Por Dante Mezzabotta
Alfio Coco Basile cumple hoy 83 años de una vida signada por el amor al fútbol pero, sobre todo, al buen juego y a la buena vida. Tuvo la dicha de dirigir a los dos mayores astros de este deporte, a tres grandes de la Argentina como Boca, Racing y San Lorenzo, al Atlético de Madrid, y llevó a Racing de Córdoba a la final del Nacional 1980. Este historial de su carrera, extenso como parece, es apenas una porción de lo que significó su figura para el fútbol argentino.
Su breve pero exitosa trayectoria como futbolista lo dejó como uno de los referentes del Racing campeón del mundo del ’67. Sin embargo, su temprano retiro en Huracán debido a lesiones irreversibles en ambas rodillas lo obligó a ponerse el traje de entrenador y a empezar de cero.
Luego de algunos años grises entre Chacarita, Rosario Central y Racing Club, le llegó la oportunidad de liderar a Racing de Córdoba, club con el que protagonizaría los recordados campeonatos nacionales de la época por primera vez en su historia. Al mismo tiempo trabajó en Instituto, donde se desempeñó como director técnico en 1979 y 1981.
El Nacional de 1980 sería recordado como una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol argentino. La protagonista fue La Academia Cordobesa de Basile que, con un 5-1 ante el club de sus amores y el empate del Pincha en Jujuy en la última fecha, se clasificó a los cuartos de final del certamen. En los playoffs, con sendas victorias ante el Argentinos Juniors de Maradona y el Independiente de Bochini, sacaron pasaje a la gran final.
Ahí esperaba otra Academia, la rosarina de Ángel Tulio Zof, donde también había estado Basile anteriormente. El poderío de los de Santa Fe fue mucho para un Racing que no pudo hacer pie en el Gigante de Arroyito. 5-1 fue el marcador, lo que volvió irelevante el partido de vuelta.
Este hito lo posicionó como uno de los entrenadores de referencia de las últimas dos décadas del siglo XX e inicios del nuevo milenio. Sus supersticiones, manejo de grupo y carisma lo volvieron un habitué en programas de televisión. Hasta se atrevió a ser panelista en Buenos Muchachos, donde compartió estudio con el Bambino Veira, Cacho Castaña y Guillermo Cóppola.
Su enorme personalidad le dio la posibilidad de ser el sucesor de dos procesos de gran éxito, uno en la Selección Argentina y otro en Boca Juniors. En la Albiceleste tomó el cargo tras la salida de Bilardo, quien había llevado al equipo a dos finales del mundo. El proceso de recambio, influenciado por la renuncia de Diego Maradona, le dio aire para darle lugar a muchos jóvenes como Gabriel Batistuta, Diego Simeone, Darío Franco y Diego Latorre.
El equipo se convirtió en una aplanadora y consiguió dos Copas América, las primeras en 32 años, pero una goleada ante Colombia en el Monumental puso en peligro la clasificación al mundial de Estados Unidos 1994. La vuelta de Maradona y el gol de Batistuta ante Australia en el repechaje revivieron a una selección que volvió a tomar fuerzas, aunque no por mucho tiempo. El juego cansino y el doping de Diego pulverizaron las chances de un equipo repleto de figuras.
Su renuncia luego de caer ante Rumania en octavos de final lo hizo peregrinar por varios clubes como América de México o Colón de Santa Fe.
Once años después, recayó en Boca Juniors, que venía de un pésimo semestre. En un año hizo olvidar, aunque sea por un tiempo, la figura de Carlos Bianchi. En ese lapso fue indiscutidamente el mejor equipo del país, en el que conquistó los dos torneos locales de la temporada y la Copa Sudamericana 2005.
El dominio que tuvo por sobre el resto le otorgó una segunda oportunidad en la Selección Argentina, privilegio del que no todos pudieron gozar. Allí, dirigió a Lionel Messi en la Copa América de Venezuela, en la que cayó en la final ante el equipo B de Brasil por 4-1.
Quedará como recuerdo su última presentación como entrenador, en el clásico de Avellaneda. Una goleada 4-1 a favor de los Diablos Rojos y la aparición de Teófilo Gutiérrez con una pistola en el vestuario sepultaron una carrera brillante, llena de títulos y momentos memorables.





