El renacer de Carlos Alcaraz

Por Gonzalo Codina y Fabrizio Fernández

De triunfar en su séptimo Grand Slam a no poder girar la muñeca derecha por una tenosinovitis de De Quervain, una inflamación de los tendones que sufrió en el Torneo Conde de Godó y que le impidió participar en Roland Garros semanas después. Carlos Alcaraz pasó de tocar el cielo con las manos a estar cuatro meses inmóvil, pero, como todo en el deporte tiene fecha de vencimiento, un día volvió a pisar una cancha.

El español, luego de una larga inactividad, ya consiguió dos títulos ATP 500: el primero en Tokio, al vencer a Jiří Lehečka en dos sets, y hoy en Viena, donde derrotó a Alex de Minaur por 6-1 y 6-4. En la fase anterior dejó en el camino a Daniil Medvedev, número cinco del mundo, por 6-4 y 7-6 (2). En el transcurso del torneo no perdió ningún set en los cinco partidos que disputó, y estiró a 26-0 el invicto en los ATP 500 que mantiene desde abril de 2025. En la final no le dio posibilidades al australiano: se puso 3-0 en el primer set en poco menos de 15 minutos y demostró rápidamente que Alcaraz está volviendo a ser el que alguna vez supo ser, el número uno del ranking ATP.

Pero para entender esta actuación hay que remontarse al primer torneo que disputó después de la lesión: el US Open, que ya había conquistado en 2022 (su primer Grand Slam) y en 2025, por lo que llegaba como defensor del título. Sin embargo, el destino tenía otros planes para el oriundo de Murcia, ya que cayó en cinco sets en los cuartos de final ante Ben Shelton, quien fue el subcampeón de esa edición.

Mientras se retiraba del estadio, el español le sonreía al público y declaraba: “Me voy sano y con una sonrisa, es lo que necesitaba”, dando a entender que era el principio de un nuevo capítulo para el tenista.

Hoy, en Austria, consiguió el título número 28 de su carrera y se posicionó como el tercer tenista español más laureado, por detrás de Manuel Orantes, con 34, y Rafael Nadal, con 92.

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