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Taty Almeida, una mujer invencible

Por Conrado Maguna Martorell

El pueblo argentino le sigue amagando a la orfandad de líderes populares con otra pérdida desde lo más profundo de la resistencia, militancia, compromiso y el amor: Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. 

A sus 95 años, su lucha física terminó, pero durante más de medio siglo se encargó de inmortalizarla simbólicamente al pasar la posta a sus siguientes generaciones. Mientras los ídolos se despiden habiendo sido maestros de vida y disputa, sus alumnos, el resto de los mortales, toman como tarea primordial la eternidad de esas figuras a través de la vigencia de su legado. De esa manera, aunque Taty parezca que no esté, lo hará en cada persona que busque a su hijo Alejandro, desaparecido el 17 de junio de 1975.

 

Hincha de Racing por su papá y socio desde 1967, Alejandro era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) cuando fue secuestrado a sus 20 años. Desde los 14 daba clases de apoyo escolar en la villa 1-11-14. Luego trabajó en la Agencia Télam y formó parte del Instituto Geográfico Militar. También era estudiante del primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El 7 de diciembre de 2021, la Academia realizó un acto en el cual homenajeó a sus desaparecidos entregando a sus familias un carnet de “socio eterno”. Aquella vez, Taty sentenció: “Es la primera vez que piso esta cancha y pienso en las veces que Alejandro lo habrá hecho. Y lo sigue haciendo, porque Alejandro, como los 30.000, está presente”.

 

Taty estuvo en Tea y Deportea en octubre de 2023, cuando se reconoció a Ariel Scher como personalidad destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En aquella ocasión, Almeida le recordó al periodista cuando este fue el primero en entrevistar a una Madre de Plaza de Mayo y a un jugador argentino del Mundial 1978, Ricardo Villa.

“Fue estupendo, porque fue el primero. Fuimos a un bar, y fue muy lindo. Villa me decía ¨Taty, sinceramente yo tenía un miedo porque no sabía qué me iba a decir usted por haber jugado ese Mundial´, yo le dije ´¿qué pibe no sueña con jugar en un Mundial?´”.

También hizo referencia al libro de Julián Scher, Los desaparecidos de Racing, que perpetuó en papel el pedido de Memoria, Verdad y Justicia por los 46 asociados que siempre brillarán blancos y celestes, entre ellos Alejandro.

 

Taty pudo conocer a Diego Armando Maradona a comienzos de 2020, cuando se acercó a Estancia Chica (sitio de entrenamiento de Gimnasia La Plata) y le entregó al astro el libro de poemas que había escrito Alejandro. En esa oportunidad, la referente le aseguró que verlo era “un placer, porque siempre has estado cerca de Madres y Abuelas, de los organismos de derechos humanos”. También lo recordó como alguien que “siempre ha estado cerca no solo de los organismos, sino de aquel que más lo necesitaba”.

“Hoy recibí la visita de Taty Almeida, en Estancia Chica. Y me regaló un libro de poemas que escribió Alejandro, su hijo desaparecido. Muchas gracias Taty, por todo lo que hacés por los derechos humanos, junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. Te llevo en el corazón”, había publicado la cuenta oficial de Diego en Instagram en aquel entonces.

Almeida participó de la apertura del Congreso Internacional Diego Armando Maradona en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA en 2025: “No podemos olvidarnos de vos. Te vamos a recordar porque siempre serás el 10. No habrá otro”.

 

Durante el último año, Taty tuvo su acercamiento al periodismo conduciendo el programa radial ¿Qué me contás?, que tenía salida por la AM750.

 

La pérdida de una figura de semejante tamaño como Taty, ícono de la resistencia popular, la importancia del otro y las causas colectivas que enarbolan las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, cayó peor en tiempos donde reinan el negacionismo y el individualismo. La mejor, y única, manera de respetar su tranquilidad porque “la posta la hemos pasado” es permitir y garantizar el descanso en paz de un alma que no paró ni un segundo. Eso, a través de la continuidad de la pelea para saber dónde está Alejandro. Ella decía que “a pesar de los bastones y las sillas, las locas seguimos de pie”. Esas locas seguirán de pie en cada ronda de los jueves, militante o persona que reclame por un desaparecido o un nieto por encontrar; en cada club que haga un acto, o estrella que se pronuncie; en cada actividad de una escuela, elenco teatral o de canto; cuando una infancia pregunte qué significa ese pañuelo, o cuando esa criatura pise por primera vez la Plaza de Mayo un 24 de marzo; en cada ratificación, mediante el canto, de que “el pueblo las abraza”. En esos momentos, Taty estará presente y las locas sabrán que no las han vencido.

Taty, la voz que se negó al olvido 

Por Lola Fariña Villaverde 

Desde hace décadas, había una voz que insistía, que se negaba a aceptar el silencio, el olvido y la impunidad. Este domingo, Taty Almeida emprendió su última ronda. Sin embargo, su voz seguirá girando alrededor de la Plaza y de la memoria colectiva. Supo transformar el dolor en lucha. La desaparición de su hijo Alejandro, lejos de llevarla al silencio, la convirtió en una de las referentes más importantes de los derechos humanos en Argentina. 

Su historia estuvo atravesada por contradicciones y transformaciones profundas. Ella provenía de una familia militar y se crió en un ambiente completamente ajeno a la militancia política. “Yo no tenía idea de la militancia de Alejandro”, recordaba. Fue después de su desaparición cuando comprendió el significado de aquello que tantas veces se había dicho con desprecio. “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militancia es compromiso”, enseñó. 

Durante años caminó con un pañuelo blanco anudado sobre la cabeza. Un nudo pequeño, sencillo, convertido en símbolo. Hoy, para muchos, la noticia de su partida deja otro nudo, uno en la garganta. Quizás ambos estén hechos de lo mismo: memoria y la decisión de no olvidar. Porque si algo sostuvo Taty durante toda su vida, fue la convicción de que recordar es una forma de hacer justicia. Defendió hasta el último día la idea de que un pueblo que olvida corre el riesgo de repetir los episodios más oscuros de nuestra historia, y que la verdad no es solamente una demanda de las Madres, sino una condición indispensable para construir memoria. 

“Voy a hablar parada porque, a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos siempre de pie”, dijo alguna vez. Y esa frase resume mejor que cualquier otra quién fue Taty: una mujer que nunca dejó de estar de pie. 

Cuando le preguntaron cómo le gustaría ser recordada, respondió con la sencillez de quien nunca se creyó más importante que la causa que defendía. Dijo que en ella estaban todas las Madres. Dijo que imaginaba a Alejandro riéndose y diciendo: “Miren en qué se convirtió la gorilita”. Y pidió algo más: que la recordaran con alegría, tratando de transmitirla a quien estuviera caído. 

Quizás esa sea la mejor forma de despedirla. Con el dolor inevitable de su ausencia, pero también con la certeza de que hay personas que permanecen incluso después de partir. Gracias, Taty, por enseñarnos que amar también es resistir. Y que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

Yasin Ayari: ¿Y si estaba del otro lado?

Por Renzo Torregiani

En su debut en el Mundial 2026, Suecia le ganó a Túnez por 5 a 1 con los goles de Viktor Gyökeres, Alexander Isak, Mattias Svanberg y un doblete de Yasin Ayari. Este último se viralizó rápidamente en redes sociales por no gritar su primer gol en una Copa del Mundo y, además, por disculparse ante el público rival.

Esto se debe a que Ayari tiene raíces tunecinas por parte de su padre, Azzouz, y ascendencia marroquí por parte de su madre, Amina Abbas. El volante de 22 años convirtió dos golazos para abrir y sellar la victoria de su Selección y empezar con el pie derecho su camino en la competencia.

Yasin Ayari nació el 6 de octubre de 2003 en Solna, Suecia, y comenzó a jugar en AIK Fútbol, el club más importante de su ciudad. Hizo su debut en primera división el 6 de diciembre de 2020 en el empate 2 a 2 con el Elfsborg y se consolidó en el primer equipo dos años más tarde.

Después de un 2022 en el que disputó 48 partidos y convirtió seis goles, fue transferido al Brighton de Inglaterra por cuatro millones de euros. Seguido de su traspaso, llegó el debut en la Selección mayor, que fue el 10 de enero de 2023 en la victoria 2-0 frente a Finlandia por un partido amistoso.

Tras no encontrar su lugar en el club se marchó a préstamo: primero al Coventry City y luego Blackburn Rovers, ambos de la segunda división. En 2024, Las Gaviotas lo repescaron del préstamo y lo tiraron a la cancha. Desde aquel momento, Yasin se ganó  un lugar entre los titulares y es una pieza clave en el equipo dirigido por Fabian Hürzeler.


A los 19 años, Azzouz Ayari dejó Siliana, Túnez, con el sueño de ser jugador profesional de fútbol. Llegó a Arlanda, Suiza, con tan solo 200 coronas suecas en el bolsillo y tuvo que comenzar a trabajar en el área de servicios para subsistir, debido a que su sueño deportivo se vio frustrado rápidamente.

Azzouz se estableció en la localidad de Solna, en la periferia de Estocolmo, una zona con alta densidad de inmigrantes. Allí aprendió el idioma y conoció a su esposa Amina, con quien se casó y tuvo a Yasin y Taha.

En una entrevista con Aftonbladet, Azzouz confirmó que la Selección tunecina le ofreció a su hijo ser parte del equipo para el Mundial 2022. Yasine dijo: “Me hablaron y me preguntaron un poco por mi situación, pero he jugado en Suecia desde pequeño y era natural que continuara aquí”.

Además, el 14 de febrero de 2023, en My Albion TV, el canal oficial del Brighton, Yasine expresó que su intención siempre fue representar a su país y al lugar donde creció. “Debutar en la Selección fue un sueño hecho realidad”, concluyó el pequeño mediocampista de 171 cm de altura.

Su padre también se opuso a la propuesta de Túnez. “Yo quería que jugara para Suecia. Yasin debería sentir que le está devolviendo algo al país que lo cuidó”, dijo Azzouz en aquella entrevista.

Distinta es la situación de Taha Ayari, el hermano menor de Yasin. Taha se desempeña como delantero en el AIK y ya ha disputado dos partidos con la selección sub-21 de Suecia, pero se rumorea que el seleccionador tunecino Sabri Lamouchi lo quiere en sus filas.

Son 15 los futbolistas que nacieron en otro país y están jugando para la Selección africana en el Mundial 2026. Por ejemplo, Moutaz Neffati, de Norrköping, representó al conjunto nacional juvenil de Suecia antes de aceptar vestir la camiseta de Túnez.

Hannibal Mejbri, la figura del Burnley, aprendió a gambetear en las afueras de París; el prometedor delantero de 18 años, Rayan Elloumi, tiene padres tunecinos pero es originario de Saint Albert, Canadá; el mediocampista del Norwich, Anis Ben Slimane, nació en Copenhague; y Sebastian Tounetki proviene de Tromso y ha jugado en las selecciones juveniles noruegas.

Entre los veteranos se encuentra el mediocampista nacido en Lunel, Ellyes Skhiri, que comenzó su carrera juvenil allí, en Francia, debutó como profesional en la Ligue 1 y ya suma 81 partidos con el combinado tunesino. Montassar Talbi dio sus primeros pasos en las academias del Paris FC, a los 12 años se mudó con su familia a Túnez y, antes del Mundial 2022, volvió a su país natal para firmar con el Lorient. Otros dos que también nacieron en Francia son Dylan Bronn e Ismaël Gharbi, el primero inició en Cannes pero su madre es de origen tunesino, y el segundo nació en París, pero tiene ascendencias tunecina y española.

Adem Arous de Medina, de Arabia Saudita; el defensor central Omar Rekik, con pasado en Manchester City y Olympique de Marsella, de Países Bajos; Elias Saad y Rani Khedira de Alemania, uno en Hamburgo y el otro en Stuttgart; y, por último, Elias Achouri y Yan Valery, también de Francia, el primero en Saint-Denis y el segundo en Champigny-Sur-Marne, son otros de los futbolistas que integran la lista de 26 jugadores para afrontar lo que resta del Mundial.

“Así es la historia de Túnez: muchos de mis jugadores viven en Europa y militan en las grandes ligas. Solo elijo a los mejores jugadores disponibles”, explicó su entrenador en conferencia de prensa.

De Santiago del Estero a Nueva Zelanda: la historia de Emiliano Tade en una liga en crecimiento

Por Faustino Licursi Tamazián

A más de 10.500 kilómetros de su Santiago del Estero natal y casi por casualidad, Emiliano Tade se convirtió en el máximo goleador histórico del Auckland City, uno de los clubes más dominantes de una de las ligas más recónditas del mundo, la de Nueva Zelanda. A pesar de que el país se caracteriza por el rugby, el fútbol está en pleno crecimiento y logró clasificarse al Mundial 2026, el tercero en su historia.

Años después de su llegada a Oceanía y de convertirse en referente del equipo, el argentino reconoció que su llegada a ese país no fue con objetivos futbolísticos, sino que fue una decisión de vida, para cambiar de aire y conocer otra cultura. 

El surgido en Mitre arribó en 2009, trabajó en un restaurante y jugó por diversión hasta que, en 2010 y a través de un amigo se probó en Wellington United y se incorporó al equipo. Luego dio el salto al Auckland City, la institución más importante de la liga, donde desarrolló una carrera histórica.

El santiagueño, hoy de 38 años, disputó más de 200 partidos con los “Navy Blues”, en los que marcó 138 goles y conquistó 24 títulos, entre los que se destacan cinco campeonatos de Nueva Zelanda y siete Ligas de Campeones de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía). Su capacidad goleadora lo consolidó como el máximo anotador histórico del club y del antiguo New Zealand Football Championship, que fue la competición local entre 2004 y 2021.

“Para ellos el fútbol es lo mismo que el rugby para nosotros”, confesó Tade, una frase que refleja el contexto deportivo en Nueva Zelanda, donde los “All Blacks” se llevan todas las miradas y dejan al resto de los deportes en un segundo plano.

Sin embargo, desde la creación de la Liga Nacional en 1970, el soccer, como lo llaman habitualmente, experimentó un gran crecimiento que lo llevó a clasificar a los Mundiales de 1982, 2010 y 2026. Incluso se convirtió en la actividad más practicada a nivel infantil y juvenil.

A pesar de ese avance, todavía está lejos de ocupar un lugar central en la cultura neozelandesa. Un ejemplo que respalda esta afirmación es el del Auckland City, la institución más laureada a nivel local, que juega en un estadio con capacidad para no más de 5000 espectadores en una región que supera el millón y medio de habitantes. A este panorama se le suma una estructura mayormente semiprofesional, en la que muchos futbolistas combinan la competencia con otras actividades laborales.

Bajo este escenario, la historia de Emiliano Tade permite entender el crecimiento de un deporte que busca consolidarse. Con Nueva Zelanda presente en el Mundial 2026, donde integrará el Grupo G junto a Bélgica, Egipto e Irán, el mayor desafío será superar por primera vez la fase de grupos. Esto ayudaría a que el fútbol neozelandés empiece a ganar más visibilidad y que experiencias como la del argentino funcionen como un reflejo de ese proceso que busca avanzar en un territorio dominado históricamente por el rugby.

Nani, el mejor futbolista nacido en Cabo Verde y su historia de superación

MOSCOW, RUSSIA - JULY 02 : Nani of Portugal in action during the FIFA Confederations Cup Russia 2017 Play-Off for Third Place between Portugal and Mexico at Spartak Stadium on July 2, 2017 in Moscow, Russia. (Photo by Sefa Karacan/Anadolu Agency/Getty Images)

Por Pedro Berrutti

Luis Carlos Almeida da Cunha, conocido como Nani, nació en Praia, capital de Cabo Verde. El futbolista nacionalizado portugués emigró hacia el viejo continente en la década de los noventa. Junto a sus padres y siendo el menor de nueve hermanos llegó a Santa Filomena en busca de una mejor vida. A los 5 años, su padre Domingos Almeida, fallecido en 2025, se volvió a Cabo Verde de vacaciones para nunca más volver. Sin embargo él siempre lo defendió advirtiendo que nunca regresó al territorio luso por problemas burocráticos con el país.

Tiempo después, a los 12 años, su madre María, también lo abandonaría yéndose a vivir a Países Bajos buscando una nueva vida y el joven comenzó a buscar techo por los bajos barrios de Lisboa. “Yo nací en Lisboa. Pero me considero tan portugués como africano. Toda mi familia es de Cabo Verde y mi sangre es de ahí. De hecho, hablo criollo con mis padres y amigos”, expresó en una entrevista con la revista española Panenka en 2016. 

En Santa Filomena llegaron a compartir un cuarto entre seis hermanos, hecho que lo llevó a fortalecer mucho el lazo entre ellos y sobre todo con su hermano mayor, quien le enseñó a jugar al fútbol. A los 14 años, otro de sus su hermanos, Pablo, lo llevó a una prueba en el club local Real Massama, equipo en el que ya había sorprendido siendo un infante y volvió a hacerlo como cadete. Su tía Antonia, quién lo crió desde los 12, recordó que uno de los entrenadores vio su talento de inmediato y le pidió que volviera. 

El cuadro que milita en la Primera Ddivisión de Lisboa no dudó en contratarlo y mejoró su estilo de vida dándole dinero, comida, material deportivo y lo ayudó a conseguir una tarjeta de identificación y un pasaporte para viajar. A pesar de estos beneficios, tratando de evitar los problemas de las zonas precarias, el ex Lazio acompañaba a sus hermanos a las obras y trabajaba como peón para ganar plata extra. Desde los queluzenses lo ayudaron mucho, invitando a dormir con alguno de sus preparadores o compañeros debido a que vivía a 4,5 kilómetros y no tenía capital para pagar los boletos de tren.

Nani comenzó su carrera en el Sporting de Lisboa. En el 2003 se incorporó al equipo juvenil y dos años más tarde hizo su debut oficial en un partido de eliminación directa en la Champions League contra Udinese. En la temporada 2006/07 ganaría su primer título como profesional, la Copa de Portugal. Al final de esa temporada despertó el interés de Manchester United, donde ya jugaba su compatriota Cristiano Ronaldo. 

Tras dos años en el Sporting, en los que jugó 58 partidos y marcó 9 goles, Nani fue traspasado a los Diablos Rojos por 25 millones de euros. Llegó con 21 años y permaneció ininterrumpidamente durante 8 temporadas, en las que ganó cuatro Premier Leagues, una Champions League y un Mundial de Clubes, totalizando 40 goles en 230 partidos. Fue parte de la gloriosa hegemonía del club de la mano de Sir Alex Ferguson. 

“Fergie” fue el que levantó el teléfono para que el portugués aterrice en Old Trafford. “¿Tiene la mentalidad suficiente para jugar en la Premier League? No, no quiero saber si es bueno técnicamente, lo doy por hecho. ¿Es fuerte mentalmente?”, fueron las palabras provenientes de la boca del entrenador escocés. 

“No quería saber si tiene buenos pies. Sabía todo acerca de eso. Él quería saber acerca de su personalidad, cómo podía hacer frente a un país diferente y un equipo diferente”, reconoce Aurelio Pereira, responsable de la sección de formación de las categorías inferiores del Sporting de Lisboa, en una entrevista para Daily Mail. 

Internacional y fijo con la selección de Portugal, Nani se convirtió en uno de los mejores extremos de Europa por su técnica, velocidad y capacidad de desborde, siendo uno de los mejores asistentes de la liga inglesa durante varias temporadas. Con la selección jugó 112 partidos, marcó 24 goles, representó a su país en el Mundial 2014 y ganó la Euro 2016. 

En 2014, sin espacio en Manchester, regresó mediante un préstamo al equipo que lo vio nacer. Ese año el Sporting levantó su segunda Copa de Portugal. Luego fichó por el Fenerbahçe turco en 2015, y un año después por el Valencia español. En 2018 regresó nuevamente al Sporting, donde ganó su tercera Copa de Portugal y la Copa de la Liga portuguesa por primera vez. 

Luego de ese tercer paso por su país, pasó por varias ligas de segundo orden, como Estados Unidos, Turquía y Australia. Anunció su retiro en 2024 mientras jugaba en el Estrella de Amadora. En 2025 apareció en un partido benéfico para UNICEF con jugadores retirados, pero en este mes de enero fue una de las sorpresas del mercado, al anunciar su fichaje por el FC Aktobe de Kazajistán. El Aktobe es un equipo cinco veces campeón de la liga de Kazajistán, aunque no se consagra desde 2013, y el fichaje de Nani fue una novedad inesperada.

La Segunda Guerra Mundial y Klinsmann, ejes del crecimiento de la selección estadounidense

Por Matías Moroni

Estados Unidos venció 4 a 1 a Paraguay en la primera fecha del Mundial con una actuación inolvidable. Rotación posicional, velocidad y dinámica fueron los atributos que ensamblaron el gran desempeño estadounidense. Una de las razones principales de este desarrollo futbolístico de los norteamericanos es que cinco de los jugadores que protagonizaron el partido hicieron las divisiones inferiores en Alemania: Chris Richards, Malik Tillman, Weston McKennie, Christian Pulisic y Giovanni Reyna. ¿Los motivos? La Segunda Guerra Mundial, la flexibilidad legal alemana y la leyenda Jürgen Klinsmann

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y a comienzos de la Guerra Fría, Estados Unidos asentó múltiples bases militares en Alemania Occidental para supervisar la reconstrucción alemana postguerra y evitar su resurgimiento militar. Además, buscó contener la propagación de la Unión Soviética en territorio alemán. Hasta la caída del muro de Berlín en 1989 hubo 250.000 soldados americanos viviendo en la nación teutona. 

Uno de los ejemplos más significativos de esta situación geopolítica es Tillman, quien fue titular ante la “Albirroja”. El jugador del Bayer Leverkusen nació en Alemania. Su padre fue un soldado estadounidense, mientras que su madre es alemana. Aunque jugó en las selecciones juveniles teutonas, eligió representar a Estados Unidos. Otro ejemplo es John Brooks, uno de los mejores zagueros centrales en la historia del fútbol estadounidense. No obstante, nunca jugó en la MLS ya que su situación es la misma que la de Tillman.

A diferencia de la mayoría de las ligas grandes de Europa, la Bundesliga no exige un límite de jugadores extranjeros en los planteles de los equipos. Además, los clubes alemanes buscan jóvenes promesas entre los 16 y 18 años, ya que si son menores de edad, pero tienen pasaporte europeo, la FIFA les permite firmar un contrato profesional. Este es el caso de Pulisic, estrella de Estados Unidos, cuya ascendencia croata lo habilitó para ser fichado por el Borussia Dortmund a sus 16 años. Otro ejemplo es Reyna, cuyos abuelos son portugueses, se incorporó a la misma edad y al mismo club que Pulisic.

Jürgen Klinsmann, impecable goleador alemán y campeón del mundo en 1990, dirigió a la selección de Estados Unidos entre 2011 y 2016. El delantero fue el precursor en reclutar a los jugadores germano-estadounidenses. Además, a lo largo de su dirección, se encargó de promulgar la migración de los jugadores norteamericanos a la Bundesliga.

“Creo que la Bundesliga tiene un buen entorno creciente para que los jóvenes futbolistas estadounidenses lo prueben y lo intenten. Cuando deciden o tienen la oportunidad de ir a un equipo de la Bundesliga, saben que se les verá y que serán evaluados y si les va bien en los entrenamientos serán ‘lanzados al agua fría’ (la titularidad) y eso es lo que la Bundesliga le ofrece a los jóvenes talentos de Estados Unidos, pero también es para el talento global”, explicó Klinsmann.

Hong Myung-bo y Corea del Sur: la gloria, la caída y la última oportunidad 

Por Nicolás Cartoceti 

En Corea del Sur todavía hay una imagen que permanece intacta en la memoria colectiva: la de un hombre levantando los brazos en Seúl mientras millones de personas vestidas de rojo celebran una hazaña imposible. Ese hombre era Hong Myung-bo, capitán y símbolo del Mundial 2002, la mejor actuación de una selección asiática en la historia de la Copa del Mundo. Veinticuatro años después, vuelve a aparecer en escena. Pero esta vez ya no lleva la cinta en el brazo: lleva el buzo de entrenador y la responsabilidad de devolverle a Corea del Sur una identidad rumbo al Mundial 2026.

Aquella selección de Corea-Japón 2002 cambió para siempre la historia deportiva del país. Bajo la conducción del neerlandés Guus Hiddink, Corea eliminó a Italia y España y alcanzó unas semifinales inéditas para un seleccionado asiático. Myung-bo fue el símbolo defensivo de un equipo que corría como ninguno, presionaba sin descanso y transformó al fútbol en un fenómeno nacional. 

Tras la eliminación ante Alemania en semifinales, Guus Hiddink defendió públicamente a sus jugadores durante la conferencia de prensa posterior al encuentro. Allí resumió el impacto de aquel equipo con una frase que todavía sigue siendo recordada en Corea: “Podemos estar muy orgullosos de los muchachos y de lo que hicieron durante todo el torneo”. 

Para muchos jugadores actuales, aquel Mundial fue el comienzo de todo. Entre ellos aparece Son Heung-min, la máxima figura del fútbol coreano moderno. Tenía apenas diez años durante Corea-Japón 2002 y creció viendo a Myung-bo. Años más tarde, en una entrevista concedida a FIFA antes del Mundial 2026, recordó el impacto que aquella selección tuvo en su vida: “El primer Mundial que realmente viví fue el de 2002. Desde entonces siempre tuve en mi cabeza la idea de convertirme en futbolista”.

Sin embargo, la historia de Hong Myung-bo en los Mundiales no terminó con aquella noche mágica de 2002. Once años después, regresó a la selección como entrenador para conducir a Corea del Sur en Brasil 2014. 

La expectativa era enorme: el capitán histórico ahora debía liderar desde el banco. Había logrado buenos resultados en selecciones juveniles, incluyendo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y muchos veían en él al hombre indicado para iniciar una nueva etapa. Pero la experiencia terminó convirtiéndose en el momento más difícil de su carrera. Corea empató con Rusia y cayó ante Argelia y Bélgica, quedando eliminada en la fase de grupos.

Tras la eliminación, asumió públicamente la responsabilidad y presentó su renuncia. La imagen del héroe de 2002 parecía haber quedado definitivamente atrás. El hombre que doce años antes había sido el rostro más reconocible del fútbol coreano abandonaba la selección envuelto en cuestionamientos y con la sensación de que su historia mundialista había llegado a su fin.

Durante mucho tiempo pareció que aquella sería la última participación de Hong Myung-bo en una Copa del Mundo. Sin embargo, el fútbol le tenía preparada una segunda oportunidad.

Corea del Sur pasó años buscando recuperar el espíritu competitivo de 2002. Ningún ciclo logró acercarse a aquella generación y, con el tiempo, la figura del antiguo capitán volvió a ganar fuerza. Por eso, cuando aceptó regresar al seleccionado para iniciar un nuevo ciclo rumbo al Mundial 2026, el impacto fue enorme.

En una entrevista concedida al diario coreano JoongAng Ilbo durante un entrenamiento en el parque Yuldong de Seongnam, Myung-bo explicó la dimensión personal de este desafío: “Este es mi séptimo Mundial y el último de mi vida”, aseguró. Y luego agregó una frase que resume perfectamente su relación con la selección: “Mi vida pertenece al fútbol coreano”.

Hoy, más de dos décadas después, el destino volvió a unirlo con Son Heung-min: uno como capitán dentro de la cancha y el otro como entrenador. En esa misma entrevista con FIFA, el delantero también se refirió a su actual técnico y al recuerdo de aquella campaña histórica: “Nuestro entrenador logró algo increíble, quiero vivir un recorrido similar junto a mis compañeros”.

La última oportunidad de Myung-bo comenzará en Guadalajara. Inició su camino en el Mundial 2026 frente a República Checa, dentro de un Grupo A que también comparte con México y Sudáfrica. Para ese desafío, el entrenador contó con una base consolidada encabezada por Son Heung-min y acompañada por futbolistas como Kim Min-jae, Lee Kang-in y Hwang In-beom, nombres que representan el presente y el futuro del fútbol coreano.

Hermanos mundialistas: cuando el sueño se comparte en familia

Por Gonzalo Codina

Llegar a una Copa del Mundo es una meta que millones de futbolistas persiguen durante toda su carrera. Alcanzarla ya es un privilegio reservado para unos pocos. Compartirla con un hermano, en cambio, es una experiencia todavía más extraordinaria. El Mundial 2026 tendrá varias historias familiares repartidas entre distintas selecciones, con hermanos que buscarán dejar su huella en el torneo más importante del fútbol.

Uno de los casos que más llama la atención es el de los Williams. Nacidos en la misma familia, crecieron juntos en Bilbao, pero el fútbol los llevó por caminos diferentes. Nico eligió representar a España, mientras que Iñaki se inclinó por Ghana. Ya coincidieron en Qatar 2022 y volverán a hacerlo en Norteamérica, demostrando que una misma historia familiar puede escribirse bajo banderas distintas.

Algo parecido sucede con los Doué. Désiré, una de las grandes apariciones del fútbol francés en los últimos años, es parte de la delegación gala. Su hermano Guéla, en cambio, representa a Costa de Marfil. Dos selecciones, dos realidades diferentes y una misma ilusión: jugar el Mundial.

La familia Hernández también tendrá motivos para celebrar. Lucas, campeón del mundo con Francia en Rusia 2018, compartirá la experiencia con Theo, quien se transformó en una pieza clave del seleccionado francés. Ambos heredaron la pasión por el fútbol de su padre, el ex futbolista Jean-François Hernández, y construyeron carreras exitosas que ahora vuelven a encontrarse en una cita mundialista.

Entre las historias más particulares aparece la de los Souttar. Harry se convirtió en uno de los referentes de Australia, mientras que su hermano John eligió defender los colores de Escocia. Aunque representan países distintos, el apellido volverá a tener presencia en el escenario más importante del fútbol.

Los Países Bajos también aportan varias historias familiares. Jurrien y Quinten Timber recorrieron prácticamente el mismo camino desde las divisiones juveniles hasta la selección mayor. Formados juntos y con una relación muy cercana, podrían compartir una nueva Copa del Mundo con la camiseta naranja.

También aparecen Brian Brobbey y Derrick Luckassen. Si bien no son hermanos biológicos, forman parte de una misma familia ensamblada y crecieron compartiendo gran parte de su vida. El fútbol los llevó a representar selecciones diferentes (Países Bajos y Ghana, respectivamente), pero la conexión familiar sigue siendo un rasgo distintivo de sus trayectorias.

La lista continúa con los hermanos Bacuna. Leandro es una de las caras más conocidas de Curazao, mientras que Juninho también supo representar al combinado caribeño. Su historia refleja cómo el fútbol puede convertirse en un proyecto familiar capaz de trascender generaciones.

A lo largo de la historia hubo varios hermanos mundialistas, desde los Charlton con Inglaterra hasta los De Boer con Países Bajos. En 2026 se sumará una nueva generación. Algunos compartirán vestuario, otros podrían enfrentarse dentro de la cancha. Lo cierto es que, cuando suene el himno antes de cada partido, todos tendrán un recuerdo en común: aquellos primeros partidos improvisados en casa, cuando el Mundial parecía un sueño demasiado lejano y la única competencia era entre hermanos.

Una batalla tras otra: Estados Unidos e Irán trasladan su conflicto al Mundial

Por Paulina Ciezar y Julieta Nicodemo

Las tensiones políticas y militares que mantienen Estados Unidos e Irán se trasladaron al Mundial 2026. La administración de Donald Trump impuso una serie de restricciones a la delegación iraní que afectan gravemente su estadía, la presencia de sus dirigentes y el acceso de sus aficionados a los estadios.

Entre el deporte y la geopolítica

La participación de Irán se convirtió en uno de los principales focos de polémica fuera del campo de juego. Las medidas adoptadas por el país norteamericano obligaron a la selección asiática a modificar por completo su planificación y generaron fuertes críticas por parte de la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI), que denunció una intervención política en el deporte.

Cabe recordar que ambos países se encuentran en un conflicto bélico desde junio de 2025. Sin embargo, la guerra escaló en febrero de este año, cuando los gobiernos estadounidense e israelí lanzaron la Operación Furia Épica contra Irán. Los motivos principales de esta ofensiva se centran en frenar por completo el programa nuclear y de misiles balísticos de Teherán, así como desmantelar su capacidad naval y el financiamiento a grupos armados.

“La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén ahí, por su propia seguridad” (Donald Trump)

Las restricciones que sufrirá la delegación iraní

Las consecuencias de estas medidas geopolíticas impactaron en la logística del torneo. Si bien Estados Unidos aprobó las visas de los 26 jugadores convocados y del director técnico, rechazó de manera tajante las solicitudes del staff administrativo y directivo.

Pero las limitaciones no terminan ahí. Al finalizar cada partido disputado en suelo estadounidense, tanto el cuerpo técnico como los futbolistas deberán regresar de inmediato a México, ya que el gobierno de Estados Unidos les prohibió explícitamente hospedarse en su territorio. Esta medida obligó a la selección de Irán a reorganizar a contrarreloj toda su concentración, traslados y entrenamientos para el certamen.

Privar a los hinchas iraníes del acceso a su asignación legal y oficial de entradas es una acción contraria al espíritu que rige las competencias internacionales y al principio de igualdad entre los países participantes (Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán)

La polémica por las entradas de los hinchas iraníes

La Federación de Fútbol de Irán denunció que la FIFA le retiró el cupo de entradas destinado a sus aficionados para los tres partidos de la fase de grupos que se disputará en Estados Unidos. Según el reglamento del organismo, cada selección recibe el 8% de localidades para distribuir entre sus hinchas a través de un sistema oficial. Sin embargo, las autoridades iraníes aseguraron que esa asignación fue revocada de manera inesperada, dejando sin boletos a muchos simpatizantes que ya habían organizado sus viajes. Desde Teherán calificaron la medida como una nueva muestra de interferencia política en el torneo y cuestionaron la igualdad de condiciones para todas las selecciones participantes.

Mientras tanto, la FIFA afirmó que continúa trabajando junto a la federación iraní para encontrar soluciones que permitan la asistencia de sus aficionados a los encuentros mundialistas.

La denuncia se suma a los problemas de visados y logística que Irán viene enfrentando desde la previa del torneo, profundizando la tensión entre el país asiático, Estados Unidos y la organización del Mundial. 

La Gran Muralla ecuatoriana: una defensa que ilusiona a todo un país para el Mundial

Por Ana Ameijeiras

Hay selecciones que construyen su identidad futbolística desde el talento. Otras, desde la historia que los avala. Ecuador combinó ambas características al mismo tiempo. La Tri llega a la Copa del Mundo 2026 en el momento más prometedor de toda su historia moderna. Este domingo a las 20 debutará ante Costa de Marfil, luego enfrentará a Curazao y Alemania, sus rivales en el Grupo E.

Desde los 2000, Ecuador fue una selección que incomodaba. Atlética, rápida, difícil de seguirle el ritmo los 90 minutos. Pero nunca había generado una sensación tan peligrosa como ahora con su sólidez defensiva. Luego de sus participaciones en los Mundiales 2002, 2006, 2014 y 2022, llega a la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026 con una defensa fuerte y confiable, un atributo que distinguió a las grandes selecciones campeonas.

Mientras en Sudamérica se admira a Brasil por su talento ofensivo o a Argentina por su jerarquía, Ecuador construyó la defensa más firme del continente. Edificó su crecimiento de atrás hacia adelante. Y esta transformación no es una casualidad: es un proyecto. Detrás de esta intención aparece una generación de futbolistas capacitados para competir en la élite europea, liderados por dos defensores que hicieron historia en la última final de la Champions League. Willian Pacho, bicampeón con el París Saint-Germain, y Piero Hincapié, subcampeón en el Arsenal, fueron los primeros ecuatorianos en jugar a la par una final de Champions.

Más allá de la potencia física, la velocidad y su fuerza ofensiva, el actual ciclo encabezado por Sebastián Beccacece consolidó una evolución táctica que hoy ubica al conjunto ecuatoriano entre los equipos más ordenados y competitivos de Sudamérica. Ecuador es la selección que menos goles recibió en las últimas Eliminatorias (5 en 18 fechas), la que menos partidos perdió (2 de 18) y la que registra un récord histórico para el país con 18 invictos en la antesala del Mundial. “Llegamos con varios puntos a favor, sobre todo por nuestra presión alta, la concentración defensiva y la agresividad para recuperar rápido la pelota; eso nos va a ayudar para demostrar que podemos competir contra cualquier selección del mundo”, dice a El Equipo Moisés Ramírez, el tercer arquero de Ecuador.

“La principal fortaleza es que defendemos como equipo. Todos corren y todos ayudan”, explica el arquero del Kifisia de Grecia al analizar el presente del plantel valuado en 366 millones de euros. Ecuador construyó una estructura que compromete a cada uno de los futbolistas en la línea defensiva: Pacho, destacado por su capacidad de anticipación, corregir espacios y sostener duelos individuales contra los delanteros; Hincapié, distinguido por su agresividad para recuperar, su salida limpia y su mirada defensiva muchos metros hacia adelante; Pervis Estupiñán (Milan de Italia), defensor con vocación ofensiva, intensidad en la presión y despliegue físico; Joel Ordóñez (Club Brujas de Bélgica) combina una gran lectura de juego, fuerza física y capacidad de anticipación; Félix Torres, (Internacional de Brasil), muy efectivo en los despejes dentro del área por su altura de 1,87 m que le permite realizar un alto número recuperaciones por partido; Jackson Porozo (Tijuana de México) ofrece rapidez en los cruces para romper líneas con los mediocampistas; y Ángelo Preciado (Atlético Mineiro de Brasil) sobresale con su velocidad en los duelos individuales y presión alta para cortar avances rápidos.

El objetivo de Beccacece se ve reflejado en cada partido de Ecuador con una estrategia preparada para quitarle tiempo y espacio al rival en su propio campo y una línea defensiva ordenada. “El profe Beccacece nos transmite mucha intensidad y confianza. Es un técnico muy cercano y muy detallista. Quiere un equipo agresivo, dinámico y protagonista siempre”, cuenta el arquero Ramírez. “Hoy Ecuador tiene una identidad más clara. Esta generación tiene mucha personalidad, jugadores jóvenes con experiencia internacional y mucha hambre de hacer historia”, agrega.

Ecuador ya no llega a la Copa del Mundo solo para competir. Llega convencido de que puede incomodar y hacerle un buen partido a cualquiera. La Tri conserva su característica potencia física y le agregó una estructura táctica que la convierte en un equipo más confiable. Y en un Mundial donde los detalles defensivos suelen definir un partido, Ecuador parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre juventud, intensidad y orden. Mientras otras selecciones sudamericanas todavía dependen de individualidades, Ecuador construyó algo más difícil y mucho más peligroso: una identidad futbolística.