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Norberto Méndez: “Todos tenemos un lugar en el deporte”

Por Luca Quagliatini

 El rugby inclusivo, de la mano de los clubes de la Unión de Rugby de Buenos Aires, busca seguir convocando a las familias y a la gente que conozca alguna persona con patologías que compliquen el desarrollo de una vida normal. El head coach del equipo inclusivo del Club Atlético San Isidro explicó cómo se trabaja en este relativamente nuevo ámbito deportivo.

Esta modalidad de rugby está especialmente destinada a aquellas personas las cuales se cree que, debido a ciertas patologías, no pueden desarrollar una actividad deportiva. Sin embargo, Norberto Méndez comentó los grandes avances que hubo desde lo institucional y beneficios para los chicos gracias a esta disciplina.

Desde la URBA se encargaron de derribar cualquier prejuicio e innovaron con una iniciativa adaptada para todos. Para ello se creó una secretaría de inclusión. En esta se llevan a cabo entre dos y tres reuniones anuales con cada uno de los dirigentes de los clubes, con el fin de mantener conectados a cada institución con cada actualización del proyecto; que ya es una realidad. Esta nueva delegación del máximo ente del rugby argentino también fomenta la difusión del deporte, organiza entrenamientos, partidos entre los clubes y encuentros sobre inclusión con jugadores de primera de la URBA.

En el caso personal de Méndez, su inicio en el rugby mixed ability, según su denominación en su natal Bradford, Inglaterra, se dio por el deseo de hallarle un lugar a su hijo, Teo, que tiene autismo. “Para encontrarle un espacio donde pueda jugar y tener amigos”, describió.

Esta modalidad del deporte nace en Argentina por Daniel Fernández, padre de Joaquín, que padece síndrome de down. En el afán de Fernandez por ayudar a su hijo a encontrar el amor por el deporte que él sentía, comenzó a entrenarlo junto a otros cuatro chicos con la misma patología en el Club Del Sur en el conurbano bonaerense. Así fue el primer paso del rugby inclusivo en el país, hasta incluso consolidar un equipo nacional en 2015 llamado Los Pumpas.

-¿Cómo se fomenta la práctica? 

– Se genera un vínculo de confianza con los chicos, ahí inicia la práctica. Se observa sus habilidades motrices, aspectos tácticos y si pueden incorporar fases del juego. Cada club tiene su fin. Nuestra idea es divertirnos un rato los fines de semana y con los grupos más grandes hacer rugby. Ahí vamos aprendiendo, mejorando e incursionando en este mundo, que va continuamente evolucionando.

-¿Qué beneficios trae para los clubes?

-El beneficio es algo que va muy por adentro, estas cosas se hacen con el corazón y está bueno que el CASI lo haya abierto. El proyecto lo llevan a cabo padres, exjugadores, gente del plantel superior, socios y juveniles. Este espacio se va alimentando de todo el club. Lo que genera un sentido de pertenencia, que nos conozcamos todos, que todos conozcan al club. Esa es una de las principales ideas de la inclusión.

El mensaje que quiere transmitir el entrenador del CASI es concreto y conciso: “Esto es para quien conozca alguna persona con alguna discapacidad, hay muchas que pienso que deberían estar dentro de una cancha con nosotros los sábados. El rugby recibe a todos y a todos les da un lugar. Eso es muy importante para las familias que buscan encontrar un espacio para sus hijos. En mi caso lo hice acá con mi hijo. Esto hace del deporte algo muy lindo y sano”.

-¿Qué importancia tiene el rugby inclusivo para el deporte nacional?

-Es sumamente importante que todos tengamos un lugar en el deporte. Que cada chico con cualquier patología pueda divertirse, entrenar y hacer amigos, eso también es importante para el rugby y los clubes.

El CASI es el club más laureado y de los más populares de la URBA junto al SIC. Justamente, entre estos dos se disputa el clásico más popular del rugby argentino. Por lo cual es una excusa perfecta para difundir esta iniciativa según explicó Méndez. “En la previa del CASI-SIC, jugamos un partido contra Los Pumpas y hacemos un ́pasillo cuando entran los jugadores de la primera, eso nos da un canal de difusión enorme en un encuentro con tanta gente, queremos que sepan que hay lugar para todos y de que también pueden formar parte de este deporte”, En el equipo del bajo San Isidro hay alrededor de 25 jugadores de rugby mixed ability, divididos en 2 equipos. Según describió el entrenador, en el de los más pequeños, de seis a doce años, se enseñan aspectos básicos y los chicos aprenden los valores de jugar en equipo. Con los más grandes, de 13 años para arriba, ya se juegan partidos contra otros clubes y comprenden más lo que es el deporte colectivo.

-¿El CASI se considera referente en este ámbito?

-Los referentes son Los Pumpas, fue el primer equipo de rugby inclusivo. Ahora funciona como Selección. Cuando empezó a haber un fomento para que el deporte sea para todos en los equipos de la URBA, los jugadores entrenaban en la semana con el combinado nacional y los sábado y domingo cada uno vuelve a su club.

-Más allá de lo deportivo, ¿se cumplió el objetivo de la iniciativa? ¿Cuáles son las siguientes metas?

-El objetivo en el CASI está más que cumplido. La idea era que las familias que no tienen dónde llevar a sus hijos a practicar un deporte puedan ser recibidas en el club. Tenemos jugadores con los cuales podemos armar unos buenos entrenamientos y son después con los que vamos a los partidos. El siguiente propósito es seguir creciendo, entrenar y pensar en la independencia de los chicos más grandes, tratamos de trabajar en eso, que tengan una vida de jugador de rugby. Que aspiren a manejarse de manera independiente y en algunos casos que puedan tener un segundo entrenamiento en Los Pumpas durante la semana. 

En estos casos, es muy importante conocer el ambiente donde se desarrolla un deporte. Pese a estar rodeado de golpes y empujones, el rugby ha encontrado la manera de dejar de lado el aspecto rudo para amabilizarse con la gente que tiene ganas de practicar un deporte. “Lo único que puedo decir es que está bueno que se hable de esto, así una persona que lo lee puede mostrárselo a otra que lo necesita, así se suma a los entrenamientos y encuentra el espacio para jugar, hacer amigos y ser parte de un equipo”, concluyó Méndez.

En términos de mixed ability, Argentina fue uno de los países pioneros en el mundo e incluso Los Pumpas XV han ganado torneos IMART, lo que vendría a ser el Mundial en esta disciplina. El rugby de serie es uno de los deportes más practicados en el país. Por lo que es un gran logro que hoy en día su sinónimo inclusivo cuente con más de 50 equipos en 15 provincias. 

-Cuando se haya divulgado completamente la iniciativa, ¿se va a seguir estereotipando al rugby? 

-Lamentablemente, sí. Va a ser estereotipado toda la vida. Es un deporte de contacto que se juega con mucha agresividad, eso hace que para el que no conoce el deporte, desde afuera lo vea como algo violento. Sin embargo, lo que yo recibo de las familias es puro agradecimiento por este espacio de deporte, porque el rugby les enseña nuevos valores, trabajar en equipo y formar parte de un grupo. Los chicos están tan unidos que ahora no quieren faltar a un solo entrenamiento y solo esperan al sábado para jugar. Eso es el rugby desde adentro, un lugar de encuentro. Y que lo hagan dentro de un club que los espera es lo más lindo. Cuando terminó el entrenamiento me siento campeón del mundo y quiero que los chicos también lo sientan.

La tribuna de la Memoria

Por Thiago Cammarota

Defensores de Belgrano es el único club del país que ha decidido colocarle a una de las tribunas de su estadio el nombre de un desaparecido durante la última dictadura militar. ‘La Techada’, como se la conoce desde su construcción a mediados de los 60’, tiene en su corazón, en letras rojas y negras bien grandes, la inscripción ‘Tribuna Marcos Zucker’. Ubicada de espaldas a la avenida del Libertador, es la cabecera de la cancha donde va la hinchada local. 

Ricardo Marcos Zucker fue un militante revolucionario de Montoneros que antes pasó por la Juventud Peronista y por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y fue desaparecido en la última dictadura cívico militar. Lo secuestraron en 1977, pero gracias al accionar de su padre, el actor y comediante Marcos Zucker, fallecido en 2003, y de dirigentes de Defensores, como Eduardo Deluca, presidente en aquel entonces, fue liberado con la condición de exiliarse del país. “No me gusta recordarlo como militante. Lo suaviza. Él era un guerrillero y yo lo reivindico como tal”, dice Diego Achile, dirigente de Defensores y referente de la agrupación Markitos Zucker. 

La idea surgió por parte de Hugo Arbona, socio del club, quien hizo el pedido en la asamblea extraordinaria del 2001 y esta lo aprobó por unanimidad. El bautismo de la popular local se llevó a cabo el 25 de mayo, fecha que coincide con el 96° aniversario del Dragón. “La identificación política de la dirigencia que comanda a la institución hace 27 años está muy emparentada con el justicialismo y eso ayudó a llevar adelante la iniciativa”, comenta Marcelo Fernández, integrante de la comisión directiva del club desde 1997. Federico El Lakkis, quien forma parte de la subcomisión de Derechos Humanos, califica a este homenaje como “muy valiente”, debido a su contexto. “En ese entonces, la lucha por los derechos humanos no estaba tan presente, como lo está hoy”, explica. Vale la pena recordar que el pedido de perdón del Estado argentino por haber callado las atrocidades de la dictadura fue realizado por el expresidente Néstor Kirchner recién en 2004. 

“Inflamos el pecho cada vez que nos dicen que somos el único club que lleva el nombre de un desaparecido en una tribuna”, asegura Fernández. Para El Lakkis “es un motivo de orgullo porque los hace diferentes a los demás” y agrega que “es una manera de que Marcos siga presente en cada partido”. 

Durante su exilio en Brasil y luego en España se juntó con otro grupo de militantes y comenzó a gestarse la idea de volver a la Argentina. La ‘Contraofensiva’ fue la última acción política militar del grupo Montoneros, que consistió en el regreso al país de un contingente de activistas para realizar acciones armadas contra la represión estatal. Todos los que regresaron, incluido Zucker, terminaron desaparecidos y nunca más se supo nada sobre ellos. “Maquitos nunca pasaba desapercibido. Era un pibe bárbaro, de buenos sentimientos y muy gracioso. Hablaba hasta por los codos. Todos lo queríamos mucho”, recuerda Marcelo Martin, amigo de Zucker. Marquitos, así lo apodaban en el club, a diferencia de sus compañeros militantes que le decían Pato, era “quilombero y peleador”. “Una vez se agarró a las piñas en el buffet con el hijo de Roberto Viola (miembro de la Junta Militar), que jugaba al fútbol acá”, cuenta Martín. 

Si bien era hincha de San Lorenzo, Zucker era un apasionado por Defensores. Ni siquiera el exilio apaciguo su amor por los colores rojo y negro. Así se describió él mismo en una carta que le envió a un amigo en la que le contó cómo había vivido la victoria de su club ante Tigre, que postergó la vuelta olímpica de este último a una fecha de finalizar el torneo de la B de 1979. “Fui a buscar el Clarín al quiosco de siempre, en la Puerta del Sol, frente al Ayuntamiento, en pleno centro de Madrid. Mientras viajaba en el metro, imaginaba lo que me iba a encontrar, estaba seguro de que Defe había ganado. Al abrir el diario busqué desesperado la parte de deportes y al ver ese 1 a 0 con gol del Turco Haffez, de la alegría tiré el diario por el aire y se desparramó todo… El gallego que atendía el quiosco no entendía nada…”, escribió Marquitos. 

El club del Bajo Nuñez amplió su reconocimiento en 2011, cuando el rostro de Zucker quedó retratado en un mural en el acceso a la tribuna local. Ahora Marquitos mira desde enfrente hacia la ESMA. La Avenida Comodoro Rivadavía es la que separa al estadio de Defe del ex centro de detención clandestino, hoy reconvertido en un espacio de memoria, verdad y justicia. También se colocó una baldosa en su honor. Achile afirma que desde el club buscan agigantar y mantener viva la figura de Marquitos Zucker: guerrillero, peronista e hincha de Defensores de Belgrano. 

 

Mary Terán de Weiss: nuestra campeona oculta

Por Joaquín Arias

En el año 2006 se inauguró en la zona sur de Buenos Aires un gran estadio dedicado exclusivamente al tenis. El recinto, gracias a una movida por parte de algunos legisladores, obtuvo el nombre de Mary Terán de Weiss. Allí han jugado leyendas de la talla de Roger Federer, Rafael Nadal y Gabriela Sabatini, y fue el campo de batalla de Argentina en la Copa Davis. Sin embargo, gracias a la omisión de diversos periodistas, políticos y hasta de las entradas oficiales, al día de hoy es conocido simplemente como “Parque Roca”. Ese pasaje de la luz a la oscuridad fue lo que marcó la vida de la primera gran tenista argentina. 

María Luisa Beatriz Terán nació en Rosario, un 29 de enero de 2018. A diferencia de los grandes referentes tenísticos que irían surgiendo en aquella época, sus orígenes fueron más bien humildes. Era hija del bufetero del Rowing Club, y allí fue donde comenzó a hacer deporte, demostrando tener una habilidad excepcional. “Mi padre y ella solían estar en el club todo el día y hacer todo tipo de actividades, pero fue en el tenis donde mi tía destacó. En ese momento jugaban para conseguir alguna golosina o un vaso de gaseosa”, sostiene Alfredo Terán, su sobrino. Esas actividades incluían carreras de velocidad, remo y natación, donde Mary con solo 15 años logró cruzar el Río Paraná en una competencia varonil. El tenis empezó a ser una parte de su rutina cuando un entrenador sueco de apellido Sanders la descubrió y se la llevó al Club Atlético Rosario para pulir su técnica. Ya para fines de la década del 30 se posicionó como una de las mayores promesas del “deporte blanco” a nivel nacional.

Era descrita como una jugadora que sorteaba su delgadez y su baja estatura con una enorme movilidad y resistencia para afrontar partidos largos, “una gacela en la cancha”. Liliana Morelli, escritora del libro Mujeres Deportistas, uno de los primeros trabajos en donde la historia de Mary es contada, destaca el rol de su figura en la construcción de su mito: “No solo contrastaba con el resto por su apariencia física, sino que también por su elegancia a la hora de vestirse. Fue la impulsora de los modelos femeninos en el tenis, con las faldas y las blusas escotadas. Toda ropa deportiva exclusiva para ella. También usaba accesorios como relojes y pulseras, lo que puede ser común ahora pero que en su momento impactaba. Si a todo eso le sumamos su encanto natural no dejaba indiferente a nadie”. 

En 1940, viajando en tren a Córdoba, conoce al que sería el amor de su vida, Heraldo Weiss, el capitán argentino de la Copa Davis. Tres años después se casaron y formaron la pareja perfecta del circuito. “Juntos viajaron por todo el mundo, y siempre llamaban la atención por sus atuendos y su simpatía. Eran celebridades del estrato más alto, aparecían en la tapa de El Gráfico y se sacaban fotos con la Reina Isabel de Inglaterra”, afirma Morelli y agrega: “A Mary la vivían halagando por su belleza y Heraldo se lo tomaba con humor. Incluso en India un maharajá quiso comprarla y él le preguntó cuánto pedía”. 

La cuarta década del siglo fue la que impulsó su carrera. Ocupó el primer lugar a nivel nacional en 1941, 1944, 1946, 1947 y 1948. En este último año pegó el salto internacional, ya que alcanzó los cuartos de final de Roland Garros y ganó el Plate de Wimbledon, un certamen en el que jugaban las jugadoras que perdieron durante el torneo. Con estos éxitos se posicionó entre las veinte mejores del mundo. Ya para 1950 comenzó a acumular diversos títulos en el exterior, en el Reino Unido, España, Alemania y hasta Pakistán. “Era apoyada por la Asociación Argentina de Tenis y marcas como Dunlop para realizar esos viajes, siendo prácticamente la única con tal beneficio”, sentencia Morelli. En 1951 llegaría un momento clave: los Juegos Panamericanos de Buenos Aires. Allí se consagró como una de las máximas estrellas, ganando dos medallas de oro y una de bronce. A partir de ese momento la política tomaría un rol clave en su vida. 

En pleno auge del peronismo, las simpatías de su marido con el gobierno justicialista hicieron que pudiera conocer en persona a Juan Domingo Perón. Y gracias a su simpatía con “El General” consiguió el cargo de Jefa de los Campos Deportivos Municipales. Sin embargo, antes hubo un episodio que la marcaría para siempre. Enfermo desde hacía un tiempo, Heraldo Weiss falleció un 30 de agosto de 1952. “Era el principal estandarte para su vida tenística, su compañero más leal. Fue un vínculo tan fuerte que a ella ni siquiera se le ocurrió contemplar otro amor”, asegura Alfredo. Quizás como manera de recordarlo eligió abocarse a su ideología peronista. 

Decidió que su objetivo era popularizar el deporte. “Abrió las escuelas de tenis para chicos que por su condición no podían tener siquiera raquetas. Se las conseguía la Fundación Evita”, cuenta Alfredo y opina: “Hasta ese momento el tenis era un deporte de ricos y llevarlo al nivel del pueblo le costó a mi tía un fuerte rechazo”. Morelli, sin embargo, tiene una mirada diferente: “Es cierto que quiso popularizarlo, pero a partir de esa buena intención se cometieron abusos de poder. El Estado prácticamente quería expropiar los clubes de tenis. Igualmente, ella quedó en el medio de una disputa entre los sectores como la CGT que querían copar los terrenos y los directivos antiperonistas de los clubes que querían mantenerlos como estaban”. Pese a los tironeos constantes, Mary se encargó principalmente de reformar el Lawn Tennis Club, aumentando su capacidad y mejorando su infraestructura. En aquellos instantes su adhesión al “régimen” era tapada por la gran cantidad de logros que obtenía en sus giras. 

Ya para 1954 y con el gobierno tambaleando por la crisis económica, ella y Perón mantenían reuniones personales en el despacho presidencial. Eva Perón había fallecido apenas un mes antes que Heraldo Weiss, y esa soledad que sentían ambos fortaleció su amistad. En el libro “Mary Terán de Weiss”, de Roberto Andersen, el autor relata que en una ocasión, mientras contemplaban las joyas de Evita, Perón le había pedido casamiento a Mary, sin haber mediado una relación romántica. Ella, educadamente, lo rechazó: “Me siento muy honrada señor, pero estimo no ser la indicada. Usted ha perdido una esposa, poseedora de una fibra política, cualidad de la que no estoy dotada. Usted es digno de tener una compañera de esa línea. Yo vuelco mi pasión por la actividad deportiva”. 

Un año más tarde el gobierno fue derrocado por la Revolución Libertadora. Marcela Stieben, periodista que investigó aquellos años, indica: “Ella estaba compitiendo en Alemania cuando se enteró. Saquearon su casa y se llevaron sus bienes mientras no estaba, y con la AAT intervenida mandaron un telegrama pidiendo que no la dejen competir más. Sin más remedio tuvo que mandarle una carta al mismísimo Perón (exiliado en España) para que le facilitaran la ciudadanía y se pueda quedar a vivir allí”, agrega. En su libro Del poder al exilio el ex mandatario se refirió a ella como su “cuarta o quinta amante”. Una vez establecida en Barcelona y representando al país ibérico siguió cosechando éxitos, llegando hasta el top 10 mundial según varios periodistas de la época. Esas conquistas fueron totalmente invisibilizadas por la prensa argentina. 

En 1959, con el gobierno frondizista, volvió al país. “Tuvo que empezar de cero”, recuerda su sobrino: “Se compró un nuevo departamento y empezó a entrenar para volver a competir en el circuito nacional, así cerraba con broche de oro su carrera”. Él sostiene que si bien la AAT no le encontró irregularidades y la dejó competir, fueron los clubes y las jugadoras las que comenzaron una campaña de exclusión contra ella: “Todas las puertas se le cerraban, inclusive la del club donde estuvo por 20 años y fue socia honoraria, Belgrano Athletic. A ellos se les sumaron otros clubes de la élite a la que tanto molestó con su ideología”. Tres años estuvo parada hasta que el histórico presidente de River Plate, Antonio Vespucio Liberti, le ofreció integrar el equipo para el interclubes. Su entusiasmo por reaparecer en los courts fue efímero, ya que todas sus rivales decidieron no jugar contra ella y por lo tanto el campeonato quedó anulado. Algunas tenistas quedaron resentidas por su accionar al frente de los clubes tenísticos, pero otras simplemente debían acatar el boicot o serían castigadas. Desde la AAT adujeron “razones morales” para apoyar este comportamiento. 

“Mi situación constituye una inhumana e injusta persecución, alentada por el inconfesable deseo de evitar que vuelva al primer plano en mi deporte favorito”, fue su manera de abrir una carta abierta que se publicó en El Gráfico, pero que no tuvo ningún efecto. Sus rivales seguían sin aparecer en las canchas y se dedicaban a agredirla verbalmente fuera de ellas. Para no perjudicar a River, decidió ponerle fin a su trayectoria tenística. Había disputado 1100 partidos con 832 victorias y 28 títulos internacionales. No obstante, tuvo que alejarse del ojo público durante años. “Estaba cansada de sufrir tantas injusticias. La llamaban por teléfono, la amenazaban, fue una lucha permanente. Eso influyó en lo que le terminó pasando”, rememora su sobrino. 

Los años siguientes los pasó administrando un negocio de deportes y de vez en cuando viajaba a ver partidos de tenis en el exterior. “Ahí la recibían como le correspondía, continuaba codeándose con las leyendas y la gente importante. Después volvía y no le daban un mísero reconocimiento. Ni siquiera con la vuelta del peronismo en el 73. Ella se había distanciado de la ideología y por eso no fue reivindicada por la militancia a diferencia de otros exponentes”, afirma Stieben. 

Mario Baizán, periodista político, pudo conocer a Mary antes de su final: “Ella vivía con su madre y con todos sus trofeos, pero totalmente aislada del mundo tenístico. Hablaba con nostalgia de lo pasado, de sus grandes éxitos, con la modestia que caracteriza a los grandes. De vez en cuando dejaba lugar a un lógico resentimiento, pero en la mayor parte de las charlas mostraba ese estoicismo de haber estado acostumbrada al olvido despiadado”. Su madre siempre fue su gran compañía y su muerte a los 98 años fue quizás el golpe que le faltaba para tomar su determinación. “Ahí le ganó la depresión después de una larga batalla. Ella prefirió apurar su fin antes que seguir en la sombra”, sentencia Baizán. El 9 de diciembre de 1984, Mary Terán de Weiss, a los 66 años, decidió arrojarse del séptimo piso de un edificio de Mar del Plata. Falleció en el acto. La única persona del mundo del tenis que se acercó a su velorio fue Enrique Morea, su compañero en aquellos históricos Panamericanos del 51 y un ferviente antiperonista que nunca dejó de respetarla. 

“Si a Evita no la perdonaban por ser mujer, conmigo no iban a ser menos. Yo además de peronista era una mujer que había logrado destacarse mundialmente en un deporte que era exclusividad masculina, esas cosas en este país no se perdonan”, decía la propia Mary en aquellos años de marginación. En las últimas décadas muchos comienzan a conocer su historia, gracias a la difusión mediática y al nombre del estadio. Sin embargo, su figura sigue acarreando un boicot silencioso, que quizás le da la razón a sus dichos. Es cuestión de tiempo saber si la sociedad podrá sacarla de su forzoso olvido.

Matías De Andrade: soñar y esforzarse para romper la lógica de lo imposible

Por Juan Moure

Luego de nacer con una agenesia (una afección en las extremidades inferiores) tuvieron que amputarle su pierna derecha por encima de su rodilla, pero esto no lo privó de una vida llena de actividad. Matías De Andrade conoció la natación cuando tenía cinco años, gracias a su padre que lo llevó a practicar este deporte. En los Juegos Paralímpicos de Tokio en 2021 ganó la medalla plateada en 100 metros espalda y ya consiguió una dorada en los Juegos Parapanamericanos de Santiago de Chile, en la misma disciplina.

Aun así, no fue hasta los 11 que comenzó a entrenarse de forma competitiva representando al club Independiente gracias a una entrenadora que le vio potencial cuando vivía en Córdoba. Tras cumplir 15 años, comenzó a practicar con mayor profesionalismo y a los 17 decidió dedicar su vida a este deporte gracias a Edith Arraspide, la conductora del equipo nacional de natación paralímpica.

A lo largo de su infancia, De Andrade recorrió varios lugares del país porque su padre, Oscar De Andrade, es excombatiente de la Guerra de Malvinas y era reubicado constantemente por el ejército argentino. El nadador nació en Avellaneda, pero rápidamente se mudó a Córdoba (donde conoció la disciplina), luego vivió en Miramar y por último en Mar del Plata. Allí terminó de desarrollarse como deportista.

En 2009 participó de los Juegos Parapanamericanos Juveniles en Bogotá, Colombia. Aquel certamen significó su debut internacional y, desde entonces, no paró de competir. Con los actuales Juegos de Santiago, participó en cuatro Parapanamericanos y tres Juegos Paralímpicos.

“Recuerdo que en el 2000, estaba viendo los Juegos Olímpicos de Sidney con mi papá y yo le dije ‘¡Qué locura debe ser estar en unos Juegos Olímpicos!’. Obviamente no sabía que existían los Paralímpicos en ese momento. ‘Debe ser algo imposible’, le dije y él en vez de decirme eso, me respondió ‘No, para nada es imposible. Si vos lo soñás y te esforzás para lograrlo, podés llegar’”, comentó De Andrade, en una entrevista por DeporTV tras lograr su primer podio paralímpico.

En cuanto a las dificultades que podían surgir, el marplatense reconoció que muchas veces sus entrenadores, e incluso su kinesiólogo, no cobraron ni un solo peso con tal de que pudiese dar lo mejor de sí en los Paralímpicos de Tokio y le aseguraban que lo hacían por el orgullo y el honor.

En 2019, De Andrade fue distinguido como el Lobo de Mar de Oro, premio que distingue al mejor deportista de Mar del Plata, tras lograr el oro parapanamericano y el bronce en el Mundial de natación en Londres.

En su carrera a nivel internacional, Matías De Andrade consiguió tres medallas en los Parapanamericanos de Toronto 2015, una dorada en Lima 2019, un tercer puesto en el Campeonato Mundial de Natación de Londres, también en 2019, un diploma paralímpico en Río 2016 y la medalla plateada en los JJOO de Tokio que, por la pandemia de COVID-19, se disputaron en 2021. 

Sin dudas es un nadador excepcional que supo hacerle frente a sus dificultades físicas para luchar y cumplir ese sueño que tuvo a sus siete años y que su padre acompañó y fantaseó con él para que aquel deseo se hiciera realidad.

Centralismo y precariedad, las principales características del paralimpismo argentino

Por José Baía

“Hasta hace dos semanas no teníamos (la selección de parabádminton) ropa de competencia”, aseguró el ex parapiragüista olavarriense, actual jugador de bádminton y pádel adaptado, Lucas Díaz Aspiroz Además, la beca no le alcanza ni para comprar una raqueta, la mayoría de los gastos (viáticos, materiales, comida, entre otros) los cubre de su bolsillo y el único lugar que tiene para entrenar cómodamente es el CeNARD.

Esta declaración demuestra lo que viven los atletas paralímpicos en Argentina. ‘Precariedad’ y ‘centralismo’ son las palabras que resumen la situación de cada una de las disciplinas. Quienes realizan estas actividades viven una lucha constante para entrenarse en las mejores condiciones posibles.

Con el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) ubicado en Buenos Aires, hay disciplinas que tienen el espacio para practicar solamente allí, lo que dificulta a los que provienen de otras provincias del país. Incluso, ni siquiera ahí adentro tienen las instalaciones requeridas para desarrollar su actividad, como es el caso del parabádminton y el goalball (ambos deportes paralímpicos), entre otros.

Es tan amplio el problema que enfocarse sólo en el alto rendimiento sería un error. Estas dificultades también atentan contra la práctica del deporte en general, ya que no se genera una cultura al respecto, tan necesaria para llevar una mejor calidad de vida. Además, saber utilizarlo como herramienta de inclusión es igual de importante que darle un financiamiento digno. Disciplina, salud y sacrificio, son algunos de los valores que se transfieren de la práctica a la cotidianeidad. 

Asimismo, la inversión tanto en infraestructura como en educación, con esta orientación es pobre, eso se puede ver en cualquier club, escuela o sociedad de fomentos. En lugares como estos se ven materiales rotos, falta de insumos o, incluso, espacios acotados. Por eso, a veces resulta lejano que se centren en la inclusión si no se puede costear el mantenimiento. Aun así, es fundamental que las disciplinas adaptadas se desarrollen cada vez más porque, para muchos paradeportistas, son el puente a la salud mental que ellos tanto necesitan.

Por otro lado, se ve un amateurismo profesional, en el cual cada uno de los paraatletas se entrenan como si fueran de elite, pero la retribución material es baja o, incluso, inexistente. El sistema de becas tampoco se queda atrás. Aunque es sumamente positivo que se reconozca a los deportistas por los logros obtenidos y dejar al deporte del país en lo más alto, cada vez son menos los que tienen la posibilidad de acceder a estas. 

En general, esta retribución se brinda por un buen desempeño o con proyección a alguna competencia importante a corto plazo, como puede ser un Mundial, unos Juegos Olímpicos o unos Panamericanos. Si el resultado en dichos torneos no es el mejor, es difícil que se prolongue el tiempo de subvención. En muchos casos, por no decir todos, les alcanza para la alimentación y, si ahorran un par de meses, para materiales propios de cada disciplina. Esto no tiene por qué ser así. Debería cubrir, además de las necesidades básicas, lo que precisen para el desarrollo de su actividad, como viáticos, indumentaria y hasta vivienda. Tendrían que poder vivir del deporte.

Desafiando barreras: las dificultades a la hora de practicar deportes paralímpicos en Argentina

Por Matías Di Menna  y Victoria Leccadito 

En la gran extensión de la tierra argentina en la que el fútbol resuena como un latido cultural y se apodera de las personas, existe un mundo paralelo de deportistas que desafían la adversidad: los atletas paralímpicos. Detrás de la inspiradora narrativa de superación y pasión, se esconde la cruda realidad que lamentablemente viven día a día: la dificultad que enfrentan estos guerreros modernos para practicar disciplinas adaptadas en el país.

Uno de los establecimientos más reconocidos del país, es el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Un lugar que le brinda oportunidades a los y las deportistas que allí pasan horas de su vida entrenándose para ser la mejor versión de sí mismos, compartiendo el espacio con otras disciplinas. Todos aquellos que pasan por el CeNARD, técnicos, dirigentes y atletas, tienen un mismo objetivo: dejar la bandera argentina en lo más alto posible, pero para ello primero deben tener los espacios adecuados y en condiciones dignas para hacerlo.

Lucas Díaz Aspiroz, representante de Argentina en parabadminton en los Juegos Parapanamericanos 2023, contó la experiencia de poder entrenarse en el CeNARD: “Donde se puede entrenar bien es acá. Te levantás, desayunás, te entrenás y así… Esto es lo que yo considero deporte de alto rendimiento y cómo se tiene que trabajar para conseguir medallas”.

Todos están enfocados en representar al país y en dejar una buena imagen hacia el resto, pero las dificultades comienzan en las raíces, en la falta de acceso a instalaciones deportivas adaptadas. En el CeNARD la infraestructura inclusiva es escasa, y muchos atletas se encuentran lidiando con la ausencia de rampas, vestuarios preparados para estas disciplinas y equipos específicos que faciliten su entrenamiento. Además, hay deportes que ni en ese lugar tienen su propio espacio y deben utilizar el de otras actividades, como es el caso del goalball y el bádminton, que acceden a los frontones de pelota, readecuando la cancha (modifican las dimensiones) con cintas o alfombras con las medidas y líneas respectivas de cada uno. Pero este es sólo un caso de muchos.

El apoyo financiero es otro eslabón débil en la cadena de los deportes paralímpicos en Argentina. La inversión en programas de desarrollo y en el respaldo directo con las becas  a los atletas con discapacidades a menudo es insuficiente. Esto deja a muchos luchadores en la cuerda floja, dependiendo en gran medida de la determinación personal y el esfuerzo, a pesar de la falta de recursos. Mientras que todos los equipos de fútbol masculino de la Primera División pueden elegir entre viajar en ómnibus o en avión a diferentes provincias del país. Hay deportistas que hasta hace poco estaban publicando su alias de las aplicaciones de billeteras virtuales en sus redes sociales para poder costear sus gastos generales y disputar el torneo al cual se calificaron, como fue el caso de la selección argentina de futsal para sordos. El hecho de sólo pensar en cómo estos atletas deben autoabastecerse o pedir ayuda para poder cumplir sus objetivos y sueños, permite comprender por qué potencias como Brasil o los Estados Unidos se ubicaron muy por encima en el medallero de los últimos Parapanamericanos.

Nuevamente, Díaz Aspiroz, de experiencia en los Juegos Paralímpicos Río 2016 y Tokio 2020 en canotaje, expresó que la diferencia de nivel se debe a que “los países que son potencia es porque tienen mucho apoyo y eso se refleja en los resultados. Un respaldo económico permite tener mejor equipamiento, lugares para entrenarse y así pueden prepararse bien durante 4 años”.

A pesar de estos obstáculos, la esperanza aún está intacta, distintas organizaciones  y defensores de los deportes paralímpicos en Argentina trabajan incansablemente para impulsar cambios. Campañas de concientización, iniciativas de recaudación de fondos y proyectos para mejorar la accesibilidad están surgiendo lentamente, llevando consigo la promesa de un futuro más inclusivo. La resiliencia y determinación de los atletas paralímpicos argentinos demuestran cómo viven la pasión por el deporte, y hasta dónde están dispuestos a llegar. Cada medalla que conquistan no sólo es un logro individual, sino un recordatorio de que la grandeza puede florecer incluso en terrenos difíciles.

En un país donde la pasión por el deporte late fuerte, la lucha por mejorar las condiciones para los deportes paralímpicos es una batalla que va más allá de las competiciones. Es una búsqueda colectiva de igualdad, inclusión y reconocimiento para aquellos que desafían la adversidad y encuentran en el deporte una vía para volar más alto.

Lucas Díaz Aspiroz: “La beca del ENARD no alcanza”

Por Tomás De Carlo y Abel Iranzi

El jugador de parabádminton es un ejemplo de superación y de pasión por el deporte ya que, a lo largo de su carrera, pudo practicar diversas disciplinas adaptadas  

En el mundo del deporte siempre se encontrarán muchos obstáculos y se necesita de una gran conducta de los atletas para superarlos. De los más conocidos, como el fútbol, tenis o básquet, se tiene una idea de lo que implica su entrenamiento, su rutina y su economía según en qué etapa de su carrera esté. Pero hay una rama de ellos que no tiene tanta repercusión, la de aquellos que practican las disciplinas paralímpicas.

Lucas Díaz Aspiroz, que es un ex paracanoísta y actual jugador de bádminton y pádel adaptado y que actualmente vive en Olavarría, pero que de vez en cuando se entrena en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), contó varias de sus experiencias dentro de la actividad.

Aspiroz, entre sus motivaciones, tiene como principal la constante superación, ya que de chico siempre hizo deporte, pero tuvo un accidente en moto de joven que lo dejó en silla de ruedas por una lesión medular. Esto también lo impulsó a poder volver a sentir la adrenalina y la sensación de hacer actividad física. Después de varios años del siniestro logró entrenarse nuevamente. “Si yo tengo que pararme para demostrar que soy persona… No estoy de acuerdo”, expresó el olavarriense.

El atleta paralímpico hizo canotaje hasta 2018 y desde ese momento empezó a practicar pádel con amigos de forma casual. Sólo no jugaba cuando había algún selectivo de su deporte de agua, ya que prefería prevenir lesiones. “Una vez que dejé el canotaje probé con el bádminton con un objetivo: ver hasta dónde podía llegar mi cuerpo y si éste era capaz de soportar la competencia”, comentó el nacido en Buenos Aires, quien en mayo de este año, participó en el Mundial de Parapadel en España y quedó en el cuarto puesto.

Aspiroz cuenta con una beca dada por el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) que no le alcanza para sustentar casi ningún gasto, por lo que tiene que generar ingresos trabajando en la parte de ingeniería de sistemas de Olavarría donde cuentan con 500 computadoras para manejar el funcionamiento de la base de datos y las redes de un hospital. “De 7 a 13 trabajo todos los días. Vuelvo a mi casa y descanso. De ahí voy a entrenar bádminton dos veces por semana en mi ciudad, ya que lamentablemente no contamos con los suficientes profesores. Por eso aprovecho el CeNARD para continuar entrenando”, explicó el jugador de parabádminton.

La beca del ENARD no alcanza, se que es por logros y rangos, si salís campeón, o si viajás a algún torneo y que también depende de la disciplina. Ni antes haciendo canotaje ni ahora, me pude mantener solo con esta. Toda beca que tuve la usé para los viajes y para pagar los gimnasios”, manifestó el deportista argentino con un tono decepcionado, y agregó que los materiales que necesita son comprados con el dinero de su bolsillo. “Una raqueta cuesta 200 dólares, debo tener dos o tres para jugar. También compro las plumas de las pelotas y bolsos”, sentenció.

A pesar de tener una discapacidad física, él piensa que no hace más esfuerzo que un atleta promedio, ya que todos llevan su cuerpo al máximo por el objetivo de cada uno. Siempre trata de mantenerse positivo, sin importar los obstáculos que le ponga la vida y aseguró que los Parapanamericanos están en pleno auge y que el deporte paralímpico está creciendo a grandes velocidades, pero que aun así se le debería dar más visibilidad: “Siempre uso las redes para compartir y animar a gente a seguir un deporte distinto. Una persona con discapacidad no puede trabajar en cualquier lado, esto pasa de la misma forma con los deportes”. 

Además, Aspiroz asegura que hay cada vez más inclusión y público en los deportes adaptados. Esa idea la argumentó con un ejemplo de una experiencia personal: “La gente nueva de Olavarría decía al principio ‘Un chico en silla de ruedas remando’. A la segunda que te ven ya comentaban ‘ah sí, el que rema’. Normalizan el que esté usando una silla y eso me pone contento”.

Aspiroz es un gran ejemplo de superación constante, ya que pudo romper las paredes que se le aparecían en su camino a partir de la dedicación, la perseverancia y la disciplina con la que se toma todo en su vida.

El equipo que jugó durante 50 años con una bomba bajo su cancha

Por Bautista Serra

La isla de Portland, del condado de Dorset, fue uno de los blancos más importantes de bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial debido a que los barcos de la Marina inglesa estaban amarrados a su puerto, uno de los más grandes y profundos del mundo. Lo llamativo es que 50 años después de que el conflicto bélico haya finalizado, una bomba fue encontrada allí pero sin detonar y estaba ubicada ni más ni menos que en el campo de juego de un equipo de fútbol, el Portland United Football Club.

El primer registro que se tiene de esta institución fue a comienzos del siglo 20 cuando aún se llamaba Portland and Grove y, a pesar de que siempre se ha mantenido en las ligas más bajas del fútbol de Inglaterra, ha llegado a participar de la FA cup, el torneo más antiguo del mundo y uno de los más prestigiosos a nivel regional. 

De todas formas, el club se asentó en su ubicación actual recién en 1921, donde tras varios años sin jugar debido a la Primera Guerra Mundial, hizo una gran reforma en sus instalaciones. Su estadio pasó a llamarse Grove Corner y cuatro años después logró unirse a la Segunda División de la Western League (catalogada como la décima división de Inglaterra). Allí permaneció durante varios años y consiguió dos títulos consecutivos durante las temporadas 1930/1931 y 1931/1932, pero no pudo obtener el ascenso a Primera. 

De a poco comenzó a ganar popularidad y logró mantener una media de entre 2.000 y 3.000 espectadores cada vez que hacían de local en Dorset, pero tras unos años irregulares con ascensos y descensos constantes y algún que otro título más que se sumó a su vitrina, llegó la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945 y la isla se vio afectada por los múltiples bombardeos de la Alemania Nazi.

Por fortuna el club pudo recuperarse rápidamente e incluso alcanzó una de sus mejores épocas, ya que se convirtió al semi profesionalismo, se mantuvo en la Primera División de la Western League durante 24 años y llegó a su mejor clasificación de FA Cup en su historia. Los Blues quedaron afuera frente al Yeovil Town en la cuarta ronda del clasificatorio frente a 6.000 espectadores. 

En 1994 el Portland United mudaría su terreno de juego por pedido de la Corona ya que requerían esa tierra para extracción mineral por lo que les proporcionaron un nuevo estadio a unos cuantos kilómetros de allí y lo nombraron New Grove Corner. Para sorpresa de toda la isla tan solo un año después, el 22 de marzo de 1995, en la antigua cancha que había recibido a tantas familias y donde por 50 años todos los días una pelota de fútbol rodó, una bomba sin detonar fue encontrada durante las excavaciones y casualmente debajo del círculo central del campo. 

Rápidamente la noticia fue informada por el Dorset Evening Echo, el diario local y 9 días después, el primero de abril, se realizó una de las evacuaciones más grande de Inglaterra en tiempos de paz, más de 4000 habitantes dentro de un radio de 1000 metros alrededor del dispositivo tuvieron que ser trasladados. El encargado de desactivar este explosivo de aproximadamente 500 kilogramos fue el capitán Mike Lobb perteneciente a los Royal Engineers que para ese entonces tenía 26 años y que a pesar de haber pasado 12 años en el ejército, comentó que esta fue sin dudas la intervención más complicada y decisiva de su carrera.

Pese a la complejidad de la tarea y las dificultades que se presentaron durante la evacuación por parte de los residentes quienes se resistían a irse por temor a los saqueos, las pérdidas de negocios y el abandono de sus mascotas, el resultado del operativo fue exitoso ya que se desactivó la bomba y no hubo que lamentar víctimas.

El Portland United Football Club continuó su historia oscilando entre la multiplicidad de ligas que hay en las categorías de menor nivel del fútbol inglés y actualmente se encuentra jugando en la Primera División de la Wessex Football League, una liga que comprende a varios equipos del sur del país y que está clasificada junto a otras 15 como la Novena División de Inglaterra. 

A día de hoy el club sigue innovando y sigue siendo un lugar de referencia y pertenencia para los lugareños. El hallazgo de la bomba pasó a formar parte de la historia no solo del club, sino también de la isla y su carcasa se encuentra expuesta en el museo de Portland, el cual es visitado frecuentemente por los turistas para corroborar esta historia. 

 

Mauro Amato: “Hay que seguir con la lucha por los desaparecidos y mantener viva la historia, transmitiéndola”

Por Agustín López Resano

El exdelantero de Atlético Tucumán recordó el festejo de su gol en 1999, cuando mostró una remera que reivindicaba la lucha de las Madres en la provincia gobernada por el genocida Antonio Bussi.

El grito de Amato es el de 30.000 desaparecidos y el abrazo con los brazos abiertos es para las Madres.

El registro del último gol en la victoria por 3 a 1 del irregular Atlético Tucumán sobre Godoy Cruz en 1999 no ocupará una página dorada en la historia deportiva del Decano. Sin embargo, el festejo del tanto constituye una piedra angular en materia de deportistas que en actividad se han expresado por la reivindicación de los derechos humanos, violados sistemáticamente por la dictadura cívico-militar que ejerció el terrorismo de Estado en Argentina desde 1976 hasta 1983.

Aquella noche, tras empujar la bola a la red, Mauro Amato se levantó la remera del club y descubrió otra, negra, que junto a cuatro pañuelos blancos transmitía un mensaje: “Aguanten las Madres”. La foto de la celebración no salió publicada en el diario local, afín al -por aquel entonces- gobernador de la provincia, el genocida Antonio Bussi.

El ahora exfutbolista y entrenador de la octava división de Estudiantes de La Plata mantiene la misma sencillez que caracterizaba a su definición en el área rival. Pacta la entrevista en su domicilio platense e invita bebida y sánguches de miga. Por si quedan dudas de su predisposición, aclara: “Sentite como en tu casa”.   

 – ¿Cómo se gestó tu vínculo con los derechos humanos y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo?

– Por aquel tiempo me había nacido el interés por la literatura, había empezado a leer diferentes libros y mi estadía en Tucumán me encontró leyendo Nunca más, una obra con testimonios impactantes. A medida que empecé a investigar sobre lo que había sucedido y el sufrimiento que había causado, se despertó en mí una reflexión muy profunda.

– ¿Por qué elegiste esa forma para transmitir el mensaje?

-Quería hacer saber lo ocurrido. Decidí utilizar al fútbol como vehículo porque era mi ambiente y, además, porque sabía que iba a lograr una gran repercusión. Y qué mejor que comunicarlo a través del festejo de un gol, que es un momento en donde todas las miradas reposan en quien convierte. En definitiva, mi objetivo era crear conciencia social para que nunca se olvidase lo que había acontecido y, a su vez, dejar un mensaje. Así que un buen día mandé a hacer la remera.

A sus 49 años, todavía conserva la remera.

– Teniendo en cuenta que el gobernador de la provincia del equipo que integrabas era Antonio Bussi, un represor que años después sería condenado por haber cometido delitos de lesa humanidad durante la dictadura, ¿recibiste algún tipo de amenaza por tu accionar?

-Por suerte, no. Solo un dirigente me dijo que me cuidara con los mensajes que mandaba. Lo que sí sentí es que quisieron callarme; la foto del gol no salió publicada en el diario local y me dejaron de hacer notas por algún tiempo. Sin embargo, lo más significativo fue que mi familia me dejó de saludar. Lo cierto es que mi entorno familiar nunca se había involucrado con algo, entonces nunca sabían nada. Ahí tomé noción de que había sido formado desde un desconocimiento. El rechazo no me importó, porque cuando uno enfrenta una lucha va hacia adelante.

– ¿Considerás que es importante que los deportistas se expresen sobre el tema?

-Sobre cualquier tema. Creo que existe un circuito cerrado de pensamiento en el fútbol, que es de lo que puedo hablar. El futbolista y su entorno solo consumen fútbol y no advierten que hay más cosas, que antes hay una vida. Yo empecé a ver más allá y a incorporar mayores conocimientos, lo que me llevó a transitar mis días de una mejor manera. En lo que respecta a Memoria, Verdad y Justicia, creo que cuanto más seamos y más abarquemos, es mejor. Sobre todo, cuando aparecen los sectores negacionistas. Hay que seguir con la lucha por los desaparecidos y mantener viva la historia, transmitiéndola. A veces no nos damos cuenta de que no es poca cosa contar con un micrófono para decir lo que pensamos, y eso hay que aprovecharlo. Antes de aquel gol yo nunca había hablado con mis compañeros sobre la dictadura, pero después de aquella noche me preguntaron de qué se trataba, qué había querido decir, y ahí tuve mi momento para expresarme.

– ¿El respaldo a las Madres fue la musa inspiradora para otros pedidos de justicia u otros mensajes?

Definitivamente. Después de esa noche me propuse seguir haciendo goles y dejando mensajes, así que, al poco tiempo, en Arrecifes, hice lo mismo con otra remera que decía “No se olviden de Cabezas”, en repudio a la inacción judicial en el caso del fotógrafo asesinado en 1997. Otro día, mostré una que me había regalado Gustavo Chizzo Nápoli, cantante de La Renga, para promocionar su disco. También festejé una vez con una de la marca Martín Palermo, cuando el Titán, a quien conocí en Estudiantes, había sacado su línea de indumentaria.

“Sin justicia no hay democracia. No se olviden de Cabezas”, fue otro de sus mensajes contra la impunidad.

– Hoy te comerías varias amarillas…

– Sí (risas), pero estoy seguro de que se me hubiese ocurrido otra cosa con tal de transmitir los mensajes.

El exfutbolista posa junto a sus valores sentimentales y las 12 camisetas que vistió en su carrera.

– En tu actual rol de entrenador de chicos de 16 años, ¿tratás de inculcarles algo más desde lo extradeportivo?

Justamente este año, en la víspera del 24 de marzo, les pregunté a los chicos si sabían qué día se conmemoraba y hablamos un poco de eso. Muchas veces en el fútbol no hay tiempo, pero yo aprovecho cada charla. Soy un convencido de que cuanta más conciencia tenga y mejor persona sea un deportista, mejor deportista será. Trato de inculcar valores a través de la pelota. Me gusta lanzar preguntas, hacerlos pensar, darles más opciones a la hora de razonar.

La desorganización que pudo enterrar el talento del básquet argentino

Por Francisco Vico

El básquet en Argentina llegó a su mejor momento durante los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando la Generación Dorada logró el oro luego de vencer en la final a Italia y en las semifinales a Estados Unidos, único país que ganó esta competición desde la inclusión de jugadores de la NBA en 1992. La Generación Dorada llegó por la creación de la Liga Nacional en 1985, que ayudó a federalizar este deporte y a que surgieran más talentos del interior del país, como Andrés Nocioni que nació en Santa Fe, o Fabricio Oberto, oriundo de Córdoba.  

Los logros de la Selección llegaron en los 2000, cuando estuvieron en las instancias finales de los torneos más importantes, como el segundo puesto en el Mundial de Indianápolis 2002 y el bronce en Beijing 2008. Aunque en febrero de 2023 el seleccionado argentino perdió 79-75 ante República Dominicana por las eliminatorias de la Copa del Mundo y quedó eliminado del Mundial de ese año a disputarse en Indonesia, Japón y Filipinas. Una posible causa es el bajo nivel y la desorganización política que sufrió la Confederación Argentina de Básquet (CABB) en los años recientes, que hizo que el rendimiento de la Liga Nacional baje de forma considerable, tanto que se llegó a un punto en el que hay cada vez menos jugadores del plano nacional en la selección, Tayavek Gallizzi de Instituto de Córdoba es el único que disputó las ya mencionadas eliminatorias.

Debido a la mala situación económica que atravesaba Argentina con la devaluación del peso de 39%, a los jugadores les favorecía ir a jugar a otro país. Franco Balbi, que fue a jugar al Flamengo de Brasil, explica que “cobrar en una moneda extranjera, con la realidad de Argentina, te da una estabilidad diferente”. Las ligas de Chile, México y Uruguay, por lo económico, son un destino atractivo para los jugadores argentinos, pero en nivel son más parejas o peores que la Liga Nacional.

En 2008 asumió en la presidencia de la Confederación Argentina de Básquet, Germán Vaccaro, que en noviembre de 2022 fue culpado de administración fraudulenta por los seis años que estuvo en el cargo. Para su salida en abril de 2014, tuvieron que intervenir los jugadores de la Generación Dorada, que amenazaron con no presentarse al Mundial de España 2014. En una conferencia de prensa comandada por Luis Scola, pidieron un cambio en la Confederación, ya que tenían deudas con los jugadores.  “Nosotros pedimos un cambio profundo, no solo en lo personal, sino también en el manejo institucional de la CABB. Es importante, es necesario, hay que hacerlo ahora mismo. No buscamos el beneficio personal. La deuda nuestra no tiene casi importancia con lo que estamos pidiendo”. Los jugadores pidieron por la regularización económica debido a que el déficit llegaba a los 33 millones de pesos. Luego de la renuncia de Vaccaro en 2014, Federico Susbielles tomó el cargo, con el respaldo de las máximas figuras de la Generación Dorada. El bahiense dijo en su momento que la situación no era solamente culpa de Vaccaro, que debía haber un grupo detrás. Personas como Daniel Zanni, que fue el presidente por unos días luego de su renuncia, y Fabian Borro, que fue uno de los vices de Vaccaro, también eran culpables. 

Además de regularizar la situación económica, Susbielles buscó mejorar el rendimiento deportivo del básquet nacional,  quien extendió los torneos organizados por la CABB, ordenó la Liga Federal y organizó un proyecto para hacer acuerdos con la NBA. Luego de una gran gestión para el exbasquetbolista nacido en Bahía Blanca, en 2019 decidió presentarse como candidato a intendente de la ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, y dejó de lado su labor en la Confederación. A partir de diciembre de ese mismo año, posterior al segundo puesto conseguido por la selección argentina en el Mundial de China, Borro fue electo presidente de la Confederación Argentina de Básquet luego de que Susbielles se bajara de la candidatura porque su lista no llegaba a los 21 delegados para postularse. Borro se había hecho cargo del club Obras Sanitarias, la Federación Metropolitana (FEBAMBA) y la Asociación de Clubes (AdC), que organiza la Liga Nacional y la Liga Argentina (segunda división). Cómo jefe de la AdC, intentó mejorar el marketing y difusión de la máxima categoría del básquet nacional, se comenzaron a televisar la mayor cantidad de partidos posibles, se cambió el formato de la competencia, y por esto comenzaron a haber partidos todos los días, al estilo NBA. También quitó el cupo de extranjeros para reducir costos en los equipos. Para ayudar con la televisación de todos los partidos, recurrió a la creación de Basquet Pass, una plataforma de streaming que cubre desde la Liga Nacional hasta el Torneo Federal, y si bien era una propuesta muy interesante, no terminó de servir por el pésimo funcionamiento, y que por el mismo los hinchas se quejan que no se podían ver los partidos sin que se trabe.

Otro de los principales dirigentes involucrados en la caída del básquet argentino fue Horacio Muratore, ex presidente de la CABB y de la FIBA (Federación Internacional de Básquet Asociados), que en su momento también impulsó la campaña de Germán Vaccaro. Además fue clave en la elección de Fabián Borro en diciembre de 2019, y se pasó por alto el hecho de que ya había sido parte del proceso de seis años al frente de la CABB de Vaccaro, penado a devolver 80.000 dólares de su gestión por administración fraudulenta de la cual se le condenó.

Agustín Morales, base que jugó la temporada 2022/23 en San Lorenzo en la Liga y disputó la Liga de Desarrollo. Contó que si bien le gusta mucho jugar al básquet, hoy lo ve difícil ya que económicamente otros trabajos le rinden más, como un emprendimiento que tiene junto con su hermano, en el cual venden elementos de la marca Apple, y es por eso que no sabe si va a continuar en el máximo nivel. Por eso que muchos prefieren emigrar al extranjero, a las ligas de México, Chile, Uruguay y Brasil.

 La mala situación financiera del país se repercute en los clubes, algo que hace que cada vez menos extranjeros vengan a jugar a la Liga. Aunque se haya tratado de aumentar la cantidad cuando se quitó el límite. Esto afectó bastante ya que fueron una gran fuente de talento para los equipos, por ejemplo, entre las 10 marcas de más puntos que se metieron en un partido, el único argentino es el histórico Héctor Campana que aparece dos veces en la lista. Mientras que el resto son los uruguayos Wilfredo Ruiz (dos veces) y Horacio López, junto con cinco estadounidenses. El que más anotó en un partido, Andrew Moten, Joe Harvell (también dos veces), Joseph Bunn y John Eubanks. Por otro lado, el MVP de la Liga Nacional, o jugador más valioso de la temporada, tiene una gran cantidad de jugadores argentinos, cómo Pichi Campana, que ganó este premio en cuatro ocasiones, o Leo Gutiérrez, que también lo ganó cuatro veces. Sin embargo, hay cinco extranjeros: los estadounidenses David Jackson (2008/09), Justin Williams (2015/16), Dar Tucker (2016/17), Eric Anderson Jr (2021/22) y el cubano Yoanki Mencia (2022/23). También hay un premio que destaca al mejor jugador extranjero del año, donde se puede notar que los mejores jugadores vienen de Estados Unidos, ya que 20 de los 30 ganadores son de ahí.

Se esperaba que la Liga Nacional iba a crecer debido a los buenos rendimientos de la selección con la Generación Dorada, pero no terminó de pasar, y se terminó de confirmar cuando el combinado nacional no pudo entrar al Mundial de Indonesia, Japón y Filipinas 2023.