El jueves 14 de junio comenzó el Mundial de fútbol masculino en Rusia con un 5 a 0 por parte del local sobre Arabia Saudita. Por otro lado, en Argentina está en disputa el Mundial de la Igualdad, el cual a partir del miércoles 13 de este mes dio inicio con la histórica aprobación de la media sanción por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y este lunes 18 continuó haciendo historia con la incorporación de la figura de “travesticidio” al homicidio de la militante trans Diana Sacayán.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 4 de la Capital, integrado por los jueces Adolfo Calvete, Ivana Bloch y Julio César Báez, tomó la decisión el lunes al mediodía de condenar -unánimemente- a Gabriel David Marino a prisión perpetua bajo los cargos de “homicidio triplemente agravado por haber sido ejecutado mediando violencia de género, por odio a la identidad de género y con alevosía, en concurso ideal por robo”.
Marino se encuentra detenido hace dos años, por resultar culpable del crimen que se cometió el 11 de octubre del 2015 en el barrio porteño de Flores.
Una vez oída la sentencia, tanto la sala de audiencias como la plaza ubicada frente a Tribunales se transformaron en un converger de aplausos, calurosos abrazos y llantos con gritos de “¡Diana Sacayán, presente!”. Una postal similar a los festejos en las tribunas cuando la Selección conquista una victoria.
Se sostuvo la evidencia de que durante la madrugada de octubre, Sacayán fue brutalmente asesinada. Las y los peritos contaron más de veinte cortes en su cuerpo, signos de haber sido maniatada y luego de matarla la taparon con un colchón.
El próximo 6 de julio, a las 13.30, se darán a conocer los fundamentos de la sentencia. A su vez, en otra investigación judicial se persiste la búsqueda de una presunta segunda persona involucrada en el travesticidio.
Amancay Diana Sacayán nació en Tucumán pero construyó su compromiso con los derechos humanos y la igualdad en el conurbano matancero, Gregorio de Laferrere. A sus 17 años asumió su identidad trans y la exclusión la indujo a prostituirse por más de una década, vivenciando la violencia institucional.
Siempre rompió los esquemas, desde la expectativa de vida del colectivo trans que es de 35 años, ella vivió cuatro años más (39), hasta convertirse en una de las impulsoras de las leyes Argentinas de la Identidad de Género y del cupo laboral travesti trans, el cual obliga a que el uno por ciento de la administración pública de la provincia de Buenos Aires sean personas de géneros no binarios.
Las argentinas y argentinos con Latinoamérica unida exclamamos: “Basta de travesticidios” y “Libres, juntas y diversas”.
Al otro lado del charco, donde la pelota rueda en los estadios rusos, la persecución hacia la comunidad LGTBIQ+ es moneda corriente y gravemente castigada, amparándose en una ley promulgada en 2013 que prohíbe la propaganda homosexual a menores de edad.
Esperemos que el canto de las libertadoras de América llegue al territorio gobernado por Vladimir Putin para que haya justicia social.
“Con su potente mirada y fuerte discurso a sus compañeros le dará palabras de aliento al arquero para que sepa que ese día puede ser un héroe. Pero, quien quedará en la historia argentina como el superhéroe del equipo es él. Porque a todos les queda claro: él es el Jefe”.Con esa última palabra se titula su biografía, en la que Alfredo Ves Losada y Andrés Eliceche recuperan, de manera minuciosa, la historia de Javier Mascherano, un futbolista convertido en superhéroe, en su superhéroe, en Superman.
Mascherano nunca imaginó para su vida algo que no fuera el fútbol. Desde que era un niño apasionado del barrio de San Lorenzo en Santa Fé hasta el profesional que se convirtió en el jugador con más presencias en la Selección Argentina, con 143 partidos. “¿Usted sabe el hijo que tiene? No es normal la seriedad y la manera en la que se desvive por triunfar”, le dijeron a su padre, Oscar, cuando llegó a River para dar sus primeros pasos con apenas 13 años.
El argentino que juega en el Hebei Fortune de China confesó en “Jefe” su devoción por el fútbol y su escasa cantidad de amigos durante la niñez. “Casi no tenía amigos, únicamente me encerraba en casa a mirar partidos o alguna película de Superman”, expresó en las primeras páginas sobre su superhéroe favorito, al que parece haberle copiado sus mejores rasgos.
En ese ese laboratorio fantástico que comandaron José Pékerman y Hugo Tocalli en las selecciones juveniles, se gestó un jugador que, al igual que Superman, brillaría a través de su sacrificio y sus habilidades, las que pondría al servicio de causas sociales y nobles, y no para interés propio. A esto se referían los cazatalentos de River, a ese carácter altamente competitivo que lo llevó a creerse el único capaz de poder salvar al planeta, ese planeta que Mascherano también vio redondo y que habitualmente se conoce con el nombre de pelota. “La dedicación casi full time a la tarea, el lugar superior en el que lo pone el resto de la humanidad, la capacidad de hacer cosas que muy pocos hacen y su mirada hacia los rivales como si fuesen enemigos son rasgos que podrían asemejarse a Superman”, aseguró Ignacio Alcuri, un periodista uruguayo que escribe críticas cinematográficas, literarias y sobre cómics en su blog “Multiverseros”.
Así como Superman, casi siempre vestido de azul y rojo, supo adaptarse a Kirk Alyn, Christopher Reeves y Brandon Routh, entre otros actores que llevaron su traje, el “Jefecito” tuvo también que reinventarse, con un atuendo de colores similares, ante los pedidos de Pep Guardiola, Gerardo Martino, Luis Enrique y demás entrenadores que lo dirigieron en el Barcelona. Pasó de mediocampista a defensor central, de héroe en un lugar a héroe en otro.
Andrea Letamendi, como Clark Kent, tiene un trabajo “normal” durante el día. Es una psicóloga clínica ecuatoriana que trabaja en la Universidad de California, Estados Unidos, pero que, durante su tiempo libre y como buena fanática de los cómics, se convierte en la psicóloga de los superhéroes. “Superman perdió a su padre, sufrió la sobreexposición como si fuese el futbolista más famoso del mundo. Difícil encontrar una ilustración de trauma más clara”, sentenció la profesional que creó “Underthemask”, el sitio web en el que analiza a cada uno de los personajes de los cómics.
“Curarlos o no curarlos, esa es la cuestión”, propone Letamendi en una discordia entre su amor por los cómics y su amor por la profesión. ¿Qué pasaría si Mascherano o cualquier superhéroe contara con una profesional que lo convenciera de que lo mejor es alejarse de lo que lo hace sufrir? Si el argentino es un “soldado que va directo a morir”, un jugador que sufre el fútbol, ¿dejaría el deporte ante una consulta con una psicóloga? Por suerte, “Masche” no tiene sesión pactada hasta después del Mundial de Rusia. Afortunadamente no habrá ninguna kryptonita que debilite el sueño de gloria de este Superman argentino.
Hace 4 años pintaba descalzo las calles de su barrio, ahora dibujan su cara en los murales de su ciudad. Gabriel Jesús es el ejemplo más claro de perseverancia que, a pesar de las dificultades que tuvo a lo largo de su vida, supo salir adelante y hoy es una de las estrellas del seleccionado brasileño.
Hay que remontarse al mundial pasado, en Brasil, para ver esa famosa imagen de un joven que usaba los colores verde y amarillo para decorar las calles de Jardim Peri, un pequeño suburbio del norte de San Pablo. Pero para saber dónde empezó el sueño del actual delantero del Manchester City, hay que pasar por el club Pequeninos, su frustrada prueba en San Pablo y su éxito en Palmeiras.
A sus nueve años, Gabriel Jesús comenzó su camino en el fútbol en el club Pequeninos, ubicado enfrente de una cárcel y donde muchos chicos iban porque, además de jugar a la pelota, recibían un sándwich y una bebida y para muchos esa era su única comida del día. Cuando jugaban un torneo, el trofeo era una lata de gaseosa, para ellos más importante que la Copa Libertadores.
En Brasil, los jóvenes que querían dedicarse profesionalmente al fútbol debían iniciar las categorías menores en un club entre los 8 y 10 años aproximadamente, para tener más probabilidades de llegar a Primera División. Por este motivo, Gabriel Jesús fue a realizar una prueba en el San Pablo. Los entrenadores quedaron encantados con el juego del joven delantero, pero había un problema: el club no tenía lugar en la pensión para que se quede a dormir ahí y la madre del niño no podía solventar los gastos del colectivo que lo llevaría a entrenar todos los días. Esa posibilidad quedaba descartada.
Luego de ese primer traspié, el pequeño, pero ambicioso brasileño, se anotó para jugar en un torneo de adultos para estar a la altura si algún día le tocaba competir profesionalmente. En uno de esos partidos, un rival lo amenazó con romperle las piernas si lo seguía gambeteando. Lejos de tenerle miedo, el atrevido de Jardim Peri, lo volvió a pasar de largo una y otra vez hasta dejarlo tirado en el piso. Gracias a sus compañeros, el jugador del equipo contrario no pudo llegar a Gabriel Jesús para quebrarlo, sino la historia sería otra.
A partir de acá comienza la historia conocida. Dos años más tarde, Palmeiras le dio el espacio en sus inferiores, donde asombró a todos y rápidamente llegó a jugar con el primer equipo en 2015. En 2016 fue convocado para disputar los Juegos Olímpicos en Río con la Canarinha y consiguió la primera medalla dorada en la historia de su país, compartiendo equipo con Neymar, el mismo Neymar al que pintaba en las calles de San Pablo para el Mundial de 2014. A su vez, el Manchester City puso los ojos en él y pagó más de 30 millones de euros por pedido de Pep Guardiola, quien llamó al delantero para convencerlo de que su equipo era la mejor opción, por sobre el Real Madrid y Barcelona, que también estaban interesados en ficharlo.
Desde ahí fue considerado por Tité, técnico del seleccionado brasileño, para formar parte del plantel que actualmente está compitiendo en la Copa del Mundo en Rusia. Lleva 9 goles en 18 partidos y nadie menos que Ronaldo Nazario, histórico goleador de la verdeamarelha, señaló a Gabriel Jesús como su digno sucesor en la selección.
En el mes de mayo fue otorgada una revista de Human Rights Wacth a los periodistas encargados de cubrir el Mundial, esta organización advierte que actualmente los rusos están viviendo la peor etapa vinculada a los derechos humanos desde los tiempos de la Unión Soviética. Son 44 páginas llenas de preocupación por la discriminación laboral, la falta de derechos fundamentales y la represión a los activistas.
La censura en Internet es tema reciente y hubo manifestaciones alrededor del vasto y extenso territorio presidido por Vladimir Vladimirovich Putin desde que accedió al poder a través de un interinato en 1999. Rusia fue multada por cánticos racistas en un amistoso de Francia en Moscú y jugadores como Ari, Sampaio, Hulk y Roberto Carlos han recibido en su momento comentarios hirientes de las mismas características.
Aun así el fútbol sobrevive a crisis de cualquier índole. Este deporte ha abierto sus puertas a latinoamericanos en conjuntos europeos y viceversa. En la primera división de la Unión del Fútbol de Rusia, compuesta por 16 equipos, hay una importante cantidad de jugadores de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Ecuador y Honduras.
El caso más emblemático es el del FC Lokomotiv Moscú, club que posee al único mundialista latinoamericano de la Liga Premier rusa, Jefferson Farfán, quien forma parte de la lista de 23 de Ricardo Gareca para representar a Perú. También está acompañado de Guilherme Marinato, brasileño nacionalizado ruso, y Ariclenes Da Silva Ferreira, también nacido en ese país.
Guilherme fue el primer arquero de origen brasilero de la liga rusa, pasó de Atlético Paranaense al Lokomotiv en 2007 y de allí no se movió. Recibió la ciudadanía en 2015 y ahora posee doble nacionalidad, luego de eso se convirtió en el primer jugador fuera de los dominios de la antigua URSS en ser convocado y debutar en la selección nacional.
PFC CSKA Moscú cuenta con Mário Fernandes y Vitinho, ambos nacidos en Brasil, aunque la historia de Fernandes es bastante particular. Por decreto presidencial de Putin recibió la ciudadanía en 2016, sin embargo este año la lesión de Dani Alves generó en Tité, entrenador de la verdeamarela, la necesidad de salir a buscar un lateral derecho de repuesto y este futbolista fue el elegido, pero a la vez tenía el ofrecimiento de Stanislav Cherchésov, director técnico de Rusia, para jugar el Mundial con ellos. Finalmente el jugador se inclinó por los europeos y debutó en la goleada 5-0 a Arabia Saudita en el partido inaugural del Mundial.
El FC Spartak de Moscú posee a Fernando Lucas, Luiz Adriano y Pedro Rocha Neves de Brasil que no tienen una gran presencia en su selección nacional, pero si en el fútbol ruso.
Sigue FC Krasnodar que tiene, seguramente, la mayor diversidad de latinoamericanos en sus filas. Wanderson y Joaozinho (que dejará el club luego de la Copa del Mundo) de Brasil; Ricardo Laborde de Colombia y Mauricio Pereyra de Uruguay. Joaozinho también tiene la nacionalidad rusa.
En FC Zenit de San Petersburgo se encuentra la mayor concentración de argentinos de la liga. Emanuel Mammana, Leandro Paredes, Sebastián Driussi, Emiliano Rigoni y Matías Kranevitter. En el FC Terek Grozny, en cambio, se halla una gran concentración de brasileños: Rodolfo Bantas Bispo, Philipe Sampaio, Ismael Silva Lima, Ravanelli Ferreira Dos Santos y Léo Jabá forman parte de la plantilla.
En el FZ Anzhí Makhachkala, el argentino Juan Eduardo Lescano es el único latinoamericano en el club. El FC Tosno, al igual que CSKA, tiene dos brasileños; Ricardo Cavalcante Mendes y Anderson Carvalho.
El último club ruso es el FC SKA-Jabarovsk que cuenta con Alejandro Barbaro de Argentina, quien pasó por All Boys, San Lorenzo y Nacional antes de emigrar a Chipre para luego llegar a Rusia.
Finalmente en el Shakhtar Donetsk juegan Taison y Fred, ambos forman parte de la lista de 23 seleccionados de Brasil. El Shakhtar es un club de Ucrania, cuyo estadio sufrió grandes pérdidas desde 2014, producto de la disputa por Crimea entre rebeldes prorrusos y ucranianos, península que antes pertenecía a la URSS y pasó a ser una república autónoma dentro de Ucrania, al independizarse esta.
A pesar de los conflictos y los actos de discriminación, estas instituciones se han mostrado, en esta última década, muy abiertas a la inclusión de jugadores latinoamericanos en sus equipos y han roto las barreras socialmente impuestas décadas atrás.
En el medio de los miles y miles de papelitos esparcidos por todo el Estadio Monumental de Núñez aquel 25 de junio de 1978, y entre la euforia por los goles de Mario Kempes y Daniel Bertoni que resquebrajaron las estructuras del Antonio Vespucio Liberti, se encontraba el italiano Sergio Gonella.
El juez de aquella final de la primera Copa del Mundo disputada en Argentina, donde se vieron enfrentados el seleccionado local y Holanda, el equipo más importante de la década del 70, falleció esta mañana a los 85 años, según informó el periódico Corriere dello Sport.
Gonella fue uno de los árbitros más importantes del fútbol italiano. Nacido en Asti, el 23 de mayo de 1933, es reconocido como el primer colegiado de ese país que dirigió una definición mundialista. Todo indicaba que su vida estaba destinada a la actividad bancaria, pero dio un giro rotundo y resolvió inclinarse por el arbitraje.
Comenzó su carrera en el Calcio en 1965, y gracias a sus grandes actuaciones poco a poco fue escalando posiciones y ganando reconocimiento. En 1972 fue ascendido como árbitro de la UEFA, liga en la que llegó a ser el juez de una de las finales de la Supercopa de Europa entre Bayern Munich y Dinamo Kiev, donde el elenco ucraniano se consagró por primera vez.
Su apogeo llegó en 1978 cuando fue convocado para dirigir el Mundial en Argentina. Estuvo presente en el Estadio José María Minella de Mar del Plata para ser el réferi del encuentro entre Brasil y España, que terminó en un aburrido empate sin goles.
Sin embargo, el duelo más importante que dirigió se jugó el 25 de junio en Buenos Aires. La albiceleste venció a Holanda por 3-1 consiguiendo su primer campeonato y, a pesar de lo que pasaba puertas afuera del Monumental, el pueblo festejó una alegría entre tanto sufrimiento, y Gonella fue testigo privilegiado de ese momento.
En dicho encuentro, tuvo que tomar una decisión curiosa: impidió que el holandés René van de Kerkhof jugara con un dudoso vendaje que tenía en una de sus muñecas, más parecía un yeso. Tras la advertencia del capitán de la celeste y blanca Daniel Passarella, el italiano decidió que el delantero europeo juegue con la condición de que mojara la banda que cubría su articulación, para no perjudicar al resto de los jugadores.
Luego de ese duelo histórico, el árbitro decidió abandonar la actividad. Ya había cumplido el sueño más grande que cualquiera de sus colegas podría tener. A los 45 años, pisó por última vez una cancha para ser el encargado de imponer justicia en el deporte más popular del mundo.
Entre 1998 y 2000, fue presidente de la Asociación Italiana de Árbitros. Sin dudas, Gonella fue un referente en su actividad. El arbitraje italiano siempre tuvo una buena reputación en el fútbol internacional. No por nada, la AIA suma en la lista tres finales de Copas del Mundo.
24 años después de la experiencia de 1978, Pierluigi Collina fue el juez de la goleada de Brasil a Alemania por 3-0 en la definición de Corea-Japón 2002, mientras que, en 2014, Nicola Rizzoli arbitró la recordada final entre los teutones y Argentina, comandada por Lionel Messi. El triunfo fue para los europeos por 1-0 en tiempo suplementario.
Gonella, además de haber sido pionero en dirigir partidos de esta envergadura internacional, fue el encargado de dar el pitazo final para que los argentinos se sientan en la cima del mundo por primera vez en la historia, por eso, su deceso, también marca la partida de un protagonista de aquel 25 de junio histórico que quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados futboleros.
En 1999, en el marco de la guerra de Kosovo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), bombardeaba a la antigua Yugoslavia. En el patio de un colegio de Arandelovac –ciudad serbia ubicada 70 kilómetros al sur de Belgrado- Milos Degenek y sus amigos disputaban un partido de fútbol durante el recreo. Hasta que una sirena interrumpió de prepo el normal transcurso del juego. La alarma anunció que un nuevo ataque se aproximaba y rápidamente corrieron hasta un búnker subterráneo, que gran parte de los antiguos edificios yugoslavos disponía por las conflagraciones que marcaron su historia. Milos tenía apenas seis años, pasó 48 horas sin luz natural y alimentándose a base de comida enlatada, sin saber si volvería a ver a su familia, tratando de dormir con la incertidumbre de si se volvería a despertar la mañana siguiente. “Es una mierda decirlo, pero he visto cadáveres, sentí que las bombas caían al suelo, experimenté su impacto”, reveló.
La guerra marcó a la familia Degenek: cinco años antes y cuando el defensor tenía sólo dieciocho meses, tuvieron que partir de Knin en Croacia, por la guerra independentista que atravesaba al país balcánico. Dejaron atrás su casa, su tierra, sus parientes y amigos. “Fue un período muy triste para mi corazón. No he vuelto a Croacia desde entonces”, manifestó.
Con la ayuda de un amigo de su padre que trabajaba en la Cruz Roja consiguieron un lugar en un programa que reubicaba a los afectados por los bombardeos de la OTAN. Al principio Milos y Djordje –su hermano- desde la inocencia que poseían dos chicos menores de 10 años, se encontraron emocionados por la posibilidad de subirse a un avión, una experiencia totalmente nueva y que los sacaría de ese submundo que viven los países bajo conflicto bélico.
Mudarse a Australia no fue fácil; a diferencia de su primera emigración, arribaron a un país que no hablaba el mismo idioma y la idiosincrasia era totalmente diferente a lo que acostumbraban. Los grandes edificios que conforman la abrumadora ciudad de Sidney era lo opuesto a Arandelovac, una pequeña localidad que tenía muchos siglos de antigüedad.“El cambio realmente me golpeó, había gente por todos lados”, admitió.
La llegada de otras familias de la cultura serbia y croata, sumada a la posibilidad de hacerse amigos a través del fútbol y la escuela apaciguaron la turbulenta vida que llevó Milos hasta ese entonces. La estabilidad del país oceánico le permitió a la familia comprar su primera casa, en el barrio de Liverpool. Una casa muy antigua y sin lujos, pero con un patio que dio origen al sueño de convertirse en futbolista profesional. Ese jardín verde albergaba muy temprano en la mañana sus entrenamientos individuales y durante la tarde jugaba con sus amigos, tres contra tres y cuatro contra cuatro. Lo convirtieron en un mini complejo de fútbol. La posibilidad de adquirir esa propiedad es uno de los dos momentos que hicieron que Milos se enamore del país que lo recibió con los brazos abiertos. El restante data de 2008, cuando tuvo la posibilidad de capitanear a los Joeys –seleccionado sub 15 australiano- en un amistoso frente a Japón en el Instituto del Deporte de Canberra.“El entrenador me dio la posibilidad de dirigir el país, un niño que llegó sin nada del otro lado del mundo menos de una década atrás”, manifestó.
Es por eso que la alegría será máxima durante el Mundial, brindará su alma y su corazón para defender los colores de los Socceroos en Rusia 2018, tratará de alguna manera de compensar algo de la bondad que el pueblo le extendió a su familia, que de por sí estará en las tribunas saltando de arriba abajo con una sonrisa en su rostro y con la bandera australiana en el pecho.
Finalmente Paolo Guerrero viajó a Rusia. El conjunto peruano festejó el retorno del número 9. Luego de haber jugado contra Argentina por Eliminatorias en octubre de 2017, el goleador dió positivo en un control antidoping y la suspensión otorgada por Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) le impedía participar del Mundial al cual su selección se clasificó luego de 36 años sin disputar el campeonato.
Paolo Guerrero viajó finalmente. Fue una gran alegría para el pueblo peruano, a pesar de no haber estado en la formación inicial de su selección en el debut mundialista. Escasos fueron los minutos en la cancha ante Dinamarca pero sus pocas participaciones denotaron su calidad, como el taco casi-gol a los 33 minutos del segundo tiempo.
Pero la presencia de Guerrero no bastó, Dinamarca se impuso 1-0. No fue todo alegría y no fue única la tristeza. La camiseta titular de Perú tiene dos colores: rojo y blanco. Una banda roja cruza el blanco en diagonal desde el hombro izquierdo hasta la cintura. Al día siguiente de la noticia que contentó al seleccionado dirigido técnicamente por Ricardo Gareca, la banda se manchó de sangre. Sangre de mujer.
Guerrero publicó el domingo 3 de junio en su cuenta de Facebook: “En medio de la alegría de integrarme a la Selección, llega la noticia de la muerte de Eyvi Ágreda. Nos debe doler a todos los peruanos. Es hora de poner un alto a la violencia contra la mujer. No podemos esperar a que haya una víctima más, es tarea de todos. La más importante hoy”.
El 24 de abril había comenzado la agonía que terminó con su fallecimiento el 1 de junio. Ese fue el tiempo que Eyvi Ágreda estuvo internada en el Hospital Guillermo Almenara, ubicado en La Victoria. De un viaje nocturno por Miraflores se fue con su piel dañada, su cuerpo perturbado. Rociada en gasolina. Prendida fuego en el colectivo. Su cuerpo no resistió las operaciones.
Su cuerpo. El acosador no lo entendió. La fórmula es sencilla: no es no. Carlos Javier Hualpa Vacas, con su polar naranja y una botella de yogurt llena de gasolina, decidió que si Eyvi no era para él, Eyvi no sería para nadie. Entonces, como testificó Hualpa, había que desfigurarla. El 60% del cuerpo de la chica de 22 años cubierto con quemaduras. Otro cuerpo violentado.
Y sí, otro. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) realizó un informe acerca de los feminicidios en Latinoamérica y España. De 22 países, Perú ocupa el séptimo lugar. En 2016 presentó un total de 100 feminicidios registrados, lo cual implica una tasa de 0,6 cada 100.000 mujeres. 100 mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. En este caso, además, por no ser propiedad de un hombre.
Paolo Guerrero es el goleador histórico de Perú con 34 goles en 86 partidos jugados. Un promedio de 0,4 goles por encuentro. Los números del 9 son significativos cuando de ponerse la indumentaria nacional se trata.
Los números presentados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) correspondientes al cuarto trimestre de 2017 también lo son. 82 de cada 100 hombres en edad de trabajar pertenecen al área laboral. Por su parte, las mujeres, 64 de cada 100. Además el hombre supera, en porcentaje, la cantidad de mujeres que trabajan con nivel primario o menor, con nivel secundario y aquellos que realizaron una carrera universitaria.
Eyvi trabajaba en un service, donde se supone que conoció a su acosador, su verdugo. En Perú, las mujeres que trabajan se integran por lo general en los ámbitos de servicio y comercio. El 78,8% de las mujeres y el 45,2% de los hombres. Es más, suele haber más mujeres en los empleos de grupos de trabajo reducido. La INEI establece el parámetro antes y desde los 11 empleados. Los hombres acostumbran a ser mayoría en aquellas empresas que superan la cantidad establecida como punto de inflexión.
Desde la paga también presentan diferencias. ¿Cuál es el criterio? Ninguno, pero las mujeres cobran menos en Perú. Mientras que el ingreso promedio de los hombres es de 1789,7 Soles, el de ellas es 1028,5 Soles. Una diferencia de 581,2 Soles. El INEI realiza los informes estadísticos orientados a género desde 2005 y dejan clarificadas las diferencias entre ambos sexo.
Paolo Guerrero finalmente jugará desde el arranque ante Francia. Se espera que grite goles, necesarios para que Perú siga su camino a los octavos en la Copa del Mundo y no deba sacar los pasajes de vuelta. El goleador reconoció la alegría que le trajo poder volver a incorporarse a su selección. Sin embargo, aunque sea por un instante, frenó el juego. De goleador a tiempista. Decidió no dejar de lado la sangre que manchó y mancha a Perú. Guerrero ya eligió sus batallas. Se calza la número 9 para pelear por su equipo y, al mismo tiempo, decidió guerrear en el frente social. Luchará contra los franceses para darle un respiro a Perú y eligió hacer una llamado a la reflexión del pueblo peruano, para poner fin, de una vez por todas, a la violencia contra la mujer.
El pasado jueves 14 de junio comenzó la Copa del Mundo de Rusia 2018 y el país sede goleó a Arabia Saudita con cinco tantos. No obstante, en Argentina, se aprobó en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación la media sanción para la Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Sin embargo ninguna de estas dos fueron la noticia más influyente de aquella jornada histórica.
La novedad fueron el millón de personas que fueron a las inmediaciones de Rivadavia y Callao para demostrar su apoyo a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito a pesar del frío y la noche oscura. Ellos y ellas gritaron, bailaron y se abrazaron durante las 22 horas en que los diputados y diputadas estuvieron decidiendo sobre la libertad de sus cuerpos.
Aún existiendo un evento de tal magnitud como lo es un Mundial de Fútbol llevándose a cabo al mismo tiempo que esta legislación, las miradas estaban puestas en el recinto y no en Moscú. Después de que ya se haya conocido el veredicto, la noticia viajó por todo el mundo, sobretodo hacia los países de América donde esta práctica continúa en la clandestinidad.
Durante los días posterior a ese jueves, a través de las redes sociales se viralizaron imágenes con descripciones al estilo: “Si Argentina puede, Venezuela también”, y una mujer con el pañuelo verde, característico de la campaña. No solo la República Bolivariana se proclamó en la lucha de este derecho, sino también otras nacionalidades como Chile, Perú, Colombia y México tomaron como ejemplo al país albiceleste en la legalización de este procedimiento.
En los últimos tres países mencionados, la mirada también está puesta en la Copa del Mundo, pero, aún así, existen algunas personas de estas regiones que le restan importancia a este espectáculo y ponen en primer lugar a esta batalla por la libertad de las mujeres y hombres trans de su país que no quieren maternar y recurren a la clandestinidad poniendo en peligro su vida.
Las manifestantes argentinas cantan en cada una de las marchas por las mujeres un tema que dice así: “Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista”. Ellas ya lo estaban avisando, ahora lo confirman.
La selección de fútbol panameño jugará una Copa del Mundo, algo que nunca antes había podido conseguir. No obstante, también, las mujeres de este país se juntaron por primera vez el 10 y 11 de marzo de este año para asisitir a un Encuentro Intergeneracional Feminista (EIF), un espacio de encuentro, denuncia y trabajo, bajo el lema: “Reconocernos, reunirnos y rebelarnos”.
Román Torres fue el jugador que le dio la posibilidad a Panamá de ser uno de los integrantes de esta Copa del Mundo y, por el otro lado, fue la abogada Corina Rueda quien impulsó junto a otras mujeres el EIF. Estos son los nombres de las dos personas que permitieron que sus compatriotas pudieran disfrutar de estos dos acontecimientos revolucionarios por primera vez.
Tres mil personas viajaron a Rusia para ser parte de la experiencia mundialista y más de 170 procedentes de todas las regiones del país se congregaron en las aulas de la Universidad Nacional de Panamá para disfrutar de la reunión. Estos se dividieron en diez mesas distintas para debatir sobre aquellas luchas que tienen al feminismo como protagonista en su región y en todo el mundo.
Las charlas iban desde el intercambio sobre los derechos laborales, económicos y reproductivos, la lucha por la igualdad, la participación femenina en la política, hasta el dramático problema de la violencia contra las mujeres y el rol de los medios de comunicación en normalizarla y no combatirla, entre otros. “Recordemos que esta lucha es muy antigua, en cuyo desarrollo se adoptó el nombre de feminismo, que (como) movimiento y teoría política, no busca otra cosa que la simetría jurídica y material –efectiva- entre hombres y mujeres”, afirma Rueda para el sitio web local llamado La Estrella de Panamá.
La felicidad al conseguir la clasificación al Mundial fue propia de los más chicos como también de los más grandes. Por su parte, el colectivo feminista también tiene esta característica y por esta causa el encuentro es intergeneracional, para que las que vienen luchando desde hace años se unan a las jóvenes que en la actualidad se sumaron al combate y compartan sus experiencias.
Además, quienes festejaron la primera participación futbolera de Panamá en un Mundial fueron tanto los hombres como las mujeres. Al igual que en el EIF, donde también participaron ambos géneros. “Es ridículo y falso afirmar que el feminismo es ‘odiar a los hombres’. En la planificación del encuentro, resolvimos que para construir tejido y alianzas en la lucha, respetando los espacios propios de las mujeres, era necesario que los hombres se inscribieran y participaran en los debates junto a nosotras”, sostuvo Sally Bardayán, otra de las organizadoras.
La alegría y el aliento del público futbolero en un Mundial y la libertad de las mujeres para juntarse e intentar solucionar sus problemas cotidianos fueron y serán festejadas, hasta ahora, por única vez en 2018, pero, ojalá, que sea en muchas ocasiones más.
Se esperaba un partido duro, con dos planes de juego muy distintos. Por un lado, estaba el equipo que salía a ganar el encuentro y del otro, el que intentaba cortar los avances con tácticas que, desde lo interpretativo, desvían el foco de atención sobre el motivo real de la convocatoria.
No estamos hablando del debut de Argentina contra Islandia, sino de los primeros 45 minutos de una fecha histórica que se jugó durante el miércoles y el jueves en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación.
Allí se discutió arduamente el proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación. Por un lado, se ubicaban las y los que salieron al campo de juego con su camiseta oficial, la celeste. Algunos portaban la suplente, la rosa y como si fuese poco presentaron la edición limitada, recién salida del horno, la amarilla. Las tres variantes tenían la misma consigna: “salvemos las dos vidas”.
Desde ese equipo, la táctica de juego era simple: crear un debate sobre en qué momento se lo considera vida a un embrión y, por consecuencia, fijar la dicotomía de cuándo es un asesinato o no la práctica de un aborto. Por otra parte, perpetuaron la idea histórica sobre las mujeres que tienen el deseo de gestar y maternar en cualquier etapa de sus vidas, aunque ese embarazo sea producto de violencia sexual o no haya habido algún tipo de consentimiento para llevarlo a cabo.
Foto: Iri Lavallena
Y así, con la cancha embarrada, se presentaron quienes apoyaban el proyecto, vistiendo el único uniforme de color verde, creado hace 13 años y que tiene como lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. En este lado del terreno de juego la forma de competir fue distinta. Se planteaba que la persona que está gestando tiene el derecho a decidir sobre su cuerpo y no sólo eso, sino que advirtieron lo innegable: las mujeres ya están decidiendo sobre la soberanía de sus cuerpos y quiénes no tienen la información o estabilidad económica mueren en el intento de abortar.
Además, se apela al cumplimiento de la ley 26.150 de Educación Sexual Integral en todo el país y también al protocolo del aborto no punible por violencia sexual o riesgo de muerte en la persona gestante sancionado hace 97 años, que no se aplica en todas las provincias.
La posesión de la pelota variaba. El equipo celeste-amarillo-rosa logró tenerla casi toda la noche, pero ejecutó mal algunas jugadas en momentos claves. Un ejemplo de esto fue la desafortunada frase de Estela Regidor Bellerone, diputada correntina: “¿Qué pasa cuando nuestra perrita se nos queda embarazada? No la llevamos al veterinario a que aborte, regalamos los perritos”.
El equipo verde no lo dejó pasar y facturó. “La conquista de los derechos es una victoria que se le arranca al opresor. No me queda claro qué es lo que rechazan; quieren forzar a una mujer a ser madre cuando la decisión de una mujer es no ser madre, no hay Estado ni Ley que pueda impedírselo. Las razones personales y religiosas no son razones públicas que hacen al bien de todos”, expresó Silvia Lospennato.
Aun así, llegando al final del debate todavía no se podía determinar un ganador porque hasta el último minuto la pelota continuaba rodando sin un destino fijo.Sin embargo, afuera del Congreso, el partido estaba ganado de antemano por goleada. Del lado del equipo celeste, rosa o amarillo solo se presentaron por dos horas algunos de sus simpatizantes y no pudieron completar ni una avenida. En cambio, por el conjunto verde, llegaron un millón de hinchas desde las 12 del mediodía y se mantuvieron a lo largo de la jornada hasta las 10 de la mañana del jueves.
Foto: Sol Vázquez
Primero aparecieron las más jóvenes con su uniforme del colegio y el símbolo de la mujer dibujado con glitter en sus caras. Más tarde llegaron las que salían de sus trabajos y universidades y llevaban el pañuelo verde colgado en la cartera. Ambas, aún con su diferencia de edad, tenían la misma sonrisa y emoción al verse multiplicadas en millones.
Esta no era una marcha común y corriente ya que en la intersección de las calles Perón y Callao, la campaña plantó un enorme escenario verde por el cual iban pasando diversas bandas y artistas para alentar a aquellas mujeres que se encontraban allí. Cada tanto también subía alguna de las organizadoras para informar sobre lo que pasaba puertas adentro.
A pesar del frío y de las respuestas negativas que llegaban desde el Congreso, nada parecía importarles a las miles de almas que aguardaban afuera. Fueron 22 horas de baile, fiesta, abrazos y gritos entre todos y todas. Los manifestantes no paraban de celebrar que una vez, desde el Estado, los hayan escuchado y estén legislando por y para las mujeres y hombres trans que no desean maternar y mueren en la clandestinidad.
Una vez que apareció el sol y también el cansancio, los diputados y diputadas finalizaron sus discursos y pasaron a definir cada uno de sus votos. En el exterior, los pocos que tenían señal en su teléfono celular iban avisando: “Llegó Carrió, ya perdimos”, “Tres diputados de La Pampa se dieron vuelta, lo tenemos”, “Esta es la última, ahora se define”.Frente a una pantalla en la esquina de Callao y Rivadavia, alrededor de todas aquellas mujeres que hace 13 años se les ocurrió presentar este proyecto y que en ese momento las trataron de locas, estaban expectantes los demás.
Cuando Emilio Monzó, presidente de la cámara, expresó el dictamen definitivo, el grito de todas y todos apabulló cualquier miedo e incertidumbre que antes invadían sus cuerpos. La transmisión mostraba la mayoría verde mientras los llantos y los abrazos con desconocidos eran el reflejo de esta primera victoria.
Recién terminó el primer tiempo. Ahora están transcurriendo los quince minutos del entretiempo y se avecinan los últimos 45. Esta vez quienes saldrán a la cancha serán los senadores. Los de verde deberán mantener la posesión de la pelota hasta el final del encuentro para poder festejar la segunda copa mundial de las mujeres argentinas, manteniendo el legado de las impulsoras del voto femenino en 1947. Hoy ellas son las que visten la camiseta número 10 e integran el grupo de las estrellas de Argentina. Por eso, ahora más que nunca, denle la pelota siempre al diez, para que ocurra otro milagro.