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El revés a una mano, ¿desaparece?

Por Mariano Menevichian

Durante 149 años hubo al menos un jugador con revés a una mano entre los semifinalistas de un Grand Slam. La tradición sobrevivió a cambios de raquetas, superficies, estilos y generaciones. Hasta que Ben Shelton derrotó a Stefanos Tsitsipas por 6-2, 6-3 y 6-4 en los octavos de final del US Open 2026.

Elegante, difícil de ejecutar y capaz de distinguir a un jugador con apenas verlo golpear una pelota, el revés a una mano fue durante décadas uno de los símbolos del tenis. Roger Federer, Pete Sampras, John McEnroe, Stan Wawrinka y Gustavo Kuerten fueron algunos de los encargados de llevarlo a lo más alto.

Sin embargo, el paso del tiempo y la evolución del deporte comenzaron a desplazarlo. En 2026, el famoso revés a una mano atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. La eliminación de Tsitsipas en Nueva York marcó un hecho sin precedentes. Por primera vez desde el inicio de los torneos de Grand Slam en 1877, una temporada terminará sin un jugador con revés a una mano entre los semifinalistas de alguno de los cuatro grandes torneos. Una racha que había acompañado al tenis durante toda su historia llegó a su fin.

No siempre fue una rareza. Durante las primeras décadas del deporte, golpear el revés con una sola mano era prácticamente la norma. Con el tiempo apareció la variante a dos manos y jugadores como Björn Borg ayudaron a popularizar una técnica que poco a poco se instaló en el circuito. A pesar de eso, grandes campeones mantuvieron vivo el golpe tradicional.

Guillermo Vilas fue uno de sus grandes exponentes durante los años 70, McEnroe e Ivan Lendl lo hicieron en los 80, Sampras, Stefan Edberg y Kuerten en los 90, mientras que Gastón Gaudio se destacó a comienzos del siglo XXI. Luego, Federer se convirtió en su máximo representante durante buena parte de esa misma época.

Durante este último período, el suizo compartió esa tradición con jugadores como Wawrinka, Dominic Thiem, Grigor Dimitrov y Richard Gasquet. Cada uno con características diferentes, pero unidos por un golpe que exige precisión, coordinación y una preparación mayor que su alternativa a dos manos.

El tenis moderno, sin embargo, comenzó a complicar su supervivencia. La potencia de los golpes, el aumento del topspin y la velocidad de los intercambios favorecieron al revés a dos manos, que ofrece mayor estabilidad y facilita la respuesta ante pelotas altas. La consecuencia puede observarse en el ranking, solamente cinco jugadores del Top 100 utilizan una sola mano: Lorenzo Musetti, Denis Shapovalov, Tsitsipas, Daniel Altmaier y Aleksandar Kovacevic.

Tsitsipas se convirtió en uno de los principales defensores de esta técnica. Durante el US Open comparó a quienes todavía la utilizan con una especie en extinción: “Somos como dinosaurios extinguiéndose”. Además, contó que intenta convencer a las nuevas generaciones de conservarla e incluso asesora a un joven tenista japonés que decidió adoptar este golpe. “Realmente no quiero que desaparezca”, expresó el griego.

Roger Federer también mostró su preocupación. El suizo explicó que cuando era joven la mayoría de sus entrenadores utilizaban una sola mano y eso facilitaba que los alumnos adoptaran la misma técnica. En la actualidad ocurre lo contrario, muchos entrenadores usan dos manos y resulta más sencillo enseñar ese movimiento desde las primeras etapas de formación. También señaló que la evolución hacia un tenis cada vez más basado en el juego de fondo favoreció al revés a dos manos, especialmente por la facilidad que ofrece para defender y responder en posiciones abiertas. A pesar de esta tendencia, aseguró que todavía mantiene la esperanza de que el golpe no llegue a desaparecer.

La eliminación de Tsitsipas en Nueva York no significa su final definitivo. Musetti todavía se
mantiene entre los mejores jugadores del mundo, mientras Shapovalov y otros tenistas continúan con una tradición que acompañó al deporte desde sus orígenes. Pero los números muestran una tendencia difícil de ignorar.

El revés a una mano pasó de dominar el tenis a convertirse en una excepción. Sobrevivió a distintas generaciones, materiales, superficies y formas de jugar, pero ahora enfrenta su partido más complicado, resistir a la evolución del propio deporte. El golpe todavía vive, aunque por primera vez su desaparición parece una posibilidad real.

Football Club United of Manchester: el club que nació del Manchester United

Por Valentín Gerez

“Y lo mejor estaba por llegar, corría el minuto 94 de partido”. Así comenzó la pieza literaria que Pablo Cañeque recitó el 15 de febrero de 2011 en Britmania, el programa de fútbol británico de Radio Vavel. En su relato, Mike Norton pelea una pelota perdida, mete la bota antes que el defensor y el arquero y encara hacia el arco. Detrás, miles de voces esperan el desenlace. No es la reconstrucción de un partido: es una escena poética dedicada al Football Club United of Manchester y a quienes lo convirtieron en algo más que un equipo.

Para entender esas gargantas hay que retroceder seis años. En 2005, la llegada de Malcolm Glazer al Manchester United terminó de romper la relación de un grupo de hinchas con Old Trafford. Los precios de las entradas, los cambios de horarios por televisión, la comercialización del club y la deuda que dejó la adquisición fueron parte del conflicto. Andy Walsh, uno de los fundadores y luego presidente del FC United, lo explicó en 2010: “Retirar mi solicitud para renovar el abono fue una de las decisiones más dolorosas de mi vida, porque ya no podía llevar a mi familia a los partidos”.

La respuesta no fue dejar el fútbol. Fue crear otro club. FC United comenzó a competir en 2005 desde la décima categoría del fútbol inglés y pasó sus primeros años jugando en estadios alquilados, entre ellos Gigg Lane. Tres ascensos consecutivos lo llevaron hasta la Northern Premier League, la séptima división del fútbol inglés. En febrero de 2011, mientras Cañeque escribía sobre sus hinchas, el equipo buscaba meterse en los puestos de playoff. El 16 de febrero venció 4-2 a Chasetown ante más de 1400 personas y quedó a cuatro puntos de esas posiciones.

La diferencia no estaba solamente en la camiseta. También aparecía en la entrada. Mientras una localidad para Manchester United podía costar varias veces más, FC United sostenía precios accesibles. En 2010, Walsh hablaba de entradas de entre £2 y £8 y de una masa societaria cercana a las 2.000 personas. El club también buscaba financiar su futuro mediante aportes de sus propios seguidores. Pero la diferencia más importante estaba en otro lugar: quién podía decidir.

FC United funciona como una sociedad de beneficio comunitario. Cada miembro tiene un voto y los socios eligen al Board. No se trata solamente de una frase sobre pertenencia: los miembros pueden intervenir en decisiones relacionadas con el rumbo del club, sus reglas y distintas cuestiones de funcionamiento. Años después, esa lógica permitió financiar parte de Broadhurst Park mediante Community Shares. Más de 1.500 personas aportaron alrededor de £2 millones para ayudar a construir el estadio.

Ahí aparece una pregunta que excede a Manchester. ¿Qué cambia cuando quienes van a la cancha también son quienes tienen la última palabra? La respuesta tampoco es que desaparezcan los problemas. FC United vive el día a día con dificultades económicas, gastos que afrontar y decisiones que generaron discusiones entre sus propios miembros.

Incluso una estructura democrática necesita que sus integrantes participen: en una votación general de 2026 hubo 2.113 miembros habilitados y alrededor del 36% participó. Ser dueño, entonces, tampoco significa tener garantizado el éxito. El club puede necesitar dinero, equivocarse, discutir y tomar decisiones que no conformen a todos. La diferencia está en dónde se toman esas decisiones y quién tiene derecho a participar.

Quizás por eso aquella escena imaginada por Cañeque todavía sirve para entender al FC United. No hace falta que haya ocurrido ese gol para comprender lo que representaba. Al final de su relato, las voces de los hinchas cantan: “Remember, Remember the 5 of November”. La canción habla de una fecha de Inglaterra, pero en aquella pieza terminó hablando también de un grupo de personas que, cuando sintió que había perdido su lugar dentro de un club, decidió construir otro y quedarse dentro del fútbol.

Ariel Holan y el temblor de Independiente: “Va a volver a ser en algún momento”

Por Valentín Gerez

“Yo caminaré entre las piedras hasta sentir el temblor”. Cuando pase el temblor, canción de Soda Stereo en su disco Nada Personal. Entre títulos, cuestionamientos, mercados de pases, una salida conflictiva y siete años de distancia, Ariel Holan volvió a hablar de Independiente. El entrenador que llevó al Rojo a conquistar la Copa Sudamericana en el Maracaná dejó una frase que volvió a abrir una puerta que parecía cerrada: “Va a volver a ser en algún momento. Tengo fe de que así será”.

Holan conoce las piedras de Avellaneda. Hincha y socio del club, llegó al banco en enero de 2017, con poca experiencia como entrenador principal y el desafío de devolverle protagonismo a un equipo que llevaba años sin conquistar un título internacional. En pocos meses consiguió cambiar la percepción. El equipo encontró una identidad y, en diciembre de ese año, venció a Flamengo en el Maracaná para quedarse con la Copa Sudamericana. La historia todavía tendría otro capítulo. En 2018, Independiente derrotó al Cerezo Osaka y conquistó la Suruga Bank, el segundo título internacional del ciclo. Pero mientras llegaban los festejos también aparecían las primeras grietas. Los mercados de pases empezaron a ser cuestionados y varias incorporaciones no respondieron a las expectativas. Con el tiempo, esas decisiones quedaron asociadas a una etapa de fuertes gastos que contribuyó a profundizar los problemas económicos del club, aunque las responsabilidades también involucraron a la dirigencia de turno.

En mayo de 2019 llegó la separación. Holan dejó de ser entrenador después de dos años y medio, en medio de malos resultados, diferencias internas y un desgaste que ya era evidente. Se marchó como el último técnico que consiguió un título con Independiente, pero lejos de la imagen del entrenador que meses antes había celebrado en el Maracaná. La distancia, sin embargo, no borró el vínculo. Siete años después, Holan reconoció que recibió llamados relacionados con un posible regreso y dejó en claro que no lo descarta, aunque puso una condición: “Yo quiero un proyecto. Si viene un directivo y me dice ‘¿querés ser el entrenador?’ y el proyecto está, lo evaluaría y lo aceptaría”.

Y el contexto político puede ser determinante. Independiente tendrá elecciones a fin de año y quien asuma la conducción será quien defina buena parte del futuro institucional y futbolístico. Hasta ahora, Daniel Bertoni oficializó su candidatura por Auténticos Rojos, mientras que Luciano Nakis es otro de los postulantes confirmados. Gastón Gaudio avanza con su armado aunque todavía no formalizó su candidatura, y Luis Islas también aparece entre los nombres que buscan competir.

Holan, por su parte, no se inclinó públicamente por ningún espacio. Dijo que analizará los proyectos y los trinomios antes de votar junto a su familia. Incluso fue más allá cuando le preguntaron por una eventual candidatura presidencial: sostuvo que, para asumir una función de ese tipo, debería prepararse de la misma manera que lo hizo para ser entrenador.

Pero hubo una frase que explicó mejor que ninguna otra su relación con el Rojo: “Soy socio e hincha. Uno nunca se va del club. Es mi casa”. Ahí aparece el otro lado de esta historia. Holan no solamente es el entrenador que devolvió a Independiente a una vuelta olímpica internacional; también es el hombre que quedó atravesado por las decisiones de una etapa que todavía genera discusión entre los hinchas.

El temblor, sin embargo, sigue presente. Volver no significaría simplemente ponerse otra vez el buzo: tendría que reencontrarse con una hinchada que alguna vez lo llevó en andas y que después también cuestionó sus decisiones. Él, mientras tanto, dejó abierta una posibilidad. “Va a volver a ser en algún momento”, dijo. Quizás todavía tenga que caminar un poco más entre las piedras de Avellaneda. Quizás, algún día, llegue nuevamente el momento de sentir el temblor.

Argentina logró la remontada ante México y la clasificación a octavos del Mundial Sub 20 por segunda vez en su historia

Por Martín Rocha Navarro

La selección argentina femenina sub 20 se clasificó a los octavos del Mundial de Polonia tras vencer 3 a 2 a México por la última fecha del grupo A, esta tarde en el Arena Katowice, con goles de Annika Paz (goleadora del torneo con cinco tantos) para abrir el marcador, Deiry Ramírez por duplicado para revertir el resultado a favor de las mexicanas, mientras que Alma Velasco Hein y Dolores Delgado completaron la remontada para las argentinas.

El equipo de Christian Meloni logró su segundo triunfo en la competición, la máxima cantidad para el país en un mismo mundial juvenil, y avanzaron de ronda por segunda vez en la historia y segunda de manera consecutiva (la anterior en Colombia 2024, ambas veces dirigidas por Meloni), igualando su mejor participación. Además, es la primera vez que la selección femenina consigue remontar un partido y obtener la victoria en un Mundial.

Esta vez finalizaron como segundas de grupo, por detrás de Polonia, y su próximo rival saldrá del grupo C, que se define el sábado a la 13: quien finalice en el segundo puesto en la zona  compartida por Francia, Ecuador, Ghana y Corea del Sur. Francia (líder con cuatro puntos) se enfrentará a Ghana (tercero con tres) en el Arena Sosnowiec, mientras que Ecuador (segundo con tres unidades) se medirá ante Corea del Sur (último con un punto) en el Stadion Miejski ŁKS Łódź.

La “Albiceleste” sólo tiene antecedentes en mundiales frente a una de esas selecciones: Francia, a quien enfrentó en el debut de Argentina en el torneo juvenil, en Rusia 2006 con goleada 5 a 0 para las europeas y también en el siguiente Mundial, en Chile 2008, con otra victoria francesa por 3 a 1. 

En cambio, una que sí es vieja conocida de las argentinas es la selección de Ecuador, la cual hizo su debut en una Copa del Mundo este año y con quien han enfrentado de manera oficial en diez ocasiones, con saldo positivo para las ecuatorianas: cinco victorias para Ecuador, cuatro para Argentina y un empate (nueve veces por el Campeonato Sudamericano Sub 20 y una vez en los Juegos Suramericanos 2018). El último cruce data del 19 de febrero, con triunfo ecuatoriano por 1 a 0 en el Sudamericano de Paraguay.

Por otra parte, la selección nunca tuvo enfrentamientos oficiales frente a Ghana o Corea del Sur de ningún tipo, aunque sí registra un historial perfecto en el torneo frente seleccionados africanos (4-0 a República Democrática del Congo en 2006 y la goleada 8-0 frente a Benín este mundial), pero uno muy negativo ante asiáticos (derrotas contra Corea del Norte por 9-0 en 2012 y 6-2 en 2024, y un empate 0-0 con China en 2008).

El partido de los octavos de final será el miércoles 16 de septiembre a las 10 (hora Argentina) en el Arena Sosnowiec, donde el seleccionado nacional tratará de superar su mejor participación en Colombia 2024, donde llegó hasta esta instancia y perdió 5 a 1 con Alemania, por lo que buscarán su primera victoria en partidos de eliminación directa y como aseguró en el entrenador Meloni, luego de la clasificación: “Este equipo va a seguir luchando, que tiene un corazón enorme”.

 

Marcos Moneta, una evolución mucho más allá de la velocidad: “Es una poesía verlo correr”

Por Matías Cohen

28 de julio de 2021. Juegos Olímpicos de Tokio. Argentina le gana 17-12 a Nueva Zelanda y se queda con el bronce en rugby seven, algo que ningún seleccionado argentino había logrado desde que la disciplina debutó en los Juegos de Río 2016. Entre las figuras está Marcos Moneta, máximo tryman del torneo con seis conquistas. En diciembre de ese mismo año, World Rugby lo elige mejor jugador de seven del mundo, el primer argentino en recibir ese premio. El mundo acaba de conocer a Moneta. Pero su historia olímpica había
empezado tres años antes, cuando con 18 años se colgó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018. En aquel torneo marcó seis tries y terminó segundo máximo tryman, con una conquista en la final que Argentina le ganó 24-14 a Francia.

Diego Rodríguez, segundo entrenador de Pumitas 7s, fue uno de los que vivió de cerca sus primeros pasos. Su llegada al seleccionado fue tardía. En 2017, Lucas Borges, entrenador principal, y Diego Rodríguez armaban el equipo para Buenos Aires 2018 y ya habían observado a más de 500 jugadores, reducidos luego a unos 30. Moneta no estaba entre ellos. La recomendación llegó desde San Andrés, su club, cuando a Pedro Candotti,
entrenador del plantel superior, le insistieron en que fuera a ver a un juvenil de M17. “Me
encontré con un chico con una velocidad y un arranque diferente. Me llamó la atención cómo atacaba los espacios, cómo desbordaba, y la valentía que tenía para defender”, recuerda Candotti. Ese domingo llamó a Borges y le pidió que lo observaran. Días después, Moneta se presentó a los testeos y terminó primero en velocidad, evasión y juego aéreo.

Moneta con Diego Rodríguez.
Moneta con Diego Rodríguez.

La velocidad le abrió las puertas, pero no le garantizaba su lugar en la lista final. Llegó a una camada con un proceso bastante avanzado y tuvo que competir por un lugar y, según Rodríguez, lo fue haciendo a partir de una evolución constante: “Marcos, cuando apareció, se empezó a meter. Terminaba una concentración y nos daban ganas de volverlo a llamar para la próxima”. El proceso también definió su especialidad. “Se fue confirmando todo el tiempo dentro del seven”, explica Rodríguez, segundo entrenador de aquel plantel. Terminado el torneo juvenil de Buenos Aires 2018, el salto a Pumas 7s fue casi inmediato. Fue citado al Seven de Hong Kong, uno de los torneos principales del circuito SVNS, donde tuvo un gran desempeño y empezó su camino con los mayores.

Si la velocidad lo puso en el radar, el físico fue la gran transformación. “Cuando sale del
rugby juvenil, tuvo que empezar a cambiar su físico. Es un jugador bastante liviano para el rugby internacional”, señala Rodríguez. El desafío no era solo ganar kilos, sino soportar la intensidad del circuito sin perder lo que lo distinguía. Ocho años más tarde, ya consolidado, en junio de 2026, Moneta llegó a 202 tries en su carrera durante el seven de Bordeaux, y está cada vez más cerca del récord de 230 que tiene Santiago Gómez Cora, hoy su entrenador. Cerró además la temporada 2025/26 como máximo tryman, con 47 tries, del Circuito SVNS, el campeonato mundial de rugby seven que se disputa entre noviembre y mayo con distintas etapas alrededor del mundo y reúne a las principales selecciones de la disciplina.

Esos números no explican solos la evolución de Moneta. Detrás hubo un trabajo físico que empezó a construirse después de Tokio cuando Juan Martín Galarraga, actual preparador físico de Los Pumas 7s, lo conoció. Se encontró a un jugador con hábitos de alto rendimiento, pero con margen para crecer. “Era un atleta en formación, en un proceso de adaptación”, explica. Para Galarraga, en el seven “son atletas, por sus cualidades físicas, siempre buscamos chicos muy veloces, muy fuertes, muy potentes”. Y agrega sobre Moneta: “Siempre le vi potencial. Para nosotros es un ejemplo verlo correr. Yo digo que es una poesía, es todo lo que quiere ver un preparador físico en un jugador”.

El objetivo del profe Galarraga fue que soportara cada vez más carga en períodos cortos.
“Hay un cambio en la cantidad de kilos que mueve, en el estímulo que recibe y en su capacidad de resistir esfuerzos con poca pausa”. La fuerza de los isquiotibiales y la capacidad de acelerar y frenar fueron las áreas que más evolucionaron en él. También creció el conocimiento de su propio cuerpo: “Los días que apretaba el acelerador me decía: ‘Juan, mirá el GPS, rompí el récord’. Y así es. Quiere superarse cada día”, cuenta Galarraga.

La transformación no quedó en lo físico. Galarraga lo describe como “el atleta que todos
queremos tener” y destaca su liderazgo: “Si queríamos que hagan hielo y Marcos hacía hielo, todo el equipo se alineaba atrás”. Habla de un jugador atento a los detalles, que controla sus descansos, sus cargas y hasta el tiempo frente a una pantalla antes de dormir. Pero, sobre todo, de alguien que conserva la misma obsesión de cuando era juvenil: mejorar.

Esa obsesión por mejorar es, en el fondo, la explicación de toda la evolución de la carrera
de Moneta. En 2017, cuando su nombre no aparecía entre los 30 candidatos a los Juegos
Olímpicos de la juventud de Buenos Aires 2018, llegó a una convocatoria gracias a una
recomendación. Nueve años después, en 2026, aquel jugador descubierto casi de
casualidad cerró la temporada como máximo tryman de la temporada y llegó a los 200 tries
internacionales. En el medio quedaron una medalla dorada juvenil, un bronce olímpico, el
premio al mejor jugador del mundo y una transformación que fue mucho más allá de su
velocidad.

Lionel Messi y Novak Djokovic: dos historias de grandeza y épica contemporánea

Por Emiliano Le Voci

Todos los reinados e imperios, que supieron dominar sus respectivas épocas, sucumbieron. Todos y sin excepción alguna. Alcanzaron el apogeo para luego caer frente a nuevas hegemonías, ceder el poder. El mundo cambia, y sus líderes con él. Es una de las pocas leyes infalibles que tiene la vida. Todo se termina en un determinado momento.

En los tiempos modernos, se pueden apreciar ciertas semejanzas con las trayectorias deportivas del futbolista argentino Lionel Messi y el tenista serbio Novak Djokovic. Ambos, para millones de fans alrededor del mundo, son por excelencia los amos y señores de sus respectivos deportes. Y esto es gracias a la increíble capacidad para reinventarse constantemente y acaparar la mayor cantidad de récords posibles, y cada vez más absurdos. Sin embargo, es inevitable pensar que se está por terminar una era. Y esto se debe principalmente a la derrota de “Nole” en primera ronda del Us Open el domingo 30 de agosto, y tan solo unas horas después, el anuncio del retiro de Messi de la selección argentina.

Djokovic nació el 22 de mayo de 1987, en Belgrado, la capital de Serbia. Messi nació exactamente 33 días después en Rosario, el 24 de junio, a casi 12 mil kilómetros de distancia. El europeo creció con la tragedia y la violencia frente a sus ojos, porque en 1991, a la edad de 4 años, estalló la guerra que derivó en la disolución de Yugoslavia. Los padres de Novak, Srdjan y Dijana, intentaron distraerlo de las complicadas situaciones cotidianas mediante la escucha de música clásica y llevarlo a tomar su primera clase de tenis, en el Teniski Klub Partizan.

Messi creció en el contexto de un país reestructurándose luego de la última dictadura cívico militar con el gobierno radical del abogado Raúl Alfonsín. Y en los 90 con el peronismo neoliberal de Carlos Saúl Menem. Pero la economía de la familia Messi siempre estuvo atravesada por la dificultad de llegar a fin de mes. Jorge, el padre de Leo, trabajó 12 horas diarias por años, incluidos los fines de semana y feriados, para que a su familia nunca le faltara nada. Quién lo acompañó a los primeros entrenamientos del en ese entonces futuro astro del fútbol fue Celia, la mamá. Curiosamente, Leo también tenía 4 años cuando asistió a su primer entrenamiento, en la Agrupación Infantil Abanderado Grandoli, un modesto club de barrio.

El 2004 fue un año bisagra para los dos. Djokovic tuvo su debut a nivel ATP el 19 de julio, en el torneo de Umag, Croacia, frente al italiano Filippo Volandri. Messi debutó formalmente en primera división con el Barcelona el 16 de octubre de ese mismo año, en el derbi catalán, al ingresar a los 82 minutos en lugar del brasileño Deco. Forjaron sus primeras armas. Desde ese momento se podía notar en ellos la diferencia con el resto. Pero aún no por resultados, sino por tener 17 años, una actitud tímida, en busca de ganarse el derecho de piso, algunos granos en la cara que delataban la juventud de sus rostros, y ya estar en la competencia de élite.

En el pico de sus carreras llegarían las rivalidades muy marcadas que protagonizaron durante dos décadas, que generaron división y peleas entre los amantes del fútbol y el tenis. Las comparaciones de siempre. ¿Messi o Cristiano Ronaldo, quién es mejor? Y por su parte ¿Quién es tu favorito del Big Three, Rafael Nadal, Roger Federer o Djokovic? Enfrentamientos electrizantes, épicos, de los que se desprenden centenares de reacciones, análisis y estadísticas. Datos. El factor clave para comparar en igualdad de condiciones y poder concluir que un determinado jugador fue mejor que otro. Y basado en esos brutales números se puede determinar que Lionel Messi y Novak Djokovic son los GOATS (mejor jugador de la historia por sus siglas en inglés) de sus disciplinas.

El rosarino, a sus 39 años, acumula 48 títulos, que lo convierten en el futbolista más laureado de la historia: 8 balones de oro, 91 goles en un mismo año, 207 partidos con la selección y 125 goles. Es el futbolista con más partidos en la historia de los mundiales. Es el máximo asistidor de la historia del fútbol. El balcánico, por su lado, es el máximo ganador de Grands Slams, con 24 conquistas. Es el tenista con la mayor cantidad de semanas en el número 1 del ranking ATP, 428. 40 títulos de Masters 1000. Todos récords absolutos y, a priori, imposibles de superar. Una verdadera utopía de solo pensarlo.

A pesar de la notable grandeza, siempre convivieron con la crítica externa y el odio desmedido. De parte de seguidores del deporte, de parte del periodismo, de medios de comunicación y gente que, además de opinar desde la comodidad del sofá de sus casas, no están ligadas al deporte. Al argentino siempre se le achacó no haber sido campeón con la camiseta celeste y blanca. Desde 2021 en adelante ganó 2 Copa América y un Mundial, con 35 años, frente a Kylian Mbappé, de 23 años y llamado a ser el heredero del trono. La gran espina en la carrera de Djokovic siempre fue la falta de un oro olímpico. Y en 2024, a sus 37 años, lo consiguió en París frente a Carlos Alcaraz, de 21 años. La vigencia y perseverancia en estado puro. La insaciable sed por la victoria.

Hoy, las carreras de ambos indican que se aproxima el punto final. Se vuelve contagiosa la melancolía por los viejos buenos días. La nostalgia se apodera de la atmósfera, como lo hace el oxígeno. Son los héroes de una inmensa cantidad de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de todo el mundo. Dejan atrás un legado incalculable, casi tan grande como el vacío, claro. Solo queda agradecer por tantas jornadas de grandeza y muestras de carácter. El reinado perece, pero la memoria conserva lo que alguna vez llegaron a ser.

¿Por qué septiembre es el mes de la prevención del suicidio?

Por Federico Oliver

Septiembre se convirtió en un mes asociado a la prevención del suicidio a partir de una fecha central: el 10 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La jornada fue establecida en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de llamar la atención sobre esta problemática y transmitir un mensaje fundamental: el suicidio puede prevenirse.

La elección de septiembre no responde únicamente a una campaña de concientización. A lo largo de este mes, distintas organizaciones e instituciones aprovechan la fecha para generar espacios de información, sensibilización y acompañamiento. La intención es que hablar de salud mental deje de ser un tema rodeado de silencios y prejuicios.

¿Por qué amarillo?

El amarillo se convirtió en el color asociado a la prevención del suicidio a partir de una historia ocurrida en Estados Unidos. En 1994, tras el fallecimiento de Mike Emme, familiares y amigos comenzaron a repartir cintas amarillas y tarjetas con mensajes de apoyo. La iniciativa dio origen al programa Yellow Ribbon y, con el tiempo, el amarillo quedó vinculado a las campañas de prevención.

Así nació el concepto de “Septiembre Amarillo”, utilizado para identificar distintas acciones de concientización durante el mes.

Más allá del color, el objetivo de estas campañas es poner el tema en conversación. Hablar permite visibilizar una problemática que muchas veces permanece oculta y puede contribuir a que quienes atraviesan una situación de crisis encuentren un espacio donde pedir ayuda.

Hablar también es prevenir

La prevención busca, entre otras cosas, detectar señales de alerta a tiempo y fortalecer las redes de apoyo. Esto implica involucrar no solamente a profesionales de la salud, sino también a familiares, amigos, docentes, compañeros y a la comunidad.

La OMS señala que la prevención requiere acciones concretas y que reducir el estigma y generar conversaciones abiertas son parte de ese trabajo.

En 2026, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio continúa con el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, acompañado por el llamado a la acción “Iniciar la conversación”. La propuesta busca pasar del silencio y los prejuicios a conversaciones abiertas, empáticas y orientadas a brindar apoyo.

Por eso, uno de los principales objetivos de septiembre es romper con la idea de que hablar sobre el suicidio puede generar más problemas. La prevención apunta, por el contrario, a generar espacios donde una persona pueda expresar lo que siente sin ser juzgada y pueda acceder a ayuda.

Escuchar sin juzgar

La escucha ocupa un lugar central. Acompañar a una persona que atraviesa una crisis emocional no significa tener todas las respuestas, sino poder estar presente, tomar en serio lo que expresa y ayudarla a buscar el apoyo necesario.

En ámbitos como la familia, las escuelas y los lugares de trabajo, hablar sobre salud mental permite construir espacios de mayor contención. La detección temprana y el acceso a redes de apoyo pueden resultar fundamentales, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Septiembre, entonces, funciona como un recordatorio. La prevención del suicidio no se limita al 10 de septiembre ni a un solo mes del año. La fecha busca abrir una conversación que pueda continuar durante todo el año: hablar, escuchar, acompañar y pedir ayuda también forman parte de la prevención.

Dónde pedir ayuda en Argentina

Si una persona atraviesa una crisis emocional o necesita hablar con alguien, en Argentina puede comunicarse con la Línea 135 de prevención del suicidio. También se encuentra disponible el 0800-345-1435 desde todo el país. Ante una emergencia, también puede recurrirse al 911.

 

 

Enzo Fernández, el mejor embajador económico de River Plate

Por Román Novas

Enzo Fernández, flamante jugador del Manchester City por un total de 145 millones de euros, debutó en una misma semana en la Premier League y en la Champions League. Y hay que tener en cuenta también que el mediocampista es uno de los mejores embajadores económicos de River.

Para contextualizar, al “Millonario” le entraron 5.075.000 euros (3,5% del pase) por el mecanismo de solidaridad dentro de la operación de Enzo al City. Lo cual con todas las ventas acumuladas a lo largo de estos cuatro años transcurridos, deja un total de 57.560.000 euros a favor de River.

Fernández no es el único caso que ha dejado grandes sumas de dinero en el club de Núñez, y estas son algunas grandes ventas que han concretado:  Franco Mastantuono al Real Madrid en 2025 por 45 millones de euros, Javier Saviola al Barcelona por 28 millones de dólares en 2001, y Julián Álvarez, quien en 2022 se sumó al Manchester City a cambio de 24 millones de dólares; sumado que 2 años más tarde se uniría al Atlético Madrid y eso le daría 3 millones de euros (3,5%) a River, gracias al mecanismo de solidaridad.

“Gardelito” claramente aparece como primer nombre en esta lista, pero su caso es particular debido a que su camino por Europa empezó en 2022 con su llegada al Benfica a cambio de 18 millones de euros por el 75% del pase.

Un año más tarde, su traspaso al Chelsea es una bomba mundial e ingresaron nuevamente para el club argentino: 30.250.000 euros por el 25% del pase desde Benfica; más 4.235.000 euros por el mecanismo de solidaridad.

Con este nuevo pase, el ex futbolista de Defensa y Justicia se convirtió en la tercera incorporación más cara en la historia del fútbol mundial, compartiendo el puesto y la misma cifra con la llegada de Alexander Isak al Liverpool en 2025. Y se encuentra por detrás de Neymar Jr, 222 millones de euros, y Kylian Mbappé, 180 millones de euros, en lo que fue su arribo al Paris Saint – Germain en 2017.

El duelo de toda una generación

Por Martina Bertona

Duelar un ciclo es despedirse de la persona que fuiste durante ese tiempo.

Dos días después de aquella final, mientras todavía quedaban lágrimas y bronca. Leo agarró una hoja y escribió a mano las palabras que ninguno de nosotros estaba preparado para leer.

No las publicó ese día. Tampoco al siguiente. La carta quedó guardada durante 41 días. Cuarenta y un días en los que el mundo siguió girando, mientras él ya había decidido escribirle el final a esta historia y nosotros todavía creíamos que podía tener otro capítulo.

¿Cómo hago, Leo? ¿Cómo hago para despedirte si con vos se van los mejores años de mi vida? Nací en 2005. Mi primer Mundial con memoria fue el de Sudáfrica 2010. Cinco años tenía. No entendía demasiado de fútbol, pero ahí estabas vos.

Para Brasil 2014 ya me había enamorado de tu particular forma de jugar. Desde entonces, crecí viéndote. Y mientras yo crecía, vos también ibas atravesando cada etapa de mi vida.

Los Mundiales en la escuela, mi adolescencia, los primeros momentos en los que empecé a entender qué quería para mi vida. Siempre había un partido, un Mundial, una Copa América o un gol.

Tenía nueve años cuando comenzó aquella racha de derrotas con la Selección. La pucha que dolió. Final tras final, derrota tras derrota, aparecía la misma discusión. Las críticas, los cuestionamientos, los que decían que no sentías la camiseta. Y yo defendiendo al pibe que me había hecho sentir mi primer amor. A capa y espada. Porque confiaba. Sabía que algo ibas a lograr. No podía no pasar.

Hoy miro hacia atrás y, paradójicamente, esa etapa es de las cosas de las que más orgullosa me siento. Porque estuvimos ahí antes de que llegara todo. Antes de sacarte la mochila en el Maracaná. Antes de Wembley. Antes de Qatar. Antes de que el mundo entero terminara de entender lo que nosotros ya sabíamos.

¿Cómo hago ahora para no buscar la diez con tu apellido si es la única que conozco?

Durante años, los momentos más duros de mi vida tuvieron un mismo refugio. Me sentaba frente a la televisión y, durante 90 minutos, era feliz. No importaba el resultado, sabía que verte a vos ya era algo de lo que me iba a acordar toda mi vida.

Gracias a Dios, como decís vos, Él tenía todo preparado. El guión mejor escrito. Aquel jugador que durante tantos años se le cuestionaba su amor por la camiseta no dejó boca por cerrar, ni promesa por cumplir.

Pero hay un rival contra el que ni siquiera Messi puede ganar. El tiempo. Me preparé durante años para este momento porque sabía que era el único partido que tenías perdido de antemano. Sin embargo, incluso este partido lo llevaste a penales. Lo intentaste. Como dijiste vos, te vaciaste. Y las piernas no dieron más. Sería muy egoísta de nuestra parte pedirte una más. Porque sabemos que, más allá de la edad, hoy juega tu vida personal. Esa que tantas veces dejaste de lado por esta camiseta.

Entonces, quizás, sea momento de decirte algo que durante años nos costó aceptar: andá, Leo. Descansá, te toca elegirte a vos. Fuiste el mejor superhéroe que podía tocarle a mi generación. Y lo más increíble es que siempre fuiste real, aunque por momentos parecieras salido de Marvel.

Tengo 21 años. 21 años acompañada de vos. Y ahora entiendo que quizás por eso me cuesta tanto esta despedida, no solamente por Leo, sino por la persona que fui mientras él jugaba. Durante 21 años formaste parte de mi vida por eso quizás no encuentre la forma correcta de despedirte. Quizás solamente haya que agradecer. Gracias por elegirnos. Por no bajarte nunca de este barco ni cuando se hundió. Gracias por cada partido. Por cada gol. Gracias por no rendirte cuando parecía que ya no quedaba nada por ganar. Gracias por haber sido mi infancia, mi adolescencia y parte de quien soy hoy.

La televisión va a seguir encendida, pero para muchos el partido ya terminó. Lo mejor de esta historia no fue solamente cómo terminó. Fue haber podido acompañarte todo el camino porque sabemos que vivimos historia pura.

Ringo Bonavena, latente en el corazón de Parque Patricios

Por Ana Ameijeiras

El vecino eterno de Parque Patricios llegó al barrio el 25 de septiembre de 1942. Hincha de Huracán y peso pesado desde la cuna con tres kilos y novecientos cincuenta gramos. El sexto hijo de los nueve de Dominga Grillo y de Vicente Bonavena disfrutó su infancia siempre en las mismas calles del barrio porteño, en Treinta y Tres Orientales 2189, justo en el límite entre Boedo y Nueva Pompeya. Oscar Natalio Bonavena la disfrutó, pero sus vecinos la padecieron con sus travesuras y picardías, tanto que lo apodaron “el Quijote del barrio”. Mucho no podían quejarse porque si él estaba en la calle, todos iban a estar a salvo.

A sus 11 años ya pesaba 70 kilos, momento de auge del “Titi”, un cariñoso apodo que eligió su mamá y que tuvo sus variantes. Por ejemplo, al “Titi boxeador”, por un disfraz que lució en los carnavales de 1950, una especie de premonición por su físico privilegiado, aunque aún nada tenía que ver con lo que sería su destino. En abril de 1964, el “Titi” se convirtió en “Ringo”, por su parecido al Beatle Ringo Starr, según fanáticas del conjunto británico una tarde primaveral en las calles del Rockefeller Center.

El hombre de los pies planos se aventuró en muchas variantes deportivas. Para la sorpresa de muchos, Bonavena comenzó a realizar actividades en el club de su clásico rival, San Lorenzo de Almagro, por una cuestión de cercanía. Natación, levantamiento de pesas y fútbol, el último deporte que realizaría en la institución antes de ser expulsado. A “Titi” no le gustaba estudiar, menos luego de ser apartado de la Escuela Primaria N° 10 de Parque Patricios en sexto grado. Ante la expulsión, comenzó a hacer changuitas y mandados, trabajó en una carnicería y siempre se la rebuscaba para ganarse el mango.

Bonavena pasaba horas en la vereda con sus amigos armando picaditos por la Coca con una pelota de diario machucada, haciendo ring raje, conquistando a algunas vecinas y malhumorando a algunas otras. En 1958, “el más guapo de la tribuna de Huracán”, otro de sus apodos que eligió él por su egocentrismo, probó suerte en el club de sus amores y comenzó las prácticas de boxeo en el gimnasio de Huracán –sede que lleva su nombre desde mayo de 1976, año de su fallecimiento–.

Hablar de Parque Patricios sin mencionar a Ringo Bonavena es difícil y a la inversa sucede lo mismo. Bonavena es Parque Patricios. “Por algo la tribuna popular del Ducó (estadio de Huracán) se llama Ringo Bonavena, porque ahí le cantaron por primera vez ‘Somos del barrio, del barrio de la Quema…’ cuando él va con el cinturón de campeón a festejar con su gente”, cuenta Néstor Vicente, ex presidente del Globo entre 2003 y 2006 y gran conocedor de la carrera del boxeador. Oscar Natalio se acunó con Parque Patricios desde su nacimiento. “Ringo tenía mucho olor a barrio, mucha vereda caminada”, añade Vicente.

Bonavena arribó a la meca del boxeo en 1964 con la frente en alto y con la escuela del barrio. Llegó a Nueva York “la gran esperanza blanca”, según Cherquis Bialo, periodista muy cercano al boxeador. “Ringo no abrió una puerta en Estados Unidos, la pateó directamente. De ahí en adelante, el boxeo argentino ya es visto de otra manera”, explica Pablo Rodríguez, coordinador y director del gimnasio de boxeo de Huracán, que cada 25 de septiembre realiza un homenaje en su honor. “Más allá de los títulos o de las hazañas, nos dejó que mucha gente se identifique con él; para los chicos es un superhéroe, todos quieren ser Bonavena, tratan de imitarlo”, amplía Rodríguez.

A 50 años de su partida física, Bonavena sigue vivo en cada rincón de Parque Patricios. En el mural de 13 metros realizado en noviembre de 2024 por el artista Leandro Frizzera en la intersección de las avenidas Jujuy y Caseros, en la escultura ubicada en el escalón 23 del Estadio Tomás Adolfo Ducó desde mayo de 2018, en el disco de Las Pastillas del Abuelo “El barrio en sus puños” lanzado en septiembre de 2014, en el monumento con su figura en Parque Patricios frente a la sede social de Huracán desde 2004 y en el corazón de todos los quemeros.

El hombre nunca se fue del barrio. Incluso después del 22 de mayo de 1976, cuando el custodio de Joe Conforte, mafioso y dueño del burdel Mustang Ranch, lo asesinó de un disparo en el pecho en Reno, Nevada. Aquel 29 de mayo, cuando el cuerpo de Bonavena llegó a la Argentina, más de 120.000 personas peregrinaron al estadio Luna Park para despedir a su ídolo en un país ciego, sordo y mudo, atravesado en esa época por la dictadura cívico-militar. El hincha eterno del Globo tuvo su despedida a lo grande, como le hubiese gustado. Una despedida popular, en la calle, con su gente. “La calle lo aviva a uno”, comentaba Ringo en una de sus tantas entrevistas. Y la calle, medio siglo después, todavía lo recuerda. Ringo Bonavena consiguió algo que ningún otro campeón pudo conquistar arriba del ring: que un barrio lo adopte para siempre como a uno de los suyos.