El detective del juego

Por Nazareno López

Canadá sigue en el Mundial. Venció 1-0 a Sudáfrica y se clasificó a los octavos de final por primera vez en su historia. Una camada con futbolistas como Alphonso Davies, Jonathan David y Moïse Bombito, que son nombres comunes para el público futbolero. Pero el héroe no fue ninguno de ellos. El hombre que escribió la página más importante del fútbol canadiense fue Stephen Eustáquio.

Nació el 21 de diciembre de 1996 en Leamington, una ciudad de casi 30.000 habitantes al sur de Canadá. Su apellido lo delata. Sus padres eran portugueses y habían emigrado cuando Mauro, su hermano mayor, había nacido, pero decidieron volver al país luso cuando Stephen tenía 7 años. Allí fue donde apareció el deporte en su vida. Se convirtió en una pasión. Su obsesión con el fútbol era tal que luego de cada entrenamiento en las inferiores del Leiria analizaba en su notebook los secretos para mejorar en su posición. Su hermano Mauro lo destacó como un detective del juego.

Tuvo un breve paso por Cruz Azul, donde solo jugó dos partidos debido a que se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Luego volvió a Portugal para jugar en el Paços de Ferreira, donde se reencontró con su mejor nivel, tanto que llegó su traspaso al Porto. Actualmente milita en Los Ángeles FC de la MLS. Pero fue en el equipo de los dragones en el que su vida tuvo un revés.

En abril del 2023, previo a un partido ante Santa Clara, Eustáquio salió al campo de juego sin saber de una noticia que todos ya conocían. Su madre Esmeralda había fallecido producto de un cáncer cerebral. En pleno partido, su entrenador Sérgio Conceição lo sustituyó y le comunicó la noticia. Pero otro duro golpe estaba por llegar. Abril de 2024, su padre Armando, que trabajaba a bordo de ferrys, sufrió un dolor en el hombro. Los médicos lo encontraron bien y lo mandaron a su casa. Tres semanas después falleció de un infarto.

Las noticias fueron un baldazo de agua fría. En apenas doce meses,  Eustáquio perdió a su madre y a su padre. El momento más feliz de su vida, el nacimiento de su hija, quedó atravesado por el dolor.

Siempre fue agradecido a su mamá y papá, y para Eustáquio esto fue clave para su carrera en la Selección. Llegó a jugar en las juveniles de la selección portuguesa, donde compartió plantel con grandes jugadores como João Félix y el fallecido Diogo Jota, pero en 2019 decidió representar al combinado de la hoja de maple. “Canadá le dio mucho a mi familia y es hora de devolverle algo”, afirmó.

En noviembre de ese año debutó con Canadá y desde entonces se convirtió en un referente y uno de los capitanes. Ayer, en el SoFi Stadium de Los Ángeles, convirtió su cuarto gol con la Selección y hasta el momento el más importante de la historia del país, que aún le permite soñar en este Mundial.

Más notas