De una ex estación de servicio al saludo de Messi: la historia del mural que emocionó a un barrio

Por Valentín Gerez

La fila avanza de a poco. Algunos esperan con fibrón en mano, otros observan en silencio el rostro de Lionel Messi que domina la pared. Una familia se acomoda para una foto. Más atrás, una pareja debate dónde dejar su firma. El murmullo es constante. Nadie parece tener apuro, pero la felicidad de dejar su huella en el lugar es imprescindible. Alrededor del mural ubicado en avenida Mitre, de la localidad de Berazategui, entre las calles 13 y 14, ya hay cientos de nombres escritos. Algunos ocupan apenas un rincón. Otros representan a familias enteras. Lo que alguna vez fue la pared de una ex estación de servicio hoy se transformó en un punto de encuentro donde vecinos y visitantes dejan algo más que una firma: dejan su lugar dentro de una historia colectiva.

La escena se repitió durante días, pero el mural no tardó mucho en completarse. También se volvió una cábala futbolera, ya que, incluso antes de terminarse, chicos y chicas se acercaban a tocar la pintura con la esperanza de que les tocara la figurita de Messi en los álbumes del Mundial, fotografiarse y escribir su nombre junto a la imagen del capitán argentino. Para muchos era una simple visita. Para otros, una forma de agradecerle a Messi tantas alegrías. Entre quienes recorrían el lugar apareció una vecina que resumió el sentimiento general con una frase sencilla: “Amo la cultura y apoyo totalmente a que hagan estas cosas, más en mi localidad”.

Detrás de esa convocatoria inesperada están Federico Merodo y Leonel García. Amigos y responsables de una idea que nació mucho antes de que la primera firma apareciera sobre la pared. Federico tenía el espacio. Leonel, muralista, tenía la idea. “La municipalidad se copó con este evento, aunque no recibimos plata municipal ni política; todos los recursos y la obra fueron hechos a pulmón”, contó Merodo.

Con el paso de los días, el mural dejó de ser solamente una obra artística. Cada nueva firma lo transformaba un poco más en algo colectivo. Más de 800 personas ya habían dejado su marca cuando la historia empezó a recorrer las redes sociales. Las publicaciones se multiplicaron. Los comentarios también. Cientos de usuarios comenzaron a etiquetar a Messi con la esperanza de que el mensaje llegara hasta él. Y llegó. El saludo del capitán argentino fue el desenlace de una historia construida entre pinceles, vecinos y redes sociales. “Le iba a dar like o algo de eso, pero preferí decirles esto por video”, explicó el diez. Un sueño que parecía lejano terminó haciéndose realidad. Hoy, quienes pasan por el lugar ya no ven solamente una pintura. Ven las huellas de cientos de personas que decidieron formar parte de ella. Y entre todas esas firmas, dispersas alrededor del rostro más famoso del fútbol argentino, permanece la prueba de que una idea nacida entre amigos puede terminar emocionando a un barrio entero.

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