domingo, julio 14, 2024

La incidencia de África en Rusia 2018

Joaquín Grasso

Cinco son las selecciones africanas que, según la disposición de FIFA, tienen el privilegio de representar a su nación en el Mundial de Rusia 2018. Pese a esto, el mundo, como en toda la historia de la humanidad, elige mirar para otro lado. Europa y Sudamérica resultan más atractivas para el paladar futbolero que los “simpáticos equipos de color”, cuya máxima aspiración consiste en superar la barrera de la fase de grupos, salvo gloriosas excepciones –Camerún en ’90, Senegal en ’02 y Ghana en ’10-.

Sin embargo, África también juega su papel preponderante en esta Copa: 45 jugadores nacidos en ese continente o hijos de africanos figuran en las plantillas de ocho conjuntos europeos, y la gran mayoría ocupa un puesto en la alineación titular.

En la Selección de Francia, 14 de sus 23 convocados son afrodescendientes: el arquero Steve Mandanda nació en Zaire, actual Congo. En la línea defensiva, Samuel Umtiti es camerunés, Benjamin Mendy y Djbril Sidibé son senegaleses, Adil Rami posee ascendencia marroquí y Presnel Kimpembe, congoleña por parte de su padre. En el mediocampo, Paul Pogba tiene a su familia de Guinea mientras que la de Blaise Matuidi es angoleña, N´Golo Kanté tiene antepasados de Mali, el padre de Corentin Tolisso es togolés y el de Steven N’Zonzi es del Congo. Y en el frente de ataque, Kylian Mbappé es de mamá argelina y papá camerunés, Ousmane Dembelé hace referencia a su origen maliense por el lado paterno y senegalo-mauritano por el materno, y Nabil Fekir tiene parentela de Argelia. Además, el zaguero Raphael Varane es procedente del departamento caribeño de Martinica.

El combinado de Bélgica está cerca de diagramar un equipo completo con jugadores de sangre africana: Mousa Dembélé tiene a su padre de Mali, los de Marouane Fellaini y Nacer Chadli son marroquíes, y la República Democrática del Congo fue la cuna de Christian Benteke, y el lugar de donde emigraron las familias de Vincent Kompany, Michy Batshuayi, Youri Tielemans, Dedryck Boyata y Romelu Lukaku.

El conjunto de Suiza contribuyó con siete futbolistas del continente negro en su participación mundialista: Gelson Fernandes es oriundo de Cabo Verde; Johan Djourou, de Costa de Marfil; y Breel Embolo, Yvon Mvogo y François Moubandje, de Camerún. También, Manuel Akanji posee raíces nigerianas por el lado paterno; y Denis Zakaria, sursudanesas y, por parte de su madre, congoleñas.

La Selección de Portugal no se quedó atrás y aportó cinco: Gelson Martins nació en Cabo Verde, mismo estado soberano que el de los padres de Ricardo Pereira y Manuel Fernandes; y William Carvalho es de Angola, al igual que la familia de João Mário.

Alemania citó a tres nacidos en territorio teutón pero que tienen progenitores africanos: el padre de Jérome Boateng es de Ghana y el de Sami Khedira, de Túnez. Por otro lado, la madre de Antonio Rüdiger es de Sierra Leona. La misma cantidad que el elenco de Dinamarca: Pione Sisto es ugandés, Yussuf Yurary Poulsen tiene a su padre de Tanzania y Mathias Jørgensen a su madre de Gambia.

Pese a su extensa historia imperialista, Inglaterra detenta en sus filas solamente a dos hijos de inmigrantes africanos: Dele Alli, de padre nigeriano, y Raheem Sterling, de madre ghanesa. Igual número que el seleccionado de Suecia, que lleva a la competición a Issac Kiese-Thelin, de padre congoleño, y Martin Olsson, de madre keniata.

Sin bien no está en el foco de atención popular, África tiene considerable incidencia en este Campeonato Mundial.Nigeria, Egipto, Túnez, Marruecos y Senegal esperan obtener provechosos resultados en la primera rueda y mantienen intacta la ilusión de que Rusia será la tierra donde harán historia. “Tengo la certeza de que un país africano ganará la Copa del Mundo. Es un poco más complicado para nosotros porque tenemos realidades que no existen en otros continentes, pero creo que estamos en el camino correcto”, aseguró Aliou Cisse, entrenador de Senegal.

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