Bautista Torossian: “Haberle ganado a Brasil es sacarte un peso de encima”

Por Lautaro Palavecino

Bautista Torossian, jugador de la Sociedad Alemana de Gimnasia de Almirante Brown (SAGAB), fue uno de los tres jugadores del medio local que formaron parte de la Selección Argentina Mayor de handball en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Con la medalla de oro como resultado de la competencia, el jugador de la camada 2006 continúa su desarrollo entre los entrenamientos en su club y las convocatorias con Los Gladiadores, mientras mantiene el sueño de dar el salto al profesionalismo europeo.

-¿Qué es el handball para vos y porque arrancaste?

-El handball para mí es medio un embudo. Desde chiquito que arranqué jugando y me aportó muchos valores, amigos, familia. Estoy muy contento de aprender a jugar desde muy chiquito. Arranqué por mi hermano. De más chico yo era más del palo del fútbol. Fuimos a jugar al Club Alemán de Burzaco. Yo arranqué jugando al fútbol y, de a poco, me fui metiendo en el deporte. Al principio fue fútbol y después handball.

-En los Sudamericanos ¿Cómo fue el momento en el que estás en la lista y te dicen que vas a viajar?

-En el momento, la lista la dieron después del entrenamiento y la verdad que fue una alegría inmensa. Yo no me la esperaba para nada. Veníamos entrenando duro. Veníamos en conjunto los chicos de Junior y la Mayor y se armó un lindo grupo porque nos retroalimentábamos. La lista fue inesperada, así que cuando la dijeron estaba ilusionado.

-Hablamos con Francisco Colombo y Jeremías Bus. Los dos nos dijeron que prefieren ganarle a Brasil y perder los Sudamericanos antes que ganar los Sudamericanos y perder con Brasil. ¿Qué postura tenés vos?

-Estoy completamente de acuerdo. Voy cuatro duelos mano a mano en Brasil, tres en inferiores y ahora este, y haberle ganado es sacarte un peso de encima que venís arrastrando de años anteriores. Sin dudas, es una alegría inmensa. Es el clásico rival que todos quieren ganar.

-¿Cómo fue el momento de subirse a recibir la medalla?

-Una locura. Vino y nos entregó la medalla la Peque Pareto y ese momento queda grabado de por vida. Un recuerdo inolvidable. Pesa un montón. Estoy muy contento. Muy linda medalla.

-Si pudieras definir el torneo en una imagen o en un momento muy puntual, ¿en cuál lo definirías?

-Hay muchos, la verdad. Ese momento cuando le ganás a Brasil es un momento donde rebalsás e alegría y felicidad. El momento donde te das cuenta de que sos campeón, que fue contra Chile en este caso. Esos dos momentos son inolvidables y, obviamente, el momento de subirse al podio. Yo caí una semana después en mi casa. Ahí te das cuenta de todo lo que fue, pero esos momentos son los que no me voy a olvidar nunca. La semana siguiente vas cayendo de todo lo que pasó y lo que conseguimos.

-¿Es muy distinto jugar con tanta gente?

La verdad que las veces que jugué un torneo con la Selección fue de visitante, en Nicaragua y Egipto, y el público eran algunos padres que tuvieron la posibilidad de ir a alentarnos. Así que venir acá y tener 3500 o 4000 personas, estadio lleno, todos alentando para un mismo lugar, es una locura.

-¿Cómo llevás el hecho de jugar con tanta gente?

-Previo al partido, quizás la noche anterior, es una ansiedad bastante grande que hay que saber llevarla. Sin embargo, yo siempre digo que es una adrenalina buena. Pero después, cuando entrás adentro de la cancha, ya es distinto. Te sentís como una pelota atrás de la otra e intentás concentrarte en eso. Si te desconcentrás un minuto, intentás volver a la cancha como para que no te invada. Esa energía que tiene la tribuna te hace sentir medio a prueba, pero eso es la base.

-Jeremías Bus nos decía que tanta gente lo abrumaba o trataba de no pensar tanto en eso, y Francisco Colombo todo lo contrario. ¿Vos de qué lado te parás más?

-Yo creo que soy un intermedio. Fran necesita eso, es nafta para él, lo cual me parece excelente. Me encantaría que me pase de esa forma, pero a veces uno tiene sus dudas, sus temas que quiere disolver para que no salga mal y toda esa gente, en vez de tirar para adelante, empiece a criticarte. Siempre está ese miedo, aunque no sea verdad. Yo creo que Jere es más tranquilo, entonces tiene la posibilidad de hacerlo desde lo interior.

-¿En la Selección les ponen un psicólogo?

-La verdad que el cuerpo técnico de la Selección es muy completo. Tenemos médico, kinesiólogo, preparadores físicos y los DT. Pero, en el caso de la salud mental, no abarca eso. Siempre nos sentimos contenidos con el cuerpo técnico, siempre nos están hablando. Esa psicología deportiva está en todos lados. No hace falta un profesional, quizás en un futuro para el equipo, pero individualmente te sentís siempre contenido.

-¿Te gustaría irte a jugar a Europa en algún momento?

-Bueno, sí. Es un sueño que me gustaría cumplir. Yo tengo la suerte de ir tras los pasos de mi hermano y sé en qué no caer. Lo tengo de ejemplo a él para tomar decisiones en un futuro. Por ahora estoy bien, esperando opciones, pero sería una linda experiencia.

-¿En qué cosas no querrías caer?

-En apresurarme e irme de más chico a un equipo que no me ayude a mi juego o como persona. Llevarme para un lado que no quiero.

-¿Cómo es jugar con tu hermano?

-La verdad que es un sueño, lo dije siempre. Desde que nos tocó jugar en la primera del club, en la Liga Oro, estamos muy contentos porque fue siempre lo que soñamos. Él tiene cuatro años más que yo, así que en inferiores nunca coincidimos, fue solo en la Mayor. Y nada, tiene una posición completamente distinta a la mía, pero nos llegamos a conectar con jugadas y ahora ir juntos a la Selección es un sueño completamente.

-¿Lo ves como un guía a él?

-Siempre lo vi como mi ídolo de más chico. Hoy, jugando como un compañero, pero no deja de ser mi ídolo. Me marcó el camino y me sigue marcando. No sé si él me considera así porque somos compañeros en la Selección y en el club, pero se concentra mucho en el hoy.

-¿Estás estudiando?

-Estoy estudiando Derecho en la UNLZ. Mi hermano estudia Derecho ahí también, sigo sus pasos en todos lados.

-¿Tenés la intención de ejercer en algún momento?

-Sí, obviamente. Yo, por una cuestión de tiempo en el día a día y con los entrenamientos, no estoy dando la carrera en el tiempo ideal. No me preocupa tampoco recibirme tan tarde, pero me gustaría recibirme en un tiempo no tan prolongado. Sigo metiendo materias de a poco, sin quedarme atrás. Me gusta mucho el Derecho. Tengo pensado seguir la carrera junto con el handball.

-¿Cómo es viajar con la Selección?

-Viajar con la Selección es una experiencia hermosa. Primero, representar los colores es un sueño y cualquier persona, cualquier deporte que inicia, quiere representar a su Selección desde el lugar que sea. Y bueno, vos estás concentrado día a día para pasar esos partidos y, además, tenés objetivos en el día para hacer video, que es analizar al rival. Sacando toda la carga que lleva, el día a día es increíble: hacés amigos, conocés muchas cosas, te cagás de risa, es muy lindo.

-Una vez que volviste al club siendo campeón, ¿tenés otra jerarquía o te miran distinto?

-No, no. Yo siempre fui muy sociable en el club, siempre fui amigo de los más chicos y los más grandes. La verdad que nos tratamos de igual a igual en el club porque siempre fuimos amigos y es así. Muchas felicitaciones, que eso me llena el corazón, porque siempre es lindo recibir felicitaciones, pero nadie te trata con más jerarquía porque somos todos del mismo club.

-¿Sentís que llegaste o todavía falta?

-No, falta un largo camino, por suerte. Por suerte quedan muchos caminos por delante.

-¿Cómo ves al Bauti dentro de diez años?

-Tendría 30 años. Espero que no haya bajado los brazos en ningún momento, que se haya esforzado mucho y que, más allá de conseguir o no los objetivos, haya dado todo. En cuanto a objetivos, no puedo decir mucho porque puede pasar o no puede pasar, como formar parte de la Selección Mayor en un futuro o jugar afuera, y no me molestaría que no pase. Lo importante es que haya dejado todo por lo que viene.

En este momento, Torossian sigue los pasos de su hermano Tobias pero sueña con jugar en Europa en algún momento de su carrera. Desde la infancia hasta ahora, Bautista siempre lo tuvo de ídolo a su hermano aun coincidiendo tanto en la selección como en el SAG de Almirante Brown. Bautista Torossian es un chico común, trabaja, estudia, va a entrenar y vuelve a su casa. El handball es amateur y a día de hoy no puede vivir del deporte pero la medalla Sudamericana está en su casa, y el honor es impagable.

 

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