Por Pía López, Luca Ambrosetti, Leonel Díaz Cáceres, Santiago Pompe Godoy y Martina Susman
Monza es un lugar ubicado cerca de la ciudad de Milán, sin embargo, su historia no es para nada menor. En este sitio habita una de las citas más importantes de la Fórmula 1, hogar y dueño de momentos y carreras memorables, donde cada piloto que se sube a un monoplaza busca marcar un hito.
El Gran Premio de Italia de 2023: ganador Max Verstappen.
Monza y la velocidad hecha tiempo
El Gran Premio de Italia es el más esperado por los fanáticos de la Fórmula 1, donde la escudería Ferrari siempre es local. Desde 1950 forma parte de la máxima categoría con pocas excepciones y su historia está marcada por grandes carreras y récords.
El Autódromo Nazionale de Monza fue construido en 1922, en tan solo 110 días. Los trabajos comenzaron en mayo y el circuito fue inaugurado oficialmente el 3 de septiembre de ese mismo año. En aquel momento fue el tercer autódromo en el mundo detrás de Brooklands (Inglaterra) e Indianápolis (Estados Unidos). La primera carrera se disputó una semana después, y el ganador fue Pietro Bordino con un Fiat 804, equipado con un motor de dos litros.
Monza es conocido popularmente como el “Templo de la velocidad”, es una de las pistas más rápidas y antiguas del mundo del automovilismo. Actualmente, el circuito tiene 5793 kilómetros y un total de 53 vueltas.
Sin embargo, está marcado por varios accidentes que sucedieron a lo largo de la historia, uno de ellos fue en el Gran Premio de 1961. El piloto alemán Wolfgang von Trips, de Ferrari chocó con el Lotus de Jim Clark en las primeras vueltas, y provocó que el auto del alemán saliera despedido hacia la zona del público causando la muerte de 11 espectadores y la del piloto.

Una postal histórica del Gran Premio de Italia en el mítico circuito de Monza, uno de los escenarios más emblemáticos del automovilismo mundial.
También hubo otro hecho fatídico en 1928, tan solo seis años después de su inauguración. El piloto Emilio Materassi, de Talbot, perdió el control de su auto mientras intentaba pasar a un Bugatti y terminó estrellado contra una tribuna donde 27 personas perdieron la vida, incluyendo la del mismo piloto.
No es solo un circuito, es parte de la Formula 1. Sus curvas y sus historias lo convirtieron en un escenario único de este deporte siendo una de las carreras más esperadas por el público y por los pilotos.
Un sueño argentino a 300km por hora
Hay lugares que, debido a una serie de eventos, terminan adquiriendo un significado especial en la carrera de un deportista. Para Franco Colapinto Monza es uno de ellos.
Su historia con el circuito comenzó en 2022, cuando el joven de 19 años transitaba su primera temporada en Fórmula 3 y llegó a Monza como una de las grandes promesas en una de las categorías que funcionan como vidriera hacia la Fórmula 1.
El entonces piloto de Van Amersfoot Racing, compitió por el primer puesto cabeza a cabeza contra el británico Oliver Bearman en la Sprint Race y terminó subiéndose a lo más alto del podio, mientras que en la Feature Race finalizó en el puesto 14°.

Colapinto festejando su victoria (F3).
Un año después, pero está vez siendo integrante de la Academia Williams, el nacido en Pilar volvió a ganar la Sprint Race en el circuito italiano, tras superar a su compañero de equipo Mari Boya y un dolor pectoral que lo acompaño durante toda la carrera. Despúes en la Feature Race, debió abandonar la pista luego de un incidente en la largada.
El 1 de septiembre de 2024, el argentino volvería a pisar el circulo italiano, aunque esta vez, la categoría era otra, el joven de 21 años estaba a punto de convertirse en piloto de Fórmula 1. Su escudería, Williams, lo eligió para reemplazar a Logan Sargeant durante las nueve carreras restantes en el calendario. En su debut finalizó en el 12° puesto y dejó buenas sensaciones. Pero el resultado, en este caso, perdía un poco de peso frente al valor simbólico del momento.
Para el automovilismo argentino, el significado fue todavía mayor. Franco se convirtió en el primer piloto del país en disputar un Gran Premio de Fórmula 1 desde Gastón Mazzacane, quien compitió en 2001. Más de dos décadas después, la bandera argentina reaparecía en la grilla de la máxima categoría del automovilismo.

Debut de Franco Colapinto en F1, en el Gran Premio de Italia, en Monza.
Aprender a correr al límite
Genaro Gino Trappa es un joven piloto argentino que comenzó a construir su camino en el automovilismo europeo. Su recorrido empieza en karting en 2021, cuando decidió dejar el fútbol, y desde entonces pasó por categorías y circuitos de Brasil, España y Europa, entre otras con el objetivo de seguir avanzando hacia Fórmula 3, y una meta a largo plazo, llegar a la Fórmula 2 y soñar en algún momento con la Fórmula 1. Logró consagrarse campeón de la Fórmula 4 de Europa Central y actualmente es piloto de la EuroCup-3.
Gino tuvo la oportunidad de poder correr en Monza, lo que representó un desafío especial: “Es una locura llegar al templo de la velocidad por primera vez, fue muy imponente. Pero bueno, sigue siendo uno de los circuitos que más te impresiona y sabes que las carreras van a hacer una guerra sin margen de error.”
El circuito italiano Autódromo Nazionale de Monza, impone desde el primer momento. De todas maneras, Trappa destaca:“Por suerte, nos supimos adaptar súper bien desde la primera sesión”.
La velocidad es la primera característica del trazado, y también la que convierte al rebufo en un elemento fundamental. “Es muy importante ir en succión de alguien, pero nadie le quiere dar el rebufo al otro”, explica.
En el automovilismo, además de lo importante que es ganar, también depende de la manera en que se clasifique. Por eso, Gino menciona lo del rebufo, ya que esta disputa hace que las clasificaciones sean un poco complejas. “Eso hace que las clasificaciones en particular, sean muy enquilombadas y dependas por lo general de un poco de suerte.”
Aunque también la incertidumbre que generan las clasificaciones, le da beneficio al espectáculo: “Creo que al mismo tiempo da mucho show que está bueno, y en carrera siempre es muy difícil escaparse.”
Más allá de la velocidad, el circuito le dejó al argentino un aprendizaje sobre cómo administrar el límite. Es un circuito, donde una vuelta limpia puede ser determinante, cada oportunidad, el piloto la tiene que aprovechar, pero sin cometer errores. “La vuelta limpia, sin tráfico, la tenés que aprovechar al 100%”, afirma. Aunque también destaca la importancia de mantener el equilibrio: “Necesitás hacerla y hacer ese balance entre ir al límite, pero al mismo tiempo saber hasta dónde jugar con ese límite, porque no te podés dar el lujo de irte afuera o hacer un error en esa vuelta.”
Su paso por Italia también reforzó la idea que él considera fundamental en su desarrollo: la preparación. “Siempre es un punto clave. Saber si los circuitos y estar lo mejor preparado”, sostiene, especialmente en escenarios históricos: “Más que nada, los circuitos como Monza, que son clásicos y están casados con la F1”. Por eso, Gino remarca: “Los tenés que tener bien estudiados”.

Gino Trappa campeón de F4 CEZ en el circuito de Brno, República Checa.
Forza Ferrari sempre: La casa de los Tifosi
El Gran Premio de Monza no es una carrera más en el calendario para Ferrari; es, sin duda, la más importante porque corren con su gente, ya que el circuito se encuentra muy cerca de la sede histórica de Ferrari en Maranello y miles de “tifosi” llenan las tribunas de rojo.
Ferrari compite en la Fórmula 1 desde 1950 y Monza siempre fue una parte fundamental de su historia. El circuito es uno de los escenarios donde se han vivido momentos inolvidables para la escudería. Un buen ejemplo es el de Michael Schumacher en el 2000, cuando el alemán llegó a su victoria número 41, igualando a Ayrton Senna; además, esto significó un gran paso en el mundial de pilotos, el que Ferrari se terminó llevando luego de perseguirlo durante 21 años.

“Después de todos los reveses sufridos, ganar en Italia, ante los seguidores de Ferrari, conseguir la victoria 41, como Senna, es demasiado para mí”, declaró Schumacher luego de la victoria.
Ferrari no corre en Monza solo contra otras escuderías, corre contra sus propias expectativas porque los “tifosi” esperan que Ferrari gane, la prensa italiana lo vive con mucha intensidad y los pilotos saben que una victoria en Monza puede significar que los recuerden por mucho tiempo.
Para dimensionar: para Ferrari, Monza es lo que representa el Maracaná para el fútbol brasileño: un lugar donde se mezclan la historia, la identidad y el deporte.
Un Gran Premio de grandes ganadores
El Gran Premio de Monza es uno de los acontecimientos más esperados y emblemáticos del calendario de la Formula 1, dada su historia, momentos inolvidables y por los grandes pilotos que lograron coronarse en este circuito a lo largo de los años.
En la cita del año pasado, el ganador fue el neerlandés Max Verstappen, quien con ese resultado buscaría mantenerse en la pelea por el campeonato de pilotos, justamente contra los otros dos corredores que completaron el podio aquel día, Lando Norris y Oscar Piastri, ambos de McLaren.
Foto del podio de Italia, Monza 2025.
Este histórico recorrido tiene a leyendas del deporte entre sus filas como sus máximos ganadores, Lewis Hamilton Y Michael Schumacher, con 5 victorias cada uno; el alemán dominó la década entre el 1996 y el 2006 con Ferrari, escudería de la que es el piloto más emblemático, mientras que el británico hizo lo suyo entre los años 2012 y 2018, corriendo para Mercedes. El tercero en discordia en esta disputa es Nelson Piquet, quien ganó 4 veces este Gran Premio en los años 80s y de esta forma es el piloto no europeo con más consagraciones en el circuito.

Michael Schumacher festejando su victoria en Italia, Monza en el año 1996.





