Huracán, la hermosa excusa de un barrio para ser feliz

Por Franco Mariani

Durante 1903, Buenos Aires vivía una auténtica fiebre futbolística. El deporte se expandía en gran medida y los clubes nacían en masa. En Nueva Pompeya, contagiados por ese espíritu de la época y con el afán de no quedarse atrás ante la moda del momento, un grupo de amigos decidió que ellos también debían tener su propio equipo, y se sumaron a un fenómeno que cada día era más adoptado por las clases populares. Así nació una nueva institución bajo el nombre de Verde Esperanza y Nunca Pierde, que, luego de idas y vueltas, estableció el 1° de noviembre de 1908 como fecha definitiva de fundación.

El nombre que finalmente adoptó surgió de pura casualidad. Según cuentan, en el momento de comprar el primer sello no pudieron ponerle el original, dado que no les alcanzaba el dinero para tantas letras. En medio del desconcierto, vieron un afiche con la leyenda “El Huracán” y decidieron bautizar al club en su honor.

Jorge Newbery, uno de los primeros ídolos populares del siglo XX, tuvo un papel fundamental en la historia del conjunto de Parque Patricios. En 1909 pilotó un globo aerostático llamado El Huracán, que llevaba los colores rojo y blanco. Fascinados por la hazaña del sportsman argentino, los fundadores del club eligieron esa figura como escudo y adoptaron esos colores, que hasta el día de hoy representan con orgullo.

Con el nombre y la insignia que marcarían su identidad, Huracán comenzó a escribir una historia que poco a poco lo convirtió en uno de los clubes más emblemáticos del fútbol argentino, porque, más allá de sus títulos, supo construir un sentido de pertenencia difícil de conseguir: un vínculo tan fuerte con sus hinchas y con Parque Patricios que trasciende lo deportivo y que se transmite de generación en generación.

En la década del 20, el Globo vivió una época soñada: conquistó cuatro campeonatos de Primera División (1921, 1922, 1925 y 1928) y sumó dos Copas Ibarguren (1922 y 1925), en las que se enfrentó a los campeones de la Liga Rosarina, Newell’s y Tiro Federal. Entre las grandes figuras de aquella época se destacó Guillermo Stábile, quien debutó en Primera en 1924 y se convirtió en uno de los máximos goleadores de la institución. Luego representó a la Argentina en el Mundial de 1930 y fue el goleador del torneo.

Sin embargo, uno de los capítulos más gloriosos de su historia llegó en 1973. Con César Luis Menotti a la cabeza, el Globo conformó un equipo que quedó en la memoria del fútbol argentino por su estilo de juego ofensivo y vistoso, con figuras como René Houseman, Miguel Ángel Brindisi, Alfio Basile y Omar Larrosa, entre otros. Aquel año conquistó su quinto campeonato de Primera División, tras cuatro décadas y media de espera.

Ya en el siglo XXI, Huracán volvió a ilusionar a sus hinchas con un equipo que todavía se recuerda. En el Torneo Clausura 2009, los dirigidos por Ángel Cappa desplegaron un juego basado en la posesión y el buen manejo de pelota. Pelearon el campeonato hasta la última fecha, en la que perdieron 1-0 en un polémico partido ante Vélez, que se llevó el título.

La revancha llegó algunos años después. En 2014 conquistó la Copa Argentina tras vencer a Rosario Central por penales, luego de igualar 0-0 en el tiempo reglamentario. Un año más tarde volvió a celebrar al quedarse con la Supercopa Argentina, tras derrotar a River por 1-0 con un gol del chileno Edson Puch. Fueron dos títulos que le permitieron volver a los primeros planos del fútbol nacional y, posteriormente, del internacional.

Nacido en los barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires y profundamente ligado a Parque Patricios, Huracán construyó una identidad que trasciende lo futbolístico. Su historia, marcada por grandes conquistas, momentos difíciles y generaciones de hinchas, está estrechamente vinculada con el lugar que lo vio crecer. No se trata solamente de un club que representa a un barrio, sino de una institución que forma parte de su historia y de la vida de su gente, y así lo explicó César Luis Menotti: “Huracán es la hermosa excusa que encontró un barrio para ser feliz”.

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