Por Tiziano Barán
El caso que sacudió al fútbol inglés y puso contra las cuerdas al Manchester City entró en una de las etapas más oscuras de su historia. Tras años de investigación y una enorme expectativa en la Premier League, una comisión independiente determinó que el club celeste fue declarado culpable en 114 de los 115 cargos por infracciones financieras que se le imputan. La investigación, que abarca un período de nueve temporadas entre 2009 y 2018, destapó un esquema sistemático de irregularidades. Lo central del fallo apunta a que la institución infló artificialmente sus ingresos a través de contratos de patrocinadores ficticios, por un valor superior a los 900 millones de libras esterlinas (aproximadamente 1.199 millones de dólares) burlando las reglas financieras y aparentando un cumplimiento que no era real.
Dentro del desglose de las infracciones comprobadas se encuentran 54 cargos por ocultar información financiera veraz, 14 por ocultar las compensaciones reales de jugadores y entrenadores, 5 por saltarse las normativas de la UEFA (Fair Play Financiero) y 7 por incumplir las reglas de rentabilidad y sostenibilidad de la propia liga inglesa. A todo esto se le sumaron 35 cargos adicionales por la negativa constante del club a colaborar con la investigación entre 2018 y 2023. La respuesta institucional no tardó en llegar. Mientras que los directivos y la propiedad del club salieron a rechazar el fallo y tildarlo de infundado, presentando formalmente un recurso de apelación y asegurando que buscarán limpiar su nombre en los tribunales correspondientes, el clima en el fútbol inglés es de máxima tensión.
Las sanciones que se barajan para los “Citizens” van desde una multa económica histórica hasta una quita de puntos que podría sentenciar su descenso directo a la Championship (segunda división), e incluso se discute la posibilidad de revisar los títulos obtenidos durante esa era. Este panorama abre dos grandes incógnitas que paralizan al mundo del fútbol. Por un lado, el futuro inmediato del plantel y de Enzo Maresca, ya que la gran duda es si las máximas figuras y el DT se quedarían en caso del que el club descienda a Segunda o si se armaría una salida masiva de los jugadores importantes, por ejemplo, Earling Haaland, Ruben Dias, Phil Foden, entre otros. Por el otro, como el club ya presentó su apelación, el proceso legal todavía tiene varios meses por delante y la sentencia definitiva no va a ser a corto plazo.





