Por Pedro Berrutti
Federico Freire es exfutbolista y fundador de la organización Diabetes en Movimiento. Hoy en día trabaja en concientizar y educar sobre la enfermedad luego de lo que él atravesó cuando se la detectaron y cómo, a pesar de ello, logró ser un deportista de alto rendimiento, debutando en Vélez y llegando a tener un paso por Europa.
En 2005 fue convocado a la selección argentina sub17 y fue en ese momento cuando le detectaron Diabetes Mellitus tipo 1. Le comunicaron que no podía viajar al Mundial juvenil e incluso no podría jugar más al fútbol. Esa noticia para él y su familia fue un baldazo de agua fría en el momento, pero después de poco más de un mes de peleas y angustia conoció a su diabetólogo Luis Grosembacher. “Fue una persona fundamental en mi vida y en mi proceso con la diabetes. Me ayudó a soltar el miedo y a entender que el control estaba en mis manos”, contó el exfutbolista de Catania.
También comentó que le enseñó detalles que lo ayudaron a sentirse pleno y que “cuando uno se ocupa, la diabetes deja de ser un problema”. Después de años aceptando y adaptando la patología a su vida, llegó Ricardo Gareca, entrenador de Vélez en aquel entonces para informarle que lo quería llevar a hacer la pretemporada con la Primera. “En un mundo tan competitivo, donde tantos quieren estar, lograrlo es algo único. Más aún por todo lo que me tocó atravesar en el camino”, expresó Federico sobre los sentimientos tras el llamado del Tigre en 2011.
Con respecto a su debut en la Primera División, agregó que ese hecho le enseñó que los objetivos se logran con trabajo, constancia y claridad, que cuando sabés lo que querés y sostenés el esfuerzo en el tiempo, los objetivos llegan, y sentenció diciendo que “La disciplina, siempre, termina superando al talento”.
En varias de sus entrevistas, Freire hace hincapié en el poco conocimiento sobre cómo tratar esta enfermedad durante el tiempo que fue jugador profesional: “Me sorprendió mucho ver que, a lo largo de mi carrera, muchas personas -incluso profesionales de la salud- no tenían claro qué implica vivir con diabetes”. Sumado a esto, mostró disconformidad ante la recurrente pregunta sobre lo limitante de la diabetes. “Yo lo veo distinto. No es un límite, es una condición”, opinó, y agregó que “bien gestionada, te permite vivir una vida plena. La clave está en ocuparse, no en preocuparse”.
Sobre el final de su carrera, recibió el llamado de una madre pidiéndole ayuda luego de que a su hijo le detecten la misma patología que tenía él. Reveló que ese pedido le hizo un “click muy fuerte” y logró entender que “hay una gran falla en el sistema y en la educación sobre esta condición”. Y agregó: “Sentí que había que hacer algo. Crear un espacio donde las personas puedan sentirse acompañadas, trabajar su mentalidad, adquirir conocimiento real aplicado a su vida y tener un plan de acción claro para ir por sus objetivos”.
A través de esta experiencia surgió su idea de crear un programa de educación sobre la DM1, no solamente para las personas con diabetes, sino también para sus familias. Gracias a su educación y formación en el tema, este año tuvo la posibilidad de volver a Vélez en una jornada de capacitación sobre dicha condición. “Fue algo muy especial. Ver a un club de este nivel apostar por la educación en diabetes”, expresó el líder coach de Diabetes en Movimiento, demostró haber sido algo muy movilizante para él y sostuvo estar “disponible para ayudar: a veces es conocimiento y otras, simplemente estar presente”.
Freire dejó un mensaje luego de todo lo que atravesó y aprendió: “Las piedras en el camino vienen a enseñarte algo, a mostrarte algo que todavía no estás viendo. Es fácil caer en el papel de víctima, pero la verdadera pregunta es: ¿Por qué a mí no me podría tocar esto?. Aceptar las emociones, transitarlas y ponerlas sobre la mesa es parte del proceso. Pero después, hay que actuar. La diabetes me enseñó que la vida se transforma a partir de las acciones que tomás todos los días. Ahí está la diferencia entre avanzar o quedarse”.



