Sub-19 y Sub-20, que está a disposición del cuerpo técnico de turno para entrenarse y realizar trabajos específicos junto a la Mayor.

Si bien los convocados son chicos de un enorme potencial futbolístico con sueños de representar al país en un futuro cercano, pocos tuvieron la oportunidad de cambiarse al bando de los mundialistas. La lista se reduce a Roberto Sensini, Javier Mascherano, Pablo Zabaleta, Ángel Di María, Federico Fazio, Gabriel Mercado y Nicolás Tagliafico.

La implementación de esta modalidad se efectuó en mayo de 1986. Un joven Roberto Sensini, sin lugar en Newell’s, se sumó al grupo del Club Renato Cesarini que secundó a la Selección Argentina en México. Su tarea era cumplir las exigencias del entrenador Carlos Bilardo en cada ensayo. “Nos hacían parar tácticamente como Corea del Sur; y también practicábamos jugadas de pelota parada”, expresó el exzaguero central a La Nación a principios de este año. Su productiva actuación ante Maradona y compañía dio el puntapié inicial a su carrera: una segunda chance en Newell’s, gozando de un gran nivel durante tres temporadas, y el llamado para Italia 1990.

De esta manera, Sensini se convirtió en el primer sparring nacional en jugar una Copa del Mundo. Posteriormente estuvo presente en Estados Unidos 1994 y Francia 1998. “Yo pasé de verlo entrenar a Diego en junio del ’86 a ser su compañero”, manifestó al diario La Capital, de Rosario, en 2014.
Después de 16 años recién pudo registrarse una situación similar. Para Corea-Japón 2002, el director técnico Marcelo Bielsa designó un Grupo de Apoyo compuesto por futbolistas de la Sub-20. Pablo Zabaleta y Javier Mascherano aún no habían debutado en la Primera de sus clubes pero, con 17 y 18 años respectivamente, se fogueaban marcando de igual a igual en cada práctica a figuras como Pablo Aimar, Gabriel Batistuta y Hernán Crespo. Años más tarde, tuvieron su chance mundialista.

Después de la eliminación en 2002, Matías Almeyda se acercó y me dijo que el próximo Campeonato del Mundo iba a ser mío”, confió un joven Mascherano a Clarín, en 2004. Y ese presagio se hizo realidad: el volante central, que actualmente es el jugador con más presencias en la Selección Argentina (143), debutó como titular en la victoria 2-1 ante Costa de Marfil en Alemania 2006 y desde aquella oportunidad no faltó a ninguna edición. Fue subcampeón en Brasil 2014 y ganador de dos medallas de oro olímpicas –en Atenas 2004 y Beijing 2008–. “Mi momento en la Selección ha sido un sueño, pero no es tiempo de hacer análisis. Rusia es mi última chance de lograr algo importante con el equipo”, afirmó en conferencia de prensa, el pasado 23 de mayo.

En los ejercicios, Bielsa siempre me hacía cumplir la función de Zanetti, quien me terminó regalando su camiseta”, recordó Zabaleta en La Nación, en 2014. El lateral derecho, por varias lesiones y decisiones técnicas, debió postergar su estreno, que finalmente sucedió en el triunfo 2-1 frente a Bosnia en Brasil 2014. Logró el segundo puesto en el Mundial pasado y un oro olímpico en Beijing 2008. En total suma 44 participaciones con la Mayor.
Tras la salida de Bielsa del mando nacional, José Pékerman fue designado para ocupar el cargo vacante. Aquel formador, que tantos logros obtuvo con las selecciones menores, tenía el desafío de llevar a la Argentina a lo más alto. De esta manera, para Alemania 2006 se repitió la forma de trabajo con juveniles en los ensayos. En aquel grupo resaltaron Ángel Di María, Federico Fazio y Gabriel Mercado.

Di María ya eludía rivales con facilidad en la Primera de Rosario Central cuando fue elegido como sparring. Con 17 años exhibía en cada práctica todo su talento sin que condicionen su juego las presencias de los futbolistas históricos. “Como recuerdo me llevo que, después del primer entrenamiento cuando ganamos 1 a 0 e hice el gol yo, Pékerman y todos los muchachos me vinieron a felicitar”, le contó a La Nación en 2014. Su debut fue en Sudáfrica 2010, en la victoria 1-0 contra Nigeria; luego compitió en Brasil 2014 y ahora está entre los citados a Rusia 2018. En su palmarés con el seleccionado, cuenta con un segundo puesto en Brasil 2014 y un oro olímpico en Beijing 2008. Suma, en 94 apariciones, 19 goles y 25 asistencias.

Los casos de Fazio y Mercado son similares. Pasados 12 años, esos jóvenes defensores de Ferro y Racing, respectivamente, que derrochaban sus energías procurando sacarle la pelota a un tal Lionel Messi tendrán su momento en Rusia 2018, esta vez en el mismo equipo que el 10. “Por la edad tenía que ser sparring como nosotros, pero estaba del otro lado y no había manera de descifrarlo. No lo podíamos parar”, afirmó el jugador de Roma sobre el capitán argentino, en La Nación, en 2015. El marcador central suma 9 cotejos con la celeste y blanca y una medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008; mientras que el lateral derecho cuenta con 11 presencias y un subcampeonato en la Copa América 2016.

El último caso se dio en Rusia: Nicolás Tagliafico se convirtió en el séptimo sparring en disputar un Campeonato Mundial. El lateral zurdo, quien apenas sumaba cuatro partidos con la camiseta albiceleste, fue parte del combinado de apoyo en Sudáfrica 2010. “Tuve la suerte de jugar en todos los conjuntos juveniles, pero esto es algo diferente. Estar en la Copa del Mundo es un orgullo”, aseguró el ex Independiente, en una entrevista con Fox Sports, el 27 de mayo de este año.

En el conjunto auxiliar para Brasil 2014 se destacaron tres jóvenes que depositan todas sus esperanzas en Qatar 2022: Emanuel Mammana, zaguero central, Fabricio Bustos, lateral derecho, y Giovanni Simeone, delantero centro. Por el lado de los defensores, ambos fueron convocados por Jorge Sampaoli en las diversas giras, pero Mammana, por una lesión ligamentaria, y Bustos, por decisión técnica, no figuraron en la lista definitiva. Diferente fue la situación de Simeone, de gran temporada en Fiorentina, quien estuvo en la mira del entrenador, pero nunca fue citado. “Llegar al Mundial y ganarlo sería lo máximo de lo máximo”, señaló el atacante a Infobae, en 2015.

El director técnico de la Sub-20, Sebastián Beccacece, citó a 22 sparrings que acompañaron a la Selección en Rusia 2018. Varios de ellos (Elías Pereyra, Francisco Álvarez, Tomás Chancalay, Brian Galván, Cristian Ojeda, Maximiliano Lovera, Francisco Ortega y Gastón Verón) ya sumaron minutos en la Primera de sus equipos y, tal como el resto de sus compañeros, aspiran emular aquella particularidad que inició Sensini hace 32 años.

Las trabas para ser una disciplina olímpica

Nataniel Peirano

La decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de incluir a los eSports trajo mucha polémica ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los juegos fomentan el sedentarismo y este año reconoció la adicción a los videojuegos como un trastorno mental. Una dinámica contraria a los valores de salud que porta el deporte.

El trastorno se basa en tres características. La priorización sobre otras actividades, una constante actividad pese a haber consecuencias graves sobre la persona y deterioro en las relaciones sociales sea con la propia familia o el resto del entorno. La adicción a los juegos puede causar patrones de sueño alterados, problemas de dieta y deficiencia en la actividad física. Conforma otra categoría aparte de condiciones clínicas no vinculadas a sustancias psicoactivas, pero presenta características similares.

A pesar de esto, los videojuegos hicieron su presentación como disciplina en los Juegos Asiáticos, o Asiada, de 2018. Después de los Juegos Olímpicos, el equivalente asiático de los Juegos Panamericanos es el evento multideportivo más grande del mundo. En el continente de los avances tecnológicos y pioneros en los videojuegos, el League of Legends, el PES 2018, ClashRoyale, Arena of Valor, Hearthstone y Starcraft II fueron los encargados de representar a la industria gamer.

El League of Legends, de las empresas Riot Games y Tencent, es el juego más masivo del mundo. El PES fue la representación del fútbol en el apartado digital y fue desarrollado por la empresa japonesa Konami.

La edición 18° de los Juegos Asiáticos, aunque sin ser una disciplina oficial, fueron la prueba previa antes de la posibilidad de que los eSports puedan aparecer en los Juegos de París 2024 como deporte. El COI busca incluir a una nueva generación que parece no estar alineada con el espíritu olímpico y sumar a la mayor cantidad de espectadores posibles, representando los intereses de los jóvenes y adultos por los videojuegos. Apuestan por los millones de espectadores y los patrocinadores que han invertido en los distintos videojuegos se trasladen al ámbito de los Juegos Olímpicos.

Para 2022, año en el que será la próxima edición de los Asiada, los juegos deben ser menos violentos para que exista una posibilidad de ser presentados según declaraciones de Thomas Bach, presidente del COI, sobre la intención de su organización por incluir a los eSports en su agenda. No promover la violencia y la discriminación es el valor que rige a todas las competiciones y los Juegos Asiáticos servirán para bien o para mal como el resultado definitivo. Muchos videojuegos se basan en la acción y las batallas. Los eSports que sigan la línea de no violencia podrán aspirar a las Juegos Olímpicos.

British Ladies FC, no apto para hombres

Iván Lorenz @ivanlorenz

El Siglo XIX cerraba sus puertas. Una época donde la mujer no era protagonista. Más bien, personaje secundario dependiente del hombre. Meras progenitoras. Cosas, la palabra correcta. El género femenino era cosificado. La posesión de útero las convertía en objeto. Una sociedad patriarcal donde también debían luchar contra mujeres que no creían estar en condiciones inferiores y aceptaban el rol social que les había tocado.

¿Qué se podía esperar entonces de la participación de mujeres en el fútbol? Únicamente por lazos matrimoniales. Encuentros esporádicos entre casadas. Casadas contra solteras. Solteras contra casadas. Hay aún más. Año 1894. Profesionales de la medicina pidieron que ni las mujeres, ni las niñas practicasen el balompié. Ese mismo año, Honeyball publicó un anuncio en el medio británico ilustrado llamado Daily Graphic, en el que invitaba a mujeres jóvenes a formar parte del British Ladies Football Club.

La creación del club tuvo como principal objetivo mostrar que las mujeres no eran meramente ornamentación, ni seres inútiles. Ellas también podían jugar al fútbol, ese deporte creado por los ingleses que parecía ser únicamente para hombres. Era un juego brusco y de ninguna manera una dama podía tener fortaleza física. Era un juego mental y una mujer no podía darse el lujo de pensar. Una mujer, no podía ensuciar sus prendas en un juego. Nettie soñaba en aquel entonces con ver a mujeres sentadas en las mesas de debates, ocupando cargos políticos en el Parlamento. Buscó en el fútbol una forma de romper con las desigualdades.

Cerca del aquel entonces hipódromo Alexandra Park -cerrado en 1970- comenzaron a entrenar las 30 mujeres que acudieron al llamado. Eran citadas dos veces por semana para practicar fútbol. Nettie convenció al futbolista John William Julian para que acudiese al distrito de Hornsey a dirigir técnicamente a las muchachas. El jugador militaba en el Tottenham Hotspur, actual equipo del capitán inglés, Harry Kane.

El club necesitaba un presidente y sponsors. Nettie encontró en Lady Florence Dixie la respuesta a las carencias del British Ladies Football Club. Dixie era la hija de Archibald William Douglas, el séptimo marqués de Queensbury. La aristócrata, viajera, periodista, corresponsal de guerra y escritora accedió a presidir el club con la condición de que las mujeres se entregasen al fútbol con su alma y espíritu.

Para 1895 las condiciones estructurales -no así las sociales- estaban dadas para organizar un encuentro femenino. El 23 de Marzo de ese entonces, a las 4.30 de la tarde, hora de Londres, en el campo del Crouch End Athletic, se jugó el primer partido de fútbol femenino de la historia reconocido oficialmente por la FIFA. Otra fecha se adjudica el título: 1892 en Glasgow. Sin embargo, no es aceptada por el ente rector del fútbol internacional.

Las mujeres representaron al Norte y el Sur de Londres. Rojas y azules respectivamente, mostraron lo que el femenino tenía para dar ante una audiencia de 10 mil personas aproximadamente. La capitana de las norteñas era Honeyball, la cual se sospecha que tenía un ojo de vidrio. Tan mal no veía al parecer. Su equipo derrotó 7-1 a las muchachas del sur. Fue reconocida la actuación de la arquera de las coloradas, miss Graham, que al parecer tuvo apariciones brillantes e influyó en el resultado final.

Tenían botas en vez de botines. Faldas, polleras y pantalones largos holgados en lugar de shorts. Una especie de blusa de manga larga holgada y arremangada utilizaron para cubrir sus troncos ya que no existía el Dri-Fit y era impensado que usasen las pilchas de los hombres. Jugaron también con sombreros que, en caso de caerse, provocaban un parate en el juego, que no se reanudaba hasta que la mujer tuviese bien colocado nuevamente, el ornamento en su cabeza.

La novedad. Medios como The Sketch o Jarrow Express lo calificaron así. Una novedad que no llegaría a más, se quedaría encerrada en esa terminología y, al igual que una moda, acabaría muriendo. No sólo eso, sino también, dijeron que las mujeres realizaron actividades impropias de su sexo, dando un espectáculo decadente.

El British Ladies Football Club no prestó atención a las críticas de la prensa. Lady Dixie decidió continuar como presidenta y patrocinadora luego del partido. Financió una gira del club por el Reino Unido. Gambetearon por ciudades como Newcastle, Jesmond, South Shelds, Walsall, Brighton, Bristol. Sin embargo, en 1896 apareció un jugador que decidió ir al tobillo de las jugadoras para cortar su avance: la ciudad de Exeter. Las lluvias les impidieron jugar, así como la falta de dinero para pagar el alquiler del hotel donde paraban. Cayó el club y conocidos de las muchachas debieron ir a rescatarlas de su compromiso económico.

Victoria de la historia patriarcal de entonces sobre las mujeres. Sin embargo, como suele decirse, el fútbol siempre da revancha. En mayo de 1903 las mujeres del British Ladies Football Club volverían a ponerse las botas para dar una última función. Fue en Biggleswade. Los rivales no eran mujeres, eran los jugadores del Biggleswade Wesleys. Se intentó evitar la realización del partido, quizás porque sabían que no iba a terminar bien para ellos. 3-1 ganó el equipo de la pionera inglesa Nettie Honeyball. La última función de las féminas británicas, las muchachas de Lady Dixie. Las valientes jugadoras que jugaron con el mundo en contra, pero con la convicción de generar un cambio.

Del boom en los 70’s a ser una industria multimillonaria

Las redes sociales, Internet y plataformas como Youtube hoy permiten conectar a personas alrededor del mundo para jugar de forma conjunta como nunca había pasado. Lo que antes eran competencias poco reconocidas y con un escaso público que se podía costear el viaje, se convirtió en una disciplina profesional con una estructura de torneos que encuentra su reflejo en el fútbol. Hay copas nacionales, continentales y una reunión de proporciones exorbitantes como es el Mundial de cada juego.

Las competencias surgieron como una respuesta al crecimiento masivo que logró la comunidad de aficionados. A partir de 2008, comenzaron a organizarse torneos permitidos por la novedosa modalidad online que abriría la puerta para lo que se conoce hoy como deportes electrónicos.

Las desarrolladoras de videojuegos vieron la posibilidad de expandir sus horizontes. Fueron los mismos creadores los que decidieron darle entidad a la mínima organización existente a cargo de los propios jugadores con competiciones por todo el mundo. Primero fue el prestigio de ganarle a los mejores el que impulsó a muchas personas a dedicarse a jugar determinadas horas por día. Y como todo evento que empieza a crecer en espectadores, tanto patrocinadores como las empresas creadoras de los juegos, empezaron a implementar los premios y a ser sponsors de los mismos jugadores. Empresas en torno a la tecnología como Samsung, Telecom y Movistar fueron las primeras en invertir en esta nueva disciplina. Con estos premios, los jugadores empezaron a tener un beneficio del tiempo invertido y el principio de la profesionalidad que hoy se observa. El principio de diversión en torno a cualquier juego mutó a un trabajo pago. Youtube, en 2005 y Twitch, en 2011, crearon un apartado para grabar en directo y que no sea necesario ir a un evento para seguir un juego. Además, los llamados streamers reciben una parte de la ganancia por el promedio de espectadores vinculados con un contrato a partir de cierto número de visitas. Hoy un jugador con un público que oscila entre los 250 y 400 espectadores recibe unos $2.500 dólares mensuales. Tyler Blevins, conocido en el ambiente como Ninja, encuentra en los videojuegos su trabajo. Transmite todos los días con una ganancia mínima de medio millón de dólares mensuales y con la posibilidad de un mayor ingreso gracias a sponsors y eventos.

Los premios, la formación de equipos, la oportunidad de seguir las competencias desde la distancia y con un público uniforme alrededor del globo componen la novedad de los deportes electrónicos. Una actividad física o mental reglamentada por instituciones – Federaciones o Asociaciones – que tenga el objetivo final de competir. Los jugadores por competir y ser vistos reciben dinero, es decir, un sueldo por trabajar. Los profesionales se someten a un contrato, invierten ocho horas promedio por día practicando y los que conforman un equipo se organizan en casas con computadoras para convivir juntos y optimizar el tiempo. Son las llamadas gaminghouse.

El Comité Olímpico Internacional reconoce a esta nueva disciplina como una actividad deportiva y tiene como fin llevarla a los Juegos Olímpicos. Una estrategia para captar a los jóvenes y ganar más audiencia, idea que hizo su debut en los Juegos Asiáticos en 2018. Corea, China y Japón son los países potencia de los eSports, los que más espectadores aportan y los reyes de los avances tecnológicos. PlayStation, Atari y Nintendo fueron consolas surgidas de desarrolladores asiáticos que forman parte de la historia y el presente de los videojuegos.

Los fundamentos del COI para una inclusión, inicialmente como exhibición, se basan en una proyección de la empresa analista de datos, Newzoo, que indica que en 2019 los eSports alcanzarán los 427 millones de espectadores y una generación mayor a los 2.000 millones de dólares anuales para 2021.

En Argentina, los videojuegos están tan avanzados que la Asociación Argentina de Deportes Electrónicos (AADE) presentó un proyecto de ley para que el Estado reconozca a estas disciplinas digitales como deporte. La Liga de Videojuegos Profesional abrió sus oficinas en el país para traer apoyo a la infraestructura competitiva y que los principales videojuegos tengan una Superliga para 2019, nucleando a los equipos ya existentes. Un proyecto que tuvo su prueba exitosa en Brasil y en España. Los eSports se esparcen por el mundo y a un paso apresurado, superando en años el proceso de evolución de un deporte modelo como el fútbol.

Una industria antigua que todavía no ha alcanzado su techo y está en camino a superar a los deportes tradicionales. Los eSports aportan frescura, incorporando los conceptos de la tecnología y representando a millones de jugadores que juegan casualmente o profesionalmente. Los videojuegos han dejado de ser ocio hace mucho tiempo y buscan ser reconocidos por el resto del mundo como lo que son: un nuevo deporte.

Producción y texto: Teo Matarazzo, Santiago Outeda, Gonzalo Montanari y Nataniel Peirano

Alejandra Zalazar: “Pretenden que Messi sea quien no es”

Federico Bairgian @fedebairgian

Alejandra Zalazar, psicóloga y ayudante de campo en la cuarta y quinta división de Leandro N. Alem, se recibió en la UBA y en la escuela de Técnicos de Vicente López, y realizó capacitaciones como las del “Seminario de Actualización en Tácticas” de la Real Federación Española de Fútbol.

En época de Mundial y con una Argentina más revolucionada que de costumbre por la pasión, Zalazar, en una charla con El Equipo, cuenta cuál es su mirada sobre las críticas, los medios de comunicación y los hinchas con respecto a la selección nacional.

-¿Por qué crees que se ataca tanto a los jugadores de fútbol?

-Tenemos que tener en cuenta que en esta cultura el lazo entre el hincha y su club es un ejemplo de amor incondicional. La institución es representada por sus colores, camiseta, escudo y personificado en los miembros de un plantel, en quienes todas personas depositan éxitos, frustraciones y hasta a veces los estados de ánimos propios. Con la selección se proyectan ideas en ausencia de cualquier análisis razonable, se pone el foco en los jugadores, cada hincha le exige lo que por ahí no está dispuesto hacer en su propia vida. Este para mí es un amor bipolar y a veces hasta enfermizo, donde alienan a los protagonistas al punto tal que a la exigencia propia de la disciplina de élite se le suma la de millones de directores técnicos y jugadores de sofá que detrás de un teclado y segados por las emociones, despliegan un arsenal de comentarios destructivos hacia otros seres humanos.

-¿La negatividad condiciona el desempeño de un plantel?

-Si creemos que las emociones se contagian, las negativas promueven más de las mismas, no sabemos si esta negatividad empieza en el campo de juego o las tribunas. Habría que alentar, apoyar y resaltar lo positivo para construir el primer escalón de un deporte que practique el juego limpio dentro y fuera. Desde la descalificación y agresión influimos negativamente. ¿Cuántos de nosotros aguantaríamos realizar las tareas diarias bajo las presiones de la hostilidad y las emociones descontroladas de quienes nos rodean?

-¿Qué opinas de la frase: “cobran millones”?

-Tiene que ver con los tiempos que corren, donde el consumismo está en primer plano, es una ética en la que se busca todo el tiempo tener lo último y tener más. Muchas personas creen que los jugadores deben reaccionar a sus deseos porque ellos tienen más.

La psicóloga manifiesta que no podemos olvidar y perder de vista que detrás de estos ídolos hay personas, con nombre, historias y los mismos miedos e inseguridades que tenemos todos, pero que por suerte en nuestro caso no están bajo la lupa inflexible de millones de personas que quieren que ese ídolo que de su imaginario represente aquello que no pueden lograr en su mundo y entorno.

-¿Cuál es tu mirada sobre los rumores que hay de los jugadores y el técnico?

-Los chismes tienen que ver con la impunidad de estar detrás de una pantalla sin chequear, divulgando y conviviendo con un canibalismo. Se destroza la reputación de una persona en pos de tener la noticia. Cualquier cosa que hagan es observada detalladamente. Las críticas suelen ser dañinas, la sociedad argentina necesita más protagonistas que cuenten sus experiencias en primera persona, porque tenemos una tendencia a creer que porque viven afuera o en otro círculo los dichos no los lastiman.

-¿Por qué en reiteradas ocasiones se compara a Messi con otros futbolistas?

Pretenden que Messi sea quien no es, tiene funcionalidad en un equipo donde juegan sabiendo que él es el mejor. Lo confrontan con Cristiano, pero Ronaldo tiene una ventaja, en Portugal lo aman haga lo que haga y esa energía que ayuda a su autoestima le permiten arriesgar más porque sabe que lo perdonan, que el amor es más grande, algo que aquí a Lionel no le pasa.

Cuando de mundiales femeninos se trata

Iván Lorenz @ivanlorenz

México, 1970. Se jugó la novena edición de la Copa del Mundo. Brasil revolucionaba el mundo del fútbol con cinco números 10 en la cancha. Gerd Müller rompía los arcos de los rivales de Alemania. El ángel de oro, llamado Copa Jules Rimet -primer presidente de la FIFA- sería alzado a los cielos por última vez por los brazucas, los brazos de Pelé entre ellos. Del otro lado del Océano Atlántico, mientras tanto y extraoficialmente, se disputó el primer torneo internacional de fútbol femenino.

La Coppa del Mondo o Martini Rosso Cup tuvo lugar en Italia. La Federación Internacional Europea de Futbol Femenil (FIEFF), invitó a ocho equipos -Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Checoslovaquia, México, Austria, Italia y Suiza- a participar y los dividió en dos zonas: Grupo Norte y Grupo Sur. El Stadio Communale de Turín acogió a casi 40 mil personas que vieron a las danesas derrotar por 2-0 a las locales. Helene Hansen y María Sescikova, son los nombres de las mujeres rojas que le negaron la victoria a las italianas azules.

A pesar de no haber sido reconocido por la FIFA, el primer torneo dejó una grata impresión y fue la buena actuación de las mexicanas en el ‘70 -tercer lugar- lo que les otorgó la organización del II Campeonato Mundial de Fútbol Femenil. Las danesas derrotaron nuevamente al conjunto local de turno en la final. Se jugó en el Coloso de Santa Úrsula que acogió a más de 100 mil personas, cifra récord del femenil. Susanne Augustesen, una muchacha de apenas 15 años, anotó tres goles ante las mexicanas y les arrebató la victoria de los pies. Seis fueron las selecciones -entre ellas Argentina– que participaron de la Copa que incluso contó con mascota oficial: Xochitl 71, que significa “flor” en náhuatl.

Sin embargo la FIFA no vio potencial o negocio en el femenino. De todas formas, existe registro de las primeras ediciones, no así en el archivo del ente presidido por Gianni Infantino. Italia, por el contrario, decidió apostar. La cuna de grandes artistas, como Leonardo Da Vinci o Andrea Pirlo, hospedó entre 1982 y 1988 el llamado “Mundialito”. Cinco fueron las ediciones, de las cuales tres fueron para las azzurri (‘82,’84 y´86) y dos para las británicas (´85 y ´88).

Casi en paralelo, la República de China organizó una competencia internacional de fútbol femenino para clubes y seleccionados: el Torneo de Invitación Mundial Femenino o Copa Chunghua. Taipei, perteneciente a Taiwán, acogió cuatro ediciones del torneo que fue organizado por Asociación de Fútbol de Taipei Chino. Tuvo cuatro ediciones. En 1978 las campeonas fueron las jugadoras del equipo francés Reims FF. Las muchachas del SV Bergisch Gladbach alemán, se coronarían en 1981 y 1984, siendo el conjunto más ganador. Por último, la República de China sería la victoriosa de la edición cierre en 1987.

El último capítulo de la Copa Chunghua fue la que terminó de convencer a la FIFA de organizar un Mundial de fútbol femenino. Sin embargo, el ente no estaba del todo seguro: del 1 al 12 de Junio de 1988 se realizó el Torneo por Invitación Femenino de la FIFA a modo de ensayo. Tres grupos de cuatro equipos. Los punteros y los dos mejores terceros avanzaban a las instancias de eliminación directa. Fue Noruega la campeona ensayística. Derrotó 1-0 a Suecia en la final disputada en el Estadio Tianhe con un gol de su número 10: Linda Medalén.

La organización dejó contenta a la FIFA que decidió 18 días después de la final, aprobar la creación del Mundial femenino. Equipo que gana no se toca, se escucha decir en el fútbol. Por ese motivo, China fue la primera sede en organizar la competición. Repitió también esquema, fueron 12 los seleccionados participantes. 99 goles en 26 partidos. De ese total, Estados Unidos hizo 25 y se consagró como el primer campeón femenino de la historia. Michelle Akers fue la verduga de Noruega en la final, anotó los dos goles del equipo norteamericano. Linda Medalén volvió a convertir en una final internacional en el estadio chino, que había probado su potencia el año anterior. Suecia entraría al podio nuevamente. Quedó tercero tras derrotar 4-0 a Alemania, que obtuvo el cuarto lugar.

Al igual que en masculino, cuatro años es el bache entre Mundial y Mundial. Suecia fue el elegido para organizar en 1995. Cinco estadios acogieron los 26 partidos y presenciaron la misma cantidad de tantos que la anterior edición. Sin embargo, no recibieron la misma cantidad de gente: la FIFA estimó un total aproximado de 110 mil personas, la concurrencia más baja de la historia del femenino a citas mundialistas. El campeón en terreno sueco fue Noruega, conducida por el Balón de Oro del torneo, Hege Risse y la Bota de Oro, Ann Kristin Aarones con seis exclamaciones. Las noruegas derrotaron 2-0 a Alemania en la final disputada en el Estadio Råsunda, ubicado en Solna.

Luego de obtener el tercer puesto en la segunda edición, la organización quedó en manos de la primera campeona, Estados Unidos. El tercer Mundial llegó con novedades: se sumaron cuatro equipos y la Comisión de Árbitros de la FIFA decidió que habría 16 árbitras. Por primera vez dirigieron únicamente mujeres. China, a pesar de poseer a la Balón y Bota de Oro Sun Wen – convirtió 7 al igual que la brasilera Sissi- y ser el seleccionado más goleador, perdió ante el local la final que se jugó en el Estadio Rose Bowl de California. 0-0 iba el marcador luego de jugar los 90 minutos y el alargue. La jueza Nicole Petignat pitó y determinó al campeón cuando el penal disparado por Brandi Chastain tocó la red. 5-4 finalizó la serie luego de que Liu Ailing fallara el tercer penal para las chinas (la única que no convirtió).

En 2003 Estados Unidos volvería a organizar. La sede elegida había sido China pero en el país de miles de millones había estallado la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Grave que podía condicionar la salud de las protagonistas y se decidió volver a terreno norteamericano. El Estadio Stubcenter albergó la final. Alemania y Suecia se enfrentaron y, tras finalizar 1-1 en los dos tiempos de 45 debieron ir al alargue. Se jugaron nada más que ocho minutos de la prórroga porque la germana Nia Künzer convirtió a los 98 del suplementario y el torneo se regía por el Gol de Oro. En esta cuarta edición hizo su debut mundialista Argentina, convirtiéndose en el segundo Seleccionado sudamericano en participar de la Copa. Brasil era el único país del sur del continente que había concurrido hasta el momento y, además, contó con el debut de Marta, la máxima goleadora en la historia de los Mundiales con 15 tantos.

En 2003 Estados Unidos volvería a organizar. La sede elegida había sido China pero en el país de miles de millones había estallado la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Grave que podía condicionar la salud de las protagonistas y se decidió volver a terreno norteamericano. El Estadio Stubcenter albergó la final. Alemania y Suecia se enfrentaron y, tras finalizar 1-1 en los dos tiempos de 45 debieron ir al alargue. Se jugaron nada más que ocho minutos de la prórroga porque la germana Nia Künzer convirtió a los 98 del suplementario y el torneo se regía por el Gol de Oro.

En esta cuarta edición hizo su debut mundialista Argentina, convirtiéndose en el segundo Seleccionado sudamericano en participar de la Copa. Brasil era el único país del sur del continente que había concurrido hasta el momento y, además, contó con el debut de Marta, la máxima goleadora en la historia de los Mundiales con 15 tantos.

Cuando la FIFA cambió de sede en 2003, le prometió a China la organización en 2007. En ambas ediciones le otorgó la clasificación directa al país asiático. Este Mundial trajo consigo la primera final en la cual se enfrentaron un conjunto sudamericano y un europeo. Brasil era candidato. La número 10, Marta, obtuvo Balón y Bota de Oro, con 7 goles. Sin embargo, no le alcanzó para gritar campeón: cayó ante Alemania por 2-0 en la final con goles de Birgit Prinz y Simone Laudehr. La germana autora del primer tanto, apodada Keks -galletita en alemán- había logrado lo conseguido por Marta pero cuatro años atrás en Estados Unidos y, además, fue la autora del primer gol de las teutonas en la final contra Suecia. El tercer puesto fue para las norteamericanas que derrotaron 4-1 a Noruega, que obtuvo el premio Fair Play de la competencia.

La de 2011 fue la primera edición que siguió los procedimientos FIFA para elegir la sede. En 2010, Alemania había acogido el Mundial Sub-20, como es costumbre. La canciller alemana, Ángela Merkel, apoyó la candidatura luego del éxito administrativo del Mundial 2006 masculino. Japón y Estados Unidos llegaron a la final de la Copa del Mundo con menos goles en la historia del femenino (86 en 32 partidos). Debieron ir al tiempo suplementario tras empatar 1-1 en los 90 ante las norteamericanas de Alex Morgan. Irían a penales con el marcador igualado en dos, luego de que Homare Sawa convirtiera a los 117 minutos. Nozomi Yamago atajó dos de los tres penales errados por las de blanco y fue Saki Kumagai la que pateó fuerte y arriba para no darle oportunidad a la arquera Hope Solo. Las niponas llevaron alegría a su país natal luego de que aproximadamente dos meses atrás ocurriese la peor catástrofe de su historia: un sismo generaría un tsunami que dejó un saldo estimativo de 16 mil muertes, 6000 heridos y 2500 desaparecidos.

Zimbabue retiró su candidatura para organizar la séptima Copa del Mundo dado que tenían lo mínimo e indispensable para albergar el evento. La organización quedó en manos de Canadá en 2015. En contraposición al anterior, es el Mundial con más goles marcados: 146 en 52 partidos. Una cifra que se vio beneficiada por el hecho de que por primera vez participaron 24 equipos. La Selección más goleadora fue Alemania -incluso contó con la Bota de Oro, Célia Šaši? con seis gritos- que obtuvo el tercer puesto tras caer ante Inglaterra. La final fue más bien una revancha. Estados Unidos aplastó 5-2 a Japón.

Carli Lloyd -Balón de Oro del torneo-, que había fallado en la definición por penales cuatro años atrás, mandó a guardar por triplicado la Conext 15 en el Estadio BC Place. Con el gol de Lauren Holiday, las norteamericanas estaban 4-0 arriba en 16 minutos de juego. Completaron la cuenta Tobien Health que marcó el quinto y Yuki Ogimi y Julie Johnston (en contra) para Japón. Canadá tuvo, como novedad, la implementación del sistema de detección automática de goles que consta de un sensor que determina si la redonda cruzó o no la línea de meta.

En Canadá, Francia obtuvo el premio Fair Play. El país galo es el encargado de organizar la octava edición del Mundial Femenino que abarcará del 7 de Junio al 7 de Julio de 2019 . Inglaterra, Sudáfrica y Nueva Zelanda retiraron su candidatura en 2014 y los francos le ganaron la pulseada a Corea del Sur, el candidato que quedaba. Nueve estadios recibirán a las 24 selecciones. La FIFA cuenta con 140 seleccionados femeninos rankeados (sin contar los inactivos por más de 18 meses), cifra que triplica a los 45 que disputaron la clasificación para China 1991 y que refleja el crecimiento del femenil en los últimos 30 años.

La editora de la foto es Sofía Isis Dama.

Nazareno Sasia: La bala dorada

Federico Bairgian (@fedebairgian)

A 50 kilómetros de Paraná, Entre Ríos, más precisamente en Cerrito, todo es una fiesta. Es que el pequeño gigante que tiene el pueblo de 5.700 habitantes, partió a Buenos Aires como el número 1 del ranking mundial Sub18, en lanzamiento de bala y no solo volverá ratificando su posición, sino que también lo hará con la medalla dorada colgando de su cuello.

Nazareno Sasia fue el encargado de abrir la competencia el viernes con una marca de 21.94 metros en el cuarto y último lanzamiento, que fue récord nacional y sudamericano incluido. Como no podía ser de otra manera, dos días después, el entrerriano cerró la jornada masculina con 21.25 metros, que se sumaron al record y formaron 43,19, número que ninguno de sus rivales logró alcanzar. Fue entonces cuando vio la gran pantalla, se ató la bandera de Argentina y corrió a la tribuna para abrazarse profundamente con su padre.

El chino, Jialiang Xing, consiguió la medalla de plata tras acumular, 41,74 metros (20,85 y 20,89) y el bronce fue para el italiano, Carmelo Alessandro Musci, con una distancia en total de 41,43 (20,67 y 20,76).

Los visitantes del Parque Olímpico de la Juventud fueron testigos de la hazaña que realizó una de las mayores promesas del atletismo argentino. El joven de 17 años y 1.93 metros eligió al lanzamiento de bala por sobre otros deportes que practicó: el básquet, lanzamiento de disco o el fútbol, en el que se considera un defensor medio pelo y admirador de Juan Román Riquelme, quien luego de su coronación, le envió un video dándole las felicitaciones y la camiseta autografiada de la Selección Nacional Argentina que utilizó en 2005.

A Sasia nunca le pesó la mochila de ser el favorito. Resignar su viaje de egresados con sus compañeros y despertarse a las 5 de la mañana para viajar de Cerrito a Paraná para seguir practicando, valió la pena. Tampoco es casualidad que en su pueblo lo eligieran como embajador deportivo en la fiesta de fin de año, ni que hasta se haya planteado la idea, entre risas, de premiar a un doble ganador, sabiendo que él siempre se asegura el primer puesto.

La joven promesa considera que éste es sólo el comienzo y remarcó que esta medalla es un logro muy grande pero que no termina acá. Irá por más. El año que viene tendrá el Mundial Juvenil y después apuntará a su sueño de vivir la mayor cantidad de Juegos Olímpicos que pueda, aunque él sabe que será consecuencia de su trabajo, esfuerzo y dedicación.

Baccino: “Quiero estar en un quinto Juego Olímpico”

Federico Bairgian y Agustín Loza

Mide 1.86 metro y pesa 120 kilogramos, lleva más de dos décadas compitiendo al más alto nivel en un deporte de mucho contacto, propenso a muchas lesiones, y está más expuesto a la avanzada edad que lleva a cuestas. Pero nadie le puede restringir ese gran sueño.

Como la mayoría de los niños en Argentina, Orlando Baccino quería jugar al fútbol, pero un entrenador se lo negó por tener sobrepeso. A los 11 años vio que tenía una fuerza muy pobre acorde a su contextura física y a pesar de eso, siguiendo los pasos de su padre, decidió comenzar con las pesas. Y, como era fanático de Martín Karadagian, actor de lucha libre, empezó a practicar judo.

Participó de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sidney 2000 y Atenas 2004. Su mejor posición fue 21º en sus dos primeras participaciones olímpicas y entre sus logros más destacados se encuentra la medalla de oro conseguida en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 1997.

Actualmente es director y entrenador de BattSystems, un gimnasio ubicado en la Avenida del Libertador, y se graduó de la Universidad del Salvador con una licenciatura en educación física de alto rendimiento.

En la conversación con El Equipo relata cómo consiguió todos sus logros, su método de entrenamiento para llegar a competir al máximo nivel a pesar de su edad y a qué se dedica en la actualidad.

– ¿Cuál es tu medalla favorita?

-Mi preferida es la medalla de oro que conseguí en Campeonato de Guadalajara en el 1997 y para mí es algo especial porque este año se cumplen 20 años de esa conquista, es uno de mis mayores hazañas.

-¿Tu Juego Olímpico preferido?

-Sin dudas mi mejor Juego Olímpico fue el de Sydney 2000, donde tuve mi mejor actuación porque estaba muy bien entrenado. Pero hay cosas que muchos no saben, mi nivel más alto fue para Atlanta 1996, ahí un entrenador hizo que llegara tarde a una competencia y no pude hacer el calentamiento ideal para competir de la mejor manera.

– ¿Qué significó la aparición del ENARD?

– La llegada del ENARD ayudó a los atletas porque hace el entrenamiento más constante, aparte con la ayuda económica del gobierno tienen más herramientas para lograr un rendimiento alto. En mi caso tuve muy pocos sponsors. Los atletas de ahora por ahí se relajan porque no dejan todo a comparación de los de antes. Los experimentados saben aprovechar más esa ayuda. Yo trabajaba en una discoteca como seguridad y con el dinero que ganaba lo usaba para ir a entrenarme afuera. Ahí es donde hacía la diferencia. Por el hecho de ser un esfuerzo tan grande yo trataba de dejar todo, yo si dejaba todo porque ponía en juego toda la plata que tenía en el bolsillo para prepararme. Los grandes resultados se van a ver en el largo plazo

-¿Con ayuda estatal o de más sponsors podrías haber llegado más alto?

-Para mí no existe la frase “qué hubiera pasado si…” porque no se puede dimensionar. Yo hice todo porque la mayor diferencia que tenía con los demás fue que a mí me gustaba lo que practicaba y yo me encargaba de todo (preparación física, dónde entrenaba, etc.). En los últimos años de carrera pude disfrutar dos años de “la nueva era”. Pero la plata no garantiza el mejor rendimiento.

-¿Qué pasó con el problema que tuviste con la beca del Estado en la década del 90?

-En 1997 el gobierno de Carlos Menem, en conjunto con la Secretaría de Deportes de la Nación presidida por Hugo Porta, propusieron una idea, crear una unidad especial de deportistas de elite para dar un subsidio a esos 25 elegidos. Yo no estaba en la lista pero demostré por curriculum que me superaba con respecto cada uno de los deportistas y por eso decidieron incluir 5 becas más al programa.

-¿Cuál es la importancia de lo mental en un deportista?

-La mentalidad es importante para todos en cualquier plan. El judo es mucho más aplicativo a la vida porque hay algo que es real y otro no. Por ejemplo, lo primero que te enseña es a caer, entonces en algún momento te da una enseñanza en la vida. Para este deporte lo mental es vital, porque maneja todo.

-¿En qué se basa el sistema Batt?

-La mente va adentro de una cajita que se llama cuerpo. Creo que hay que llegar a un equilibrio entre lo que es necesario y lo que genera placer. La gente se entrena dos veces por semana en preparación a su actividad física que le da placer con especialización al gusto de la persona. A los 11 años yo empecé a hacer pesas porque era muy grandote y no tenía la fuerza acorde a esa edad, al mismo tiempo mi papá, que era más bien flaco, me dio un libro del pesista Héctor Rensonnet, con el que comencé a entrenarme y conocí este método de entrenamiento. A los 17, lucho contra una persona que era dirigida por el autor de este mismo libro y le dije que ya había mejorado el sistema que estaba escrito.

-El famoso tatuaje de los anillos

-No lo completé (risas). Pero fue culpa del tatuador, cuando fui a hacerme el tatuaje quería llenar los cinco anillos olímpicos con cada uno de los nombres de los lugares donde se celebraron los Juegos, en ese momento él llamó a su padre y le respondió “que siga un Juego más”, y quedó ahí.

-Hablas mucho de motivación, ¿podrías comentar algo de la mentalidad de los jugadores de la selección argentina?

-Estudié tres años de medicina, pero me gusta mucho la psicología y la aplico en cada una de mis actividades. Para mí es más fácil motivar a una sola persona que a un equipo de varios atletas, por eso se pueden dar dificultades. Creo que un director técnico tendría que saber de coaching y motivación. Cuando hablan del liderazgo de Lionel Messi pienso que para mandar en un grupo tiene que haber nacido con esa capacidad natural, no pueden cambiar los pensamientos de una persona, es muy fácil hablar de afuera. Juega mucho lo psicológico. En Argentina no hay buenos entrenadores, porque tienen muchos talentosos y los ponen en lugares donde ya están ocupados, no trabajan para mejorarlo. Un buen entrenador logra que todos sus jugadores vayan aumentando su capacidad, debería desarrollar de 11 futbolistas 8 o 10 deportistas de alto rendimiento.

-¿Qué opinas de la UFC?

-Me encanta, me hubiera fascinado estar ahí; llegó tarde (risas). La gente dice que soy judoca, pero yo me defino como un peleador general, voy a pelear hasta que me muera. Creo que es la mejor práctica y la más completa para luchar. Para mejorar mi técnica hice otras actividades como lucha y jiujitsu, en las que salí campeón sudamericano, siempre quise buscar actividades para encontrar más variantes.

-¿Ahora estás disfrutando todo lo que no pudiste hacer por el deporte?

-Siempre disfruté todo en su momento. Pero yo me comparo con otros chicos y me doy cuenta que pude viajar por el mundo, hacer lo que me gusta, participé de Juegos Olímpicos. Siento que el deporte me dio mucho. La vida no es tan larga, hay que disfrutarla.

-¿Qué te generó el triunfo de Paula Pareto en Río 2016?

-Yo volvía del trabajo, estaba muy nervioso, soy muy fanático de los que quiero que ganen, nunca veo algo sin hinchar por alguien. Cuando vi que la lucha definitiva iba con una coreana (Bokyeong Jeong) sabía que el triunfo era suyo. Y más cuando me di cuenta que le pegaron. La admiro mucho, cuando ganó fue increíble. Yo la vi en Samoa en 2011 y estaba estudiando para rendir un parcial para su facultad, es una campeona en todo.

-¿El mejor momento de tu carrera? ¿Te quedó algo pendiente?

-El mejor momento fue en los Panamericanos 1995, gané 33 peleas al hilo, me sentí muy bien. Estaba convencido que iba a hacer un gran papel en Atlanta, iba a entrenar durante siete horas. Y algo que tengo pendiente es ir al quinto Juego Olímpico, te mantiene vivo. Me hubiera gustado ir a los Panamericanos de este año al cumplirse el aniversario 20 de la medalla de oro de Guadalajara. Pienso seguir compitiendo el tiempo que sea, sin arriesgarme tanto.