Higuaín, de ídolo napolitano a traidor

Por Lucas Schiariti

Gonzalo “Pipita” Higuaín fue uno de los mejores delanteros del mundo jugando para el Napoli. Para la hinchada ya era un ídolo absoluto en Nápoles, pero llegó el momento en que ese amor se transformó en repudio y odio: su traspaso a la Juventus, rival directo de los “Azzurri”.

En tres temporadas en el Napoli, el delantero argentino ganó una Copa Italia y una Supercopa, anotó 91 goles y rompió el récord de goles en una temporada de la Serie A, con 36 tantos. Probablemente, Higuaín era en ese momento la gran esperanza de los napolitanos para pelear por cosas importantes. Si no llegó a ser un dios en Nápoles, fue porque Diego Maradona era el mayor orgullo que había tenido el club.

Todo eso cambió cuando, antes de la temporada 16/17, lo tentó una oferta del equipo italiano más odiado: la Juventus. La “Vecchia Signora” ofreció pagar su cláusula de rescisión de 90 millones de euros para que se sumara al club de Turín, el traspaso más caro de la historia del Calcio hasta ese entonces. Los hinchas del Napoli son unos de los más pasionales del mundo y nunca le perdonaron lo que hizo el “Pipita”: tenía todo para ser uno de los máximos ídolos, pero el dinero ganó la pulseada y lo llevó a traicionar al club que tanto lo quería.

En 2017, Gonzalo volvió a la cancha del Napoli, pero jugando en la vereda de enfrente. Marcó dos goles y tuvo gestos particulares en sus festejos: señaló el palco donde se encontraba el presidente del Napoli, Aurelio De Laurentiis, a quien culpaba de su salida. En lugar de explicar algo, eso solo generó más furia en las tribunas.

La palabra “traidor” fue lo menos grave que escuchó el argentino en el San Paolo con la camiseta de la Juventus. Quemaron camisetas celestes con su nombre, las tiraron a la basura, y los silbidos eran una costumbre cada vez que tocaba la pelota. Apenas lo veían, los napolitanos le gritaban insultos de todo tipo: todos esos grandes momentos que les había hecho pasar fueron tirados a la basura o prendidos fuego.

Fueron tantos el dolor y la bronca que ni siquiera al mismísimo Maradona le gustó su partida: “Me duele lo de Higuaín, porque va a un rival directo, como la Juventus”, expresó el 10, que algo sabía de la eterna rivalidad entre el Sur y el Norte.

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