Por Bruno Barbieri
Incesantes aplausos en las calles de Rosario, Santa Fe. Protagonistas desconcertados, nunca habían recibido tanta aprobación en persona. Cuadras y cuadras de gente felicitándolos. Ellos, sin poder creerlo y con sus relucientes medallas de oro colgadas, se quedaron sin palabras de agradecimiento. Y ¿cómo no aplaudirlos? Estos pibes, encabezados por Jerónimo Costa como líder, se habían consagrado con la primera medalla de oro en la disciplina de esports Valorant, de la historia de los Juegos Suramericanos, luego de vencer a Chile 2-1 en la final.

Valorant es uno de los juegos que forma parte de los esports en los Juegos Suramericanos. Es un 5 contra 5 con armas y habilidades especiales. La partida termina cuando uno de los dos equipos gana 13 rondas, con diferencia de 2. Jerónimo Costa, cumplía el rol de IGL, es decir, el capitán del equipo en la partida. Se encargó de pensar las jugadas y analizar los movimientos rivales. En esta entrevista, cuenta sobre su camino, cómo se sintió al hacer la última eliminación para ser campeón, su futuro y el reconocimiento inmediato luego de la final ante Chile.
—¿Cómo es la transición de un jugador casual de Valorant a profesional? ¿Cómo se da ese momento?
—No sé si hay un punto concreto en el que decís “ahora soy profesional”. La mayoría empezamos como hobby por gusto, porque ya veníamos jugando otros juegos y vimos que salió el Valorant. Además, nos agarró en plena pandemia y dijimos “vamos a jugar a pleno y ver qué sale”. Nunca con la aspiración de competir, nunca lo vi posible. Fue pasando el tiempo, mis amigos se empezaron a bajar, yo en cambio empecé a subir mucho el nivel a comparación de ellos y necesitaban gente como yo, así que entré a un equipo. Fui pasando de equipo en equipo, uno mejor que el otro. Ya iba jugando unos torneos chiquitos, pero estaba bueno competir y ganar plata del juego, me motivaba. Fui escalando de a poco y encontrando gente con las mismas aspiraciones que, en ese momento, era jugar cada vez mejor. A fines de 2021 entré en el equipo “Sunset” y en 2022 jugué mi primera Challenger (actual VCL), mi primer contacto con el máximo nivel regional. Luego pasé a Oxen, mi primer equipo profesional, más estructurado y con un buen sueldo.
—¿Qué sentiste en el momento de hacer la última kill de la partida para asegurar la medalla dorada?
—Cuando estoy jugando no me doy cuenta de la magnitud de lo que está pasando, me concentro mucho en el juego y en hacer lo mejor posible, lo de todos los días. Ya sabía que íbamos a ser campeones antes del final de la ronda. No me cayó la ficha del logro en ese momento, pero la felicidad era pura. No caí en lo que había detrás de ser los primeros campeones, la medalla de oro y el logro en sí.
—¿Cómo se sintió ser aplaudido y reconocido en la calle?
—Eso fue muy loco. Algo que nunca me esperé que fuera a pasar, fue muy raro pero hermoso. No porque me guste que me aplaudan sino por ver la emoción de la gente, el cariño y su reconocimiento. Verlos genuinamente contentos y que digan “Bien ahí, vamos Argentina”. Estábamos con los chicos y no lo podíamos creer, me queda para toda la vida.
— ¿De pibe te imaginabas vivir de los videojuegos?
—No, para nada, no sabía ni que era una posibilidad. Cuando arranqué en Valorant, en 2020, tampoco. Lo veía como algo para muy pocos, ni de cerca.

— ¿Cómo sigue tu carrera a partir de ahora? ¿Esta victoria puede traer algún cambio en tus planes a futuro?
—Justo en este momento me encuentro en búsqueda de equipo. El circuito 2027 arranca en noviembre, hay una clasificatoria abierta con cantidad de equipos indefinidos, los cuales juegan para clasificar al torneo de enero del año que viene. Es un formato nuevo, muy importante y puede pasar cualquier cosa. Tengo ganas de encontrar un equipo y entrenar para ese torneo. Haber ganado nos dio mucha exposición, capaz no tanto para la escena de Valorant en sí, nos conocíamos entre todos , pero lo veo como una posibilidad para apalancar mi imagen, mi marca personal, algo a lo que no le di mucha importancia. Quiero aprovechar el boom para dar a conocer en los medios tradicionales lo que hacemos, lo cual mucha gente no entiende todavía, también para conseguir un equipo e incluso firmar contrato con alguna marca.





