miércoles, abril 22, 2026
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¿Qué fue de la vida de Pedro Iarley?

Por Julián Pires

Llegó a Boca en 2003, proveniente de un equipo chico de Brasil, después de hacerle un gol en La Bombonera. Ganó dos títulos con el Xeneize y anotó en un Superclásico para ganar en el Monumental.

Solo 20 jugadores brasileños jugaron en Boca en 120 años de existencia. En el siglo XX los más destacados fueron Paulo Valentim y Orlando Pecanha de Carvalho. En el nuevo siglo, de los cuatro que vistieron la azul y oro, el único que se destacó fue un volante oriundo de Quixeramobim, una pequeña ciudad del nordeste brasileño a 212 kilómetros de Fortaleza, capital del Estado de Ceará: Pedro Iarley Lima Dantas.

Iarley había debutado en 1994 en Ferroviario de Fortaleza Brasil, y tras una breve experiencia en España, donde jugó en el Real Madrid B en 1996 y varios equipos del ascenso español, pegó la vuelta a su país. En 2003 tuvo su primera gran aparición internacional. Fue nada menos que frente al Boca de Carlos Bianchi por los Octavos de Final de la Copa Libertadores de aquel año.

En el partido de ida, jugado el 24 de abril en La Bombonera, anotó el único gol a los 67´ para darle una histórica victoria al modesto Paysandú, equipo del norte de Brasil. Una semana después se jugó la vuelta en el Estadio Mangueirao de Belem ante 55.000 espectadores. Con una victoria por 4 a 2, Boca selló la clasificación a la siguiente fase y se encaminó para ganar su quinta Libertadores. Esa histórica serie, de la que fueron protagonistas Paysandú y Iarley, marcó un hito en la historia del club brasileño. En 2020 sacaron un documental sobre ese duelo y en 2023 lanzaron una equipación de camisetas con los colores de Boca, en conmemoración de los veinte años de la victoria en La Bombonera.

Después de romperla ante el equipo de la ribera un empresario argentino que tenía jugadores en Brasil lo acercó a Boca. También había hecho el intento para que jugara en River. “Después del partido que le ganamos, mi nombre empezó a sonar por los medios para muchos equipos. Fue una gran vitrina. Estaba la chance de negociar con Boca y River Plate. Cuando jugué aquel partido con Paysandú, me había sorprendido la gente, la presión que había, me encantó el ambiente, quería jugar ahí en la Bombonera”, le reveló Iarley a TyC Sports en 2020. 

Cuando llegó al club de Brandsen 805, Carlos Bianchi le dió la 10. Utilizó el mismo número que Diego Maradona y Juan Román Riquelme. Pedrito Iarley totalizó 36 partidos, 6 goles y 2 títulos en el Club Atlético Boca Juniors: el Apertura 2003 y la Copa Intercontinental 2003.

Precisamente, en esa Intercontinental Iarley fue partícipe clave para una nueva conquista de Boca en tierras niponas, esta vez frente al Milan en la final. El conjunto rossonero se había puesto adelante en el marcador a los 23 minutos del primer tiempo, pero el equipo de Bianchi empató rápidamente. En el gol participó el volante brasileño con un toque suave de pelota que fue manoteado por el arquero del Milán y que le permitió a Matías Donnet, beneficiado por el rebote, empatar el encuentro. Finalmente el marcador no se modificó y el campeón se definió por penales. 

Del puñado de goles con la azul y oro hubo uno que lo inmortalizó en la historia del Superclásico y le permitió ganarse un lugar en los corazones de los bosteros. El 9 de noviembre de 2003 se jugaba en el Monumental una nueva edición del River-Boca por la fecha 14 del Apertura. El brasileño fue una de las figuras de aquella tarde. El superclásico se abrió con un gol, de cabeza, de Sebastián Battaglia. Los dirigidos por El Virrey se fueron al descanso 1 a 0. En la segunda etapa, a los 7’ del segundo tiempo, tras robarle una pelota a Ricardo Rojas, central de River, Iarley encaró hacia el área, dejó desairados a los defensores millonarios con una bicicleta y una gambeta, y liquidó el partido con un zurdazo al primer palo de Franco Costanzo. “Venía buscando hace varios partidos el gol”, dijo después del encuentro. El resultado final fue 2 a 0 y la hinchada de Boca coreó en las tribunas: “Y ya lo vé, y ya lo vé, es el hermano de Pelé”. Olé tituló en su tapa al día siguiente “Lo desplumó”, con una foto del brasileño festejando. Boca se perfilaba para ganar el torneo y Iarley se consagraba.

Para el 2004, el ex Paysandú perdió protagonismo en el equipo y se despidió con la camiseta de Boca con un doblete en Bahía Blanca en una victoria ante Olimpo por el Clausura. Se marchó a Dorados de Sinaloa y regresó a Brasil un año después para jugar en Inter de Porto Alegre. En el equipo gaúcho tuvo una exitosa etapa y se convirtió en ídolo. Allí ganó, en 2006, la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes y en 2007 la Recopa Sudamericana. En la final del Mundial de Clubes frente al Barcelona de Frank Rijkaard, Pedro Iarley vistió la 10 y portó la cinta de capitán. El conjunto culé tenía a Ronaldinho, Puyol e Iniesta, entre otros, en el equipo. Sobre el final del partido, el oriundo de la pequeña ciudad de Quixeramobim le dio una asistencia de gol a su compañero Adriano Gabirú para obtener el título. Pedro Iarley volvía a dar la vuelta en Japón. Por su destacada actuación, la FIFA le otorgó el Balón de Plata. A la hora de la celebración, Pedrito recordó sus orígenes y llevó puesta una bandera de su ciudad natal para la foto con el trofeo de campeón y el de segundo mejor jugador de la final.

Luego de su estadía por el Colorado pasó por varios equipos de la Primera División de Brasil. Retornó en 2013 a Paysandú y al año siguiente colgó los botines en Ferroviario, club donde comenzó su carrera.

A los 43 años jugó en Alvorada, un equipo de futsal de su país. Durante muchos años fue coordinador de las inferiores del Inter de Porto Alegre y también tuvo experiencias como entrenador de equipos del ascenso brasileño: Moto Club, Santa Cruz y Sao Luiz. En la actualidad, a los 51 años, además de integrar una agencia de marketing deportivo, se dedica a analizar partidos para Canal 24 de Porto Alegre. En últimas apariciones mediáticas comentó que sigue las campañas de Boca y lamentó mucho la derrota contra River en la Final de La Copa Libertadores 2018 en Madrid.

Liverpool-Manchester City: el duelo que volvió a dividir a Inglaterra 

Por Merlina Lichtenstein 

Desde su primer enfrentamiento en 1893, Liverpool y Manchester City construyeron una rivalidad que fue creciendo hasta transformarse en el clásico moderno del fútbol inglés. Con ventaja histórica para los Reds, el City acortó distancias desde la llegada de Pep Guardiola, dando inicio a una era donde cada temporada parece girar alrededor de ellos. 

Entre 2018 y 2023, todos los títulos de la Premier se definieron entre ambos, con finales de temporada resueltas por un solo punto. Y en esa secuencia, tres momentos quedaron marcados como los hitos que moldearon la rivalidad. 

En 2018, el Liverpool de Jürgen Klopp dio el primer gran golpe europeo. En los cuartos de final de la Champions League, Anfield fue un hervidero. Los Reds firmaron un 3-0 impecable con goles de Salah, Oxlade-Chamberlain y Mané, en una noche que desbordó intensidad. La presión alta, el ritmo vertiginoso y la energía de su público neutralizaron al City, que por entonces era el equipo más dominante de Inglaterra. Esa victoria no solo selló el pase a semifinales: marcó un cambio de poder simbólico, una declaración de que Liverpool había vuelto para pelearle todo a Guardiola. 

La respuesta llegó un año después. En la Premier League 2018-19, ambos equipos ofrecieron una de las peleas más feroces de la historia del torneo. El City ganó 2-1 en el Etihad con goles de Agüero y Sané en un partido inolvidable: John Stones salvó una pelota sobre la línea con apenas 11 milímetros de margen, una jugada que terminó siendo tan decisiva como los goles. Aquella victoria terminó pesando tanto como el campeonato: los de Guardiola se consagraron con 98 puntos, apenas uno más que Liverpool, que firmó una temporada casi perfecta con 97. Nunca una liga se había decidido con tanta excelencia y tan poco margen. 

En 2020 llegó la revancha de Klopp. Tras tres décadas de espera, el Liverpool volvió a ganar la Premier League y lo hizo con autoridad, a siete fechas del final. Esa consagración fue la culminación de un proceso sostenido, con jugadores como Henderson, Salah y Van Dijk como emblemas de una identidad que combinó presión, potencia y talento. El City, que había dominado los dos años anteriores, quedó en segundo plano y entendió que el reinado ya no sería un monopolio. 

Desde entonces, cada cruce entre ambos tiene sabor a final anticipada. Ningún otro duelo resume mejor la era moderna del fútbol inglés. En el historial global, Liverpool mantiene la ventaja con 95 victorias frente a 50 del City, aunque el margen se redujo drásticamente en la última década. La rivalidad ya no es solo histórica, es una competencia constante por la supremacía. 

El nuevo capítulo se jugará este domingo en el Etihad Stadium desde las 13:30 (hora argentina). El City llega segundo en la tabla con 19 puntos y una racha sólida en casa, mientras que el Liverpool, apenas un punto por debajo (18), viaja a Manchester decidido a recuperar el liderazgo. “Es un partido muy interesante que espero con ansias”, declaró el técnico neerlandés Arne Slot en la previa del encuentro. 

A pesar de la ventaja histórica de los Reds, los últimos enfrentamientos muestran una paridad total: de los 24 más recientes, el City ganó 7 y perdió 10. Pep Guardiola, que este domingo alcanzará los 1000 partidos como entrenador, definió al Liverpool como “el mayor rival de este país” y añadió: “No podría ser mejor. El destino y el universo han querido que sea así”. 

El duelo de este domingo no solo pondrá frente a frente a dos candidatos al título, sino a los equipos que marcaron una era. La precisión del City frente a la intensidad del Liverpool volverán a medirse en un clásico que, más de un siglo después de su primer cruce, sigue representando la máxima expresión del fútbol inglés.

Treinta segundos de gloria: la carrera que marcó a Felipe Massa 

Por Merlina Lichtenstein 

Llueve en Interlagos. Son las 14.00 del 2 de noviembre de 2008 y el cielo paulista duda  entre la tormenta y el sol: caen gotas finas, se asoman relámpagos a lo lejos. En el box de  Ferrari, Felipe Massa ajusta el casco y respira hondo. Afuera, más de 100 mil personas  corean su nombre, soñando con ver a un brasileño volver a lo más alto del mundo. 

La lluvia obliga a retrasar la largada, y recién a las 15:10 el semáforo verde da inicio a la  carrera. En ese instante, un país entero contiene la respiración: comienza la historia que  quedará marcada entre la gloria y la desilusión. 

Desde la pole position, Massa parte con decisión y no mira atrás. Cada vuelta es una  declaración de control. Precisión en las curvas, ritmo sostenido, estrategia limpia en los  boxes. En la radio, su ingeniero Rob Smedley lo guía con voz serena: “You’re doing perfect,  Felipe, perfect”.  

Massa lidera sin errores. En las tribunas, la multitud ondea banderas verdes y amarillas.  Falta poco más de una hora para que la Fórmula 1 vuelva a tener un campeón brasileño. 

El piloto paulista mantiene el control mientras detrás, Lewis Hamilton intenta sobrevivir. El  joven británico de McLaren solo necesita ser quinto para quedarse con el campeonato del  mundo. Durante casi toda la carrera corre sexto, atrapado entre la presión, la lluvia y la  historia. 

Cuando Massa cruza la meta, lo hace con más de diez segundos de ventaja. Llora. Grita.  Levanta los brazos. Interlagos estalla. En la cabina de Ferrari, los ingenieros se abrazan. En  el podio, la bandera de Brasil flamea y suena el himno. Es la gloria. Por unos segundos, el  país vuelve a tener un campeón. 

Pero en la última vuelta, la lluvia vuelve a intensificarse. En la curva 12, Juncão, Timo Glock  —que había apostado por seguir con neumáticos lisos— pierde adherencia. Hamilton, con  intermedios, aprovecha la mínima tracción que queda y lo supera justo antes de encarar la  subida hacia la recta principal. Diez segundos después, cruza la meta: quinto, campeón del  mundo por un punto, 98 a 97. 

La cámara vuelve al podio. Massa sonríe, pero ya sabe la verdad. Su padre llora en los  boxes. El festejo se transforma en silencio. “Hoy hice todo lo que podía hacer. Gané mi  carrera. Pero el título… no era para mí”, dirá minutos después. 

Fue la victoria perfecta, y al mismo tiempo, la derrota más cruel.Desde ese día, ningún  piloto sudamericano volvió a ganar el Gran Premio de Brasil. Massa se convirtió en símbolo  de una generación. Ganó en casa, perdió el título, y dejó una de las escenas más  recordadas de la historia moderna de la Fórmula 1. Su desempeño impecable en Interlagos  no alcanzó para vencer a la matemática, pero sí para quedarse con algo más profundo: el respeto de todos. En un deporte de egos y fortuna, Massa mostró dignidad y serenidad. Fue  un campeón sin trofeo, pero con la ovación intacta. 

Diecisiete años después, volvió a pelear por ese título. No en la pista, sino en los tribunales.  El brasileño demandó a la FIA, a la Fórmula 1 y a Bernie Ecclestone por el escándalo del  “Crashgate” en Singapur 2008, una carrera manipulada que (según sus abogados) alteró el  resultado final del campeonato. 

El caso sigue abierto en Londres. Massa asegura que su reclamo “no es por dinero, sino por  justicia”. Quizás lo logre, quizás no. Pero en Interlagos, cada vez que suena un motor,  todavía resuena aquel grito que el viento se llevó: Felipe campeão!” 

Gomito Gómez, el emblema de Mataderos

Por Lautaro Gourovich

Christian “Gomito” Gómez es el ídolo máximo de Nueva Chicago. Enganche talentoso, con una pegada exquisita y una visión impresionante, representa un tipo de futbolista que ya no abunda. Además del Torito, tuvo pasos por Independiente (campeón apertura 2002) y Arsenal. También se aventuró en Estados Unidos: DC United (fue MVP de la liga en 2006 y campeón de la Supporters’ Shield en 2007), Colorado Rapids y Miami FC. Volvió a Chicago en 2011, a sus 36 años, logró 3 ascensos y se retiró a los 44. Se dio el gusto de jugar junto a su hijo Gabriel en el club que lo vio nacer, fue declarado personalidad destacada del deporte en la Ciudad de Buenos Aires en 2014 y, desde 2019, tiene una estatua en el polideportivo del club, ubicado en Lisandro de la Torre y Tandil. Este 7 de noviembre cumplió 51 años y se celebró la navidad en Mataderos.

-Christian, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando escuchas Nueva Chicago?

-Chicago siempre va a estar en mis mejores recuerdos, imagínate que desde mi infancia estoy ligado al club. Arranque a los cinco años, debuté a los 17 y me retiré a los 44. Toda una vida, es mi segunda casa. Pasé momentos muy lindos, felices, otros no tanto, pero el fútbol tiene ese ida y vuelta. Los momentos lindos los tenes que disfrutar mucho, porque son más los malos. Para mí Chicago es todo.

-En tantos años, ¿cuál fue el momento más especial?

-Tengo dos. Cuando nacieron mis mellizos, al día siguiente jugábamos contra Almirante Brown, tuve la suerte de poder hacerles un gol y la verdad fue hermoso (victoria 4-2 en la primera B 1997). También en el 2014 cuando ascendimos con Chicago a primera, le ganamos 1-0 a Gimnasia de Jujuy con gol mío en cancha de Instituto. Volvimos a primera después de tantos años de jugar en Primera B y en la B, volví de Estados Unidos para aportar mi granito de arena y por suerte se me dio todo. 

-Tuviste muchos compañeros y recuerdo varias duplas con las que se entendían a la perfección, ¿quién fue el jugador con el que sentiste más conexión?

-Tengo varios, es difícil dejar a uno afuera, ja. En Chicago, Ariel “el mingo” Jesús y Martín Mandra. Yo los miraba y ellos sabían que tenían que picar e ir a buscar al espacio. Me marcaban el pase y se hacía muy fácil. En DC United con Jaime Moreno, boliviano. 

-¿Qué estás haciendo ahora? ¿Te interesa ser DT o manager?

-No me gusta la dirección técnica, tengo el curso hecho pero no me llama la atención. De manager si, me veo como el nexo entre plantel, cuerpo técnico y dirigentes. En ese lugar creo que me sentiría más cómodo.

-Habiendo sido enganche clásico tengo que preguntarte, ¿cómo ves la posición hoy en día en un fútbol que es cada vez más táctico y físico?

-El enganche fue desapareciendo. En una época jugaban de doble cinco, al lado de un tapón y el otro se soltaba. Hoy en día el enganche está más de extremo por izquierda, en mi caso yo lo hacía. Jugaba ahí en un 433 pero yo no iba por la raya, me tiraba para la espalda del 5, entonces entre el central y el lateral dudaban, y en esa duda yo sacaba provecho. 

-¿Qué jugador sentís que puede tener cosas de tu estilo?

-A mí me gusta Luciano Cabral, de Independiente. Es uno de los últimos enganches, intenta jugar, poner pases de gol, en los mano a mano trata de colocar la pelota y no pegarle fuerte. Tiene buena visión, me gusta mucho. 

-Saliendo de Chicago, entre 2004 y 2010 estuviste en la MLS, fuiste campeón y MVP. ¿Cómo viviste esa etapa y cómo ves la liga ahora con la llegada de Messi?

-La etapa que viví en el DC United fue hermosa, me trataron espectacular, fue una linda experiencia, por suerte me tocó andar bien, ja. En mi época ya se veía que iba a ser una liga muy fuerte, porque llegaban jugadores importantes como David Beckham, Guillermo Barros Schelotto, Cuauhtémoc Blanco, Marcelo Gallardo, Piojo López. Hoy en día, más allá de que el periodismo de acá no le da tanta importancia, es una liga fuerte. Antes los equipos mexicanos le ganaban siempre a los de la MLS y ahora ya no es así. La llegada de Leo también impulsa a que se le dé más bola y lleguen muchos jugadores buenos que además son jóvenes, como Federico Redondo. 

-Volviendo a Chicago, ¿cómo ves el presente y qué crees que le falta para volver a primera?

-Este año no pudo entrar en el reducido, hay que barajar y dar de vuelta. El año pasado estuvo muy cerca, llegó a las semis y por muy poco no se dio. Hay que darle más bola a las inferiores, Chicago tiene que sacar ventaja ahí. Es difícil comprar jugadores y se tiene que hacer fuerte con lo que tiene, de esa forma el club va a crecer y va a mejorar en lo social además de lo deportivo. 

-Para cerrar, sos leyenda en Mataderos, ¿qué significa para vos?

-Para mí es un orgullo inmenso que los hinchas de Chicago me hayan hecho una estatua. Con mi familia y mis amigos disfrutamos mucho cuando la presentaron, que fue el día de mi cumpleaños en 2019. Quiere decir que hice las cosas bien no solo en lo deportivo, que capaz es lo más difícil. Es mi segunda casa. Es un halago el reconocimiento que me tiene la gente, cada vez que me cruzo hinchas me saludan y me agradecen. Recuerdan mucho mi vuelta en 2011, cuando Chicago estaba en la tercera categoría y yo me vine de Estados Unidos. Quería darle una mano al club y viendo cómo salió todo más que feliz, fueron momentos inolvidables y logramos todos los objetivos. 

 

La evolución de los estadios: ¿el lugar modifica la pasión?

Por Tiago Varas

Por fuera de la ideología futbolística, cada club adjudica gran parte de la pasión representativa a su estadio, su barrio y sus calles. Con el paso del tiempo, en los clubes se suceden las dirigencias, y con estas, se renuevan las ideas, los modelos deportivos y los proyectos a futuro. Entre esos planes están los cambios en los estadios, y las posibles mudanzas. Tener que abandonar los cimientos de incontables gritos de gol y de tanta euforia futbolística no es sencillo, sobre todo para el hincha argentino. A partir de esto abordaremos distintos ejemplos de clubes de todo el mundo, que a lo largo de su historia han remodelado o cambiado la locación de sus canchas.

En Inglaterra hay dos casos significativos: Tottenham y Everton. El club londinense demolió el White Hard Lane en 2017, y construyó su estadio actual exactamente en el mismo lugar. A partir de 2019, el Estadio Tottenham Hotspur es el más grande de Londres y el tercero en Inglaterra, con capacidad para 62.850 espectadores. A su vez, está diseñado para ser multiusos, es sede de la NFL en Reino Unido y tiene un diseño absolutamente moderno. Por su parte, el Everton se ha mudado recientemente del mítico Goodison Park de Liverpool al Hill Dickinson Stadium. Los dirigentes de los Toffees decidieron que a partir de la presente temporada (2025-26) Everton jugará en el nuevo estadio, mientras que el otro será utilizado únicamente para partidos del primer equipo femenino.

En España, dos de los grandes han sido protagonistas de modificaciones de esta índole: Atlético Madrid y Barcelona. El Colchonero cambió el Vicente Calderón por el Estadio Metropolitano, actualmente llamado Riyadh Air Metropolitano, por motivos de patrocinio, y que cuenta con aforo de 70.692. A pesar de que el club sí se mudó, el estadio actual no fue construido desde cero, sino que es la reforma del antiguo La Peinada construido en 1993. El Blaugrana remodeló sobre el mismo Camp Nou, que ahora tendrá el Spotify por delante del nombre debido a un acuerdo comercial. Las obras debían haberse completado para el inicio de esta temporada, pero problemas en los detalles finales no lo permitieron. Por esta razón el Barça aún se mantiene jugando en el Estadio Olímpico de Montjuic, como lo viene haciendo durante las últimas dos temporadas, a la espera de poder reestrenar su cancha.

Ejemplos más cercanos son los de Estudiantes y River. El caso del Pincha es particular: se fue, pero volvió. Durante los primeros años, aún en el amateurismo, hacía de local en Uno, y ya en la era profesional se mudó al Único de La Plata, donde permaneció hasta 2019. Ese mismo año, cuando Juan Sebastián Verón asumió como presidente, se oficializó el retorno al antiguo estadio. Se concretó la vuelta al actual Jorge Luis Hirschi. Por su parte, el Millonario, luego de la disputa inicial con “los primos” por el territorio de la Boca, nunca se movió de Figueroa Alcorta. En los últimos años las remodelaciones han sido incesantes, y el actual Más Monumental se ha vuelto un estadio imponente desde su infraestructura. Cuenta con un aforo total de 85.018 espectadores, convirtiéndose en el de mayor capacidad en Sudamérica y, en ese aspecto, en un ejemplo a seguir para los demás clubes. Las obras en River dejan en evidencia la incapacidad de actualizarse en el tiempo de su eterno rival, Boca Juniors.

El caso de la Bombonera: ¿mística nostálgica o falta de acción?

En el Xeneize ya es una película que se repite: se presenta una dirigencia y afirma que van a reestructurar la Bombonera, pero una vez que se hacen con el poder del club, eso jamás sucede. Así pasan los años, y Brandsen 805 no se reinventa. Aunque sí se jacta de mantener la “mística”. 

En los últimos años hubo dos proyectos que “picaron en punta”: el esloveno y la bombonera 360. El primero es una propuesta de ampliación que busca completar el diseño original del estadio comprando solo la primera y segunda línea de lotes en las manzanas linderas, sin expropiaciones ni cierre de calles, respetando la arquitectura existente y logrando una capacidad final de unos 90.000 espectadores. Mientras que el otro es una iniciativa para cerrar el anillo del estadio con una cuarta tribuna, aumentando su capacidad aproximadamente a 80.000 espectadores. Las versiones más recientes, impulsadas por la dirigencia de Juan Román Riquelme, proponen redistribuir el espacio existente, bajar el campo de juego y agregar un techo, buscando la aprobación legislativa para realizarlo sin necesidad de comprar propiedades. 

Es cierto que durante la gestión de Román se hicieron cosas: pintaron la fachada y las tribunas, remodelaron baños, agregaron un patio de comidas y rediseñaron los accesos. Todas obras que no hacen más que maquillar superficialmente una reestructuración que debe ser más profunda y que se reclama hace ya tiempo. Ahora bien, la inacción y la falta de compromiso de las dirigencias xeneizes repiten ciertos patrones en relación a la mítica Bombonera. Pasa el tiempo y un gran porcentaje de los socios de Boca no pueden ir a alentar a su club. La única certeza absoluta en todo esto es que el hincha no pretende grandes lujos, ni un estadio propio de los grandes del mundo, simplemente quiere que se amplíe la capacidad de aforo para que, de esta forma, se incrementen las posibilidades de estar en el lugar de los hechos, donde la pasión se vive al máximo.

Bautismos deportivos: una tradición de poder, violencia y humillación

Por Lisandro Cabello Herrera

En clubes y planteles de diversos deportes de todo el país existe una práctica que muchos llaman “bautismo deportivo”: ritos de iniciación dirigidos a los jugadores que ascienden de categoría, llegan al “primer” equipo o simplemente son novatos. Lo que para algunos es una tradición que “integra” al grupo, moneda corriente o folklore del deporte, para otros es una forma de humillación, a veces violenta, que atraviesa límites legales, morales y de salud. 

¿Qué son, exactamente, los bautismos deportivos? No hay una única forma. El nombre sirve como excusa para una variedad de acciones que van desde bromas públicas, cortes de pelo ridículos y sin consentimiento, vestimentas humillantes como usar pañales o recorrer el club en bikini frente a todos, como también maltratos físicos, consumo forzado de sustancias, y prácticas sexualmente agresivas.

En relatos periodísticos y estudios se los describe como ritos de paso: ceremonias informales que buscan marcar el ingreso del novato a la comunidad deportiva, reforzando jerarquías y la pertenencia mayormente desde los integrantes del plantel de mayor edad.

Entrenadores llevan a debutar sexualmente a menores con prostitutas en viajes con el equipo. Y en grupo. “Los cagan a trompadas y después les meten una manija en el ano. Se la queda el debutante para la próxima iniciación y así se la van pasando”, testimonia una persona a Cecilia Ce, psicóloga y sexóloga. Estos son apenas un puñado de casos que salen a la luz durante los últimos años. En el fútbol, los mayores rapan a los pibes que suben al plantel de Primera en plena pretemporada. Los llaman “rituales de iniciación”. La cultura del deporte, también en Argentina, sistematiza con violencia el pasaje a la adultez profesional.

Esta polémica práctica, no solo ocurre en planteles chicos, o en clubes no tan populares, si no que en el gran mundo del fútbol de Primera División también existe. Un reconocido caso fue el de Brahian Alemán, reconocido ex 10 de Gimnasia, quien estuvo bajo lupa tras una investigación periodística que destapó que era el líder de la banda llamada “Los Ninjas”, quienes eran los encargados de realizar la bienvenida a los que realizaban su primera pretemporada con el plantel profesional.

Este tipo de recibimientos es una generalidad en todos los clubes del fútbol argentino, pero lo que podría ser un simple corte de pelo o un cambio de look tomó otro cariz en la entidad platense. “La banda liderada por Alemán entró tres veces a la pieza de Miramón para fajarlo entre 7 u 8″, declaró en su cuenta de Twitter @taconeta_tw en referencia a un hecho ocurrido en un establecimiento de Howard Johnson en junio de 2021. Franco Torres y Bruno Palazzo fueron otros de los futbolistas que sufrieron estos hechos violentos. En el caso del primero, Torres contó que fue golpeado tras ser envuelto en sábanas, mientras que la “peor parte” se la llevó el segundo porque “lo agarraron con una madera astillada y le dejaron sangrando la parte del muslo”.

En un ámbito deportivo más chico como es el mundo del rugby, parece no importar el hecho de conocerse todos con todos, y esta práctica se hace presente también año tras año en los planteles de Primera División. En Los Matreros, club recientemente ascendido al URBA Top 12, se vivió un ejemplo de estas prácticas violentas, habiendo no solo rapado a un debutante, sino que también forzándolo a recibir picanazos sin cesar, pellizcos en los pezones y la obligación de tomar alcohol a la fuerza hasta perder la consciencia.

En conclusión, los bautismos deportivos, aunque se presentan como una tradición de bienvenida o integración dentro de los equipos, suelen esconder dinámicas de poder, violencia y humillación que contradicen los valores del deporte. Resulta una forma de sometimiento que deja secuelas físicas y psicológicas. Superar estas prácticas requiere un cambio cultural profundo: que los clubes, entrenadores y jugadores comprendan que el respeto y la camaradería no se construyen desde el miedo ni desde la violencia, sino desde la empatía, la igualdad y el verdadero sentido de equipo.

El año que no vivimos: 5 impactos deportivos de 2020

Por Fabrizio Correa Scarcella

La muerte de Maradona

El 25 de noviembre Diego Armando Maradona falleció de un paro cardíaco a los 60 años. Su muerte se produjo semanas después de haberse sometido a una cirugía por un hematoma subdural en la cabeza. La investigación posterior y el juicio en curso revelaron un cuadro de negligencia médica que contribuyó a su deceso, generando un gran impacto mundial.

En las semanas previas a su muerte, la salud de Maradona se había deteriorado considerablemente. El 30 de octubre de 2020, en su cumpleaños número 60, su última aparición pública en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata lo mostró visiblemente afectado y con dificultades para movilizarse. A principios de noviembre, tras ser operado y dado de alta, su recuperación continuó en una internación domiciliaria en una casa alquilada en Tigre. A pesar de los problemas de salud preexistentes, que incluían un corazón con miocardiopatía dilatada y otros órganos afectados, su tratamiento fue considerado deficiente y temerario por los peritos.

La autopsia reveló que la causa inmediata de la muerte fue un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada. Los hallazgos forenses indicaron que Maradona estuvo en una agonía prolongada, de al menos 10 a 12 horas, durante la cual sufrió la acumulación de líquido en los pulmones y otros signos de insuficiencia cardíaca. El informe también destacó que su corazón pesaba el doble de lo normal para un adulto, con grasa en las paredes. Los peritos concluyeron que los síntomas de deterioro eran perceptibles y que el paciente no debió haber recibido tratamiento en un domicilio.

La investigación judicial que siguió a su muerte derivó en un juicio contra el equipo médico a su cargo, acusados de homicidio simple con dolo eventual. El proceso, que sigue su curso, busca determinar la responsabilidad de los profesionales de la salud que lo atendieron. El fallecimiento de Maradona puso en relieve las graves negligencias que rodearon sus últimos días, generando conmoción y preguntas sobre la calidad de su atención médica y la falta de supervisión adecuada.

Fue velado en la Casa Rosada el día siguiente a su fallecimiento y sus restos fueron enterrados en el cementerio privado Jardín Bella Vista, junto a las tumbas de sus padres.

La postergación de los Juegos Olímpicos

El 24 de marzo se confirmó la suspensión de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 por la pandemia mundial del coronavirus. Originalmente programados para julio de ese año, la rápida propagación del virus a nivel global generó una crisis sanitaria sin precedentes, obligando a los organizadores a reconsiderar la viabilidad del evento en las fechas previstas. La medida se tomó con el objetivo principal de salvaguardar la salud y seguridad de los atletas, el personal, los aficionados y el público en general.

La decisión fue el resultado de un consenso entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y el gobierno japonés, liderado en ese momento por el primer ministro Shinzo Abe. Fue la primera vez en la historia moderna que unos Juegos Olímpicos de verano se posponían, ya que las cancelaciones anteriores (1916, 1940, 1944) se debieron a las Guerras Mundiales.

El aplazamiento implicó una reestructuración logística y financiera masiva. Se determinó que los Juegos se llevarían a cabo en 2021, pero conservarían el nombre oficial de “Tokio 2020” como un símbolo de esperanza y resiliencia mundial. A pesar de la nueva fecha, el desarrollo del evento estuvo marcado por la excepcionalidad, realizándose con estrictas medidas sanitarias y, notablemente, sin la presencia de espectadores en las gradas debido al estado de emergencia en la capital japonesa.

Finalmente, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se celebraron del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, convirtiéndose en los más atípicos y logísticamente desafiantes de la historia. Si bien permitieron la competencia deportiva y dejaron momentos memorables, su legado también incluyó un costo financiero significativo y un intenso debate público en Japón sobre la conveniencia de su realización en medio de la crisis, mostrando las complejidades de organizar un evento global durante una pandemia.

El fallecimiento de Kobe Bryant

El 26 de enero Kobe Bryant, sinónimo del básquet a nivel mundial, murió inesperadamente a los 41 años en un accidente de helicóptero en Calabasas, California, junto a su hija Gianna y otras siete personas, incluido el piloto. La causa probable fue la desorientación del piloto al intentar salir de una densa niebla, lo que llevó a una pérdida de control y una maniobra que resultó en el impacto contra el terreno.

El accidente ocurrió poco antes de las 10 de la mañana cuando Bryant los demás pasajeros se dirigían a la Mamba Sports Academy para un partido de baloncesto juvenil en el condado de Ventura. En el momento del vuelo, la zona estaba cubierta por una densa niebla y la visibilidad era muy baja, lo que dificultó que la aeronave fuera monitoreada por la torre de control.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) determinó que el piloto, Ara Zobayan, violó las reglas de vuelo visual al volar entre las nubes. La falta de visibilidad le provocó una desorientación espacial, una ilusión que hace que el piloto pierda la referencia visual del exterior y perciba erróneamente la altitud y la aceleración. Como consecuencia, el helicóptero se estrelló y no hubo sobrevivientes.

Luego, las autopsias confirmaron que las nueve personas fallecieron en el acto y que el piloto no tenía alcohol ni drogas en su organismo.

La muerte de Kobe Bryant, una de las figuras más importantes en la historia de la NBA, causó una enorme conmoción en el mundo del deporte y más allá. Cinco años después del accidente, su figura sigue siendo recordada por su competitividad, su ética de trabajo, su influencia en otros jugadores y su famosa “Mamba Mentality”. El 24 de agosto se ha convertido en el “Día de Mamba” en su honor en el sur de California. También, llevó ese mismo número en su camiseta.

El ex basquetbolista jugó toda su carrera en Los Ángeles Lakers y ganó a lo largo de su carrera cinco campeonatos de la NBA. Dichos títulos fueron en 2000, 2001, 2002, 2009 y 2010. Fue MVP de las finales NBA en 2009 y 2010, dos veces máximo anotador en 2006 y 2007 y una vez el MVP de la temporada regular en el 2008.

Ha tenido varios homenajes personales y artísticos: LeBron James, Michael Jordan, Shaquille O´Neal y Pau Gasol han recordado y elogiado públicamente a Bryant. Artistas han pintado numerosos murales en diferentes ciudades en memoria del jugador. También, en enero de 2025, la viuda de Kobe, Vanessa Bryant, honró su legado y el de su hija con la publicación de un emotivo libro de homenaje.

En consecuencia, Los Lakers retiraron los números 8 y 24 que Kobe usó durante su carrera en la NBA.

La histórica goleada de Bayern Munich a Barcelona

El 14 de agosto el Bayern Munich goleó 8 a 2 al Barcelona por los cuartos de final de la Champions League. El encuentro se disputó en el Estádio da Luz de Lisboa. Este resultado se considera una de las derrotas más humillantes en la historia del club catalán.

La paliza del equipo alemán fue contundente y dejó en evidencia los problemas del equipo de Lionel Messi. Barcelona no solo se llevó la peor parte a nivel juego si no que también fue víctima del poderío físico del Bayern. Los autores de los goles fueron: Thomas Müller, Iván Perisic, Serge Gnabry, Joshua Kimmich, Robert Lewandowski y Philippe Coutinho (2). Para el Barcelona anotaron David Alaba en contra y Luis Suárez.

De esta manera, Bayern Munich se encaminaba a la final de la Champions League en la que vencería al París Saint-Germain. Fue el primer título relevante otorgado por el deporte de conjunto en la era del COVID-19.

También, Barcelona registró su máxima goleada en contra en torneos europeos, hasta la fecha su peor resultado había sido un 6 a 2 contra Valencia en 1962 en un torneo llamado Copa de Ferias. Por Champions, las mayores goleadas sufridas habían sido por 4 a 0 ante el propio Bayern Munich en las semifinales de 2013, 4 a 0 frente al París Saint Germain en octavos de final en 2017 (revirtió la serie con un 6 a 1 a favor) y otro 4 a 0 frente a Liverpool en semifinales en 2019.

Asimismo, el conjunto bávaro consiguió uno de sus mejores resultados en la competencia más importante a nivel clubes en el mundo. A pesar de haber ganado por una amplia diferencia, no es la mayor de toda su historia ya que derrotó al Basel en 2012 y al Shakhtar Donetsk de Ucrania en 2015 por 7 a 0. Otros triunfos abultados fueron contra Sporting de Lisboa en 2009 y Roma en 2014 con un resultado de 7 a 1.

Este resultado negativo para el conjunto blaugrana marcó un antes y un después ya que Lionel Messi, figura y capitán del equipo español, no tuvo su mejor versión en aquel año y muchos jugadores se fueron del club al finalizar la temporada que concluyó sin poder ganar títulos. Hubo muchas bajas de peso, ya que por ejemplo Luis Suárez, Ivan Rakitic, Marc Cucurella y Arthur abandonaron la institución.

Los Lakers campeones tras una década

El 11 de octubre Los Angeles Lakers se consagraron campeones de la NBA tras 10 años de sequía. El equipo del oeste del país ganó el campeonato de la NBA de 2020 al derrotar a Miami Heat por 4-2 en las finales. Fue especialmente dedicado a la memoria de la leyenda de los Lakers, Kobe Bryant, quien había fallecido a principios de año. Fue el título 17 de la franquicia, igualando el récord histórico de los Boston Celtics.

La temporada 2019-2020 fue una de las más singulares en la historia de la liga, viéndose interrumpida por la pandemia de COVID-19. Tras una pausa de varios meses, la NBA reanudó la temporada en un entorno de “burbuja” biosegura en Walt Disney World, Orlando. Este formato especial aisló a los equipos y jugadores, creando un ambiente de gran incertidumbre y desafíos logísticos, que los Lakers lograron superar con gran determinación.

En su camino hacia el título, los Lakers dominaron en los playoffs de la Conferencia Oeste, venciendo a los Portland Trail Blazers, a los Houston Rockets y a los Denver Nuggets, todos por un marcador de 4-1. En las Finales, se enfrentaron al Miami Heat, un equipo con gran garra y dirigido por el jugador estrella Jimmy Butler. Los Lakers supieron imponer su dominio físico y su poderío ofensivo, liderado por la dupla de LeBron James y Anthony Davis, además de una excelente defensa.

James fue nombrado el Jugador Más Valioso (MVP) de las finales por cuarta vez en su carrera. En el decisivo sexto partido contra el Heat, James consiguió un triple-doble de 28 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias en la victoria por 106-93. El equipo terminó la temporada regular con un récord de 52-19, ocupando el primer lugar en la División del Pacífico y la Conferencia Oeste.

¿Qué se puede esperar del Alpine de Colapinto para 2026?

Por Iván Lezcano 

Franco Colapinto fue confirmado oficialmente como piloto titular de Alpine para 2026 en la Fórmula 1. El piloto argentino tendrá la chance de iniciar por primera vez una temporada desde cero, justo cuando un gran cambio en el reglamento y el presupuesto promete nivelar a todos los equipos de la categoría madre.  

“Hay que tener cuidado con Alpine”, declaró Toto Wolff en septiembre. El jefe de equipo de Mercedes sabía que, con los cambios que se avecinan, el panorama de cara a la temporada 2026 estará abierto como pocas veces en el último tiempo dentro de la Fórmula 1. 

El pobre rendimiento que la escudería francesa mostró a lo largo de todo el 2025 le valió, a modo de premio consuelo, la posibilidad de aumentar al máximo el tiempo dentro del túnel de viento. Esta herramienta permite simular una situación de carrera y, a través de un ventilador y el uso de varios sensores, perfeccionar el diseño aerodinámico del monoplaza utilizando datos empíricos. De cara a la preparación del A526, Alpine tendrá un 115% de tiempo en el túnel, lo que equivale a 368 tandas de pruebas. Para poner en contexto: McLaren, bicampeón de constructores, redujo su tiempo a un 70%, disponiendo de 224 tandas. 

Esta ventaja técnica viene acompañada de uno de los cambios que más se esperan en Enstone desde el inicio de la temporada: el de la unidad de potencia. No es un secreto que el motor Renault representó la mayor debilidad de Alpine este año, haciéndolo perder varias décimas de ventaja en los sectores de mayor velocidad debido a su baja potencia. El año que viene comenzarán a usar uno provisto por Mercedes, el mismo que usan McLaren, Williams, Aston Martin (hasta este año) y, por supuesto, la propia escudería alemana. 

En los papeles y análisis previos, las flechas plateadas tendrían el mejor motor para adaptarse al nuevo reglamento, el cual indica que pasarán a ser 50% de combustión y 50% eléctricos. Sus antecedentes los avalan: desde la implementación de los motores híbridos en 2014, han ganado ocho de los últimos diez campeonatos de constructores. “Si nos fijamos en la última década, o tal vez incluso más, no puedo recordar cuando Mercedes no tenía el mejor motor en promedio”, declaró hace unos meses George Russell, piloto de la escudería. 

Otro de los puntos a tener en cuenta es que, tal como declaró más de una vez Flavio Briatore, Alpine ya ha dejado de lado el trabajo en el monoplaza de 2025 para centrar todos los recursos en el de 2026. “No seremos campeones en el inmediato, pero apunto a estar entre los primeros 6. Cuando estás ahí, ya podés oler el podio”, aseguró el jefe de equipo, dejando en claro las grandes aspiraciones de cara al futuro. El considerable cambio de presupuesto determinado por la FIA para destinar a la preparación del monoplaza (pasará de 135 a 215 millones de dólares anuales) es un factor que sin dudas será determinante en el desarrollo del mismo. 

Una vez finalizada la vigente temporada, Colapinto podrá irse de vacaciones con la confirmación de que iniciará la próxima con un asiento asegurado desde el primer Gran Premio de la misma. Además, dispondrá por primera vez de una pretemporada completa para acostumbrarse al nuevo auto y sumar muchos kilómetros de experiencia, que serán de gran importancia para rendir en pista lo más pronto posible. 

“Con Pierre y Franco tenemos una buena mezcla de experiencia, velocidad y talento que nos ayudará a hacer crecer el equipo y, esperemos, darle a nuestros fans algo por lo que ponerse contentos”, comentó Briatore en el anuncio de confirmación de Franco. “El año que viene, con el reseteo que debería haber en la Fórmula 1, esperamos poder darles algo para celebrar”, agregó Colapinto refiriéndose a sus fans. Y nosotros, por supuesto, ya nos volvimos a ilusionar.

Lamine Yamal va a por todo: los récords que puede batir el español

Por Santiago Rodríguez Carlomagno

A los amantes del fútbol les resulta difícil no entusiasmarse con Lamine Yamal, el crack de 18 años que parece que vino a marcar una nueva época del deporte rey con sus gambetas y su explosividad. Ya ostenta unos cuantos récords en su haber, la mayoría relacionados a su corta edad, pero parece que tiene la habilidad y la capacidad de ir por las grandes marcas que dejaron los mejores de la historia, por más inalcanzables que parezcan hoy por hoy.

Para compararlo, se exhibirán algunas marcas de Cristiano Ronaldo y de Ronaldo Nazário, pero la mayoría de los récords mostrados serán de Lionel Messi, y hay que destacar que serán comparados en base a lo que el español ya ha demostrado en su carrera, por lo que los que tienen que ver con cifras de goles no estarán mencionados tan frecuentemente. Pero antes de comenzar, repasemos cuales marcas son las que ya ostenta en su currículum el actual número 10 de Barcelona.

RÉCORDS QUE YA POSEE LAMINE YAMAL

  • Único jugador de la historia con dos premios Kopa al mejor jugador menor de 21 años del mundo, y los ganó de manera consecutiva en 2024 y 2025. Lo curioso es que Lamine lo podría ganar 3 veces más.
  • Es el jugador más joven en debutar con el primer equipo de F. C. Barcelona, con 15 años y 290 días.
  • Es el goleador más joven de la historia de Barcelona y de La Liga, con 16 años y 87 días.
  • Es el jugador más joven en disputar un Clásico con 16 años y 105 días, y el más joven en anotar, con 17 años y 105 días.
  • En la Supercopa de España, es el más joven en jugar (con 16 años y 182 días), en anotar (el mismo día que debutó), en anotar en una final (17 años y 183 días.), y en ganarla (mismo día que anotó en la final).
  • En la Copa del Rey es el más joven en jugar (16 años y 195 días) y en anotar (16 años y 238 días).
  • Es el jugador más joven en alcanzar los 100 partidos oficiales, con 17 años y 217 días.
  • Es el jugador más joven de la historia (17 años y un día cuando jugó la final de la Eurocopa) en disputar la final de un torneo internacional grande, y superó a Pelé, que había llegado a la final de la Copa del Mundo en Suecia 1958 a los 17 años y 249 días.
  • Por ende, es también el ganador más joven de la Eurocopa y de cualquier torneo grande de selecciones.
  • Tiene el récord compartido con Luke Shaw y con Dani Olmo de más asistencias (4) en una edición de Eurocopa, aunque es el más joven de la historia en lograr ser el máximo asistente de este torneo.
  • En ese torneo se convirtió en el primer jugador de la historia en anotar o asistir en cuartos, semifinal y final de una Eurocopa.
  • En la Champions League, es el jugador más joven en debutar en la historia de Barcelona (con 16 años y 68 días), el más joven en ser titular (con 16 años y 83 días), el más joven en anotar y asistir en un solo partido (con 17 años y 241 días), y el más joven en anotar en una semifinal del torneo, con 17 años y 291 días.
  • Con su selección, es el más joven en debutar y en anotar, y lo consiguió el mismo día, con 16 años y 57 días.

RÉCORDS QUE PUEDE ROMPER LAMINE YAMAL

Récords de distinciones individuales: 

  • Ronaldo Nazario fue el futbolista más joven en recibir el Balón de Oro, con solo 21 años, 3 meses y 5 días. Lamine estuvo particularmente cerca de lograr romper esta marca ya que quedó segundo en la tabla del Balón de Oro de la temporada 2024/25 a sus 18 años (el español los cumple el 13 de julio, por lo que France Football valoró la temporada en la que tenía 17 años), por detrás de Ousmane Dembélé. Yamal tiene 3 ediciones más para intentar arrebatarle el récord al brasileño, quien lo ostenta desde 1997.

Los siguientes récords en esta sección son todos de Lionel Messi.

  • Único jugador en ser elegido dos veces Mejor Jugador de la final en una Copa Mundial de Clubes de la FIFA: 2009 y 2011. Es cierto que aunque Lamine todavía no ha ganado la Champions League ni mucho menos jugado un Mundial de Clubes, la edición pasada estuvo a nada de clasificarse con Barcelona para la final de la Orejona vs PSG, pero al final terminaron cayendo ante Inter de Milán. Cabe destacar que Messi ganó su primera Champions en 2006, a sus 18 años, 10 meses, y 22 días, y no era titular en el equipo blaugrana, y Yamal al 5 de octubre del 2025 tiene 18 años, 2 meses, y 20 días. Hay tiempo.
  • Único jugador en lograr Copa Mundial de Fútbol, Copa América o Eurocopa, Juegos Olímpicos, Liga de Campeones de la UEFA, y Balón de Oro. Si bien este es un récord particularmente difícil, hay razones para creer que Yamal puede lograrlo: no solo los jugadores jóvenes juegan los JJOO (Neymar los ganó en Río 2016, con 24 años), ya posee Eurocopa, y da la sensación que con el nivel del español y de Barcelona, la Champions y el Balón de Oro no se le resistirán por mucho tiempo. Hay que ver si España lo acompaña y logran la más anhelada: la Copa del Mundo. 2026 será clave.
  • Es el jugador más joven en ganar el Balón de Oro dos veces: 23 años, 6 meses y 18 días y también el  más joven en ganar el Balón de Oro tres veces: 24 años, 6 meses y 17 días. Mismo caso que con el de Ronaldo. Hasta ahora Lamine ha demostrado que es capaz de ganar la distinción y poner en riesgo los récords absurdos que colocó Leo, ya que en las dos temporadas que jugó de titular y con regularidad en el primer equipo, ambas quedó en el top 10 del BdO (octavo en 2024, segundo en 2025).
  • Messi es el único jugador con dos Balones de Oro en los Mundiales: -2014 y 2022-. El español todavía no disputó ninguno, pero ojo: podría ganar el premio sin que salga campeona su selección, como demostró el argentino en Brasil 2014.
  • Único jugador con un ‘triple-triple’ en una temporada de La Liga: Pichichi (25), récord de asistencias (21), y regates realizados (182), en (2019-20). Está claro que Lamine es un privilegiado para el pase y la visión de juego, y eso destaca cuando vemos sus estadísticas (29 goles, 39 asistencias en su carrera), y también es un gambeteador nato: la temporada pasada completó 239 regates, la tercera cifra más alta desde que existen registros completos (temporada 2014/15), solo por detrás de los 307, 260 y 253 de Messi que ocupan los tres primeros puestos y los 239 de Neymar, cuarto en la lista. Qué compañía, ¿no?
  • Primer y único futbolista canterano del club que logró ganar el Balón de Oro. Como hemos mencionado hablando de Ronaldo y de los premios de Messi, si todo sigue su curso como lo hemos vivido, la distinción no tardará en llegar para Lamine, lo que lo convertiría en el segundo canterano de Barcelona en ganar el premio.
  • Jugador más joven en disputar 200 partidos en La Liga: 24 años, 7 meses y 25 días. Si Yamal a sus 18 años, 3 meses, y 27 días ya tiene 80 partidos en La Liga, quebrará esta marca sin problema (salvo que tenga problemas con las lesiones o similares).
  • Jugador más joven en la historia del fútbol en alcanzar 15 títulos oficiales a nivel de club: con 23 años. Para hacer esto Messi superó a Pelé, Di Stefano, y a Maradona. Lamine ya tiene cinco títulos en su haber, ¿logrará conseguir 10 en 5 años?

Récords de pases gol

Todos los récords aquí incluidos pertenecen a Lionel Messi.

  • Máximo asistidor en partidos oficiales en un ‘mismo club’ (siglo XXI): 269 asistencias en 778 partidos con F.C. Barcelona. 269 asistencias con un club son muchísimas, pero Messi a los 18 tenía 8 pases gol con Barcelona. Yamal ya tiene 38.
  • Máximo asistidor en la historia del fútbol con una selección nacional: 61 asistencias. El actual número 10 del Barça tiene 12. Va a buen ritmo.
  • Máximo asistidor en un año natural -club y selección nacional- (siglo XXI): 36 asistencias en 2011. Si bien no está el dato de cuantas asistencias dió Lamine en 2024 como año calendario, sabemos que otorgó 25 pases gol en la temporada pasada. A nueve de La Pulga.
  • Jugador con más asistencias en Copas del Mundo: 9 asistencias. Lamine todavía no jugó ningún Mundial, pero se quiere sumar. Pero cabe destacar que Messi planea jugar en 2026, así que es probable que se aleje en soledad de Diego (su inmediato perseguidor con 8) y del resto.
  • Máximo asistidor en partidos oficiales españoles: 229 asistencias (en 620 partidos con el F.C. Barcelona). En partidos oficiales por competencias españolas Lamine lleva 33 pases gol en 90 partidos. También va a buen ritmo.
  • Máximo asistidor en partidos de Liga: 192 asistencias (en 520 partidos). En partidos de Liga tiene 27 en 80 partidos. Hay que ver si mantiene esta cadencia.
  • Jugador con más asistencias en Liga, en una temporada: 21 asistencias (2019-20). Para dimensionar, el español la temporada pasada (2024/25) dió 15 asistencias en Liga. Se quedó a solo seis de Messi, con 18 años.
  • Máximo asistidor en la historia del Clásico (siglo XXI): 14 asistencias (en 45 partidos). En 8 partidos contra Real Madrid, Yamal ya metió 3 goles y dió 2 asistencias. Si bien los derbis son partidos aparte, este parece ser una de las marcas más alcanzables para Lamine.

Récords de goles

  • Messi es el único jugador en conseguir anotar al menos un gol en siete competiciones oficiales en un año natural (dos veces): 2011 y 2015 (primera división de España, Copa del Rey, Liga de Campeones de la UEFA, Supercopa de España, Supercopa de Europa, Copa Mundial de Clubes de la FIFA, Eliminatorias Mundial 2014 y Copa América 2015).  Esta marca es muy difícil de romper, pero una gran temporada de Barcelona y de Lamine podrían hacerlo real. Para eso, Yamal debería anotar en La Liga, Copa del Rey, Champions League, Supercopa de España, Mundial de Clubes, Mundial y Finalísima, por ejemplo. De hecho, podría hacerlo esta misma temporada.
  • Messi es el jugador más joven en alcanzar los 100 goles: 22 años, 6 meses y 23 días (2009-10). La Pulga a los 18 tenía 26 goles, y Yamal tiene 29, tres más.
  • Cristiano Ronaldo es el primer y único jugador de la historia que ha sido capaz de marcar en seis Clásicos consecutivos. La estadística antes mencionada de Lamine en los Clásicos demuestra que al chico no le pesan los partidos importantes y que incluso los disfruta. Aunque este récord requiere una gran constancia y concentración para anotar seis veces seguidas contra el clásico rival, Yamal irá por todo.

Récords de títulos y/o de instancias finales

  • Lionel Andrés Messi es el jugador con más títulos en la historia del fútbol, con 46 títulos.​ Aunque es posible que Messi sea destronado por otro jugador antes que por él, no se puede dejar pasar que Yamal con 18 años tenga cinco trofeos. Si a Barcelona le toca una nueva época dorada, todo puede pasar…
  • Jugador con más títulos de liga en Europa (siglo XXI): 12 títulos -10 con el Barcelona y 2 con el PSG-. Para poner un ejemplo, Lamine en dos años de carrera ha igualado la cantidad de Ligas españolas de Cristiano Ronaldo (dos). 12 son muchas, pero si tanto su equipo como él logran mantenerse en la cima, es posible.
  • Jugador con mayor cantidad de dobletes de títulos en España: 4 dobletes (Récord compartido con Andrés Iniesta, Gerard Piqué y Sergio Busquets). Liga y Copa. Este récord lo tienen varios futbolistas del club catalán, y como Yamal a sus 18 años ya tiene un doblete doméstico, peligra el récord de todos ellos (aunque cabe aclarar que algún compañero de equipo que haya estado en esos cuatro o más años también obtendría el reconocimiento, por lo que en ese caso no sería un récord exclusivo de él).

 

Serena Williams, la deportista que jugó por todas

US player Serena Williams celebrates winning the first set against Germany's Angelique Kerber during the women's singles final on the thirteenth day of the 2016 Wimbledon Championships at The All England Lawn Tennis Club in Wimbledon, southwest London, on July 9, 2016. / AFP PHOTO / JUSTIN TALLIS / RESTRICTED TO EDITORIAL USE

Por Florencia Carnabuci

Serena Williams, una de las mejores atletas de todos los tiempos: 23 títulos de  Grand Slam. Una mujer que redefinió el tenis y también lo que significa ser madre, y campeona en un mundo que muchas veces no suele ir de la mano.

Pero detrás de cada trofeo, hubo decisiones. Y una de las más grandes fue esta: postergar la maternidad  para hacer historia. Desde muy joven, Serena supo que tenía un talento fuera de lo común. Cada partido, cada torneo,  eran una oportunidad para demostrar que sí se podía. 

Mientras muchas mujeres a los 20 ya pensaban en formar una familia, Serena pensaba en títulos. Sabía que el reloj biológico corría, pero también sabía que su carrera aún no había tocado el techo. Serena lo dijo sin rodeos en más de una entrevista: “No quería tener hijos mientras siga en competencia. Sabía que no sería justo para mí, ni para el niño”.

Y esa fue una elección valiente. En una sociedad que muchas veces juzga a las mujeres por “dejar pasar el tren”, ella tomó las riendas de su tiempo. Durante más de 15 años, pospuso la maternidad. Se dedicó a su físico, a su mente, a su juego. Hizo lo impensado: dominó un deporte durante dos décadas y lo hizo a su manera. En 2017, con 35 años, Serena ganó el Abierto de Australia embarazada de 8 semanas. Nadie lo sabía: ni su rival, ni los medios, ni siquiera el mundo del tenis. Era la confirmación de que había elegido el momento justo. Ya no tenía que probar nada. Ya lo había ganado todo. En septiembre de 2017, nació Alexis Olympia Ohanian Jr. Pero el parto no fue fácil: Serena casi muere por complicaciones médicas.

La primera hija de la tenista nació un 1 de septiembre de 2017 de urgencia porque había bajado el ritmo cardíaco de la bebé. 24 horas después tuvo una embolia pulmonar -un coágulo que bloquea la arteria de los pulmones- que le provocaba tos y que hizo que la herida de la cesárea se abra. Cuando la operaron los médicos encontraron un hematoma en su abdomen. 

Y cuando volvió a las canchas en 2018 ya no era la misma, era aún más fuerte, más consciente, más madre. Aunque no volvió a ganar otro Grand Slam después de su maternidad, su sola presencia fue una declaración de poder: la maternidad no fue el final de su carrera, fue el comienzo de una nueva etapa.

Serena Williams no solo cambió las reglas del juego, sino que cambió la vida de millones de mujeres. Demostró que la maternidad no tiene una fecha fija. Que cada mujer tiene derecho a elegir su camino. Y que se puede ser madre,  pero también líder, deportista y leyenda. Porque a veces, postergar no es renunciar es prepararse para volver más fuerte. Serena Williams no solo jugó tenis. Jugó por todas. Y ganó mucho más que trofeos.