Por Felipe Trapanese
De Buenos Aires al Mundo. Lucas Granda, jugador profesional de futsal, es el presente y futuro de la Selección Argentina. Surgió en River, pero es hincha de Boca. 10 años en Pinocho, club que lo preparó para triunfar y en donde se consagró campeón nacional. En el medio ganó el Sudamericano en la Sub-17 y Sub-20 con Argentina siendo capitán y con 19 años pegó el salto a Europa, a Barcelona. Hoy día está cedido a Catgas Energía, clásico de Barça, en busca de sumar más minutos.
“El momento en el que me entero que Barça estaba interesado en mí fue una noticia increíble, me hacía pensar que venía haciendo las cosas bien y que unos de los mejores clubes del mundo se fije en vos es un orgullo”, contó Granda después de haber sido contratado por el elenco catalán en enero de este año.
-En tus inicios en futsal, ¿qué te llevó a dejar River para jugar en Pinocho?
-A Pinocho llegué después de un partido que había jugado contra ellos. En ese momento estaba Santiago Elías de técnico en Promocionales (en Pinocho) y en la semana le habían hablado a mi viejo porque querían que vaya a probarme ahí, gracias a que les gusté en ese partido. Yo en ese momento tomé la decisión de hacer una prueba porque quería irme de River. Desde el día que fui a Pinocho me agradó mucho el club y por eso me cambié.
En Pinocho, Granda debutó en Primera con 15 años y, en 2025, ganó la Liga Nacional de Futsal Argentina siendo pieza clave y formando parte del equipo titular. Hizo goles importantes como en la derrota en la final del Torneo de Primera División 2024 contra 17 de Agosto, había marcado el empate parcial.
-¿Qué significa en tu vida tu hermano Mathias? En lo personal y profesional. ¿Y Santiago Elias?
-Mi hermano significa muchísimo, tanto en lo personal como en lo deportivo. Siempre tuvimos una relación muy unida, toda la vida haciendo cosas juntos, él siempre fue muy compañero, fue mi guía cuando era chico y el que me ayudó cuando empecé a jugar en Tercera y Primera. Por eso fue algo hermoso poder jugar juntos en el club donde empezamos. Sin él hubiese sido todo mucho más difícil, es de lo más importante que tengo. Santi también fue clave a lo largo de mi crecimiento, fue mi técnico en Promocionales y también en Cuarta, Tercera y Primera División. Desde chico que me tocó tenerlo, es el que más influyó en mis inicios, en mis primeros pasos en Primera, quien me dio la oportunidad y el que me ayudó a crecer como jugador y persona.
En la Sub-20 de Argentina, Lucas convirtió, de penal, un gol en la victoria contra Colombia en la final del Sudamericano. Aquel cotejó finalizó 4 a 2 a favor del combinado nacional. Con la Mayor jugó la Copa América en febrero, certamen en el que le marcó el 2 a 0 a Venezuela, en semifinales. Terminó siendo subcampeón por la derrota contra Brasil.

-¿Por qué crees que tus compañeros te eligieron para ser capitán en las divisiones inferiores de Argentina?
-En su momento habíamos hecho una votación para elegir al capitán y fue algo muy lindo que me hayan elegido, creo que era el que más confianza les podía transmitir, quizás el que más minutos tenía en Primera y por eso podía ayudarlos desde ahí, pero la verdad es que a esa edad ser capitán es muy diferente a serlo en otras categorías. Fue un orgullo poder ser quien llevara la cinta en ese grupo, con quienes conseguimos el primer título.
-¿Cómo te sentiste asumiendo esa responsabilidad?
-La verdad que bien. Al principio un poco de nerviosismo porque era la primera vez que me tocaba, pero a medida que iban pasando los partidos me iba soltando más. Además tenía que saber que yo era quien tenía que “guiar” al grupo y mantener a todos unidos, lo más importante en un equipo.
-¿Cómo fue el llamado de Barcelona? ¿En qué momento te encontrabas vos en lo interno y futbolístico? ¿Te costó tomar esa decisión?
-En su momento había sido en 2024 y yo todavía sentía que no estaba preparado para irme a jugar a Europa, desde lo mental y futbolístico sobre todo, por eso decidí quedarme un año más en Argentina para tener más experiencia y para prepararme mucho mejor en todos los sentidos. Desde lo mental siempre va a costar porque vas a extrañar estar con la gente que estuviste siempre.
-¿Cómo es jugar en Europa? ¿Es similar al futsal en Argentina o está en otro escalón? A nivel de juego, infraestructura, económicamente…
-Yo noté mucha diferencia en cuanto a lo táctico y calidad de jugadores, acá se juega mucho más. Después en cuanto a intensidad o físico te diría que es bastante similar o incluso en Argentina es más físico. En cuanto a infraestructura y económicamente hay diferencia entre los clubes de acá y de Argentina, más que nada en los estadios y en la organización.

-¿Te pudiste adaptar en España?
-Si pude adaptarme bastante bien, es verdad que las primeras semanas notaba diferencia, pero con el correr de los entrenamientos me fui acostumbrando. Obviamente costó y sigue costando estar lejos de la familia, es algo a lo que hay que acostumbrarse y es normal.
-En el aspecto deportivo te pasaron muchas cosas a corta edad, ¿Cómo trabajas la parte mental en relación con la exposición mediática? ¿Logras dimensionar tus logros?
-Trato de tomarme siempre las cosas con tranquilidad y no desesperarme. Tuve la suerte de que me fueron pasando muchas cosas hermosas en poco tiempo y siempre trato de disfrutarlas al máximo, tomarlas con la responsabilidad que se merecen.
-¿En qué momento sentiste que podías llegar a ser jugador profesional? ¿Lo buscaste o se fue dando con el tiempo?
-En principio se fue dando con el tiempo, pero a medida que terminé Promocionales, empecé en las Inferiores, iba subiendo de categoría y a la par mi hermano que ya estaba en Tercera y Primera, fue cuando empecé a pensar en que podía llegar a ser jugador profesional. Una vez que fui creciendo me lo iba tomando con más seriedad hasta poder llegar a donde deseaba, que también era poder compartir equipo con mi hermano.





