jueves, junio 4, 2026

Agostina Hein: la nadadora argentina que le gana al tiempo

Por Celeste Benítez

Agostina Hein conoció su amor por la natación a los cuatro años. Al principio comenzó con un simple juego: buscar elementos que estuvieran en el fondo de la pileta. Esta actividad recreativa fue su primer vínculo fuerte con el arte de nadar. Aunque la oriunda de Campana siempre tuvo contacto con el agua: durante sus vacaciones viajaba a Entre Ríos con sus padres para disfrutar del río.

Hein es alegre, responsable y renegada. Tiene una dieta estricta por su carrera, pero es dulcera. Es una chica a la que le interesan las cuestiones coyunturales del país: mira el noticiero y lee artículos, sobre todo de su ciudad natal. Al momento de entrenar le gusta escuchar rock, por lo que tiene una playlist con un orden definido: reproduce Deep Purple cuando hace ejercicios de movilidad y los Guns N’ Roses para las precompetencias. Es un orden que no puede variar, esa música la ayuda a enfocarse y a controlar los nervios. Además, es hincha de River, como su familia. Sus papás, amigos, su novio, su equipo y su entrenador, la acompañan y son las personas cuyas opiniones tiene en cuenta, porque al final del día son su mayor apoyo.

Desde pequeña era difícil que pudieran sacarla del agua. “Es mi lugar feliz, siempre lo amé. Me genera mucha paz y tranquilidad“, expresó la nadadora. El Club Ciudad de Campana se convirtió en una segunda casa, en el que esperaba con ganas las clases de natación, que luego se transformaron en el deseo de iniciar los entrenamientos para mejorar los tiempos. A los siete años compitió en los torneos organizados por la Federación de Aficionados de Natación del Norte de la Provincia de Buenos Aires. Allí, conoció a su entrenador, Sebastián Montero, quien mencionó que desde el primer momento que la vio nadar, sabía que era una chica que tenía mucha garra, ganas de aprender y el hambre de tener cada vez más conocimientos para pelear en las grandes ligas.

La responsabilidad y constancia forman parte de la personalidad de la joven nadadora, que a los once años pasó al Club Independiente de Zárate y empezó a entrenar dos veces por semana, con el objetivo de clasificar al Sudamericano Juvenil. Hein se levantaba a las cuatro de la madrugada, antes de ir al colegio, para desayunar e ir al club. Una rutina que se había vuelto parte de su vida y que estaba conformada por una hora y media de gimnasio y dos horas de pileta. Aunque el entrenamiento fue duro, la motivaba saber que tenía un torneo por delante, al igual que contar con un grupo que estaba en la misma situación que ella. “Desde chica me enseñaron que si te ponés con algo, lo tenés que hacer responsablemente. Me costó entender que soy una nadadora que necesita nadar muchos metros, a mí me iba bien en lo que era fondo y ahí requería mucha distancia”.

Al poco tiempo participó en su primer Torneo Nacional: ganó cinco medallas de bronce y tuvo un click que la hizo querer ir por más, pero llegó la pandemia y pasó tres meses sin meterse a un natatorio. Sin embargo, esto no fue un impedimento para ella y empezó a nadar en su casa: se ataba con una soga a uno de los pilares del quincho y así volvió al ruedo. “Al mirar hacia atrás me genera emoción, me acuerdo el esfuerzo que hicieron mis papás para comprar la pileta de lona y calentar el agua, a veces no quería meterme por lo fría que estaba y lo hacía igual”, expresó con afecto.

Su entrenador, quien para ella es una pieza primordial, destacó la capacidad y el potencial de la joven. Además, mencionó que a su corta edad Agostina decidió elegir el deporte y tomó conciencia de que es una atleta de alto rendimiento las 24 horas, todos los días de la semana.

Hein se enfoca en la natación dentro y fuera del agua: le gusta ver distintos estilos, más de velocidad y no tanto de fondo. Se especializa en: mariposa, espalda, pecho, libre y se destaca en las pruebas combinadas. Aunque le cuesta cambiar el ritmo en los de coordinación, no se da por vencida e intenta respetar los procesos y mejorar. Tiene referentes de quien toma nota, entre ellas, admira a la ex nadadora argentina, Georgina Bardach, y mira a la canadiense, Summer McIntosh. “Delfi Pignatiello, en mí está presente en los récords y en todo, la tomo como algo a lo que yo quiero ser, las marcas que tenía eran impresionantes”, afirmó la campanense.

Tras horas de entrenamientos bajo el agua, la joven nadadora ha participado en Juegos Panamericanos Junior y en los Suramericanos de la Juventud, en los que ganó varias medallas de oro, plata y bronce. A partir de 2025 comenzó a romper récords: primero lo hizo con el de Bardach, tras consagrarse campeona del Mundial Junior en los 400 metros combinados, con un tiempo de 4m34s34. Posteriormente, hizo lo mismo con la marca de Pignatiello, y logró terminar los 400 metros libres en 4m06s25, lo que fue un nuevo hito histórico en el país. Montero señaló que la motivación y las ganas de su deportista es lo que la llevó a ser lo que es hoy y a generar ruido a nivel mundial. “Que en Argentina tengamos una exponente con las cualidades de Agostina, y con el hambre y la humildad que tiene se ve muy poco y es una sensación muy linda”.

Todo este esfuerzo y dedicación fueron las bases que la llevaron a ser la atleta más joven de la delegación argentina, en los JJ.OO de París 2024, en los que compitió en los 400 y 800 metros libres. “Cuando volví, me tatué los aros olímpicos en el hombro. Es llevar conmigo el recuerdo más hermoso de toda mi vida”, contó Hein, quien decidió inmortalizar el símbolo, a través de la tinta, en su hombro izquierdo. Dos años más tarde, logró romper un récord de medallas en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Panamá 2026, tras ganar nueve medallas de oro y una de plata a sus 17 años.

Un mes después finalizó el Circuito Mare Nostrum y obtuvo dos oros, cuatro platas y un bronce, en el camino al objetivo mayor. “En los Ángeles 2028 queremos soñar con una final”, fueron las palabras de Agostina Hein, quien va por nuevos desafíos.

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