Por Agustina Andrada
El cestoball es un deporte en el que se enfrentan dos equipos de seis jugadores cada uno, en un campo de 28 metros de largo por 16 de ancho, con un cesto en cada extremo. Cada cesto está ubicado dentro de la cancha, a cinco metros de la línea de fondo, lo que permite encestar desde cualquier punto a su alrededor. La pelota no puede picar y se traslada mediante pases entre los integrantes de cada equipo.
El deporte se originó en Argentina, de la mano del profesor de Educación Física Enrique Romero Brest, bajo el nombre de Pelota al Cesto, y comenzó a practicarse en las escuelas. En 1897 este profesor correntino estableció las primeras reglas de la disciplina y el 17 de marzo de 1903 quedó formalizado como deporte oficial en los colegios secundarios. Aunque estaba pensado para ambos sexos, su propósito explícito era diseñar un deporte de conjunto que se adaptara al desarrollo psicofísico de la mujer en las escuelas y los cursos de profesorado. Sus reglas y características respondían a los ideales de feminidad de aquella época, ya que evitaban el contacto físico intenso, los choques y los movimientos considerados poco delicados para las mujeres.

Los docentes que participaban de estas clases aprendían a jugar al cesto y luego trasladaban la práctica a las escuelas. Con el tiempo, el deporte también comenzó a incorporarse a los clubes. El crecimiento y la importancia que adquirieron los campeonatos de Pelota al Cesto favorecieron su vinculación con el vóley, que comenzaba a difundirse en aquella época. En 1932 se fundó la Federación Argentina de Voleibol y Pelota al Cesto (FAVC).
El 10 de julio de 1952 se fundó la Confederación Argentina de Pelota al Cesto. Décadas más tarde, en 1974, comenzó a impulsarse su difusión fuera del país. En 1985 se realizaron modificaciones en el reglamento y se oficializó el cambio de nombre de Pelota al Cesto por Cestoball. La nueva denominación buscaba mantener el término cesto, propio del idioma del país de origen, e incorporar la palabra inglesa ball, con el objetivo de favorecer su difusión internacional. La nueva identidad y las modificaciones reglamentarias entraron en vigencia el 1 de enero de 1986.
En ese contexto, también se creó la Confederación Internacional de Cestoball (CBI), cuya presidencia quedó a cargo del suizo Rolf Würgler y la vicepresidencia, de la argentina Sara Closas.
Desde entonces y hasta fines de la década de 1990, el cestoball continuó expandiéndose internacionalmente, con giras por América y Europa. En julio de 1994 se disputó una Copa del Mundo en Corrientes, Argentina, en la que el seleccionado nacional se consagró campeón, seguido por Bolivia y Suiza, que completaron el podio.
En 2018, la Confederación Argentina de Cestoball inició contactos con India, país que manifestó interés en incorporar la disciplina. Este acercamiento abrió las puertas a su expansión en Asia, donde en 2019 se realizaron competencias continentales. A su vez, la práctica en ese continente despertó el interés de países africanos y favoreció la reactivación de la actividad en América, en un proceso de reorganización institucional a nivel mundial.
A pesar de su crecimiento competitivo, el cestoball continúa siendo un deporte amateur debido a las dificultades económicas y estructurales que enfrenta. La escasa presencia en los medios de comunicación limita la llegada de patrocinadores y, por lo tanto, los recursos necesarios para sostener contratos profesionales. A esto se suma la dependencia económica de los clubes, que se apoyan principalmente en las cuotas sociales y el esfuerzo de sus integrantes para mantener la actividad.
El 25 de mayo de 2023, el seleccionado argentino alcanzó un hito histórico al consagrarse campeón mundial en ambas ramas durante la Copa del Mundo disputada en Bangalore, India. El equipo femenino derrotó a las anfitrionas por 83-56, mientras que el conjunto masculino también se impuso ante India, por 75-61.

La delegación femenina, dirigida por Manuela Ledo, estuvo integrada por Candela Cicchinelli, Caterina Cicchinelli, Sol Débole, Paula Ferraro, Carla Gerbaudo, Valeria Gaccio, Chichi Labake, Belén Ladogana, Clara Ladogana, Juliana Miño, Micaela Oreiro y Emilia Sabio.
Por su parte, el plantel masculino, conducido por Melina Véliz, estuvo conformado por Franco Corno, Maximiliano Cuva, Bruno Fernández, Santiago Frontera, Tomás Frontera, Luis Marchetti, Ricardo Marturet, Martín Sampaolesi, Gonzalo Suárez, Lionel Tijera, Federico Véliz y Pablo Véliz.
En la actualidad, el cestoball continúa desarrollándose en el ámbito nacional a través de sus competencias de clubes. En octubre de 2026, Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (GEVP) se consagró campeón de la Liga Nacional de Cestoball de Primera Femenina, disputada en Necochea, mientras que, en la rama masculina, el título de Primera quedó en manos del club Hijitus.
Con una historia que se remonta a las escuelas argentinas y una trayectoria marcada por su expansión internacional, el cestoball continúa construyendo su presente a través de sus clubes, sus seleccionados y el crecimiento de sus competencias.





