Por Emiliano Le Voci
Martes 13 de febrero de 2024. Mariano Navone acaba de perder en la primera ronda del cuadro principal del Argentina Open frente al italiano Luciano Darderi por un aplastante 6-2 y 6-1. Navone emprende su vuelo hacia Brasil para disputar el ATP 500 de Río con mucha incertidumbre: con casi 23 años, aún no ha logrado el salto de calidad necesario para competir en la élite. Sin embargo, todo cambiaría durante esa semana en tierras brasileñas, gracias a su primera victoria en un torneo de categoría ATP y por alcanzar la final.
Para competir en la gira sudamericana 2024, el nacido en la ciudad de 9 de Julio atravesó momentos que lo hicieron dudar de si el tenis era su verdadera vocación. “Mariano, a los 17 años, ya destacaba por cómo aceleraba la pelota, impactaba la bocha con mucho efecto”, recuerda Santiago Herner, que entrenó con Navone en una pretemporada en el Buenos Aires Lawn Tennis Club en 2018, cuando soñaban con llegar a las grandes ligas.
Todavía muy lejos de los reflectores y de su debut a nivel ATP, Navone salía a la cancha en cada partido con una actitud muy “determinante”, según Herner. “Su principal virtud es que se mueve muy bien dentro de la cancha, y ya en 2018 destacaba por ello. Yo lo hacía correr de lado a lado, pero llegaba muy cómodo siempre”, agrega. Durante 2018 y 2019, Navone acumuló muchas derrotas consecutivas, la mayoría de ellas en primeras rondas, pero forjaron su carácter.
Las dudas respecto al futuro de su carrera iniciaron en 2020, ya que, por la falta de resultados positivos, se quedó sin sponsor e incluso se vio en la desesperación de enviarle un mail a Lacoste solicitando su patrocinio y apoyo económico. “Mariano siempre fue un tipo que no es capaz de bajar los brazos, que pelea hasta el final”, rememora Francisco Bazan, quien se enfrentó en un torneo categoría Pro-Tour en Mendoza en 2019 contra Navone y luego compartió tiempo de ocio en el hotel, por lo que lo conoció con más profundidad.
En 2021 llegó el debut de Navone en los Challengers, que representan la segunda división del tenis mundial y funcionan como puente para llegar a los torneos de mayor nivel y remuneración económica. No fue hasta 2022 que alcanzó su primera final en un torneo Challenger, y fue por triplicado. Disputó el partido decisivo en Corrientes, Buenos Aires y Villa María.
En 2023 ganó su primer torneo Challenger, en Poznań, Polonia, y llegó su tan ansiado debut a nivel ATP. Fue en Córdoba y su rival, Federico Delbonis, un jugador histórico del equipo que le dio la primera y, hasta ahora, última Copa Davis al país, en 2016. Para finales de 2023, Navone ya se encontraba metido dentro del top 150, el selecto grupo de quienes pueden vivir del tenis, ya que, a partir de ahí, el ranking posibilita jugar mejores torneos, salir sorteado para enfrentar rivales de menor calidad y ser más viable en términos económicos.
Si bien 2026 no es su mejor temporada, ya que supo llegar al top 30 el 10 de junio de 2024 y hoy apenas se encuentra dentro del top 50, consiguió su primer título ATP esta temporada en Bucarest, frente al español Daniel Mérida. También, por si fuera poco, llegó a la final del ATP de Ginebra y perdió por 3-6, 6-3 y 5-7 contra el estadounidense Learner Tien, una promesa del tenis mundial.
A los 16 años, Navone viajaba más de 100 kilómetros diarios entre su ciudad natal, 9 de Julio, y Junín, para entrenarse de manera más seria. Eligió Junín para no marearse con las luces de una ciudad importante como Buenos Aires. Otra gran decisión que tuvo que tomar en pos de un mejor futuro como tenista fue la de reconvertir su golpe de derecha (drive) desde cero en 2021, a los 20 años. Lo que buscó con este cambio fue un golpe mucho más agresivo, con la vista puesta en poder ser un jugador peligroso no solo en polvo de ladrillo, sino también en cemento y en césped.
Todos estos desafíos y piedras en el camino fueron, en primer lugar, la vida en su máximo esplendor, para ponerlo a prueba y forjar su resiliencia; y, también, en cierto punto, necesarios para forjar su espíritu de lucha y entrega en una cancha de tenis, que es lo que más lo caracteriza. “Un tipo muy tranquilo y sencillo fuera de la cancha. Muy respetuoso. Ya no queda mucha gente así en el ambiente del tenis”, cuenta Francisco Bazan.
Mariano Navone, de 25 años, aún cuenta con una carrera por delante con muchos objetivos por cumplir, como alcanzar los octavos de final de un Grand Slam, ganarle a un número uno o ser un pilar fundamental del equipo actual de Copa Davis para intentar traerla al país por segunda vez. Nunca fue el más prometedor de su camada. Fue preparado a fuego lento, pero lo que más importa es su presente, y lo encuentra como uno de los mejores tenistas argentinos.





