Por Julián Crespo
Agostina Arcajo había pasado por otros deportes, entre ellos el fútbol. En Viedma no había muchas categorías y, con apenas 10 años, entrenaba junto a chicas que la duplicaban en edad. Fue su mamá quien la acercó al handball y la llevó al Centro Polivalente de Actividades Físicas, Deportivas, Recreativas y Socio-Culturales (CEPAF). Allí conoció a su primer entrenador, Leandro Cacho, quien la metió en el beach handball y la acompañó en sus primeros pasos.
En 2019 llegó a las juveniles gracias a la entrenadora de la Selección, Leticia Brunati, y en 2023 disputó su primer torneo con la mayor, los Suramericanos de Playa en Santa Marta.
Hoy, a sus 22 años, integra Las Kamikazes, que el 28 de junio hicieron historia al ganar por primera vez un Mundial tras la victoria por 2-1 ante Dinamarca en la final. Ambos goles fueron convertidos por Arcajo.
– Tuviste que dejar tu ciudad, Viedma, para venir a entrenar a la Selección. Viendo los resultados recientes, valió la pena, ¿no?
– Una se va acostumbrando, pero es como todas las decisiones: muchas veces la mejor no es la que más alegría te da. Para crecer y avanzar renuncié a ciertas cosas. Lo que más me costó fue acostumbrarme al silencio. En mi casa siempre hablábamos mucho con mis hermanas. Era consentida, por así decirlo.
– ¿Qué hizo que decidieras mudarte a Buenos Aires?
– Sentirme acompañada por las chicas del equipo y crecer junto a ellas, eso fue lo que me impulsó a venir.
– ¿Qué significa Leticia Brunati para vos?
– Para mí es muy especial. Fue de las primeras personas que confió en mí, incluso cuando yo no lo hacía. Hoy sigue siendo una mujer que yo admiro como el primer día. Cuando habla transmite y te hace soñar un montón.
– Cuando estabas en las juveniles dijiste que el único giro que te salía era el “giro palito”. ¿Cómo fue modificar tus movimientos para que ahora tus giros sean fundamentales en los partidos?
– Una a veces quiere tener resultados ya y no, hay que entrenar y tener paciencia. El beach handball es un juego muy dinámico, cambia constantemente. Así como alguien se acostumbra a defenderme, yo tengo que acostumbrarme a hacer otra variante para seguir rindiendo.
– ¿La clave del proceso fue entrenar ese mismo movimiento muchas veces?
– Sí, puro entrenamiento y mucha ayuda de mis compañeras. Les preguntaba a las defensoras qué podía hacer y nos ayudábamos mutuamente.
– En el primer torneo vistiendo la camiseta argentina dijiste que te frustrabas porque no te salían las cosas, ¿pudiste mejorar también la parte anímica?
– En ese entonces había dejado el psicólogo, ahora retomé. Una a veces no se da cuenta de las cosas que hace, piensa que está haciendo menos que el resto cuando en realidad no es así. Si yo no confío en mí, la próxima pelota es muy difícil que vuelva a meterla. Hay que cambiar rápido el chip, concentrarse en que va a ser mejor. La confianza también se refleja en el grupo.
– En el último Mundial el femenino ganó la dorada y el masculino la de bronce. ¿Sentís que este buen momento hará crecer al deporte?
– Totalmente. Que nosotras hayamos ganado los World Games y el Mundial fue un paso importante, y que ahora el masculino haya conseguido el tercer puesto es muy positivo. Nos ayuda a crecer y tener mayor visibilidad.
– ¿Considerás que el mejor partido que jugaste con Las Kamikazes fue frente a España en la semifinal del 2025?
– Sí, sigue siendo mi partido favorito. Los World Games fueron mi primer torneo grande. Si me tengo que quedar con un partido del último Mundial fue contra Países Bajos en cuartos de final.
– ¿Por qué?
– Porque volvimos a hacer historia, nunca le habíamos ganado 2-0 a esa Selección y significó el pase a las semifinales. Fue el momento que hice un click y dije: “Este torneo es nuestro, lo vamos a ganar”.
– En diciembre juegan el Global Tour ¿Cómo se están preparando?
– Recién estamos arrancando con los entrenamientos, aunque la lluvia nos complica. Todavía estamos tranquilas, priorizando más la técnica de cada jugadora. Ahora en noviembre arrancamos con las concentraciones.





