Por Valentina Focht, Julieta Juárez y Jazmín Macoretta
Argentina supo llegar a lo más alto del hockey mundial, pero detrás de cada título hubo mucho más que talento. Los valores, la garra y la química de los grupos fueron parte de una fórmula que se repitió en las distintas generaciones de Las Leonas. Sin embargo, mientras los logros deportivos se acumularon, la profesionalización del hockey argentino sigue siendo una cuenta pendiente.
Las similitudes en los tres planteles campeones del mundo es un cuestionamiento que trascendió a la sociedad con el último título mundial logrado este año por el seleccionado femenino de hockey. Las leonas vintage, como se autodenominan, Paola Vukojicic, ex leona del 2002, Claudia Burkart y Noel Barrionuevo, campeonas en 2010, responden a esto.
Vukojicic fue contundente con su respuesta: la garra y la química eran lo esencial. Los tres planteles lograron dejar de lado los egos para ir juntas por el mismo camino. “Lo grupal debe superar lo individual”. Además, destaca el trabajo de los tres entrenadores, Sergio “Cachito” Vigil, Carlos “Chapa” Retegui y Fernando Ferrara como figuras importantes para organizar los grupos y guiarlas sabiamente hacia el éxito deportivo.
Para Burkart, el corazón, el compromiso colectivo y la unión del grupo fue algo que se mantuvo a lo largo de las distintas generaciones. “La entrega es un distintivo, estuvo siempre y es un valor fundamental”, resalta y, también, señala que estas características son fundamentales para alcanzar tres veces la cima del mundo.
En el caso de Barrionuevo, lo que distingue a la selección no es solo el talento, sino aquello que se construye y se transmite entre generaciones: el compromiso, el sacrificio, la humildad y el respeto por el otro. “Es la fortaleza invisible del equipo que debe pasarse de generación en generación”, expresa, al remarcar el valor de los vínculos y las amistades que le dejó su paso por Las Leonas.
Por otro lado, se refirieron a algo clave en el hockey nacional: el profesionalismo. Las Leonas lograron títulos mundiales y Juegos Olímpicos enfrentándose contra rivales cuyos planteles son profesionales, se dedican exclusivamente a vivir del deporte y de los ingresos que genera. Pero la realidad en Argentina es diferente, acá el deporte es 100% amateur y las jugadoras deben cumplir y sostener con sus obligaciones personales además de las de la selección.
Paola Vukojicic no tiene una visión positiva respecto al tema. Considera que Argentina no va a lograr nunca ser profesional: “No es un país que, para mí, vaya a llegar a ese nivel porque no somos Estados Unidos que invierte un montón de plata, ni el Estado, en los deportistas. Es difícil porque uno actúa como un profesional, pero en lo económico cada uno tiene que resolver su vida”.
Burkart considera que el principal problema no está en las condiciones de las jugadoras, sino en la falta de recursos económicos. Según dice, es necesario generar un torneo atractivo que “convoque al público y acerque a las empresas”. Además, destaca la importancia de que una mayor inversión llegue a las jugadoras para impulsar el crecimiento del deporte.
Por otro lado, Barrionuevo se muestra crítica con la situación actual del deporte y plantea la necesidad de cambios estructurales para que más chicos puedan acceder a la actividad deportiva. “Espero que se pueda crear un Ministerio de Deporte, que tenga su presupuesto, que se logre destinar todo lo necesario a cada disciplina”, propone.
Más allá de las generaciones, los títulos y el paso del tiempo, hay algo que une a Paola Vukojicic, Claudia Burkart y Noel Barrionuevo: el sentimiento de ser Leonas. Las tres formaron parte de equipos que marcaron la historia del hockey argentino y, aunque sus caminos dentro de la cancha hayan sido diferentes, comparten una identidad que permanece intacta. Haber vestido esa camiseta, representar al país y formar parte de un grupo que dejó una huella en el deporte. Porque ser Leona no termina cuando se deja de jugar ni cuando se guarda el palo: es un sentimiento, un orgullo y una pertenencia que las acompañará toda la vida.





