El River azul y oro

Por Matías Huentelaf

A 200 km de la capital cordobesa, en Bell Ville, una ciudad de 38 mil habitantes de donde es oriundo el campeón del mundo del 78 Mario Alberto Kempes, funciona el River Plate cordobés, con la particularidad de que lleva los colores de Boca, su clásico rival.

El 25 de marzo de 1923 se juntaron “cinco hinchas de River, cinco de Boca y uno de Gimnasia y Esgrima de La Plata”, recordó el presidente César Cepparo. Al no ponerse de acuerdo sobre qué nombre y qué colores le pondrían al club, decidieron hacer un sorteo. “Dentro de un sombrero colocaron dos papeles: uno decía River y el otro Boca; el que salía primero iba a llevar el nombre y el otro le iba a dar el color a la institución”, agregó. De este modo nació el Club Atlético y Biblioteca River Plate, que lleva en su camiseta los colores azul y oro.

En 1969, el presidente de Boca, Alberto J. Armando, se acercó al club cordobés con la intención de que el equipo dejara de llevar el nombre del clásico rival. “Por estatuto no se puede modificar”, aseguró su presidente. Diez años antes, Antonio Vespucio Liberti, en aquel momento titular de River Plate, había tenido el mismo interés: incluso llegó a ofrecer dinero para cambiar toda la indumentaria, pero desde el “millonario” cordobés declinaron la propuesta.

En 1928 fue parte de la fundación de la Liga Bellvillense de Fútbol —nombre que empezó a utilizarse a partir de 1936— y se consagró campeón. Volvió a coronarse en 1941, año en el que completó un torneo invicto de 20 partidos, con 84 goles a favor y 28 en contra: tuvo la delantera más efectiva, la valla menos vencida y el goleador del torneo, Eduardo “el Sapo” Arias, con 32 goles. Luego esperó 34 años para levantar otra copa, en 1975, cuando los 23 jugadores que integraron el plantel provenían de la cantera riverplatense.

Aparte de la curiosidad de ser el River azul y oro, el club también cumple un rol social. “La situación económica —dice Cepparo— está brava, vemos que las familias no pueden pagar la cuota social”, y agregó: “Tratamos de que los chicos no abandonen la institución, es mejor un pibe en el club que en la calle”. Desde la entidad ofrecen almuerzo, merienda y cena a los 250 asociados del fútbol infantil, con el compromiso de que “los padres den una mano, ya sea en la cocina o en el mantenimiento de las instalaciones”, cerró el presidente.

Al cierre de esta nota, River de Bell Ville milita en la A de la Liga Bellvillense de Fútbol. Consiguió el ascenso en diciembre de 2025, a 50 años de su último logro deportivo.

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