Por Mariano Menevichian
Federico Coria atraviesa una etapa distinta de su carrera. A sus 34 años, “La Mojarra” ya no mira solamente el próximo partido o el siguiente torneo, también empezó a pensar cuánto tiempo más quiere seguir dentro de una cancha.
Después de años de recorrido en el circuito, alcanzó el puesto 49 del ranking mundial y enfrentándose a algunos de los mejores, el rosarino siente que está en la recta final.
“Si no ganó ningún torneo de acá a febrero de 2027, me retiro del tenis”, aclaró en un video de sus redes sociales. La frase transformó cada competencia de estos meses en algo más que un torneo. Cada semana puede acercarlo al título que necesita o, al mismo tiempo, al final de su carrera.
Ver esta publicación en Instagram
Coria nunca tuvo un camino sencillo. Durante buena parte de su carrera también convivió con el apellido de Guillermo, su hermano mayor, ex número tres del mundo y finalista de Roland Garros. Federico construyó su propio recorrido desde otro lugar. No fue una aparición precoz ni un jugador destinado desde joven a instalarse entre los mejores. Avanzó de a poco, principalmente sobre polvo de ladrillo, hasta conseguir un lugar estable en el circuito ATP.
Pero ahora el escenario es diferente. Después de lesiones, meses sin competir y dificultades para recuperar continuidad, Coria decidió ponerse una especie de ultimátum. A través de sus redes sociales fue claro sobre lo que viene.
La decisión también refleja una personalidad que siempre estuvo atravesada por la competencia. Incluso cuando el retiro aparece cada vez más cerca, Coria no quiere despedirse simplemente por el pasar los meses, se puso un objetivo concreto para convencerse de que todavía puede seguir, volver a levantar un trofeo, de lo contrario, entiende que será el momento de cerrar una etapa.
Y este último tiempo, apareció otra versión de La Mojarra, se volvió mucho más activo en las redes sociales, especialmente en YouTube y en los streams. Allí empezó a mostrar una parte del tenis profesional que pocas veces llega al público, sus entrenamientos, los viajes, las recuperaciones físicas, lo que siente después de perder y hasta situaciones cotidianas lejos de los partidos.
Durante los meses en los que estuvo alejado de las canchas, esa faceta tomó todavía más protagonismo. Coria encontró en las transmisiones una forma de seguir cerca del tenis y, al mismo tiempo, mostrarse sin el filtro habitual de una conferencia de prensa.

Se lo nota más suelto, habla de su carrera, responde preguntas y deja ver las dudas de un jugador que empieza a imaginar cómo será su vida cuando ya no tenga que preparar el próximo torneo.
Esa cercanía también hace que su posible despedida se siga casi desde adentro. Sus seguidores conocen el desafío que se impuso y acompañan cada resultado sabiendo lo que está en juego. Ya no se trata únicamente de subir posiciones en el ranking. Para Coria, ganar nuevamente puede significar seguir un partido más.
Después de tantos años entre challengers, torneos ATP, viajes y polvo de ladrillo, La Mojarra todavía se resiste a salir del agua. Pero esta vez él mismo marcó la orilla: febrero de 2027. Hasta entonces, cada torneo será una nueva oportunidad para demostrar que todavía le quedan algunas brazadas más.





