Daniel Vega, mánager de Huracán: “En el Ascenso era terminador de jugadas, en Primera tenés que ser más completo”

Por Tomás Santilli

¿Cómo te lleva primero este nuevo rol de manager en Huracán? A ver, el rol es algo lindo, es algo nuevo, moderno para nuestro fútbol, que en mi época de jugador no existía y que hoy se está desarrollando y dando los primeros pasos, creo que de manera correcta, en muchas instituciones, con buenos ejemplos y perfiles de compañeros o colegas, como les decimos, que están haciendo escuela en eso, así que está bueno. 

Muy bueno, ¿y se extraña estar adentro de una cancha? Yo sé que ya pasó un tiempo, ya pasaron 5 años desde que me retiré en Platense en 2021, con 39 años, si no me equivoco. Sí, casi 40. Pero se extraña estar dentro de una cancha, ¿cómo lo vivís en este lado? No, a ver, se extraña, es una vida hermosa la del futbolista, pero sabemos todos que tiene un final. 

Yo elegí el final, lo cual me hace añorar distinto y de otra manera más fácil de llevar que si fuera en otro tipo de situaciones al retiro. Lo planifiqué, lo que te quiero decir, y seguí ligado a mi pasión futbolística de este rol, entonces no es que perdí el día a día, lo que sí te puedo decir que extraño es los entrenamientos, el vestuario. Todo el día a día en el club y demás. 

Es lo que realmente queda en la rutina. La rutina de la semana, el día de compartir el vestuario con compañeros. Eso sí, eso se extraña un poquito, pero después la competencia, lo tomo de otro lado. 

¿Se te hizo difícil el post-retiro, cómo lo viviste o ya lo venías procesando? Porque ya lo planifiqué, yo estaba preparado para ese momento, lo que quería lograr antes de llegar a ese día final era un objetivo deportivo que lo conseguí en Platense, y una vez que lo conseguí ya no tenía nada más que hacer. Tenía que buscar cómo seguir dentro de esta pasión que es el fútbol, 

y encontré este camino en gestión deportiva. Era tu principal objetivo, que Platense pueda ascender y ya con ese objetivo logrado, ya el sueño estaba… No era un objetivo hasta incluso personal, era un objetivo para Platense, que es el club que me dio todo. 

Desde ese lado me entregué hasta el último día de mi carrera después de ese objetivo. Lo logré y se acabó. Yo tenía un contrato, tenía un año más de contrato, pero no me parecía ni ético ni correcto ocupar o usurpar ese espacio que era para otro profesional.

Ya sentías que habías dado todo por el club. Es que no le podía dar más, y mi rol como jugador en Primera División no estaba acorde a lo que el club necesitaba, entonces me parecía correcto y ético correrme. Perfecto. 

Y llevándote a este nuevo rol ahora como manager secretario en Huracán, ¿cómo es el club hoy desde afuera, desde afuera de la cancha? ¿Cómo es Huracán? A Huracán, claro, ¿cómo es el club desde afuera? Yo a Huracán lo veo, soy hincha de Huracán, así que lo conozco de memoria. Y yo lo veo que está en uno de los mejores momentos institucionales de su historia y tiene que seguir sosteniéndolo. Lo veo bien en ese aspecto, lo veo como un proyecto, con una perspectiva del fútbol, estamos hablando, y socialmente está muy bien. 

Así que me gusta el camino que está recorriendo, pero hay que trabajar sobre estos cimientos, porque no es algo que se ve fácil de conseguir, hay que trabajarlo y seguirlo por muchos años. Está perfecto. Y vos lo ves muy distinto en aquel entonces a Huracán, cuando vos jugabas en aquella época, al Huracán de hoy. 

Yo hice infantiles en Huracán, perdón, jugué bábil fútbol. Conozco las inferiores porque no las hice acá, pero Ibi venía constantemente porque yo quería jugar acá, entonces venía y conozco todo este predio. Jugué profesionalmente acá. 

Soy hincha, fui a la cancha. La sed de la cancha, la quemita… Es chiquito, es tu vida. Y todo lo que veo hoy, cuando era chico no existía, y cuando fui jugador profesional tampoco. 

Con decirte que cuando era jugador profesional me cambiaba a Carlos Vettori de pileta y tenía que caminar hasta el fondo para entrenar en la cancha de primera. Y teníamos 200 metros de caminata y sin gimnasio. Y hoy vos vas para el fondo y ves todo una estructura de élite para lo que Huracán históricamente fue. 

Pero bueno, son pasos que tiene que seguir dando, que no alcanza pero que está en un camino muy ascendente. ¿Y en qué proceso ves a Huracán hoy en día y sentís el camino hacia qué va? ¿Cuáles son los próximos objetivos que tiene el club? ¿Cómo ves este año? Los objetivos trazados que nosotros tenemos es que Huracán sea un club autodependiente. O sea, que no dependa de tener que salir a buscar incorporaciones para armar planteles. 

Que lo podamos formar, que podamos trabajar sobre esa base propia. Como lo hace Argentinos, las Nubes, Vélez. Queremos imitar o tomar esos buenos ejemplos. 

¿Tenemos con qué? Por eso estamos en pos de un trabajo, de un proyecto. Mientras tanto tenemos que tener armados planteles competitivos en primera. Y si hay jugadores que no podemos dar soporte desde nuestro trabajo propio, tenemos que salir a contratarlos y tratar de armar estructuras que hagan que Huracán sea competitivo todos los años y que peleen por algo. 

Que peleen por un título. Nosotros llevamos tres años y medio. En el 23 lo logramos, en el 24 lo logramos, en el 25 lo logramos. 

Este año competimos hasta cuartos de final de un torneo. Esperemos lograr este final de torneo lo mismo. Ver si podemos meter a Huracán en Copa Internacional. 

Son objetivos que nos vamos trazando. Se nota aparte que Huracán también está compitiendo todos los años ahora. Cosa que no pasaba antes. 

Capaz en los últimos años lo veías más peleando el descenso, lo veías muy abajo. Y ahora ves que cada día, cada año el club crece más. Huracán esperaba 15 años por lo menos para volver a pelear un título. 

Del 94 al 2009 me acuerdo. Era esperar como etapas o ciclos o décadas para que Huracán pueda pelear por un título. Ahora Huracán está siempre ahí a dos partidos de un título. 

Entonces tenemos que seguir por ese camino. Es que vos en memoria recordás el Huracán del 63 con Menotti y ya después tenés que irte al 2009 de Capa. El 94 de Cooper, que peleamos hasta el último día con Independiente. 

Pero bueno, después lo tuvimos con Kudelka en el 24. En el 25 llegamos a una final. Pero bueno, ya se nos va a dar eso. 

Pero mientras tanto tenemos que ir atrás de una línea. Y esa línea tiene que ser coherente. Si logramos solidificar el trabajo este, yo creo que eso por decantación y por mérito de trabajo se va a lograr. 

Se nota que van por buen camino. Llegando a tu etapa como jugador. Vos fuiste goleador tanto en Primera División como también en el Ascenso. 

Tanto en Platense como en Huracán también, sobre todo. Bueno, sos el máximo goleador en la historia de Platense. Quería preguntarte, ¿qué se siente ser goleador y cuál es la diferencia de ser goleador en Primera División que en la B Nacional? ¿Qué diferencia encontrás? Yo en Primera no fui goleador. 

Fui en el Ascenso, en Nacional y en Primera B-Metro. Yo lo que siento es que para mi nivel deportivo, cuando me tocó transitar esas posibilidades, tanto en el Ascenso como en Primera, las diferencias de perfiles de 9 son muy distintas. El jugador de Ascenso, que jugó por lo menos en mi época, el que era 9 era solamente terminador de jugadas. 

En cambio, en Primera no, tiene que ser un jugador más completo. Desde lo físico, desde la participación del juego, desde la primera intervención defensiva del equipo. Entonces tiene otros condimentos que yo no tenía. 

Por eso fue mejor en el Ascenso que en Primera. Claro. ¿Y qué sentís? Para describirme, creo,

no sé si está bien o no, pero yo era muy goleador. 

Pero no era tan jugador como se requería en el fútbol profesional. Eso es lo que te quise explicar. No eras tan de juego asociativo, sino que eras más goleador, terminador de jugadas. 

Terminador de jugadas. Exactamente. Y viviste las dos caras, tanto el Ascenso, Primera División con Platense, como también el Descenso. 

¿Cuál te marcó más? ¿Cuál sentiste que te marcó más? ¿De cuáles? De los campeonatos, claro. ¿Comparado con qué? Comparado no, tanto en el Ascenso o Descenso que hayas tenido también. Yo no tuve ascenso con Platense. 

Y el Descenso solamente he tenido con San Martín de Tucumán en Primera. Pero no, son muy distintas las cosas. Yo lo que te puedo decir es que cada campeonato tiene algo distinto. 

Yo salí tres veces campeón en Platense. Las tres veces que logré títulos, te podría decir que son muy distintos todos. Y todos simbolizan algo diferente. 

Es de acuerdo al momento y a la competitividad que tuviste. Pero todas las competencias que logré en ese club, en ese momento, siempre fueron agónicas. Nunca fueron holgadas. 

No ganamos un campeonato de punta a punta. Siempre fue en la última fecha o en una final. Lo cual lo hace más anecdótico. 

Y lo que es un Descenso, deportivamente, es algo no deseado. Porque es un objetivo no cumplido. Y que además, a mí me gusta por lo menos, pese a que incluso en el club que me fui al Descenso, que es San Martín de Tucumán, seguramente la mayoría de los hinchas tienen un buen recuerdo mío. 

No es algo que a mí me guste transitar porque no le dejas algo al club. Por lo menos a mí me gustó, cada vez que pasé por un lugar, dejar algo. Que no sea algo individual, algo colectivo. 

Y no pudimos ese año. Era difícil también porque era el primer año de San Martín en Primera, pero medio prieta. Y llegamos hasta la última fecha con chances. 

La peleamos hasta mal poder. Y también sentís que más que un jugador se pueda destacar individualmente y haga un buen campeonato, todo se tira por la borda cuando no se logra el objetivo. Es quedarse en Primera. 

No colgo. Más allá de que sí, he hecho gol importantísimo en el club. Y que todavía me lo siguen recordando, pasan los años. 

A River le ganamos con gol mío, por ejemplo. Entonces eso te lo van haciendo saber. Más en un club como San Martín que las participaciones en Primera fueron muy esporádicas y pocas.

Bueno, la auto me recuerdo, 2018. Duró un año. Nunca pudo estar más de un año en Primera. 

O sea, cada vez que ascendió, descendió. No tuvo la estructura. No tuvo constancia para poder mantenerse. 

Pero bueno, son cosas que se le van a dar y tienen que hacer un trabajo de base para que no rebote. Para vos, para un nuevo goleador, ¿es más difícil hacer 30 goles en el ascenso o 15 goles en Primera División? No, 15 goles en Primera, sí, obvio. 15 goles, sin duda. 

Sí, es muy difícil. No es para cualquiera. Hacer 15 goles en Primera, el ascenso no lo vuelve nunca más. 

Te vas a Europa, más o menos. Claro. ¿Cuál sentís que haya sido el gol más importante en tu carrera? ¿El gol más importante? El gol más importante, pero también que no te lo olvides. 

El primer gol en Primera, porque ese que te abre camino a todo. Sí, ese es el más importante. Es como el despegue. 

Y las sensaciones de ese día no se olvidan nunca más. Eso te doy fe. ¿Qué te dijo tu familia ese día? Coincidía con el cumpleaños de mi vieja. 

Siempre cuenta esa anécdota. Entonces, imagínate llegar a casa y era tu unión familiar, todos llorando, todos felices. Algo único. 

Hermoso, sí, hermoso. Y, bueno, también fuiste ídolo en Platense para ascender cuando te podías haber ido también tranquilamente. Y hoy, viendo que muchos pibes se van muy rápido a Europa, un pibe como que se destaca y la rompe toda en Primera, y se va muy rápido afuera. 

Vienen de cualquier equipo importante de Europa y se lo llevan. ¿Sentís como que también se perdió ese sentido de pertenencia hoy en día, de acá a 10 años? Sí, sí, se perdió. Porque hoy en día la cuestión económica es preponderante. 

En mi caso, por ejemplo, yo nunca la prioricé. Por eso, en mi recorrido, dejámoslo así, firmé 8 contratos. Fui 7 veces, o 6 veces, en el 2002 primer contrato, volví en el 2005, volví en el 2007, volví en el 2013, volví en el 2017, volví en el 2020. 

7 veces contrato en el club, en Platense. Yo sí me sentí en esa camada vieja de, si yo me identifiqué con Platense, como jugador tengo que jugar en Platense. Yo crecí con ese estereotipo de futbolista. 

Bochín en Independiente, Alonso en River, Gatti en Boca. Soñaba con ser algún día… Compartirlo en el club. Claro, y eso lo logré en Platense. 

También se perdió ese sentido de decir, bueno, no es que uno no va a dejar todo en el club, y no

porque hace muchos años, sino por la situación de la Argentina, tanto económica como a nivel país. Depende de cada uno, porque te repito, si yo hubiese ido a traer la plata, en Platense no volvía nunca más. Nunca gané plata en Platense, al contrario. 

Es más, hasta puse plata en un momento, porque estaba mal en un momento económico el club, y puse plata para que le paguen a mis compañeros, porque estábamos peleando algo, entonces imaginate. ¿Pero sentís ahora que los jugadores de hoy en día vuelven de Europa o de afuera, más por lo económico que por la gloria? Y a mí cuando alguien vuelve con la panza llena, me genera sospecha. Yo lo que siento es que cada jugador que vuelve a algún lugar, tiene que volver con un objetivo. 

En mi caso, no sé si hago bien a autorreferenciarme, pero hasta el último partido que jugué en mi carrera profesional, el objetivo para Platense no lo había cumplido, entonces siempre tenía hambre de lograrlo. Siempre quedaba esa espina pendiente. Siempre quedaba ese objetivo importante por cumplir, entonces eso fue lo que me estimuló siempre a volver, de llevar a Platense a donde está ahora, a esta vivencia que está teniendo hoy, que hoy no me toca disfrutarla, pero verla de afuera. 

Pero sé que todo ese recorrido valió la pena, porque yo luché para eso. Vos desde que te fuiste, sabía que ibas a volver. Depende también de la situación de Platense en la que estés, porque también podrías haber ascendido antes. 

Sí, yo sé que podría haber ascendido si me quedaba en el año 2007 para la temporada 2007- 2008, que era mi mejor momento futbolístico. Habíamos hecho una primera campaña muy buena en el Nacional B, y nos quedaba el segundo semestre, que yo creo que si me quedaba como estaba en el nivel futbolístico que tenía, podíamos pelear el ascenso ahí, a primer aire, capaz que lo cumplía antes. Pero el destino quería que no, y la gente de Platense necesitaba plata, y salió lo de Emelec, y ahí agarraron plata, no me empujaron, pero me pidieron si podía aceptar eso, y lo tuve que aceptar. 

Le servía también al club, la negociación y demás. Era plata, no era deportivo eso. Y bueno, también haciendo referencia al apodo, ¿te pusieron trapito porque vendías trapos el chico con tu viejo? No, trapito porque, por lo que me dicen siempre a mí, me lo pusieron los periodistas. 

Yo era por el parecido a Trapito Carranza. Ah, por el parecido, bien, perfecto. Físicamente, pelo largo, flaquito, no doblaba las rodillas. 

Entonces, como corría parecido, jugaba parecido, me pusieron el apodo. ¿Y qué diferencia ves de ese trapito que en sus comienzos empezaba a jugar a este? Me ves otra persona. Yo me veo en la foto y soy otra persona, pero bueno, la lógica. 

Es otra etapa de la vida. También te lo vas llevando los años, la experiencia. Aparte uno va teniendo otro tipo de vivencia que no son las deportivas, que son las personales, la familia.

Tengo una profesión como contador en Paralelo, entonces el día que dejé de jugar al fútbol, trapito, gracias por todo. Y sentís que disfrutás más esta etapa de manager ahora, como estás más estabilizado, más tranquilo, más que la de jugador, en cómo se vivía. A mí me gustaba jugar al fútbol, obviamente que esta etapa la estoy disfrutando un montón. 

Pero son etapas de la vida distintas. Yo me preparé para esto y realmente lo disfruto. Lo disfruto, pero no tiene comparación con ser jugador. 

El ser jugador es algo que es para pocos. Y yo lo pude disfrutar 20 años. Yo me siento un privilegiado de haber sido futbolista. 

Ahora, lo extraño, como te dije antes, no. Porque ya está, esa etapa ya la viví. Ya me preparé para no ignorarla. 

Cada vez que veo un recuerdo, un video, una foto, alguien me contacta, disfruto el momento, pero pienso en este presente que me tiene muy feliz. Lo que te llevó a todo eso también. Claro, que me tiene muy feliz que me preparé para esto, pero que estoy como en esa etapa inicial de trapito que hablábamos recién, que tengo mucho para crecer y me siento que tengo mucho para crecer. 

Entonces ya me tengo que seguir preparando. Estoy empezando una carrera mucho más larga que la deportiva como jugador, pero que la tengo que hacer bien, si no va a ser muy corta. ¿Te ves hoy en día mucho más en el tiempo como manager? Sí, yo ya eligí este camino. 

Después, por ahí a la larga, me inclinaré, dependiendo del contexto de vida mío, para lo dirigencial, que es también una cuenta pendiente que quiero trazarme, más que nada por seguir los pasos de mi viejo. Te gustaría seguir ese camino. Aparte también podés hacer el proceso justo. 

Sí, pero falta, para eso falta. Falta todavía. ¿Te ves volviendo a ser DT nuevamente? No, porque me preparé, me hubiese gustado, pero ya elegí este camino y no lo considero compatible. 

Yo siento que el director deportivo que cruza esa línea de volver a entrenador, o pasa a entrenador, ya después no puede volver a ser director deportivo. Cambiaste y se fue a salir. Y ahí se confunde mucho, porque quedé director deportivo, pero soñando ser entrenador, no ejerce bien. 

Los casos que yo conocí así, después no hay vuelta atrás. De acuerdo. Cuando descendiste, tanto con San Martín, cuando habías descendido, ¿sentías que no ibas a volver a jugar en primera en algún equipo en ese momento? No, porque jugué en Godoy Crruz automáticamente. 

Yo no había hecho mala participación individual en San Martín, por eso no me contraté a un equipo de primera. Fui a Godoy Cruz y peleamos un campeonato ese año. Pero el tema es que a

mí me quedó la espina de los grupales preponderantes, e irse a la B no fue nada grato. 

Sobre todo cuando vas a Grupo Unido, que se llama también un buen equipo. Teníamos un equipazo para San Martín y a Tucumán. Lo que pasa es que fue muy difícil pelear un descenso, por promedio, en ese momento, que eran 20 equipos. 

Hoy el que asciende a primera, por promedio, generalmente no se va. Fijate bien en las estadísticas. Sabemos los estudiantes de Río Cuarto que son muy malos. 

Pero bueno, fijate los otros que están inmediatamente siguiendo estudiantes de Río Cuarto, son Aldo Sivi, hace muchos torneos que está. ¿Quién más? Dejame conocer. Sí, Aldosivi se salvó. 

Viene mal, claro. Sumando varios puntos desde el comienzo de la temporada, es que como sentís ahora es mucho más difícil irte ahora que antes. En ese momento 20 equipos era una mala campaña de 4 o 5 partidos. 

No había manera. No había forma. ¿Qué es lo más injusto para vos también que tiene que ser el goleador del ascenso? Porque se parece que hacés 20 goles también en el ascenso, como que no valen como que hagas 10 goles en primera también. 

Hoy en día sí valen un poquito más, pero antes era más distinto. El profesionalismo del ascenso no era tan notorio como ahora. Por ejemplo, el 5 de Ferro Bradovich lo compró un equipo alemán ahora. 

No por goleador, pero ya el jugador del ascenso destacado puede hacer un salto grande. Lo que no pasaba antes. Antes no pasaba, no. 

Y también una pregunta para acá en adelante, también a futuro. ¿Cómo te ves de acá en 20 años? Cuando se hable de vos, ¿cómo te imaginas? No, ni idea. Nunca me puse a pensar eso. 

Si me puse a pensar… Entonces te vas a estar ligado a Huracán. Sí, todavía. Voy a estar ligado como hincha, eso no hay duda. 

Pero después veré qué rol ocuparé o no. Si es que me toca trabajar en el club o hacer gestión en el club. En 20 años no me puse a pensar. 

Sí me puse objetivos de vida que pienso cumplir dentro de esos 20 años. Por lo menos, intentarlo lograr. Pero no sé cómo, la verdad. 

Sinceramente, no. Y cómo creo que me quieran recordar o que piensen de mí. A mí me gusta que me valoren por lo humano más que por lo profesional. 

Aunque obviamente lo profesional es lo que en este mundo queda. Pero me ha pasado que en muchos espacios de vida, los que se involucran, se acercan o te recuerdan, miran para atrás y dicen, además de vos, qué buena gente, hizo esto, hizo lo otro. Sigo en contacto con gente, por

ejemplo, de los Andes, que desde el año 2006 que no piso el club. 

Y me siguen recordando. Son esos detalles que a uno le quedan. Y lo que creo que vale en la vida es eso. 

Lo que te abre el puerto o no, además de ser tu capacidad de profesionalismo, pero si sos buena gente, te deja la puerta abierta. Entonces, yo quiero hacer mucho hincapié en que ese camino tiene que ir por ahí. Lo profesional, pero ligado a lo humano también. 

Así quiero que me recuerden, por lo menos. ¿Y qué le dirías? Mirá, no me quiero comparar, pero escuchaba a Messi el otro día, cuando le hicieron una pregunta similar. Y él daba el valor al humano. 

Coincido 100%. Es lo que te lleva y lo que te deja. Es lo más importante. 

Después una medalla más, un trofeo más. Si no sos buena persona, no te lleva nada. No te escarpe nada. 

Es como decía el ataúd más caro del cementerio, estamos todos tirados abajo tierra igual, es lo mismo. Es así. Lo que más uno se lleva para mí es el proceso. 

Más que nada en cada vivencia de cada equipo, el grupo, lo humano. Y después al contrario, lo deportivo. Que uno lo siente muy importante y quiere ganar títulos y lograr objetivos. 

Pero bueno, no siempre se da todos los años. Y para cerrar, Daniel. Y bueno, ya también te agradezco tu tiempo para esta entrevista. 

¿Qué le dirías al Daniel de hoy, cuando comenzaste tu carrera? ¿Yo qué le diría al que comenzó la carrera? En adelante. A ver, yo siempre voy atrás de sueños en mi vida. Por eso te decía que tengo objetivos de acá esos 20 años. 

Son sueños, pero son objetivos para mí. Yo le diría a ese chiquito que arrancó… No sé, lo que me decía mi viejo y mi vieja. Siempre andá atrás de sueños. 

No dejes de luchar por eso. Nosotros tenemos una frase en mi familia que rige desde mis abuelos, que es querer es poder. Entonces, lo único que le diría a ese chiquito que arrancó a patear una pelota es… Vos soñás ser jugador de fútbol, dejá todo por el fútbol. 

Siempre, andá atrás de sueños, atrás de ese objetivo de vida que tenés. Yo le diría eso. Que no claudique nunca. 

Porque parás en la rueda, te ponen por todos lados. Pero si vos tenés firme el objetivo y tenés bien encarnado el sentimiento de lo que querés ser… Que una frustración no te frene el sueño. No te frena.

Te vas a bancar los golpes, pero no te frenás. Yo creo que de eso también se trata la profesión, de bancarte muchos golpes y sin el fracaso deportivo. El fútbol es superar adversidades constantemente. 

Los momentos buenos son efímeros. Es lo que te mantiene. Por eso te digo, una medalla más, una copa más, un gol más, una historia más… Quedan otras cosas en la vida. 

Pero bueno, el forjar personalidad es trascendental. En cualquier ámbito, te lo hago más que nada en el fútbol. Vuelvo a hablarte de Messi. 

Si Messi hubiese claudicado ante las adversidades y todas las críticas nacionales que ha tenido… Porque ahora todos son mesistas. Pero hace 10 años antes lo había criticado. Lo había criticado en la Plaza de Mayo. 

Y el pibe ese mostró un ejemplo. Yo diría lo mismo. Porque yo me acuerdo lo que pensaba cuando era chiquito. 

Y a mí me decían, no podés, no tenés condiciones, no vas a llegar. Gracias a Dios no los escuché. 

 

 

 

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