Santino Menin, de considerarse “una persona vaga” a ganar una medalla por día en los últimos Juegos Suramericanos

Por Mateo Weimann

Tres días de competencia y una medalla por día, eso logró el remero Santino Menin en los últimos Juegos Suramericanos de Santa Fe. En la edición del año pasado no había ganado ninguna. Este año fue distinto. “Cada día que pasaba necesitaba conseguir otra”, sostiene.

Nacido en Tigre el 4 de junio de 2003, practica remo desde los seis años en el Club Náutico Hacoaj. Según él, era una “persona vaga” que por obligación tuvo que probar diferentes deportes. “En todos era malísimo, hasta que probé el remo y era el que más me copaba”, explica.

Hoy, a sus 23 años, dice que representar a su país le genera orgullo, pero sobre todas las cosas una gran responsabilidad: “Cada vez que me pongo a escuchar el himno sé que tengo que dar lo mejor”.

 – ¿Alguna vez te habías imaginado llegar a donde llegaste?
– Cuando arranqué a hacer remo mi sueño era representar a Argentina. Después logré ser campeón sudamericano y a partir de ahí siempre intento estar en lo más alto.

– En los últimos Suramericanos conseguiste la medalla de oro en Dobles, la de plata en Singles y la de bronce en Cuádruple ¿Qué te genera eso?
– Emoción y alegría. Lo que más me conmovió fue ver a todos los argentinos alentándonos desde un puente. Fue la primera vez en una carrera de remo que vi a tanta gente hinchar por alguien.

– ¿Cuál es la diferencia principal entre remar solo y con más gente?
– El remo es un deporte muy mental y cada vez que remás solo, sos vos contra el mundo y tenés que demostrar que podés superarte. Cuando estás en equipo tenés que motivarte con tu compañero y decir: “Dale que podemos”. Yo creo que la diferencia principal es la parte mental.

– En Singles, ¿sentís que te faltó algo para conseguir la medalla de oro?
– Siempre quiero más, pero teniendo en cuenta que estaba corriendo contra un campeón y subcampeón mundial (Felipe Klüver, de Uruguay), ya es un orgullo. En mejores condiciones de pista creo que hubiese estado más cerca, pero son momentos.

– ¿A qué te referís cuando hablás de condiciones de pista?
– En Santa Fe hubo muchas olas, ese fue el mayor inconveniente. En líneas generales puede haber corriente o viento a favor o en contra. El clima juega un papel muy importante. Son variables que pueden afectarte.

– ¿Qué es lo más difícil de ser remero de alto rendimiento?
– Hay que ser disciplinado. Lleva tiempo, paciencia y sacrificio. Yo todos los días me levanto a las 6 para estar remando a las 7, llueva o haga frío. Si no puedo remar, voy a la máquina o al gimnasio. Aunque requiere compromiso te prepara para la vida, es lo más lindo del deporte.

 – ¿Dónde se entrena específicamente el remo?
– Yo voy a Tigre, donde está la Pista Nacional de Remo. Tengo mi bote y una rampa donde salimos, pero no solo ahí se puede entrenar, en todo el país hay clubes que tienen las mismas condiciones o mejores.

– ¿Qué le recomendarías a una persona que no ve o que no está interiorizada en el remo?
– Le diría que es un deporte hermoso que lo puede probar todo el mundo. Y es fácil de entender: el que llega primero, gana. En cada competencia uno no sabe qué puede pasarle al otro o a uno mismo. Son 2000 metros y siempre es una carrera larga que se hace impredecible.

– ¿Y qué opinás del desfinanciamiento del Gobierno Nacional hacia el deporte?
– Pienso que el presupuesto actual es poco. Cuando el remo estuvo mejor financiado hubo mejores resultados. Todo tipo de ayuda siempre es bienvenida, aunque también tenemos que hacer algo nosotros, los deportistas, ya sea conseguir sponsors o tratar de hacernos más visibles y que no dependa todo del Estado.

– ¿Y ahora? ¿Cuáles son tus próximos desafíos?
– Mis objetivos para el año que viene son competir en el exterior: en remo de copas, que son tres, y también en el Mundial. Todo para llegar a los Juegos Panamericanos e intentar conseguir alguna medalla para el país.

– ¿Qué rol ocupa tu familia en tu carrera profesional?
– Mi familia es mi primer sponsor, es la que me ayuda económicamente y la que siempre está cada vez que compito. Antes no lo entendían, si me mandaba alguna cagada me decían que no iban a dejar que fuera a entrenar. Yo les decía que lo único que no quería era que me prohibieran eso, ja.

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