domingo, enero 18, 2026

Las Yaguaretés y la visibilidad que no llega

Por Amparo Reynoso, Matías Travaglini, Adrián Schneir, Mateo Lopardo y Valentino Paglia

El rugby siempre tuvo su propio ritual, la tierra húmeda, el golpe seco del tackle, el pase que viaja exacto entre manos callosas y el silencio que se corta justo antes de que estalle el scrum. Es un deporte que nació entre barro, reglas y una cultura que combina disciplina y libertad, dentro de la cancha vale todo lo que esté permitido, siempre y cuando el juego siga vivo. Afuera, el tercer tiempo funciona como un recordatorio, de que fuera de la cancha no existen las rivalidades.

Durante muchos años, esa mística pareció reservada para los varones. Se hablaba de la entrega, del coraje, del honor, pero ese mismo espíritu también empezó a crecer en otros cuerpos, en otras voces y con otras historias. Las mujeres que juegan al rugby en Argentina llevan esa llama desde hace décadas, aunque casi nadie mira hacia ese lado.

Las Yaguaretés, la selección femenina de rugby, son el ejemplo más claro de una lucha silenciosa. El equipo que entrena, viaja y compite representando al país, vive en una contradicción: existe, crece y mejora, pero rara vez tiene la visibilidad que merece. Sus partidos no se televisan con regularidad, sus torneos aparecen en recuadros mínimos de los diarios y sus logros parecen perdidos entre un mar de noticias, donde el deporte femenino sigue estando en construcción.

Basta con seguirlas un rato para entender lo injusto que es. Entrenan en horarios rotos, muchas veces después de cumplir con sus trabajos o estudios. Juegan torneos internacionales donde enfrentan a potencias con estructuras profesionales, mientras ellas todavía lidian con la falta de apoyo económico, viáticos limitados y escasa difusión. Aun así, se plantan con una convicción admirable, cuando la camiseta es celeste y blanca, la diferencia de recursos queda de lado.

Lo más llamativo es que, cuando se les da un espacio, la gente responde. Los videos de sus giras, los tries que suben a redes y las notas donde cuentan sus historias, generan hacen que las personas siempre se pregunten lo mismo: “¿Cómo puede ser que nunca escuché hablar de ellas?”. Esa pregunta, repetida mil veces, habla más de nosotros que del equipo. Porque Las Yaguaretés están, lo que falta es mirada.La invisibilidad no solo es mediática. También es simbólica. Muchas chicas que hoy podrían anotarse en rugby ni siquiera saben que existe un seleccionado femenino. Eso achica el semillero, recorta sueños y alimenta la idea equivocada de que el rugby no es para ellas. Pero basta con ver un partido de Las Yaguaretés para entender que el deporte les pertenece igual que a cualquiera: hay velocidad, lectura de juego, toma de decisiones inteligentes y una pasión que desborda.

Hace unos meses, el equipo logró uno de sus hitos más importantes, se clasificó al Circuito Mundial de Seven. Sin embargo, el impacto mediático fue tibio. Apenas algunos portales replicaron el logro. Mientras que en otros países hubiera salido en todos lados, en Argentina, la noticia quedó perdida entre resultados sueltos y anuncios del calendario deportivo. Eso es algo que queda pendiente.

Para saber más sobre la actualidad de Las Yaguaretés mirá este reel: https://www.instagram.com/reel/DR4-dJrCcNO/?igsh=dDNoeW9iYngycTZ5

El crecimiento del deporte femenino en general ayuda, lentamente, a abrir puertas. El fútbol dio un salto enorme, el hockey sigue siendo un faro y algunos deportes olímpicos lograron más pantalla. Pero en el rugby, la brecha sigue siendo profunda. Las Yaguaretés necesitan apoyo institucional, competencia más regular y medios que cuenten lo que hacen, incluso cuando no haya un triunfo de por medio. La visibilidad no se construye solo con resultados, sino con historias, con presencia, con continuidad.

Ojalá algún día el país las conozca por nombre propio. Ojalá las más pequeñas vean tries de Las Yaguaretés en la tele y sientan que también pueden. Ojalá el ruido del scrum femenino se vuelva parte del paisaje deportivo argentino. Mientras tanto, ellas siguen haciendo lo que mejor saben: entrenarse, viajar, empujar y seguir. Como el animal que las inspira, avanzan sin hacer demasiado ruido, pero dejando huellas profundas en un terreno que todavía están abriendo.

Para saber más sobre Las Yaguaretés te invitamos a escuchar nuestro podcast haciendo click en el siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1MKU7xnVkOq-oWysX_4AQ92Ndv6AyaJuO/view?usp=sharing_eil_se_dm&ts=692f2267

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