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Argentina después de Messi

Por Jorge Acevedo

Último día de agosto, último lunes de agosto, doce del mediodía en Argentina, e inesperadamente una noticia que repercute en el mundo del fútbol. El día que no queríamos que llegara nunca. La noticia que nadie esperaba leer. Lionel Andrés Messi anunció su retiro de la selección argentina.

Fueron 20 años vistiendo la camiseta que representa a todo un país. 20 años en los que siempre demostró que la selección fue lo más importante para él.

Y cuesta. Cuesta aceptar que incluso las historias más grandes llegan a su final. Que poco a poco uno empieza a despedirse de quienes parecían eternos.

Hoy decidís dar un paso al costado con la frente en alto. Después del último Mundial de tu carrera, los adjetivos sobran y las palabras parecen quedarse cortas. Porque hay futbolistas extraordinarios, leyendas inolvidables y después está Lionel Messi.

Quizá a muchos les quede la sensación amarga de aquella final perdida. La impotencia de haber estado tan cerca de otro título. Pero también todos entendemos que tu legado hace tiempo dejó de depender de una copa más o una copa menos. Si el fútbol te debía algo, ya te lo devolvió cuando levantaste el Mundial como capitán, figura y símbolo de una generación entera.

Muchos te vieron crecer después de haber sido contemporáneos a Maradona, pero también hay muchos que crecieron con vos, y acá me incluyo, porque así como no conozco un fútbol sin Messi, no conozco una selección argentina sin vos.

Cuesta aceptar que te despedís porque siempre luchaste por ganar algo con los colores de la bandera. Porque te tocó atravesar derrotas, críticas y decepciones. Porque cuando muchos dudaban, vos seguías apareciendo. A veces en silencio. Otras poniendo la cara por todos.

Te cuestionaron por no sentir la camiseta. Te señalaron por no ganar. Te criticaron incluso por ser distinto. Por ser reservado en un ambiente que muchas veces premia el ruido. Y sin embargo seguiste adelante. Al final, la historia se encargó de poner cada cosa en su lugar. Los que te vimos llorar después de perder, los que te vimos sufrir cada golpe y levantarte una vez más, siempre supimos que esas personas se iban a tragar sus palabras.

Hoy con 39, sabemos que te da para seguir jugando más tiempo. Quizá uno o dos años más, pero querer también es saber dejar ir, y después de todo lo que te pasó este último tiempo, es imposible no entender que das un paso al costado. Después de tanta presión, de haber dejado y vuelto hace 10 años, no hay nada que nos haga más feliz que te retires de la selección por cuenta propia y creo que, totalmente hecho por los títulos que tenés en tu espalda.

Juraste ganar algo con la celeste y blanca. Terminaste ganando todo. Sabemos que diste todo y más, y que nunca bajaste los brazos y que a pesar de las mil batallas que pueden haber en tu cabeza, saliste a flote y nos representaste de la mejor manera.

Si vos agradecés ser argentino, qué nos queda a nosotros, los mortales, de compartir uno de los sentimientos más lindos que puede haber. El deporte, el fútbol, el ser argentino. Nos enorgullece decir que somos argentinos y en parte es por vos, en parte agradecemos ser contemporáneos a vos, Leo.

Nos queda agradecer.

Agradecer los goles, los títulos, las alegrías y las lágrimas. Agradecer cada partido, cada intento y cada regreso. Agradecer que durante veinte años la camiseta número diez tuviera dueño.

Toca decir gracias y a pesar de que tengamos un nudo enorme en la garganta, sabemos que tomás la decisión correcta, aunque cueste imaginar una Selección Argentina sin vos, sabemos que esta decisión te pertenece.

Por primera vez en mucho tiempo, Argentina saldrá a una cancha con otro jugador con la “10” en la espalda. Y nosotros tendremos que aprender a verla sin vos.

Quizá esa sea la verdadera dimensión de tu legado: hacernos creer durante veinte años que lo extraordinario era algo normal.

Gracias por todo, Leo.

La agonía de los Zorros

Por Nazareno López

A 10 años de ese equipo que maravilló al mundo entero con la hazaña deportiva más grande de la historia del fútbol. De aquel grupo de jugadores descartados por los clubes top que le dio a una ciudad la oportunidad de tocar el cielo. Hoy, el presente del Leicester City es lo contrario, un infierno. En la memoria de Los Foxes quedaron los goles de Jamie Vardy, los quites de N’Golo Kanté y las pizzas de Claudio Ranieri. El Leicester cayó este último fin de semana 4-0 de local ante el Oxford United y su estadía en la League One, tercera categoría del fútbol inglés, parece que será más complicada de lo esperado.

¿Por qué el Leicester City llegó a esta situación?

Varios factores podrían intentar explicar cómo un equipo que compitió durante más de cinco años con el Big Six, que ganó trofeos como la Fa Cup en 2021 y la Community Shield en el mismo año y que estuvo en competiciones europeas hasta no hace más de cuatro años esté en la situación deportiva y financiera en la que se encuentra.

Sin duda hubo un antes y un después tras el accidente en helicóptero del exdueño tailandés del club Vichai Srivaddhanaprabha en octubre del 2018. King Power había comprado el club en agosto del 2010 con Vichai a la cabeza del proyecto por 35 millones de libras. Los resultados no tardaron en llegar. Volvieron a la Premier League en el 2014 tras 10 años de ausencia y se consolidaron como uno de los clubes modelos británicos. Con el fallecimiento de Vichai, el que tomó las riendas del club fue su hijo Aiyawatt Srivaddhanaprabha, que intentó seguir los pasos de su padre aunque sin éxito.

La poca paciencia de la junta directiva con los directores técnicos y desprolijidades en su relación con estos mismos también sirve como motivo para explicar la situación del club. Ranieri fue despedido en febrero del 2017, en plena serie de octavos de final de la Champions League ante Sevilla, tras una temporada irregular en la Premier League. Años más tarde, el entrenador italiano reconoció que la junta del club y sus asistentes técnicos hablaron mal de él a sus espaldas. Brendan Rogers, el otro DT campeón en esa época dorada, también tuvo sus conflictos con la dirigencia. La nula inversión en fichajes y el poco respaldo ante los malos resultados aceleraron su salida de los Foxes tras cuatro años en los cuales el Leicester se acostumbró a jugar en Europa y competir en todos los frentes.

Quizás el factor más importante fue el económico. El Leicester nunca pudo ordenar las cuentas tras la pandemia. Pérdidas de hasta 375 millones de libras, sanciones administrativas impuestas por la EFL y los últimos descensos provocaron un agujero monetario en el club inglés, al punto de que King Power ha anunciado en agosto de este año que Leicester City, luego de 16 años, a la venta. Los tailandeses fijaron una suma de 200 millones de libras, en un paquete que incluye al Leicester City, su equipo femenino, el King Power Stadium y su centro de entrenamiento Seagrave, inaugurado en 2020 y valorado en 121 millones de libras, así como el OH Leuven, el otro equipo de los tailandeses que sirvió como captador de talento jóven para Los Foxes.

La actualidad del equipo no es la mejor. Tras 5 partidos de liga, los dirigidos por Russell Martin han sumado tan solo 5 puntos y se acercan al sótano de la tabla. Mientras tanto, en el plano nacional la cosa va de mal en peor. Aunque la Fa Cup recién sumará a los equipos de tercera en noviembre y el Football League Trophy aún no comenzó, ya el Leicester tuvo acción en la Copa de la Liga y fueron eliminados por el Ipswich Town en segunda ronda.

Todo parece indicar que uno de los equipos más carismáticos y que fue protagonista de una de las páginas más recordadas del fútbol mundial se quedará por mucho tiempo en las profundidades del ascenso inglés.

A horas de iniciar una nueva ilusión europea

Por Tomas Messina, Gael Roldan, Manu Rodríguez y Marcos Rapossi

La Champions League vuelve a abrir sus puertas y la temporada 2026/27 promete otra batalla entre los gigantes de Europa. La nueva edición, que será la tercera bajo el formato de fase liga, comenzará a definir su camino hacia una final que tendrá como escenario el Estadio Metropolitano de Madrid, el 5 de junio de 2027. Desde este martes, los mejores 36 equipos de todo el continente se enfrentarán para conseguir el hito más importante en el fútbol de clubes.

El estadio donde es local el Atlético de Madrid albergó la final de la temporada 18/19, cuando salió campeón el Liverpool frente al Tottenham.

En esta oportunidad habrá un equipo con una presión diferente. El Paris Saint-Germain, campeón de las últimas dos ediciones, buscará convertirse en el primer club desde el Real Madrid en conquistar tres Champions consecutivas. El conjunto parisino viene de vencer al Arsenal por penales en la final de 2025/26 y ya consiguió algo que parecía reservado para los grandes de la historia: retener el título.

Luis Enrique ganó su tercera Champions en mayo de este año, una con el Barcelona en 2015 y las últimas dos ediciones con el PSG.

Del otro lado estarán los habituales protagonistas. Real Madrid, Barcelona, Bayern Múnich, Manchester City, Liverpool, Arsenal y el resto de los grandes de Europa volverán a competir por el trofeo más deseado del fútbol de clubes. Con 36 equipos en la fase liga, cada partido tendrá un peso importante en una competición que ya no permite relajarse desde el comienzo.

La expectativa crecerá todavía más a partir del sorteo de la fase liga. Los primeros partidos están programados entre el 8 y el 10 de septiembre, dando inicio a un recorrido que terminará nueve meses después en Madrid.

El mercado de pases empezó a redibujar el mapa de candidatos: Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Bayern Múnich y el propio PSG movieron fichas importantes durante el verano europeo, en busca de un plantel a la altura de lo que exige el nuevo formato.

A la vez, hay equipos que este año pisan por primera vez en su historia una fase de grupos de Champions, mientras que del otro lado están el PSG y Luis Enrique, que como ya mencionamos, en apenas dos ediciones de este sistema construyeron un bicampeonato que nadie había logrado en la era de la fase liga.

Y hay historias que se juegan en primera persona, como la del  futbolista argentino Valentín Gómez, que este año debuta en la competición vistiendo la camiseta del Real Betis, contándonos su experiencia desde dentro.

Una nueva Champions está por comenzar. Y si las últimas ediciones dejaron claro algo, es que en Europa nunca alcanza con ser favorito: para levantar la copa hay que sobrevivir a cada noche.

 

Los reyes de la era moderna: la obra maestra de Luis Enrique

El PSG levantando su primera Champions League en la temporada 2024/25.

La revolución estructural de la UEFA Champions League prometía un torneo más implacable, dinámico e impredecible. La instauración de la Fase de Liga de 36 equipos dejó atrás la tradicional etapa de grupos para dar paso a una batalla campal en la que cada gol y cada punto cotizan en bolsa. En medio de este nuevo paradigma del fútbol continental, un solo club ha logrado descifrar la fórmula del éxito absoluto: el Paris Saint-Germain. El proyecto parisino ha firmado un bicampeonato histórico conquistando las ediciones 2024/25 y 2025/26, transformándose en el primer y único monarca indiscutido bajo el renovado formato de la máxima competición europea.

 

Del sueño de 2025 a la consagración de 2026

En la temporada 2024/25, la edición inaugural del nuevo sistema, el sello de Luis Enrique quedó marcado a fuego. El PSG conquistó la primera Champions de su historia tras dominar la Fase de Liga con una regularidad de hierro y atravesar unas eliminatorias inolvidables que culminaron en la tan ansiada coronación europea. Para la temporada 2025/26, lejos de relajarse, la exigencia del técnico español elevó aún más el listón. Tras superar cruces complejos ante rivales como Chelsea, Liverpool y Bayern Múnich, el PSG disputó una dramática final en el Puskás Aréna de Budapest ante el Arsenal, consagrándose bicampeón en la tanda de penales y demostrando una jerarquía competitiva inquebrantable en los momentos de mayor tensión.

 

La revolución táctica de Luis Enrique en el Parque de los Príncipes

Hablar del bicampeonato del Paris Saint-Germain es hablar inevitablemente de la figura de Luis Enrique. El estratega asturiano construyó una máquina competitiva donde la idea colectiva prevalece por encima de las individualidades. Tras la salida de las grandes superestrellas mediáticas, Luis Enrique impuso una filosofía basada en la presión alta, la posesión vertical y una agresividad táctica que desconcertó a las potencias del continente. Bajo su conducción, el PSG no solo absorbió la presión de disputar ocho encuentros inicial es de máxima exigencia en la tabla unificada ante rivales de peso distinto, sino que convirtió el formato de liga en su hábitat natural.

 

El secreto de la rotación y el reto del tricampeonato

El éxito del PSG de Luis Enrique en este formato no responde a la casualidad, sino a la profundidad estratégica. En un torneo que exige un desgaste físico sin precedentes debido a la suma de partidos estelares desde la primera ronda, la gestión de vestuario y la rotación impuesta por el entrenador español se convirtieron en el factor diferencial. Durante la última campaña, los recambios del equipo aportaron una enorme cantidad de goles ingresando desde la banca, reflejando una plantilla diseñada al detalle para sostener la intensidad durante los diez meses de competición.

A las puertas de la temporada 2026/27, con gigantes como Real Madrid,  Manchester City, Arsenal y Bayern Múnich desembolsando sumas astronómicas en el mercado de fichajes para romper su hegemonía, el PSG y Luis Enrique afrontan el desafío definitivo: retener la corona una vez más y buscar un tricampeonato sin precedentes en la era moderna del fútbol europeo.

 

Se abrieron las billeteras: los gigantes europeos revolucionan el mercado antes del debut copero

Ferran Torres festejando su primer gol con la camiseta del PSG.

El mercado de pases veraniego de la temporada 2026/27 ha entrado en su fase más vertiginosa. A poco de que comience el exigente formato de la UEFA Champions League, los grandes candidatos de Europa han apretado el acelerador en las negociaciones para estructurar plantillas capaces de soportar la altísima exigencia del calendario.

Desde la reconstrucción defensiva en Madrid hasta desembolsos récord en Inglaterra, pasando por Alemania y Francia, este es el mapa definitivo de los movimientos más importantes del fútbol de élite.

 

París Saint-Germain: juventud gala y pegada de LaLiga

En el Parque de los Príncipes se respira un aire de renovación estratégica. El PSG dio uno de los golpes sobre la mesa en este mercado al asegurar la contratación de Maghnès Akliouche, la perla del AS Mónaco, por una cifra cercana a los 50 millones de euros. Para complementar la zona ofensiva, la dirección deportiva parisina cerró la incorporación del español Ferran Torres, procedente del FC Barcelona, asegurando gol y polivalencia en ataque. En el apartado de bajas, el club a logrado cerrar tras largas gestiones la salida a la Premier League de Bradley Barcola, quien desembarcó en el Liverpool por mas de 100 millones de dolares.

 

Real Madrid: blindaje defensivo y galones para Mbappé

El Real Madrid ha focalizado sus esfuerzos financieros en apuntalar la línea de fondo, un sector que demandaba recambio generacional de manera urgente. La directiva blanca concretó tres incorporaciones de primer nivel para la zaga: el central francés Ibrahima Konaté, el carrilero zurdo Marc Cucurella y el potente lateral derecho Denzel Dumfries.

A este cerrojo defensivo se le suma la incorporación el joven talento Yan Diomandé, procedente del RB Leipzig, quien llega para aportar frescura y desborde en el frente de ataque. Sin grandes sobresaltos en la delantera, la entidad de Chamartín reafirma a Kylian Mbappé como la piedra angular y referente absoluto del proyecto.

 

Bayern Múnich: la potencia marroquí de Saibari desembarca en Baviera

El Bayern Múnich dio un golpe de autoridad en la Bundesliga al cerrar la incorporación del volante ofensivo Ismael Saibari, procedente del PSV Eindhoven, por una cifra cercana a los 50 millones de euros. Tras deslumbrar tanto en el fútbol neerlandés como con la selección de Marruecos, Saibari aterriza en el Allianz Arena para brindarle creatividad, dinámica y llegada desde la segunda línea al esquema bávaro en su asalto por la Champions.

 

FC Barcelona: retornos clave y la mira puesta en el Atleti.

Rodri siendo recibido en el Camp Nou como nuevo jugador del Barcelona.

En la Ciudad Condal, la secretaría técnica ha priorizado refuerzos de rendimiento inmediato.

El Barça concretó el fichaje del extremo inglés Anthony Gordon, procedente del Newcastle, y selló el regreso de Rodri al fútbol español para tomar el timón en el mediocampo.

Sin embargo, la historia blaugrana de la ventana de pases pasa por el ataque, que siguen intentando la llegada de Julián Álvarez, y siguen mostrando fuertemente su interés en el argentino, quien busca una salida del Atlético de Madrid.

 

Chelsea: la bomba del mercado supera los 130 millones

De regreso al plano principal de la Champions League, el Chelsea ha vuelto a acaparar todas las portadas por su capacidad económica. Los Blues rompieron la banca al concretar la llegada de Morgan Rogers desde el Aston Villa por una suma récord que ronda los 138 millones de euros, convirtiéndolo en el traspaso más caro de la ventana. Además del atacante inglés, el conjunto londinense sumó al zaguero francés Maxence Lacroix y al prometedor extremo portugués Geovany Quenda, armando un plantel temible en lo físico y en el uno contra uno.

 

Premier League: el bombazo del City, el estreno del United, el impulso del Arsenal y la jugada del Liverpool.

La Premier League vivirá una edición histórica de la Champions League con sus colosos realizando inversiones multimillonarias. El Manchester City sacudió el mercado británico al cerrar el traspaso récord de Elliot Anderson desde el Nottingham Forest por una suma astronómica de 135 millones de euros. Además, los Citizens han incorporado a sus filas a la joven perla marroquí Ayyoub Bouaddi, arrebatándoselo a la competencia europea tras su brillante irrupción en el Lille.

Por su parte, el Manchester United prepara su debut en el nuevo formato continental reforzando la zona de máquinas de Old Trafford; los Red Devils cerraron la llegada del mediocampista camerunés Carlos Baleba desde el Brighton por unos 70 millones de libras, quien se suma a la zona media junto a Youri Tielemans.

En tanto, el Arsenal ha dado un salto de jerarquía en la medular con la contratación estelar de Bruno Guimarães, complementada por la llegada de Ezri Konsa en la zaga central. Los Gunners también se mantienen muy atentos al mercado ofensivo, ya que han mostrado al igual que el Barcelona, interés por Julián Álvarez.

Por último, en Anfield, el Liverpool ha centrado sus esfuerzos en apuntalar la defensa con la joven promesa Jeremy Jacquet, pero guarda su movimiento estelar para el cierre de la ventana: los Reds alistan una oferta formal para arrebatarle Bradley Barcola al PSG y revolucionar los extremos de su ataque.

Con la ventana de pases a punto de bajar la persiana, las piezas del tablero europeo están prácticamente puestas. La carrera por la Orejona 2026/27 ya se juega en los despachos.

 

Seis caras nuevas en la edición 2026/27

La Champions League 2026/27 tendrá seis clubes que harán su estreno en la nueva fase liga de 36 equipos. Sin embargo, no todos llegan a la competencia por primera vez: mientras que Como tendrá su debut absoluto, Manchester United, Roma, Real Betis y Lens regresarán al torneo después de varios años de ausencia.

El caso más especial es el de Como. El conjunto italiano disputará por primera vez en su historia la Champions League y, además, será su primera participación en una competición europea. Su arribo representa uno de los estrenos más importantes de esta edición incorporándose con una buena actualidad en la Serie A.

Manchester United, en cambio, tiene una historia completamente diferente. Los ingleses son tricampeones de Europa y levantaron el trofeo en 1968, 1999 y 2008. Su última participación fue en la temporada 2023/24, cuando quedó eliminado en la fase de grupos. Ahora regresará por primera vez desde la implementación del nuevo formato.

Roma también volverá después de varios años. Su última Champions fue en 2018/19, pero su mejor actuación llegó un año antes, en 2017/18, edición en la que alcanzó las semifinales. Además, el club italiano fue subcampeón de Europa en 1984, tras haber perdido la final ante Liverpool.

Equipo del Betis en la vuelta de la semifinal de la Conference League contra la Fiorentina.

Para el Real Betis, el regreso también será especial. El conjunto español solamente disputó una edición de la LIga de Campeones: la 2005/06. En aquella oportunidad quedó eliminado en la fase de grupos, por lo que esta será apenas su segunda participación en la máxima competencia europea.

El Lens reaparece después de su participación en 2023/24. El equipo francés también jugó la Champions en 1998/99 y 2002/03, pero nunca logró superar la fase de grupos. En esta nueva oportunidad buscará cambiar esa historia con el formato de liga.

Así, la edición 2026/27 tendrá una combinación particular: El Como siendo el único debutante absoluto en esta competición  y cinco clubes históricos que vuelven a una Champions que, desde 2024/25, tiene una nueva manera de competir.

 

Valentín Gómez, de la ilusión al desafío de jugar su primera orejona

El defensor argentino del Real Betis se prepara para disputar por primera vez la UEFA Champions League. Con mucha expectativa por este nuevo desafío, Gómez habló sobre lo que significa llegar a la máxima competencia europea y cómo vive esta oportunidad en su carrera. Además, se refirió al nuevo formato del torneo y a las expectativas que tiene de cara a una temporada especial.

¿Qué te pasó por la cabeza cuando supiste que ibas a jugar tu primera Champions?

– La verdad, mucha felicidad. Es algo que soñé desde chico y ahora poder vivirlo con este club es increíble.

¿De chico alguna vez imaginaste que ibas a estar jugando una competencia como esta?

– Sí, obvio. Uno siempre sueña con llegar a estos lugares, aunque después el camino es largo y hay que trabajar mucho.

 ¿Qué significa para vos estar en el plantel del  Betis por primera vez en la Champions?

– Es una alegría enorme y también una responsabilidad. Quiero disfrutarlo y ayudar al equipo en todo lo que pueda.

¿Sentís que jugar la Champions puede marcar un antes y un después en tu carrera?

– Sí, obvio. La Champions es una competencia que mira muchísima gente en todo el mundo, así que jugarla te da mucha visibilidad y te permite mostrarte en otros lugares. Para mí es una linda oportunidad para seguir creciendo, aprender de los mejores y aprovechar cada partido.

¿Hay algún equipo de los que les tocaron que tengas más ganas de enfrentar?

– Sí, jugar contra el Arsenal en nuestra cancha va a ser muy lindo. Es un equipo con mucha historia y grandes jugadores, así que poder enfrentarlos en el estadio del Betis, con nuestra gente, va a ser una experiencia muy especial.

¿Y hay algún rival con el que preferirías no cruzarte?

– No, ninguno en especial. Si estamos en Champions, sabemos que todos los partidos van a ser difíciles.

¿Qué pensás de este nuevo formato de la Champions?

– Me parece interesante, siento que es más competitivo. Es distinto al formato anterior y vamos a tener que adaptarnos rápido.

Como central, ¿qué cambia cuando tenés enfrente a jugadores que están acostumbrados a jugar este tipo de partidos?

– Tenés que estar concentrado todo el tiempo. Son jugadores que no te perdonan cuando cometés un error.

Valentin Gomez marcando a Fermin Lopez en la jornada 37 de La Liga española

¿Qué te gustaría demostrar en tu primera Champions?

– Quiero demostrar que puedo competir a este nivel y, sobre todo, ayudar al equipo a llegar lo más lejos posible.

Si tuvieras que elegir un partido de esta Champions para jugar mañana, ¿cuál elegirías?

– Creo que cualquiera. Tengo muchas ganas de que empiece y poder vivir esta experiencia.

¿Qué es lo que más te ilusiona de jugar una Champions League?

– Poder vivir esos partidos y jugar en estadios tan importantes. Es una experiencia que voy a disfrutar mucho.

¿Creés que este nuevo formato puede hacer que la Champions sea todavía más competitiva?

– Sí, creo que sí. Al no tener los grupos de antes, cada partido va a tener mucha importancia y no te vas a poder relajar en ningún momento.

¿Cómo imaginás el momento de escuchar el himno de la Champions por primera vez?

– Me lo imagino como un momento muy especial, seguramente con muchos nervios y emoción. Escuchar el himno de la Champions dentro de la cancha, con mis compañeros y toda la gente del Betis, va a ser algo que voy a recordar para siempre.

¿Qué importancia va a tener la experiencia del plantel para afrontar esta competencia?

– Es importante porque hay jugadores que ya conocen estos partidos y pueden ayudarnos mucho. Nosotros tenemos que aprender de ellos y estar todos preparados.

¿Qué le dirías a los hinchas del Betis antes de esta primera Champions?

– Que vamos a dejar todo por el equipo y que ojalá podamos darles muchas alegrías en esta competencia y el resto de la temporada.

El último combate de la leyenda: Katie Taylor se retira en lo más alto

Por Victoria Tourn

Después de 54 años, el Croke Park de Dublín volvió a ser escenario de una velada boxística. Pero esta vez, más de 80.000 personas colmaron las tribunas para despedir a esa niña que alguna vez tuvo que esconder su pelo debajo del gorro para poder subir a un ring: Katie Taylor dijo adiós al boxeo a los 40 años.

El sábado último Katie Taylor venció por decisión unánime a la francesa Flora Pili, recuperó el título vacante del Consejo Mundial de Boxeo del peso superligero y dio fin a su carrera con cuatro fajas en su poder.

Un recorrido profesional que empezó hace 10 años, pero mucho antes ya había hecho
historia en el deporte. En 2001, con apenas 15 años, formó parte del primer combate de
mujeres sancionado oficialmente en Irlanda frente a Alanna Audley, tres asaltos de un
minuto y medio y una victoria que le daría otro motivo para seguir peleando: trabajar para
que el boxeo femenino tuviera espacio y reconocimiento en todo el mundo.

Participó de combates amateurs en exhibiciones frente al Comité Olímpico Internacional que llevaron en 2012 a incluir en los Juegos Olímpicos a las mujeres. Pero eso no le bastó y
volvió a Irlanda con la medalla de oro de los 60 kg.

Pero como gran deportista que es, también tuvo un paso por la Selección Irlandesa de Fútbol, anotando dos goles para la máxima categoría, un deporte que alternaba con el
boxeo hasta 2009, cuando decidió dedicarse de lleno a los golpes.

Fueron 5 los Campeonatos Mundiales y 6 los Campeonatos Europeos obtenidos hasta 2014
en su etapa amateur. Pero dos años más tarde, en 2016 dio el salto al profesionalismo a los
30 años, tras una caída dolorosa en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río
2016 que le indicaría que un ciclo había terminado.

En el campo profesional reunió 26 victorias (6 KO), reteniendo los cuatro cinturones del peso ligero a la vez (WBA, WBC, IBF y WBO) y tiempo más tarde subiría a la categoría
superligero, en la cual tendría su única derrota frente a Chantelle Cameron en 2023. Pero la revancha llegaría rápido y en noviembre de ese mismo año, por decisión mayoritaria Taylor le arrebataría los cinturones a Cameron y volvería a ser indiscutida por segunda vez.

Un año antes ya había dejado huella; junto a la puertorriqueña Amanda Serrano
formaron parte del primer evento femenino en encabezar una cartelera en el Madison
Square Garden, siendo otra noche positiva para la irlandesa. Suceso y victoria que se repetiría en 2024 siendo coestelar de Mike Tyson contra Jake Paul ante más de 72.000 personas en el AT&T Stadium de Texas.

El esfuerzo y sacrificio de una niña que debía ocultar su identidad bajo el nombre de “K.
Taylor” y su cabello en el casco para poder formar parte de los torneos juniors de su país, es hoy una leyenda y abrió el camino para las siguientes generaciones femeninas.

Volvió a poner al boxeo en Croke Park por primera vez desde la visita de Muhammad Ali-
frente a Alvin “Blue” Lewis hace más de medio siglo, demostrando el tamaño de su legado. Y cerró con un broche de oro perfecto: de local en el templo del deporte irlandés con el que
soñó toda su vida y, por tercera vez, consagrada como campeona indiscutida.

Messi contra el tiempo, una pelea pareja

Por Franco D’Amore Cristos

El ser imparable también es intangible, solo pasa, sin importarle nada ni nadie. Uno pestañea o se distrae y ya es tarde, porque ese ser sin ningún enemigo que le haga frente, es el tiempo, y hace que Lionel Messi no sea para siempre, ya que se vio obligado a dar un paso al costado en la selección argentina: “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.” escribió en una carta de despedida, dulce y dolorosa. Messi, como todo humano, se está poniendo viejo.

Al mejor futbolista de la historia, pero mejor persona que jugador -lo único que siempre le importó-, la vida le tenía preparado el desenlace más doloroso de todos: una final del mundo perdida. Él ya sabía lo que significaba ganar y perder el séptimo partido de un Mundial, lo que no había experimentado era jugar un octavo encuentro. Más partidos, menos descanso y calendario ajustado. A sus 39 años, el desgaste físico se presume con mayor facilidad, Messi no puede con todo, es una persona, como quién lee, como quién escribe.

Sin embargo, el final de su carrera en la selección argentina se concreta con el malestar de Jorge, su padre, que antes del Mundial se lo llegó a dar por muerto y, durante el torneo, el paso del “imparable”, empeoraba su salud.

Hasta la madrugada del sábado 8 de agosto, Jorge no resistió más. La única licencia que se dio el tiempo para ceder bondad fue que le permitió a Lionel despedirse de su padre, terminada la competencia más importante del mundo del fútbol. La ida de Jorge de este plano significó la ida de Lionel de la selección argentina que, en el final de su carta y a modo de posdata concluyó: “Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes.”

Esta decisión que funciona como dicotomía, esperada e inesperada a la vez, es un golpe bajo al nene que solo lo vio ganar todo con la selección, al adolescente que lo vio perder y ganar todo con la mayor, al adulto que pudo ver al Maradona que se perdió y al abuelo que pudo disfrutar, durante 40 años por lo menos, el hecho de que el mejor del mundo sea un diez argentino. Messi no comprende de generaciones, desafía al tiempo.

Su renuncia al seleccionado argentino es esperable, se cae de maduro. En la Copa del Mundo, como acostumbra hacerlo, a excepción de la única que ganó, cumplió 39 años. El tiempo es igual para todos. Lo inesperado se remonta a dos días antes de la carta. Cual joven estrella, Leo metió 4 goles con el Inter de Miami, como si el tiempo no pasara para él. Una dicotomía.

Con este anuncio es imposible no preguntarse cuándo, cómo y dónde se retirará la Pulga del fútbol profesional. Lo que es posible de confirmar es la eterna paridad que hay entre Messi y el tiempo. Él es una de las pocas personas que se enfrentó al “imparable” durante, por lo menos, 20 años consecutivos. Y lo sigue haciendo. En una era moderna, tecnológica y artificial, el menos humano de todos -por lo que hace en un campo de juego- escribió manualmente, de puño y letra, a corazón abierto. Además, el detalle de su carta es la lapicera que usó para escribir, un bolígrafo mágico y emblemático de Harry Potter, serie de la que Leo es fanático. Dicha birome tiene un símbolo especial, cuyo nombre es “Giratiempos”. Por eso también es humano, como quien lee, como quien escribe.

Ledesma y Escobar, el clásico rosarino se vive desde la cuna

Por Pedro Pulcinelli

Jeremías Ledesma, arquero formado en Rosario Central y Franco Escobar, defensor de Newell´s Old Boys desde las infantiles, participaron de la conferencia de prensa previo al clásico de la ciudad de Rosario en el que serán titulares este domingo a las 14:45 en el Gigante de Arroyito por la fecha 8 del torneo Clausura. La idea del encuentro, fundamentalmente, fue promover un mensaje de convivencia y paz ante la sensibilidad que rodea a la ciudad.

Sobre la importancia del cruce, el arquero del equipo canalla lo calificó como un enfrentamiento que otorga una “estrella imaginaria” por lo que representa a la ciudad. Al defensor del rojinegro se le consultó  por las estadísticas recientes que favorecen al club de Arroyito, y respondió: “Lo que pasó ya pasó, no se puede cambiar. Estamos presentes aquí y en el ahora”. Ambos jugadores coincidieron en que durante esta semana prefirieron aislarse en una “burbuja” y evitar lugares de mayor exposición como los supermercados y bares, para alejarse de la “locura” que se vive en las calles rosarinas.

Sobre lo deportivo, Ledesma destacó la vigencia del delantero Marco Ruben, definiéndolo como un “animal” con una calidad intacta a pesar de tener 40 años. Al mismo tiempo, manifestó su respaldo y el del plantel al entrenador Jorge Almirón, cuestionado por los hinchas, asegurando que el grupo no necesita un triunfo para validar su confianza. “Se lo demostramos todos los días en Arroyo Seco (lugar donde Central tiene un predio y realiza sus entrenamientos) cuando entrenamos que tiene nuestro apoyo”, declaró. Del otro lado, Escobar advirtió sobre las jerarquías que tiene el rival, como Ángel Di María o Jamilton Campaz: “Hay jugadores que les das un metro y te pueden definir un partido”.

Finalmente,los referentes de ambos equipos enfatizaron en el límite del respeto social, donde el arquero sentenció que es una “locura imperdonable” que alguien pierda la vida o termine en un hospital por un resultado deportivo. El defensor coincidió y remarcó que el marcador no representa el fin del mundo y que las cargadas deben limitarse estrictamente al folclore. La jornada cerró con un gesto de unidad entre ambos jugadores, reafirmando bajo un apretón de manos que son “rivales, no enemigos”.

El día en el que Jonás Gutiérrez filmó a Dios

Screenshot

Por Gabriel Milian Scuri

En Sudáfrica hay ambiente de fútbol. Es época de Mundial. Es 2010. En algún cuarto, de algún hotel, de alguna ciudad del territorio que aloja la cita, está el seleccionado argentino. Está Dios, que danza mientras sus discípulos miran atónitos. 

En la habitación de Martín Demichelis, el defensor y Jonás Gutiérrez filman el acontecimiento con un aparato tan pequeño que en un puñado de años será tratado de un objeto antiguo. Hay una competencia. Cierto juego del cual saben los allí presentes que se terminará en cuanto la pelota le llegue a él. A Messi.

La tensión está en que no se caiga la pelota, la Jabulani. Ese pedazo de caucho del cual todos creían que solo Diego Forlán podía domar. Aquel esférico que Maradona, indignado y odiado, defenestró y aseguró: “No dobla, viejo”.

Hay que hacer jueguitos. Ese acto de recreación y divertimento que se torna, en muchos casos, en la primera adición de un niño en la calle de su barrio. El primer amor de un pibe argentino. 

Maxi Rodríguez intenta levantarla. Ella se pone un poco rebelde. Va de aquí para allá: inestable. Los compañeros se ríen, la bocha se cae. La Fiera, ya vencido, se la da a Leo. Él no está reposado sobre la cama hotelera. Se reclina tímidamente en una silla naranja. Y con sus pies vestidos de blancas medias, comienza a acariciar aquel diablo indomable. Ese que parecía no tener control ante jugadores de una calidad indiscutible.

De fondo acompaña una música nacional. Bien de peña folclórica. Esas en las que se arma una larga mesa y un banquete extraordinario. La guitarra acompaña las pinceladas del diez, que mientras reconoce su poderío, acomoda su largo pelo hacia los costados y larga carcajadas. Todo sin que la Jabulani se caiga. Hay que proteger el chiche. 

Sus compinches se rinden. Ya lo habían hecho antes de que el rosarino comenzara con su labor. Vieron al Mesías llegar siendo uno más del montón y, ahora, lo tienen enfrente. Saben comprenderlo. No largan nada más que suspiros de admiración. Regocijo ante semejante arte.

Leo ya la goza. El del Barcelona la revolea y cuando cae la duerme. Como si la pelota no tuviera vida. Está completamente anestesiada ante ese empeine dorado, que la aprieta y la hamaca de un lado a otro. La lleva a su frente, parece que cede pero no. Le pertenece a Messi.

Puede estar todo el día dándole toquecitos que parecen besos y abrazos. Cariñitos futboleros. Un minuto y cuarenta y nueve segundos le bastaron para pintar su obra indescriptible al idioma, solo apta para los ojos. Y ni siquiera.

Y llegó la despedida, pero quedará el amor

Por Celeste Benítez

Lionel Messi nunca dudó, siempre tuvo en claro que quería jugar con Argentina y lo consiguió.

A través de una carta escrita a puño y letra, el Diez se despidió de aquella camiseta celeste y blanca que representó con orgullo y devoción durante veinte años. Fue en el mediodía del último día de agosto, un mes que suele ser eterno y que de ahora en adelante será recordado como el día en el que Messi anunció su retiro del seleccionado argentino.

“Fue una decisión que dolió у duele en el alma pero entiendo que es el momento”, expresó el rosarino en aquel escrito. La reciente pérdida de su padre, Jorge Messi, fue lo que lo terminó de convencer de poner el punto cúlmine. Aunque en realidad el final del camino empezó hace casi un mes, dos días después de la final de la Copa del Mundo, cuando el capitán, con una lapicera dorada de trazo negro, depositó su despedida con palabras sentidas, en tres papeles rayados, que antes fueron parte de un cuaderno de notas. 

Fiel a su estilo, eligió una forma sencilla y cálida de finalizar toda una vida con la camiseta celeste y blanca. Una que comenzó con aquel joven rosarino de dieciocho años, con mirada seria y pelo largo que debutó con la selección mayor el 27 de agosto de 2005 en el segundo tiempo de un partido amistoso ante Hungría. Al igual que su ídolo, Diego Armando Maradona. Aunque con la diferencia de que fue un debut con sabor amargo, que solo duró unos pocos segundos, ya que fue expulsado por un forcejeo mutuo. Aún así, eso no lo frenó y tan solo fue el inicio de una historia llena de triunfos, derrotas, amor y pasión. “Quiero terminar mi carrera y haber ganado algo con la selección argentina y si no haberlo intentado todas las veces posibles”, afirmó en una entrevista previo a la Copa América 2019.

Para él siempre fue su gran objetivo y anhelo. Nunca se dio por vencido, ni en el momento en el que las cosas no se le daban, como cuando el equipo perdió tres finales consecutivas y en un contexto de tristeza y desolación comentó que la selección se había terminado para él. Ante tal declaración sus seguidores fueron al Obelisco, ese punto neurálgico de protestas y festejos, para pedir por la vuelta de su querido Diez. Para la alegría de los argentinos, esa inesperada retirada fue pasajera y el capitán volvió usar la número diez el 1 de septiembre de la mano del gol. Desde ahí en adelante comenzó a obtener los logros que tanto había esperado, como las Copas América de 2019 y 2024 y el tan ansiado triunfo en el Mundial de Qatar 2022. La imagen de él junto al trofeo más importante del fútbol quedará inmortalizada para toda la eternidad.

“Tropezar, volver a levantarse, intentarlo otra vez y luchar por sus sueños. Porque eso es la vida”, expresó Messi con una voz en off en su video de despedida. Una recopilación de los instantes más destacables del rosarino con Argentina, que reflejó las alegrías y tristezas que atravesó en cada partido. “Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección”, aseguró en las últimas líneas de la carta de papel.

El frío que une al mundo: una jornada de aguas heladas frente al Perito Moreno

Por Lisandro Torres Pagani

El despertador sonó antes de que amaneciera. A las 7.30 de la mañana, un grupo de micros partió desde El Calafate rumbo al Parque Nacional Los Glaciares. El destino estaba a unos kilómetros de distancia, pero el paisaje hacía sentir que el destino del viaje era mucho más lejos: escarcha sobre la ruta, montañas cubiertas de nieve y, al final del camino, el imponente Glaciar Perito Moreno custodiando las aguas del Lago Argentino.

Allí, donde el termómetro marcaba cinco grados bajo cero en el agua durante las primeras horas del día y apenas alcanzó los 2,5 °C cuando comenzaron las competencias, se disputó una nueva fecha de la Winter Swimming World Cup. Casi 300 nadadores de Argentina, Chile, Perú, Rusia, España, Brasil, Colombia, República Checa, Alemania, Bélgica, Suiza, México, Venezuela, Uruguay, Ecuador y Reino Unido llegaron hasta la Patagonia para desafiar uno de los escenarios más extremos del circuito internacional de aguas frías.

Antes del inicio, enormes trajes térmicos rojos caminaban de un lado al otro del predio, eran los salvavidas que estaban por cualquier emergencia que sucediera en el agua. Entre puestos de masajes, médicos, voluntarios, zonas calefaccionadas, bebidas calientes, espacios para guardar pertenencias y áreas de recuperación, los competidores intentaban conservar el calor corporal hasta el último instante.

La llegada del gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, alteró por unos minutos la tranquilidad del lugar. Junto a Matías Ola, ex nadador que organizó el evento, y Daniel Scioli, actual Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, encabezó la apertura oficial de un evento que pretende consolidar a El Calafate como escenario mundial del deporte y posicionar a la Argentina dentro del mapa internacional de la natación en aguas heladas.

Ni siquiera algunos inconvenientes con el audio de los micrófonos lograron romper la expectativa. Cuando comenzó la ceremonia, una cantante de ópera interpretó el Himno Nacional Argentino. Después llegaron las presentaciones. Durante unos segundos, el silencio fue absoluto. De pronto, la calma desapareció. Los gritos invadieron el lugar y una explosión de energía acompañó el inicio de las pruebas. Los nadadores respiraban profundo al entrar a la pileta, se escuchaban sus fuertes suspiros antes de la largada.

En el agua no había margen para el error. Los cubos flotantes que sostenían la pileta se movían constantemente con el oleaje del lago, mientras los competidores avanzaban impulsándose únicamente con los pies al llegar a cada extremo, sin realizar el giro tradicional de una piscina convencional. En su afán por ganar, algunos incluso terminaban golpeándose contra los límites de la estructura.

El ruso Sapozhnikov Vladislav fue uno de los protagonistas de la jornada al marcar el récord mundial en los 200 metros pecho con 2 minutos y 35 segundos. Sin embargo, los tiempos pasaban a un segundo plano frente a las historias que ofrecía cada carrera.

Uno de los nadadores, reconocido por su simpatía durante toda la jornada, sufrió un fuerte dolor de estómago en plena competencia. Se detuvo unos segundos al quedar desorientado, recuperó la referencia del recorrido y continuó hasta cruzar la meta. Minutos después, todavía sonriendo, explicaba que durante la carrera la adrenalina hace olvidar el frío.

Luego, una nadadora chilena llamada Emilia explicó su experiencia previa antes de meterse al agua helada: “Va a ser mi primera vez nadando en aguas gélidas, ni siquiera probé el baño de hielo, simplemente he preparado la mente. Todo según yo es mental, claramente me se los estilos de natación y con esa base todo se va a encaminar. Se siente imponente estar presente en un evento tan grande como este, pero a la vez, va a ser una aventura y experiencia nueva para toda la vida. Es maravilloso”.

Cada llegada despertaba una reacción distinta. Había gritos, abrazos y lágrimas. Nadadores envueltos en sus enormes camperas intentaban recuperar la temperatura corporal mientras confesaban la emoción que les generaba representar a su país en un escenario tan emblemático. Otras apenas podían mantenerse de pie por el esfuerzo realizado. Exhaustos, caminaban lentamente hacia la zona de recuperación.

Desde la costa del Lago Argentino, familiares alentaban sin quitar la vista del agua. Entre cada prueba, los turistas continuaban navegando frente al glaciar, mezclando el espectáculo deportivo con uno de los paisajes más impactantes de la Argentina. La competencia convivió con el turismo en un evento que solo fue posible gracias a las autorizaciones del Parque Nacional y al cumplimiento de estrictos parámetros ambientales.

La organización busca que la ciudad forme parte de manera permanente del circuito internacional de aguas frías, similar al de los tradicionales campeonatos de los países nórdicos. También pretende impulsar el turismo, ya van varias temporadas que se viene registrando una baja en la cantidad de visitantes y quieren lograr que quienes llegaron por la competencia regresen para conocer nuevamente El Calafate.

Mientras tanto, el público parecía tener otro objetivo inmediato: conseguir un vaso de chocolate caliente. Las filas crecían alrededor de los puestos de bebidas apenas terminaba cada prueba, buscando recuperar algo del calor que el frío patagónico se llevaba.

Con más de 700 personas entre familiares, trabajadores y organización, la Winter Swimming World Cup se convirtió por un día en un punto de encuentro para deportistas de todo el mundo. Cuando cayó la tarde, los festejos comenzaron a apagarse. Algunos revisaban sus tiempos con una sonrisa; otros analizaban, decepcionados, los segundos que los habían separado de un mejor resultado.

Poco a poco, cada uno volvió a subir a la combi en la que había llegado esa mañana. El camino de regreso fue el mismo, aunque ya no parecía igual. Atrás quedaban el agua helada, los gritos de la largada y el Perito Moreno como testigo de una jornada en la que el frío dejó de ser un obstáculo para convertirse en el gran protagonista.

Otros vendrán, pero nadie será como él, así que disfruten mientras puedan

Por Tiziano Moreira

“Poder decir adiós es crecer”, cantaba Gustavo Cerati en su canción “Adiós” del 2006. El mismo año en que Lionel Messi debutó en su primer mundial, Alemania 2006. Todos los futboleros se preguntaron cuando Maradona anunció su retiro: “¿Quién vendrá después de este monstruo?”, con esa mezcla de nostalgia y rechazo a que otro heredero ocupara su trono. Llegó, y por si fuera poco, ganó todo. 

Cuando Diego Armando Maradona se retiró del fútbol profesional, Messi tenía 10 años, el número característico de su camiseta; y cuando fue el partido despedida, “La Pulga” tenía 14. En aquel entonces, Leo transitaba por La Masía de Barcelona sin saber en absoluto que iba a ser el nuevo rey, pero ya se hablaba de él.

Hoy, la historia vuelve a nadar en el mismo río de tiempo. El mundo del fútbol tembló, ya que nuestro ídolo, ese celestial de hierro, nos ha advertido que está cerca de romperse. Parecía vencer el paso de las eras. Todos se aferran a las posibles últimas funciones de Messi en Estados Unidos y se preguntan, otra vez con el mismo miedo y nostalgia de hace 30 años, qué habrá después de Messi, o si vendrá otro que nos represente igual. La respuesta matemática, lógica y poética es que sí. De lo que estamos seguros es que nadie lo va a poder igualar en su juego, gambetas y goles imposibles que él solo sabe hacer.

Somos expertos en la materia de no valorar lo que tenemos hasta que lo perdemos. Nuestro cerebro inconsciente funciona así. Si nos vamos no muy lejos en el tiempo, Lionel Andrés era insultado, cuestionado y criticado por no ganar títulos con la Albiceleste, aunque sí en el Barcelona. 

Canales que le dedicaban horas y horas de aire a capturar cada píxel de movimiento que hacía en la cancha para reprocharle cualquier tipo de cosa, como por ejemplo no cantar el himno. Qué injustos fuimos, Lionel. En la madrugada del 27 de junio de 2016, al perder la segunda final consecutiva de Copa América ante Chile por penales, dijiste: “Ya está, se terminó para mí la Selección. Lo busqué, era lo que más deseaba, pero al final no se dio y creo que ya está”. Te habías rendido, las exigencias de la ambición argentina te habían vencido.

 

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La gente se dio cuenta. Juntamos fuerzas y había una intuición de que ibas a volver. Logramos tu vuelta. No solo porque aprendimos a ver lo que habíamos perdido, sino porque nos querías enseñar que para conseguir algo en la vida, hay que luchar de manera incansable por ello, a pesar de los golpes que la vida misma nos dé.  

En algún rincón del planeta, quizás en un club de barrio, en una canchita de tierra o en las inferiores de algún equipo grande, hoy camina un chico. Un niño que emula las gambetas del rosarino frente a un celular, sin dimensionar que el destino ya le está tejiendo la capa a un nuevo monarca. Todavía no sabe el peso colosal que carga esa tela con el número diez en la espalda; una camiseta que en estos rincones de la tierra no es sólo ropa, sino un manto sagrado forjado con la zurda de Diego y consagrado por la eternidad de Leo. 

No conocemos su nombre, ni qué camiseta usará, pero hay una certeza: el próximo elegido ya respira y sueña fútbol, y tarde o temprano, nos obligará a volver a enamorarnos. Esperemos que nuevamente sea argentino. Ejemplos en nuestro deporte sobran. No será igual a Leo, como Leo no fue igual a Diego. La esperanza no radica en buscar un clon de Messi, sino en entender el legado que dejó sembrado. Toda una nueva generación de futbolistas creció viendo lo imposible volverse rutina. El siguiente monstruo nacerá de la inspiración de haber visto a Leo levantar la Copa del Mundo, entre tantos otros trofeos. 

Por tal motivo, la 10 jamás debe retirarse. Guardarla en una vitrina sería un decreto de muerte para el futuro, rendirse ante el pasado. Dejarla libre y vacante es una invitación abierta a que cualquier pibe de potrero se atreva a soñar con lo imposible que alguna vez soñaron Diego o Lionel. El fútbol es una reinvención constante y se niega a morir en la melancolía traicionera.   

Decir adiós es crecer, y para el fútbol, crecer significa aceptar que la corona cambia de manos. El error es creer que la magia se agota con el mago. Cuando Messi decida colgar los botines, el vacío será enorme, pero la física del fútbol es milagrosa: nunca deja un trono vacío por mucho tiempo. La redonda siempre encuentra a su dueño. 

El mañana está asegurado. Otros vendrán, es verdad, pero nadie será como él. Abran los ojos y disfruten mientras puedan al ángel eléctrico.