Sin dudas, una de las ligas a la que no hay que subestimar es a la Major League Soccer. Es un campeonato que en los últimos años cambió y se podría decir que lo tiene todo: infraestructura, jugadores estrella, dinero, centros de entrenamiento y, un detalle no menor, el marketing. Estas son algunas de las tantas diferencias entre el fútbol de los Estados Unidos con el de Latinoamérica.
Alan Franco, actual jugador del Atalanta United, con pasado en Independiente, dialogó con El Equipo y contó cómo se vive desde adentro: “Llama la atención el fanatismo que existe. Se ven muchas familias yendo a la cancha y eso es muy lindo, pero el hincha estadounidense lo vive de otra forma”. Además, definió a la afición como tranquila, ya que gane o pierda, disfruta al máximo.
De la misma manera se refirió a la exigencia en las prácticas: “En lo que respecta a los entrenamientos, no hay diferencias porque Heinze (Gabriel) es un técnico muy estricto y, gracias a sus métodos, logra sacar el máximo potencial de cada jugador”. A pesar de las declaraciones del joven zaguero central, el ex entrenador de Vélez fue despedido de su cargo y, en gran parte, fue por una seguidilla de malos resultados, algo que sucede seguido en Argentina.
A pesar de que en la MLS se siguen contratando estrellas, tal como se hizo en su momento con jugadores de la talla de Thierry Henry, David Villa, Steven Gerrard y Wayne Rooney, entre otros, ahora se apuesta mucho más por jóvenes promesas, con el fin de ser más competitivos y, así, llamar la atención de las demás competiciones, mientras que en las ligas de Latinoamérica, más precisamente en la Argentina, donde se forman estos futbolistas, el principal objetivo es vender futuras estrellas por las necesidades que tienen los clubes actualmente.
Para el fanático, la diferencia más notoria entre el fútbol norteamericano y el sudamericano es, nada más ni nada menos, que la forma de vivirlo. Emiliano Insúa, actual jugador de Aldosivi de Mar del Plata, con pasado en 2019 en Los Ángeles Galaxy, se refirió a la forma de vivir los partidos que tienen los aficionados: “La pasión de la gente es distinta que en Argentina. Acá somos de los hinchas más pasionales del planeta y allá son hinchas que van a divertirse. Todo es más show en la MLS, al igual que todos los deportes en Estados Unidos”.
“Tienen todo el potencial del mundo para crear un campeonato realmente competitivo: instalaciones, como predios y estadios, de primer nivel, y dinero para poder gestionar todo”, declaró, por último, el ex defensor de Boca en relación a la gran variedad de recursos que maneja la liga con el objetivo de ser una de las principales a nivel mundial en un futuro no muy lejano.
Tal es así como dice Insúa, que lo económico provoca la diferencia más significativa y abrumadora con respecto al resto de las ligas de Latinoamérica. Esto se refleja en los estadios, que están aclimatados para un excelente show, con calefacción y excelente ventilación, buen drenaje para los días de lluvia, y vestuarios demasiado grandes, con toda la comodidad que necesitan los jugadores y más aún.
Además, no sólo eso, sino que también tienen grandes centros de entrenamiento que contienen todos los lujos posibles, ya sea desde piletas climatizadas post entrenamientos, hasta una salón de juegos. A pesar de que hay quienes siguen mirando de reojo al fútbol de los Estados Unidos, cada temporada muestra querer dar el golpe y competir en el ámbito internacional, dando de qué hablar año tras año.
Uno de los tantos futbolistas argentinos que pasó por la Major League Soccer fue Nicolás Del Grecco, quien, durante 2018, estuvo en el Chicago Fire, en donde compartió plantel con el ex mediocampista alemán Bastian Schweinsteiger. El defensor de 27 años dialogó con El Equipo y se refirió a la experiencia que vivió en la liga de los Estados Unidos.
El actual futbolista de Villa Mitre de Bahía Blanca contó cómo ve la realidad del fútbol estadounidense, luego de haber sido parte de él, cuando jugó para el conjunto de Chicago. El jugador surgido de las divisiones inferiores de Boca destacó que cuando llegó se encontró con una liga muy organizada en cuanto a logística e infraestructura, pensando a largo plazo en proyectos jóvenes y no sólo en las grandes figuras que hicieron conocida la liga que, por lo general, iban para vivir la última etapa de sus carreras.
Otro aspecto que remarcó fue el hecho de que los jugadores jóvenes se vuelquen al fútbol de Estados Unidos para terminar de desarrollarse: “Se debe al orden de los proyectos y algo que también ayuda mucho es el poder económico que tienen los clubes allá”. Para fortalecer la etapa de desarrollo de los futbolistas juveniles, el presidente de la liga, Mark Abbott, confirmó la creación de un nuevo torneo, el cual servirá como una especie de nivel intermedio entre las academias formativas y los equipos profesionales.
En cuanto al vínculo con sus compañeros, el ex zaguero de Libertad de Sunchales destacó que “es otra la relación, en comparación a la que se acostumbra en Argentina, ya que es todo un poco más distante o frío, siempre con mucho respeto y compañerismo, aunque no pasa eso de juntarse tanto como acá”. Con respecto a los hinchas, dijo: “Son muy respetuosos y van a ver los partidos como si fuesen al teatro”.
A raíz del trato que reciben los jugadores por parte de los aficionados y a la evolución que está viviendo el fútbol allá, Del Grecco marcó que “seguramente van a ir exigiendo más. Aparte, hay cada vez más latinos, que son más pasionales y autoexigentes”. Además, afirmó que todavía sigue siendo un deporte periférico para el común de las personas, ya que “ellos priorizan otros deportes, como el fútbol americano, el básquet o el béisbol”.
“Invierten en jóvenes talentosos para lograr elevar el nivel de la liga, nutriéndola de gente joven que se pueda desarrollar más años ahí y, de ese modo, con las herramientas que poseen, buscan potenciar a los juveniles estadounidenses para poder venderlos a Europa”, declaró en relación a la evolución futbolística que están viviendo los clubes. Por otro lado, también marcó que tienen planificado todo a largo plazo, lo que hace que no sea casualidad todo lo que está pasando: “Lo vienen planificando hace mucho tiempo y ahora cobra más visibilidad”.
Para concluir, se refirió a una de las trabas que tiene el ascenso de la MLS y dijo: “El país logra igualar y, hasta en ciertos casos, superar a clubes europeos en cuanto a infraestructura. Lo que les juega en contra es que los chicos eligen otros deportes para desarrollarse antes que el fútbol, lo que limita la posibilidad de encontrar mejores jugadores que puedan llegar a la élite del deporte”.
La Major League Soccer es una de las ligas que más se desarrolló con el correr de las temporadas. Años atrás, las franquicias adquirían los servicios de futbolistas de renombre y jerarquía para que jueguen ahí sus últimos años. En la actualidad eso cambió y, si bien aún hay jugadores experimentados, los equipos compran cada vez más jóvenes promesas sudamericanas y, más que nada, argentinas.
De ser una liga poco o, mejor dicho, nada considerada, pasó a ser el destino que hoy muchos futbolistas con una carrera consagrada o algunos con un largo camino por recorrer eligen para ir a jugar. Para ser el campeonato que es en la actualidad, además de modificar el logo, fue sumando equipos año tras año: 10 fueron las franquicias que compitieron en la primera temporada, la del 1997, y 26 son los que pelean por el título en la edición actual, siendo el Austin FC, el equipo que fichó a Sebastián Driussi, el último en sumarse y el Charlotte FC, el próximo.
En un contexto complicado aceleró la vuelta del público a los estadios e incluso hubo partidos que se jugaron con el 100 por ciento de la capacidad de las canchas, como el encuentro en el que el DC United dirigido por el argentino Hernán Losada goleó, de visitante, 3-0 al Inter de Miami, en el que se destaca la presencia de Gonzalo Higuaín, además de la de su hermano Federico, Nicolás Figal y Leandro González Pirez, entre otros.
Más de 40 jugadores del campeonato estadounidense-canadiense son argentinos y entre ellos se encuentra el ex zaguero central de Independiente Alan Franco, actualmente en el Atlanta United. En diálogo con El Equipo, el defensor de 24 años que, hasta el momento, disputó 10 partidos en su primera temporada se refirió al motivo por el cual, ante distintas ofertas, eligió este torneo: “Me llamó la atención que es un liga que está constantemente en crecimiento y considero que eso es muy importante”.
Otro que pasó por el torneo de los Estados Unidos y Canadá fue Emiliano Insúa, el actual capitán de Aldosivi. El futbolista surgido de las divisiones inferiores de Boca jugó durante un año en Los Ángeles Galaxy. “Fue una experiencia que disfruté mucho. Yo siempre había tenido la idea de ir a jugar allá porque, por la proyección que tiene, me seducía la liga”, dijo el ex defensor del Stuttgart en la misma sintonía que Franco.
Además, Insúa agregó: “Sin dudas, es una liga prejuzgada, pero año tras año, demuestran que su interés es crear un campeonato cada vez más competitivo.
Tiene mucho potencial, es un torneo muy joven, con apenas 25 años de historia. Lo que allá se proponen, generalmente lo logran y sé que va a ser una de las ligas más fuertes del mundo en algún momento”.
La evolución no se detiene ahí y lo próximo a mejorar es el desarrollo juvenil, ya que, a partir del 2022, habrá una nueva liga profesional que funcionará como Tercera División, para que haya un paso medio entre las academias formativas y los primeros equipos de la Major League Soccer. Además de las franquicias que participan en la máxima categoría, podrán competir equipos de inversión independiente, según confirmó el presidente y comisionado de la MLS, Mark Abbott.
Todos hemos sido chicos. La gran mayoría, ya sea en la escuela o en un “picadito” de fútbol, dijimos sin entender de lleno la frase: “Yo apuesto por este equipo”. Cuando éramos niños, se decía en el momento y pasaba desapercibida. En la adolescencia se repetía, y tal vez lo más grave era poner en juego una “Coca-Cola”, o que no aciertes el resultado y tengas que cumplir la apuesta. Pero esa frase que muchos usamos en la vida, en la actualidad es acaso la gran problemática de una práctica que dejó de ser amateur en 1877: el tenis.
Considerado deporte profesional hace 144 años, no hay un registro concreto de cuándo fue que la palabra “apuesta” se instaló en el tenis, pero sí tiene una fecha de nacimiento mundial. En los alrededores de 1780, las apuestas tuvieron su origen en Inglaterra, en carreras de caballos y galgos.
Roger Federer levanta su tercer Australian Open y Rafael Nadal logra un tricampeonato por primera vez en Roland Garros. En Wimbledon, las dos leyendas se cruzan y el suizo alcanza su quinto trofeo. El tenis da espectáculo, pero lo que la gran mayoría no se espera que, 23 días después de la batalla épica en La Catedral de Londres, el tenis halle una faceta desconocida en el ambiente.
Aunque no hay un momento concreto de cuándo fue que comenzó la situación que ataca al tenis, hay una fecha del posible inicio de las apuestas ilegales modernas. Y con la particularidad de que el primer suceso involucró a un jugador argentino.
El 2 de agosto de 2007, por los octavos de final del ATP 250 de Sopot, Polonia, Martín Vasallo Argüello se midió ante Nikolái Davydenko. El ruso se llevó el primer set por 6-2, e inmediatamente las apuestas por Vasallo Argüello se acrecentaron por 7 millones de dólares. Al mismo tiempo que el ruso se imponía en el resultado, su pago se incrementaba. En el segundo parcial, el argentino se lo llevó por 6-3 y los apostadores seguían poniendo dinero por él. Mientras, la cotización del ruso seguía subiendo. En el set final, Davydenko perdía 2-1 y decidió retirarse por una supuesta lesión en el pie.
A medida de lo que iba ocurriendo en Internet, la agencia Betfair advirtió a la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) del extraño acontecimiento, ya que se detectó un volumen de apuestas diez veces superior al normal. Finalmente, el pago de las apuestas ganadoras fueron suspendidas y tras las irregularidades, Mark Davies, vocero de Betfair, manifestó: “No es tanto la suma que se apostó, sino la cotización de las apuestas. Davydenko ganó el primer set, pero mientras lo conseguía, su cotización aumentó en vez de bajar. Eso no nos parece normal en una apuesta”.
El asunto levantó sospechas y se hizo público. Meses más tarde, la situación llevó a que se creara a principios de 2008 la Unidad de Integridad en el Tenis (TIU) con el objetivo de luchar contra la corrupción y los arreglos de los partidos. Tras un año de investigaciones, el 12 de septiembre de 2009, la ATP lanzó un comunicado: “No se encontraron evidencias de violación de las reglas por parte del señor Vasallo Argüello, del señor Davydenko o de ninguna otra persona asociada al partido”. Además, incluyó en el reglamento de 2008 el “Programa Anticorrupción del Tenis”, que obliga a los jugadores a denunciar a cualquier persona que les haga preguntas sospechosas. Vasallo Arguello, en una entrevista con Clarín en el Australian Open 2008, expresó que no estaba de acuerdo: “Esa política de terrorismo, de asustar. Viene alguien y me dice: ‘¿Cómo estás Martín, ganás hoy?’. ¿Tengo que denunciarlo?”.
Para dejar en claro: las apuestas ilegales están controladas por mafias que obligan a los tenistas a participar y a meterse en su red a cambio de grandes sumas de dinero. Estudian la situación de los competidores con relación a su ranking y a su economía. El tenis argentino ha sido víctima.
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El lunes 21 de mayo de 2018 comenzó la primera ronda del ATP 250 de Lyon. Nicolás Kicker cayó ante Federico Coria por 6-4, 1-6 y 5-7. Tres días más tarde, luego de un entrenamiento matutino con Federico Delbonis en el club Bois de Boulogne, la TIU declaraba culpable a Kicker por dos arreglos de partidos. El primero, en 2015, en el Challenger de Padua, Italia, en la derrota 6-1 y 6-2 ante el coreano Lee Duck-hee. Y el segundo, en el mismo año, en el Challenger de Barranquilla ante el ecuatoriano Giovanni Lapentti. La resolución final se hizo esperar 29 días, hasta que el 19 de junio la TIU aclaró: “El tenista argentino Nicolás Kicker ha sido suspendido por seis años y multado con 25.000 dólares por cometer infracciones de arreglo de partidos bajo el Programa Anticorrupción de Tenis”. Asimismo, la TIU añadió: “La mitad del período de inelegibilidad (tres años) se suspende sobre la base de que el Sr. Kicker no cometa más infracciones del programa”.
En el segundo partido que se lo identifica, Kicker, antes del encuentro, pagaba 1,53 pero tras ganar el primer set bajó su porcentaje de favoritismo y pasó a abonar 3,3. Mientras en las casas de apuestas había movimientos de hasta 700.000 euros, una cifra irreal para la dimensión del torneo, el argentino sacaba 5-4 en el último set, pero las doble faltas y los errores no forzados se hicieron presentes. “La tenía que tirar afuera a propósito. Miraba todo el tiempo al árbitro para ver si sospechaba”, comentó luego Kicker. Finalmente, perdió 7-5 el tercer set. Kicker era 78° del mundo y había sido convocado a la Copa Davis. Una vez que su sentencia se dictaminó, reconoció su error: “Estaba 70 del mundo, ahora estoy suspendido y me arruiné la carrera. En ese momento no confié, pero después me agarraron en un punto muy vulnerable y acepté”.
El tenis argentino estaba conmovido por la noticia. La TIU no dio respiros, y dos días más tarde anunció que Federico Coria era suspendido por dos meses con una multa de 5.000 dólares ya que no reportó que le habían ofrecido arreglar partidos en un torneo Future de Sassuolo, infringiendo el reglamento del Programa Anticorrupción del Tenis. A los 90 días, Patricio Heras fue castigado con una suspensión de tres años y una multa de 25.000 dólares por arreglar un partido en el Challenger de Barranquilla en 2015. Y en 2021, Franco Feitt, 437 del ranking de dobles, era castigado por la ITIA (reemplazó a la Unidad de Integridad del Tenis) por nueve infracciones al Programa Anticorrupción que le bastó una suspensión de por vida.
“Detrás de algo malo, siempre hay algo bueno”.Marco Trungelliti, en una entrevista con La Nación en 2019, reveló cómo los apostadores quisieron contactarlo: “Máster, avísame cuando estés por Buenos Aires, me gustaría tener una reunión con mi socio y vos por un tema de sponsoreo”. El santiagueño clarificó por qué los apostadores realizan con éxito su objetivo: “En un partido en Future podía ganar entre 2000 y 3000 dólares, 5000 y 10.000 en Challenger y 50.000 y 100.000 en ATP”. A los pocos días, Trungelliti realizó un viaje a Europa y allí, firme al reglamento, actuó sobre el protocolo y le envió un correo a la TIU. “Les escribo porque un tipo me contactó por algún tipo de patrocinio. Después de hablar, me dijo claramente que está en una especie de negocio de apuestas. ¿Me pueden decir por favor qué puedo hacer? Tengo su nombre y algunas cosas que me dijo”. Trungelliti no sólo resolvería su problema, sino que además el de la organización. “Yo le envíe captura y estaba el número de teléfono; ahí la TIU asoció números, y era el mismo que había contactado a Coria, Kicker y Heras. Ahí saltó todo”. La Unidad de Integridad del Tenis, a finales de 2017, lo convocó: “Necesitamos que prestes testimonios en los juicios a Coria, Heras y Kicker”.
En cierto punto, Trungelliti ayudó a que el tenis sea un poco más limpio. Sus colegas lo apoyaron. Federico Delbonis dijo: “Es correcto lo que hizo y yo lo haría también”. Guido Pella sostuvo: “Lo quisieron contactar, él fue, denunció y me parece perfecto”. Involucrarse con apostadores es fácil, pero salir es muy difícil. En los torneos de menor nivel se hace imposible no encontrar a un apostador. “En los Futures, los arreglos y las apuestas son como una barra libre”, declaró Trungelliti. Los apostadores poseen una ventaja: la aplicación tiene una demora de diez segundos y hacen su juego ya sabiendo quién va a ganar el punto. En Argentina aparecieron reiteradas veces. “Cuando hice los torneos en el Tennis Ranch de Pinamar, saqué a un chileno, un italiano, dos eslovenos y una ucraniana”, declaró en abril de 2019 Juan Riquelme, organizador de las competencias.
La presencia de los apostadores es una consecuencia de la economía argentina. En un deporte donde la inversión de dinero es muy grande, rechazar ofrecimientos es una decisión difícil. “Obviamente que cuando estaba 200 me costaba mucho, seguía dependiendo de mis padres y me tenía que pagar entrenadores, no quería depender de ellos”, comentó Kicker. En la mayoría de las decisiones, las apuestas aceptadas se deben a la dificultad que tiene el deporte como subsistencia. Leonardo Mayer dice: “Estoy muy cansado de correr y que la plata no alcance”.
También es una oportunidad para la ATP de hacer más justos los repartos de premio entre todos los niveles de torneos. “No puede ser que cuando termina un Grand Slam veamos que el cheque del ganador es de más de 4 millones de dólares. Con parte de ese dinero se podría ayudar a jugadores de nivel más bajo o fomentar eventos del Challenger Tour o el Circuito ITF con mejores premios, lo que permitirá que haya más gente con opciones de vivir del tenis”, declaró Andy Murray, el tenista britanico ex N°2 del mundo, en CNN.
Es entendible que en el mundo capitalista las empresas quieran facturar dinero todo el tiempo. Pero, directivos de la ATP, ¿no prefieren un deporte más equitativo para todos y que los jugadores no caigan en la tentación de meterse en apuestas ilegales porque a fin de mes gastan más de lo que ganan?
En la Argentina, deportes como el fútbol, hockey o rugby son los más populares y los que se llevan las mayores miradas. Sin embargo, detrás de ellos hay una cantidad de disciplinas que se extienden de generación en generación y que tienen una gran historia dentro del país. El ciclismo es una de ellas, y Valentina Luna es un ejemplo de seguir las costumbres familiares.
Hija de un padre fanático del ciclismo, que la acompaña a todos los entrenamientos y viajes, Valentina Luna recuerda sus inicios en el deporte, expresa lo que significa para ella participar en carreras masculinas debido a la falta de competitividad en la rama femenina, y describe la “suerte” que tiene de vivir en una ciudad chica que le permitió hacerse un nombre rápidamente y conseguir sponsors en un deporte “no tan popular”.
-¿Qué te llevó a subirte a una bicicleta?
-Ya a los dos años sabía andar en bicicleta, y a los tres sin rueditas. Vengo de generaciones, como son mi abuelo y mi papá, que corrieron y tuvieron bicicleterías, así que yo siempre fui muy cercana al ambiente,mi vida es una aventura sobre ruedas. Desde que tengo memoria estoy yendo y viniendo con mi papá todos los fines de semana a las carreras de Lomas de Zamora. Es un ambiente muy lindo y apasionante que me atrapó enseguida y por eso ya a los cuatro años le dije a mi papá que quería empezar a competir. Recuerdo que mi primera carrera fue en el circuito de Lobos con todos chiquitos de mi edad, se llamaba “Porotitos” la categoría y a partir de ahí no paré nunca.
-¿Cuándo te diste cuenta que el ciclismo dejaba de ser un hobby para vos?
-Desde muy chiquita tengo esa mentalidad. Yo corría Infanto Nacionales -campeonatos nacionales de categorías infantiles- cada dos meses en una provincia distinta. Ya desde ese momento tenía la mentalidad de ser profesional, nunca lo vi como un pasatiempo, sino como mi vida directamente. Tenía los sueños de formar parte de un equipo profesional o correr en Europa, aunque ahora cambió la especialidad en la que me desarrollo. Antes yo quería competir en ruta y ahora me tiré a la pista por mis condiciones físicas.
¿Cómo te iba en el colegio mientras viajabas?
-Para mí era algo bastante normal decir “me voy”. Por lo general, las competencias eran los fines de semana, pero tenía que faltar por lo menos dos días porque eran viajes largos: Catamarca, La Rioja, Misiones, Entre Ríos. Igualmente, nunca tuve ningún inconveniente con los estudios, nunca me llevé una materia a diciembre porque solía ir con los apuntes para estudiar, sobre todo en épocas de finales, ya que yo tenía una beca municipal y uno de los requisitos era aprobar todo.
-¿A qué edad comenzaste a recibir apoyo económico a nivel municipal o nacional?
-La Municipalidad de Lobos me apoya desde muy chiquita, la verdad que siempre estuvieron ahí, por más mínima que sea la ayuda ellos estaban, hasta hoy en día que me están ayudando mucho. Y en cuanto a Nación, me dan una beca desde que conseguí las medallas plateadas en 200 y 500 metros en los Juegos Panamericanos Junior de Guadalajara 2019.
-¿Es dificil conseguir sponsors?
-Es difícil por el hecho de que el ciclismo no es muy popular en Argentina, pero gracias a que Lobos es un pueblo dentro de todo chico, siempre se me prestó mucha atención y, si bien mis papás me tuvieron que salir a buscar patrocinadores, siempre tuvieron una respuesta positiva.
-¿Qué significa para vos el apoyo de tu papá?
-Él me entrenó desde muy chica, así que cumple varios roles. En una competencia está el papá, el entrenador, el psicólogo, y el cumple todas esas funciones. Hoy en día sigue siendo mi entrenador, solamente que ahora buscamos más ayuda porque más allá de que él haya sido deportista, yo me fui para un área en la cual él no es un especialista. Siempre me acompaña a todos los viajes. En Guadalajara, fue como parte del cuerpo mecánico de la Selección, y fue por cuenta propia.
-¿Cómo ves a la rama femenina en el país?
-No hay muchas que se especialicen en velocidad, hay mujeres que en general corren de todo un poco y se abocan más al ciclismo de ruta. Entre Guadalajara y Lima estuve dos años enteros sin competir en mi especialidad, y eso me cortó un poco porque no sumé experiencia. En la Argentina habrá 15 velocistas como mucho, y en el campeonato argentino solo hay dos o tres con nivel Panamericano.
¿Eso generó que tengas que competir contra varones?
-Sí, desde muy chica corro contra varones de mi edad, y a veces también más grandes. Al principio pasaba desapercibida y era una más del montón porque todos conocían a mi papá y me cuidaban, y ya cuando les empecé a ganar me incluían en el pelotón y se ofrecían para ayudarme.
-¿Cómo definirías al ciclismo?
-Es mi vida, ando en bicicleta desde que tengo memoria. Es un deporte que no solo me encanta, sino que también me une con mi papá y con mi abuelo, es una tradición familiar.
Actualmente, Valentina Luna se encuentra en El Cairo, Egipto, donde disputó hasta el 5 de septiembre el Mundial Junior de Ciclismo de Pista con destacadas participaciones: Llegó a los octavos de final de la prueba de velocidad, y terminó novena en la modalidad de 500 metros con partida detenida -mejor posición de América y a un puesto de la final- y en el Keirin.
La triste realidad del deporte argentino
Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 expusieron la realidad del deporte argentino. En un país tan resultadista, varios aficionados se sintieron desilusionados ante la baja cantidad de medallas que consiguió la delegación argentina. Sin embargo, no muchos saben la poca ayuda externa que reciben los representantes nacionales o y el sacrificio que hay detrás de cada ciclo olímpico.
Y esta situación también la vivió el equipo argentino de ciclismo femenino, con Valentina Luna incluida, a principios de julio en el Panamericano de Ciclismo de Lima, Perú, con una pandemia de por medio que evidenció aún más la falta de apoyo para el deporte amateur. “Viajamos para representar a nuestro país, conseguimos medallas, y después no teníamos cómo volvernos”, explica Luna.
El equipo nacional, que lo conforman entrenadores como Walter Pérez, medallista de oro en Pekín 2008, tenía todo los vuelos de regreso confirmados. Sin embargo, el mismo día de retorno al país, y sin ninguna notificación previa, les avisaron que el viaje estaba cancelado. “Al parecer les dieron nuestros pasajes a otras personas, fue feo sentir que estábamos varados y darnos cuenta la poca importancia que se le da al ciclismo en el país. Además, intentamos volver de distintas maneras; en un momento pensamos en hacer doble escala: de Lima a Paraguay y de ahí a Uruguay para llegar a Buenos Aires en barco, pero estaba todo lleno”, explica la ciclista.
Sin embargo, finalmente lograron volver de la forma menos pensada, ya que se dio la casualidad de que en ese mismo lugar se organizaba una competencia de atletismo y a la delegación argentina la transportaba un avión privado de la Fuerza Aérea Argentina. “Tuvimos la suerte de volvernos con ellos, apretados, pero era la única opción. Los de atletismo fueron una especie de salvavidas”, recuerda Valentina Luna.
FC Sheriff, club que disputa la liga de Moldavia, comparte el Grupo D de la Champions League junto al Real Madrid, al Inter y al Shakhtar Donetsk. Si alguien busca a este club en internet, lo primero que encontrará será: “El Fotball Club Sheriff Tiraspol es un club de fútbol con sede en Tiraspol, que juega en la Divizia Naţională, la máxima categoría del fútbol moldavo” y creerá que es de Moldavia, pero ¿es realmente de ese país?
El Fotball Club Sheriff Tiraspol perteneciente al grupo económico más importante de Transnistria, Sheriff, que cuenta con mercados de alimentos, estaciones de servicio, medios de comunicación, constructoras, entre otras cosas, tiene el apoyo de esta cadena y es por esto que puede contar con jugadores de todo el mundo: tres colombianos (entre ellos el capitán Frank Castañeda), tres brasileños y un peruano, además de serbios, rusos, eslovenos, griegos ghaneses, malíes, malauíes, marfileños, trinitenses, bosnios, luxemburgueses y ucranianos, lo que lo hace el equipo más importante de la liga moldava.
El club fue fundado en 1997 por un par de ex agentes de la KGB (agencia de policía secreta de la Unión Soviética) y participa en la liga moldava, la cual ha ganado 19 veces en los últimos 21 años, pero ni sus dirigentes ni sus hinchas se consideran moldavos. Moldavia es un país del este de Europa, que ocupa 33.851 kilómetros cuadrados y tiene una población de más de 3.350.000 habitantes. Se independizó en 1991 con la disolución de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), pero hay una región que, aunque internacionalmente se la reconoce como parte del país, depende del gobierno de Transnistria. Es un Estado sin reconocimiento internacional que reclama el territorio que va desde el río Dniéster hasta la frontera con Ucrania. Moldavia considera suyas esas tierras y denomina esa parte del territorio como unidad territorial autónoma con un estatus jurídico especial, Transnistria.
El gobierno local, en cambio, se reconoce independiente como República Moldava Pridnestroviana, o simplemente Transnistria (que hace referencia a que se encuentra más allá del Río Dniéster, frontera natural en el límite con Moldavia). El territorio tiene una extensión de 4.163 kilómetros cuadrados y en él viven casi medio millón de personas. Además, controla sus fronteras, tiene su gobierno, ejército y moneda propia.
Los choques culturales entre Moldavia occidental y oriental vienen desde la Segunda Guerra Mundial, ya que se identificaban con los rumanos y con los rusos, respectivamente; pero, el verdadero conflicto comenzó en 1990, cuando Transnistria declaró su independencia de Moldavia. Dos años después, el gobierno moldavo quiso avanzar sobre el territorio para recuperar el control sobre el mismo, lo que generó una guerra civil que duró tres meses y que finalizó con un acuerdo de alto al fuego. Desde entonces, Moldavia tiene el reconocimiento internacional sobre el territorio pero no lo controla y Transnistria no es reconocido, pero lo controla de hecho.
Sin ser reconocido por la UEFA (Unión Europea de Asociaciones de Fútbol) ni por la ONU (Organización de Naciones Unidas), Transnistria será sede de, al menos, tres partidos de la competencia más importante a nivel clubes de Europa y recibirá a futbolistas como Karim Benzema, Eden Hazard y Lautaro Martínez.
El fútbol femenino de Arsenal de Sarandí empezó su camino en la Liga Deportiva Lomense hace un mes y ya cuenta con nueve puntos, producto de tres victorias y una derrota. Concretó su integración al torneo a partir de la séptima fecha, a causa de la reciente baja de otro equipo. A su vez, el motivo principal de la nueva participación es que el Club no pudo inscribirse a tiempo a la Primera C de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).
El plantel se conformó en septiembre del año pasado, aunque con otros colores: los del Club Defensores de Cambaceres. Allí los entrenadores eran Federico Quiroga (con 10 años de experiencia en el deporte jugado por mujeres) y Nadia Teclaff y la preparación física estaba a cargo de Fernando Pasquale. La Institución de Ensenada había vuelto a lanzar la disciplina con muchísimas ilusiones, sin embargo, tan solo ocho meses después dio un gran paso hacia atrás.
El cuerpo técnico se quedó sin trabajo y las 33 jugadoras sin club, de un instante a otro, en medio de la pandemia del Covid-19. Lo primero sucede frecuentemente en las distintas disciplinas deportivas, lo segundo no es tan habitual.
La noche del último viernes 28 de mayo, Quiroga recibió una invitación a una videollamada mediante el programa Zoom de parte de la Comisión Directiva de Camba. Lo que no sabía era que al finalizarla, ya no iba a tener empleo. El fundamento mayor que se hizo de público conocimiento fue que el director técnico mantenía relación con Sebastián Landro, ex coordinador general de las infantiles y juveniles masculinas y del femenino, que había iniciado acciones legales en contra del Club luego de su no renovación en febrero.
Landro relató: “Una semana previa a la finalización de mi contrato me reuní con la dirigencia, me dieron el ok para continuar y me dijeron que estaban contentos con mi labor durante los tres años. Incluso el nuevo vínculo ya estaba en la escribanía firmado por mí, solo faltaba que lo hicieran oficial el Presidente y el Secretario. Mientras estaba de vacaciones, me enteré por un tercero que iban a desistir de mi servicio. Al día de hoy, no sé las razones. Me cortaron la cabeza”.
La integrante de la CD a cargo de la disciplina femenina, Jésica Mazzilli, hizo un balance del corto proceso del CT de Quiroga: “En cuanto a lo futbolístico no hay nada para criticar, al contrario. El papel que se desarrolló en el campeonato de preparación demostró que iban por buen camino. Con un equipo nuevo y mucho trabajo por delante, se perdió la final por muy poco ante Villa San Carlos, que juega en la A”.
A su vez, la delegada expresó que otro de los argumentos del despido fue que no habían podido encontrar un punto medio para trabajar en conjunto y que el cuerpo técnico no cumplía sus directivas: “Les pedí que vayan a entrenar a nuestra sede de Ensenada, porque seguían usando el complejo de Landro y, si bien se creía que no, a nosotros nos exigía que abonemos por su uso y no contábamos con las condiciones”. Asimismo, añadió: “No teníamos buena comunicación. Ellos eran responsables de generar un sentido de pertenencia y no lo lograron. Tenían que ser parte de llevar al Club con orgullo”.
Lo cierto es que la desvinculación del ex coordinador cuatro meses antes marcó un antes y un después en el femenino de Cambaceres. “Con él se iban cinco canchas, 20 pelotas nuevas y todos los elementos necesarios para las prácticas, porque eran de su pertenencia. De octubre a enero no les cobró las cuotas a las chicas. Me ofreció regalarme las herramientas de trabajo y preferí pedirle que nos dejara seguir yendo a entrenar a su predio una vez por semana, lo cual el Presidente me avaló hacer”, contó Quiroga.
La causal de esto último fue que los espacios que el Club les brindaba eran los costados del estadio, un terreno sin arcos o un sintético público en Ensenada, donde si llegaban y estaba ocupado por quién sea, se quedaban sin entrenar. Incluso, varias tardes se trasladaron a un parque de la Ciudad de La Plata. No tenían lugar fijo y cuando llovía alquilaban ellas mismas un sitio.
Cuando la disciplina solicitaba la cancha principal porque estaban en todo su derecho y además para generar un acercamiento, les decían que se estaba resembrando y a las pocas horas veían videos del equipo masculino haciendo fútbol en el mismo lugar.
“Una semana antes de que nos despidieran tuve una reunión en la que me habían ofrecido dos canchas de 11 que obviamente acepté, pero nunca llegamos a ir. Entonces eso me lleva a pensar que bancaron nuestra estructura hasta que se organizaron bien y nos limpiaron. Me da mucha bronca porque no saben todo el tiempo y dedicación que le pusimos”, manifestó el también ex jugador del Rojo.
Según ellos, era una dirigencia ausente: “Cuando Landro se fue, me reuní con los dirigentes para organizar cómo íbamos a seguir y contarles lo que estábamos haciendo, porque aún no nos conocíamos”, declaró Quiroga. Marilen Canosa, una de las ex integrantes del plantel, confirmó: “Lo único que nos conectaba al Club era el cuerpo técnico y el coordinador, nadie más que ellos nos hacía sentir parte”.
Yanina Giménez, otra ex jugadora, dijo que vio a Mazzilli en el torneo de pretemporada que disputaron y pensó que era una organizadora del mismo, ya que no le conocía la cara a la delegada. Al respecto, Landro aseguró: “Estuvo en la foto inicial del femenino y después no apareció más. Ninguno de arriba se acercó a colaborar, no les daban ni un espacio físico decente”.
Sin embargo, no toda la culpa debe caer sobre la integrante de la Comisión Directiva. Ella respondía órdenes y bajadas de línea. A su lado aún se ubica un grupo de varones que en ningún momento tuvo el mínimo interés por el fútbol femenino. “Cambaceres no les prestaba atención”, afirmó el ex coordinador.
Luego de la decisión que tomaron, los dirigentes se siguieron equivocando, ya que las futbolistas se enteraron que se quedaban sin técnico mediante las redes sociales. Antes de irse por su propia voluntad, las jugadoras intentaron comunicarse con la responsable del área para dialogar sobre lo sucedido, escuchar lo que se tenía en mente para el futuro inmediato y a partir de allí evaluar y decidir. La respuesta de Mazzilli fue que no había nada de qué hablar y que les iban a avisar cuando designen al sucesor. En ningún momento el espacio de conversación estuvo dado.
Canosa, quien fue la encargada de formular el comunicado de partida, calificó la decisión como “fácil y rápida” ya que el despido del CT tan solo había sido “la gota que rebalsó el vaso”. Nunca les habían brindado una solución en cuanto al lugar de entrenamiento ni se habían puesto en contacto para ver qué necesitaban. “Estábamos solas, intentábamos solucionar los problemas nosotras en vez de ellos, cuando solo deberíamos enfocarnos en entrenar y jugar”, declaró.
“La mayoría del plantel habíamos pertenecido siempre a la Liga Amateur Platense y teníamos el sueño de jugar en AFA. La lucha del fútbol femenino es como remar en dulce de leche y todo lo que nos sucedió en Cambaceres te hace replantear si alguna vez va a ser diferente. La disciplina estaba por estar”, sintetizó con dolor.
Giménez contó que se sentían más parte de Quiroga o Landro que del “club mediocre”. “Lógicamente nos íbamos a ir con ellos si nos daban tres canchas por entrenamiento y mínimamente pelotas que no estuviesen pinchadas”, apuntó.
El DT recibió una gran muestra de apoyo de parte de sus futbolistas: “Por un lado me dio alegría porque significó que veníamos trabajando bien, pero lo que pasó no es lo que yo pregono con el femenino. 33 jugadoras se habían quedado sin club y eso no le hace bien a la disciplina”.
Mazzilli reconoció haber tenido muchas falencias y remarcó que la intención siempre fue aprender de los errores para cambiarlas y demostrarlo con hechos: “Hice el intento de que las chicas se quedaran y nos den la oportunidad de hacerlo mejor, pero no lo vieron de esa manera y respeté su decisión”.
Lo cierto es que a la semana siguiente fue presentado el nuevo cuerpo técnico, con Marcelo Miramont a la cabeza, Gabriela Jaogoe como ayudante de campo, Gerardo Arocas y Gabriel Merlo en la preparación física, Alberto Zapata para el entrenamiento de arqueras, la psicóloga Wilana Hernández Molese, una videoanalista, un médico, un enfermero y 25 jugadoras nuevas.
El plan que tienen en mente es inaugurar una escuelita en septiembre, para comenzar a generar una formación y que el día de mañana puedan reforzar el plantel de Primera con las inferiores, sin necesidad de ir a buscar futbolistas a otros clubes. El nuevo entrenador no tiene experiencia en el deporte femenino, pero su grupo de trabajo sí y él lleva 15 años moldeando juveniles en Cambaceres. Expresó que la idea consta de una proyección a futuro y que el objetivo es que la disciplina sea competitiva y crezca, con el fin de poder llegar a la máxima categoría para mantenerse allí.
Al mismo tiempo que Miramont, otros dos técnicos habían hecho oficial su postulación al cargo. Mazzilli detalló las características del elegido: ir en busca de la profesionalización de la disciplina paso a paso, darle la importancia que se merece y potenciarla para ir creando la identidad de las Rojas.
“Esto es una lucha que se lleva día a día y no es fácil a nivel global. La C de las mujeres no está jugando y la D del masculino sí. En algún momento espero mirar para atrás y que el camino que recorrimos haya servido”, sostuvo. Además, aceptó que la cúpula dirigencial está integrada mayoritariamente por hombres pero aseguró que la iniciativa de reabrir la disciplina surgió de ellos.
Al respecto, Marcelo Miramont, el DT contratado recientemente afirmó: “La dirigencia es muy positiva, está sumamente involucrada y abocada a ocasionar progresos conjuntamente. Ahora hay gente que quiere hacer de Camba un club mejor”. Este equipo de trabajo percibe a la Comisión de una manera muy contraria a la del plantel saliente.
Menos de un mes les llevó a Quiroga, Teclaff, Pasquale y a las jugadoras conseguir un nuevo hogar. El 24 de junio fueron presentados oficialmente en Arsenal. Postularon su proyecto en cuatro instituciones y finalmente firmaron con los del Viaducto. Nunca habían dejado de entrenar. Una vez fuera de Cambaceres, siguieron con su puesta a punto todos juntos en el predio de Landro, lugar que ahora es sede de entrenamiento del fútbol femenino del Arse.
“Estamos muy felices, asumimos el compromiso de intentar llevar a la disciplina del Club lo más alto posible”, afirmó Quiroga. La futbolista Giménez añadió: “Tenemos una emoción muy grande, no pensábamos que iba a suceder tan rápido. Arsenal es una Institución muy importante a nivel nacional”. “Sentimos mucha alegría por ahora poder desarrollar el mismo proyecto en un club que nos da lo que queríamos: simplemente atención, comunicación y un espacio para entrenar y competir. Es justicia ante todo lo que pasamos”, relató con emoción Canosa. Además, agregó que en todo momento lograron mantener la unión de grupo, más allá de las dificultades.
Al mirar hacia atrás, Giménez confesó: “Inmediatamente después de enterarme del despido de Federico en el Rojo, le pregunté a dónde nos íbamos”. Estaban todas conectadas por la causa y con más sed de revancha que nunca. El plantel viene trabajando hace ya un año y, con todo lo que les tocó atravesar, unificaron objetivos y el grupo se afianzó aún más. “Creemos a muerte en la de al lado”, no dudó Giménez.
La meta a corto plazo que tienen es mejorar el estado físico y la técnica individual. “A largo plazo pretendemos ascender a la B de AFA. Por eso necesitábamos un club que nos plante las bases para nosotras después realizar los esfuerzos dentro de la cancha”, expresó Canosa.
En principio, el equipo hace de local en el auxiliar del Estadio Julio Humberto Grondona y próximamente sería construida una cancha en Sarandí para ellas. A partir de marzo de 2022 disputará la Primera C. Quiroga dijo que se encontró con un club ordenado y dirigentes muy capaces que solo piensan en el beneficio del mismo. “Vamos a doblegar el esfuerzo para devolverles algo de toda la confianza que pusieron en nosotros y el excelente trato que nos han dado desde el primer momento”, concluyó. Canosa la definió como “una institución comprometida que al instante selló un lugar físico” para ellas.
Por su parte, Landro seguirá acompañando como colaborador ya que “Arsenal sí tiene una estructura y mentalidad”. De Quiroga, opinó: “Lo aprecio porque a mí me encanta la gente que le pone pasión a lo que hace. Es una persona de palabra y siempre lo voy a apoyar”.
La coordinadora de la disciplina es Lara Grondona, nieta de Julio Humberto e hija del actual presidente Julio Ricardo. Esto va a marcar una diferencia con otros clubes, en los cuales hay que superar varias líneas dirigenciales para hacer llegar un reclamo por falencias o necesidades.
Finalmente, el mes pasado la pelota comenzó a rodar para este plantel. “Creíamos que ya estábamos inscriptos en AFA y sentimos mucha amargura. Al fin y al cabo, no fue tan negativo porque hace solo tres meses se armó el femenino y es todo muy nuevo. Por lo tanto, considero que la Liga Lomense nos sirve para afrontar el año que viene más afinados a nivel organizacional y contar con más posibilidades de conseguir el ascenso a la B”, concretó Federico Quiroga.
Genaro Larotonda nació en La Plata en el año 1999. Hace casi ocho años comenzó a entrenar en el gimnasio Invictus y a soñar con dedicarse de lleno al kickboxing. Su gran performance en Argentina y su poca vocación por el estudio decantaron en que hoy esté en la ciudad neerlandesa de Breda con el objetivo de, algún día, ser campeón del mundo. No obstante, sabe que todo lo que pueda lograr es el fruto del trabajo que hay detrás.
-¿Cómo fue tu infancia en La Plata? ¿En qué barrio vivías y cuál era tu realidad económica? ¿Tenés amigos del barrio?
–Me críe en el barrio La Loma, de la ciudad de La Plata. Mi situación económica siempre fue buena, mis amigos quizás estaban un poco más marginados, pero mi situación siempre fue buena. Estudié en el San Vicente de Paul ymi familia me sugería que tenía que continuar una carrera, pero yo tenía en mi cabeza lo que es la pelea. Empecé una, dejé a los dos meses y me dediqué de lleno al deporte. Hacía más de cinco años que venía entrenando y estaba obsesionado. Desde un principio tenía constancia y muy en claro lo que quería, por eso me aparté un poco del barrio, de las juntas y demás.
-¿Cómo es tu relación con tu familia?
–Tengo a mis papás y a mis dos hermanos, que son más grandes. Mi papá siempre fue muy correcto y me inculcó que tenía que continuar con una carrera universitaria, pero en la cabeza yo tenía pelear. Mi vieja quizás me ayudó más, siempre me bancó con el tema de las dietas y me apoyó desde el inicio, quizás hasta más que mi papá, porque él pensaba que me lo estaba tomando como un hobby, pero yo estaba haciendo las cosas en serio desde nivel amateur. Mis hermanos me apoyaron siempre y, hoy en día, se juntan a ver mis peleas en Europa.
-¿Cuál fue la carrera que habías empezado?
–Ni bien terminé la escuela, mi viejo me decía que tenía que continuar una carrera universitaria, pero no era lo que yo quería. Entonces probé estudiando nutrición, pero a los dos meses dejé porque al mismo tiempo tenía la cabeza puesta en una pelea y se me hacía muy difícil.
–¿Cómo eras en el colegio? ¿Eras de pelearte o eras más tranquilo? ¿Recordás la primera vez que te peleaste?
–El estudio nunca fue lo mío, los exámenes los pasaba como podía. Estudiaba, pero no tenía facilidad como mis compañeros.No tenía 9 y 10 pero sí 6, 7 y 8 en el boletín. La única vez que me peleé en el colegio fue contra un pibe más grande.
–¿Cómo llegaste a incursionar en el kickboxing? ¿Desde un primer momento hiciste kick?
–Arranqué a entrenar un 2 de febrero, en pleno verano. Estaba con mis amigos y les dije vamos a probar esto, qué sé yo… Ellos dijeron que no y me mandé solo. A partir de ahí arranqué a entrenar en Invictus MMA, que es un gimnasio de artes marciales mixtas. Entonces empecé a hacer kickboxing, MMA y jiu-jitsu,todo mezclado. Entrenaba no sé cuantos turnos a la semana, pero me decidí por el kick porque me di cuenta que me gustaba la pelea en pie. A partir de ahí, mi objetivo era tener una carrera. Me di cuenta que tenía más facilidad en el deporte que en el estudio, entonces eso me motivaba.
-En Argentina peleaste y ganaste casi todo lo que disputaste, ¿Qué significó para vos eso en cuanto a tu nivel y también en que te hayan ido a ver tus amigos y tus familiares?
-En Argentina tuve 14 peleas, gané 13 y empaté una. Obviamente trabajé durísimo para eso, porque desde un inicio me lo tomé muy profesional, aunque quizás peleaba de manera amateur. A lo mejor eso hacía gran diferencia, porque comía bien, me suplementaba y actuaba como un deportista profesional. Que mi familia y amigos estuvieran ahí fue un plus que se sentía muy bien. Todo eso fue gratificante. Ellos sabían el esfuerzo que había detrás de cada pelea yque me puedan ver en vivo, y no a través de una pantalla, me dio mucha más fuerza.
-Hace dos años estás en Países Bajos, ¿por qué tomaste la decisión de ir para allá?
–Dentro del kickboxing hay muchos estilos, y uno de esos es el que se maneja acá en Países Bajos, que se llama dutch style. Era muy popular, entonces investigué a dónde podía ir a entrenar dentro de Países Bajos y miré muchos videos para practicar. Tomé la decisión de venir para acá porque me gustaba el estilo y porque sabía que hay mucho nivel. Entonces hice unas cuantas cosas para juntarme mi dinero y poder comprar el pasaje e, incluso, muchos familiares me ayudaron también para venirme para acá.
Su técnica de pelea, bien ofensiva. Foto: Instagram.
–¿Cómo hiciste para poder juntar la plata?
-Luego de haber dejado la facultad, tenía claro que quería venirme a entrenar a Países Bajos y hacer mi carrera. Entonces, como vivía con mis papás, no tenía muchos gastos y podía trabajar dando clases y ahorrar toda esa plata. Aparte de las clases, cada centavo que veía lo ahorraba y compraba euros, que eran carísimos. Mi familia me ayudó mucho. Mis amigos, unos días antes de viajar, vinieron con un sobre y me ayudaron. La intención de ellos me motivó aún más.
–¿Cómo se lo tomó tu familia?
–Al principio quizás no estaba 100% convencida de mi decisión, pero al mismo tiempo veían que me movía para hacerme los papeles, juntar la plata y todo lo que significa mudarse a otro continente. Lo estaba haciendo por mi cuenta. Entonces, a partir de ahí, ellos cambiaron el pensamiento y me terminaron apoyando incondicionalmente.
-¿Cómo hiciste para llegar al Gimnasio en el que estás entrenando, que es uno de los mejores del mundo?
–El gimnasio se llama Hemmers Gym. Lo conocí por internet y, a la vez, había muchos peleadores conocidos que entrenaban acá y me gustaba el estilo de pelea que tenían, de hecho lo intentaba copiar en Argentina. Me puse en contacto con el entrenador y desde ahí fue sencillo, saqué el pasaje y dije cuándo iba a ir, sin saber que me iba a quedar a vivir acá. La idea principal era por tres meses, pero tenía en mente que me quería quedar a vivir. Además, poder compartir entrenamientos con Marat Grigorian (uno de los mejores peleadores del mundo, con un récord de 63-11-1) es muchísimo. Cuando estaba en Argentina, mi motivación muchas veces era ver videos de él. Ahora entrenamos juntos y hasta me da consejos.
Hemmers Gym, el lugar que eligió para luchar por sus sueños. Foto: Instagram.
-¿Cuáles son tus objetivos a corto, mediano y largo plazo? ¿Te ilusionás con ser campeón del mundo?
–Actualmente estoy trabajando en un depósito de supermercado. Espero algún día poder dedicarme al 100% al deporte y no tener que ir a trabajar, poder vivir de las peleas, sponsors y demás, como un deportista profesional. En lo que queda del año tengo dos peleas confirmadas, estoy esperando a que llegue la fecha y entrenando para eso. También quiero seguir evolucionando como peleador, en lo técnico y en todo lo que abarca evolucionar dentro del deporte ¿A quién no le gustaría ser campeón del mundo? Tengo claro que todo es a su tiempo. Primeramente me gustaría ser un peleador de nombre con un buen récord de victorias y poder estar bajo un contrato en un evento grande algún día.
Thiago Mamblona es un atleta de 20 años considerado un “soñador y apasionado”. Corre y se prepara varios días a la semana en el Parque Domínico en Avellaneda -Provincia de Buenos Aires- a ocho kilómetros de su casa. Se mantiene del lema “si buscas resultados, entonces trabaja para obtenerlos”. Entrenar le sienta bien y, semana a semana, lucha duro para superarse y para competir, al menos, hasta los 30.
– ¿Quién te transmitió esta pasión por el atletismo?
– Mi mamá participaba en carreras de calle de manera recreativa. Una vez me llevó cuando tenía nueve años y yo era malísimo, iba para atrás. Pero en 2012 me largué a correr solo en una prueba de tres kilómetros e hice 15 minutos y monedas. A partir de eso me gustó y me empecé a sentir bien.
En 2014 arrancó a entrenar distancias más cortas, dentro de lo que es el medio fondo, como 800 metros o dos kilómetros, lo que era acorde a su edad. Una vez que se centró de lleno en el deporte no lo abandonó más.
– ¿Cómo conformás tus rutinas?
– Entreno entre cinco y seis días, alrededor de tres horas, dependiendo de los ejercicios. Trabajo la parte específica en la pista y, por otro lado, la resistencia y la fuerza. Son complementos que lo ayudan a uno a mejorar. Eso es específico en cada deporte y en cada disciplina que uno haga.
– ¿Te cuesta el día a día?
– Trabajo como profe de mini atletismo en el Parque Domínico y como entrenador de running en Lanús, dos veces por semana. También estoy cursando el profesorado de educación física. Es difícil encontrar un buen momento para dedicarse de lleno y buscar un salto de calidad para mejorar el rendimiento. Cuando se tiene, uno debe aprovecharlo. Invierto mucho tiempo en los tres ejes de mi vida (estudiar, trabajar y entrenar) y también trato de equiparlo con mi vida social.
– ¿Con qué te quedás del atletismo?
– Destaco al deporte en general porque me transmitió muchos valores que nada en la vida me los hubiera transmitido. Y, en segundo lugar, a los deportes complementarios, como andar en bicicleta o nadar, que a su vez sirven para mejorar muchos aspectos.
– ¿Tenés algún proyecto a corto plazo?
– Clasificar al Nacional sub23 de tres mil metros con obstáculos. Piden una marca de 10’20’’, que creo que estoy capacitado para lograrla. No sé todavía cuándo será la competencia, pero me preparo para ello.
– ¿Y a largo plazo?
– Explotar todas mis capacidades en la pista hasta los 30 años o hasta cuando me cuerpo me dé. Y después probar correr 42 kilómetros y hacer alguna vez en mi vida un triatlón (natación, carrera y ciclismo).
– ¿Alguna meta alejada al deporte?
– Recibirme de profe de educación física, terminar la licenciatura de alto rendimiento, hacer un curso de guardavidas y estudiar kinesiología. En 2020, con el tema pandémico, lo aproveché porque hice el curso de entrenadores de atletismo en la Word Athletic nivel 1 y también me uní a varias charlas de primeros auxilios sobre ciencias del deporte.
– Por otra parte, ¿considerás que el atletismo es infravalorado en el país?
– En Argentina no se le da tanta importancia como se merece a pesar de que trabaja todas las capacidades del ser humano: correr, saltar y lanzar. En los Juegos Olímpicos es el deporte madre, al igual que la natación, porque tienen posibilidades para cualquier persona y no cualquier deporte las brinda. Además, al no ser tenido en tenido en cuenta, los pone en un compromiso a los atletas, sobre todo a la hora de conseguir un sponsor.
– ¿Trataste el tema?
– Te piden ciertas exigencias. Por un lado, tener más de diez mil seguidores en las redes sociales, luego registrar un alto nivel y haber ganado algún campeonato. No poseo ninguna de los requisitos, pero sí conozco a mucha gente que tiene el nivel y no hay, ni siquiera, un sponsor que los respalde. No necesariamente debe ser una marca -como Nike, Adidas, Puma-, sino cosas que estén al alcance, como una verdulería o una dietética. Que sirvan para solventarse y que cubran los estudios médicos que son caros.
– ¿Qué mensaje le dejarías a los atletas?
– Que sigan porque es algo hermoso. Es un deporte abierto. Cuando uno es chico le puede servir, inclusive, para otros deportes. El atletismo es muy compañero, hacés muchas amistades, sobre todo en las competencias, y es lo que más destaco.
Thiago Mamblona es una demostración de constancia, esfuerzo, dedicación, amor, planificación y pasión por esta disciplina. Se considera una persona muy positiva que nunca se rinde y que no hay día que no quiera superarse.
Pequeñas distinciones. Participó en los Juegos Bonaerenses de Mar del Plata en dos oportunidades: en 2014 –en su primera experiencia- quedó octavo con un tiempo de 7’02’’ y en 2015 salió 5° con un tiempo de 6’47’’, ambas en los 1000 metros. Su mejor resultado en una competencia fue en 2018, en Concepción del Uruguay, donde logró una marca de 6’46’’ (salió quinto).
“Una vez estábamos comiendo unos alfajores, unas golosinas en el vestuario y justo entra el Cholo. Nos dijo que qué estábamos haciendo, nos mira y se va. Al rato vuelve con una bandeja llena de frutas, cereales, alimentos sanos”, recuerda José Shaffer, quien formó parte de Racing cuando Diego Pablo Simeone lo dirigió en 2006. Los detalles importan y hacen la diferencia a la hora de entablar una relación entre el plantel y el cuerpo técnico. Sin ir más allá, a Shaffer le tocó debutar en Primera el 25 de febrero, el mismo día que Simeone dirigía por primera vez y recuerda esas palabras, las que le quedaron grabadas en el lugar donde comienza el extenso túnel del Estadio Presidente Perón: “Disfrutá el momento, es una gran oportunidad. Hacé lo mismo que hacías cuando jugabas en el barrio”.
Todo técnico tiene que transmitir a sus jugadores su idea de juego y principios. Simeone, entrenador de 51 años, hace hincapié en la importancia de jugar con pasión, de estar concentrado y motivado. Es aquí que se transporta al lugar donde todo pasa y que solo los jugadores y el staff tienen acceso: el vestuario. Varios de sus jugadores coinciden en la manera que tiene de hablar en la previa a un partido. Emiliano Insúa, quien fue dirigido por el Cholo en el Atlético de Madrid entre 2013 y 2015, es uno de ellos: “Lo que me quedó grabado es la motivación que preparan él y todo el cuerpo técnico antes de los partidos. Es algo único y que te hace salir a la cancha 120%. Le llega al jugador con los mensajes, que es lo más importante en el fútbol”. Valentín Viola, futbolista dirigido por Simeone en Racing en 2011, agrega que es un tipo muy eufórico y que está en todos los detalles.
Sin embargo, en todo deporte y más que nada en el fútbol, hay momentos complicados a causa de que los resultados no son los esperados y es allí cuando un técnico tiene que motivar a sus jugadores más que nunca. Un momento complicado fue cuando Gimnasia venció 2 a 1 a Racing por el Torneo local y Simeone, al finalizar el partido y con una tranquilidad que ni él sabe de dónde sacó, les dijo: “Dénse cuenta de que cuando se está mal, aunque estén dando todo, no se sale de la mierda. Entonces, cuando estén bien, peleen por seguir así. Aprendan de este momento, recuérdenlo, porque cuando uno está bien se olvida de que estuvo mal. Y de eso nunca hay que olvidarse”.
Ahora, por una cuestión de instinto, se piensa que fue formando la manera de comunicarse con sus dirigidos tras el paso de sus años como director técnico. Pero el Cholo, ya en su recorrido como jugador, fue desarrollando el modo de comunicarse en el vestuario, donde los tapones se escuchan nítidamente. Diego Maradona y Oscar Ruggeri, algunos de los que convivieron con él desde joven en el seleccionado argentino, fueron los que le marcaron la personalidad. Con solo mirarlos a los ojos, Simeone aprendía de los hechos que protagonizaron en el vestuario. De esta manera, cuando formó parte del Inter de Milán entre 1997 y 1999, protagonizó un acontecimiento con el brasileño Ronaldo en el que ambos tuvieron un cruce de palabras dentro del vestuario. Ronaldo era una figura reconocida a nivel mundial y Simeone ya era un apellido de peso, que había logrado dos títulos con el Atlético de Madrid: una Liga de España y la Copa del Rey. Quien rememora este hecho es su excompañero del Inter, el brasileño Zé Elías: “Ronaldo dijo que los premios eran iguales para todo el mundo, pero en esa escena intervino el Cholo, levantó la mano y dijo: ‘No, los premios son para los que juegan y los que van al banco‘”.
Además de la charla previa de cada partido en el vestuario, existe la del entretiempo, cuando por lo general se habla más de táctica y, por ende, de lo que fue sucediendo en el primer tiempo. En un entretiempo ante el Barcelona por La Liga española en 2016, el Atlético de Madrid perdía 2 a 1 en el Camp Nou. Simeone cuenta que les dijo a sus jugadores que estén tranquilos, que el partido era de ellos en los últimos diez minutos. Aunque quiso motivarlos, en esas paredes mayoritariamente pintadas de color blanco, no pudo lograr el empate. Otra situación diferente ocurrió en la Argentina, cuando se percató que un jugador se iba a sentir más cómodo en otra posición. Ese jugador era Viola: “Una vez me mandó a jugar con un lateral y en el entretiempo, como no resultaba, me dijo que vaya a jugar contra el central que era más lento, que se me iba a facilitar, y tenía razón”.
Simeone admite que sus charlas técnicas son mínimas y que duran entre cinco y seis minutos en el vestuario. En la final de la Copa del Rey de 2013 ante el Real Madrid, el Atlético venía de 25 partidos de no poder ganarle al clásico rival. De este modo, buscó la manera de llegarles a los jugadores y que salieran a la cancha con corazón y alma. “Cuando llegamos al vestuario nos puso un vídeo de la película Un domingo cualquiera y yo en particular estaba súper emocionado”, relata Filipe Luís, lateral brasileño que disputó 273 partidos en el Atlético. Simeone elegía ponerles previo al encuentro esa mítica película protagonizada por Al Pacino, quien interpreta a un entrenador de fútbol americano que lucha contra todo y contra todos para poder lograr sus objetivos. Juanfran, jugador afín del Cholo en sus inicios, narra que la celebración en ese vestuario, particularmente rodeado por azulejos azules, fue inolvidable ya que pudieron dar vuelta el marcador y ganar 2 a 1.
Ahora bien, no fue la primera vez que lo implementaba ya que previo al encuentro como director técnico de Estudiantes de La Plata ante Gimnasia, cuando sus jugadores derrotaron 7 a 0 a su clásico rival en 2006, recurrió al mismo video de la película Un domingo cualquiera. Meses antes, tras su primer partido en Copa Libertadores y la eliminación en cuartos de final por penales ante San Pablo, el Cholo entró al vestuario y al ver a sus jugadores cabizbajos, les empezó a gritar pese al dolor que sentía: “¡Vamos a salir campeones! ¡Esto trae algo, se los digo yo, vamos a salir campeones!”. Y no se equivocó: Estudiantes logró ese mismo año la consagración en Primera División, luego de 23 años sin dar la vuelta olímpica.
Así es que un entrenador, que ha conseguido la gloria en muchos clubes, como Estudiantes, River y sobre todo en el Atlético de Madrid, con títulos nacionales e internacionales, nunca deja que sus jugadores se den por vencidos y tiene el pensamiento de que ellos deben estar convencidos de lo que quieren para lograr sus objetivos. Una personalidad que se muestra tal cual es, incluso atrás de la línea de cal. Y que lo afirma en el vestuario, tratando de que sus dirigidos dejen todo por los colores que representan. Exigente, pero sobre todo apasionado por lo que hace. El uruguayo Diego Godín, segundo jugador con más partidos (344) en la era Simeone en el Atlético, lo ratifica: “Sabe sacar siempre lo mejor de cada uno. Es su gran logro, transmitir al vestuario la facultad de tirar para adelante. Si un vestuario no está convencido, es muy difícil conseguir objetivos. Se pueden ganar partidos, pero no logros a largo plazo. Y él lo consiguió durante muchísimos años. Es una de sus grandes virtudes como técnico”.