Yésica Bopp, una campeona que enseñó a “caminar con campeones”

Por Federico Oliver

Yésica Bopp construyó su lugar entre las grandes campeonas del boxeo femenino a fuerza de técnica, constancia y mentalidad ganadora. Sus compañeras y entrenadores recuerdan algo más que sus títulos: la huella de una referente que hacía del gimnasio una escuela. “Uno para ser campeón tiene que caminar con campeones”, dice Danila Ramos, amiga y compañera cuando dio el salto al boxeo profesional en 2014 y se mudó a la Argentina, donde compartieron campamentos y rutinas de entrenamiento. Ramos, con un registro más íntimo, la llama su “madrina boxística”.

Sus 1,50 metros rompían con la idea de que una boxeadora debía imponerse desde lo físico. Nacida en Wilde el 11 de abril de 1984, Yésica Bopp construyó una carrera que poco tuvo que ver con los centímetros de su cuerpo y convirtió esa aparente desventaja en parte de su identidad sobre el ring. Combinaciones rectas, desplazamientos y lectura de sus rivales fueron las herramientas con las que construyó un estilo propio y encontró su manera de imponerse.

El entrenador Juan Manuel Ledesma fue el técnico principal durante la mayor parte de la carrera y el reinado mundial de Bopp en la categoría minimosca; notó algo distinto en ella. Decía que los fundamentos técnicos y la estrategia se trabajaron “a la perfección”. Tres palabras desplazan el elogio fácil: disciplina, compromiso y empatía. La última importa. Ledesma la describe como una líder innata y generosa.

Yésica Bopp junto Alejandro Silva y Juan Manuel Ledesma

A los 16 años comenzó a entrenar con Delfino Pérez en el gimnasio de la Escuela Municipal Pascual Pérez. La decisión no fue sencilla: encontró resistencia familiar y tuvo que abrirse camino en un ambiente en el que las mujeres todavía peleaban por ocupar un lugar propio. Sin embargo, la incomodidad inicial funcionó como combustible. Lo que empezó como una elección personal se transformó en una carrera que la llevó a representar a la Argentina y a convertirse en una de las figuras más reconocidas del boxeo femenino.

Su debut profesional llegó en enero de 2008 en el Polideportivo Municipal de Villa Gesell por la categoría minimosca y consiguió la victoria con un nocaut técnico sobre Soledad Macedo. Cerca de fin año obtuvo el título interino minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo ante la venezolana Ana Fernández; en 2009 sumó la corona de la Organización Mundial de Boxeo. Defendió su campeonato minimosca de la AMB durante 13 años, 3 meses y 7 días, un reinado que Guinness World Records reconoció como el más largo de un título mundial para una boxeadora.

El final de su reinado llegó en Panamá, el 11 de marzo de 2022. Jessica Nery Plata la venció por decisión dividida en diez asaltos y puso fin a una etapa que había comenzado en 2008. Dos tarjetas favorecieron a la mexicana y una a Bopp, en una pelea cerrada que terminó con sus 23 defensas del cinturón de la AMB. La derrota, sin embargo, no significó el final.

Después de perder el título apareció otra dimensión de su carrera: la capacidad de volver a empezar cuando el resultado ya no acompaña a la historia que se había construido. Durante trece años había sido la campeona que todas querían destronar. Después de aquella derrota en Panamá tuvo que ser una boxeadora que ya conocía la cima y debía decidir qué hacer cuando esa cima quedaba atrás. Su regreso el 20 de octubre de 2023 en Tijuana, México, donde venció por puntos en decisión dividida a la local Graciela Cortés Aguilar mostró que el legado no dependía de conservar para siempre un cinturón, sino de seguir encontrando motivos para ponerse nuevamente los guantes.

“En las competencias siempre se ponía ansiosa y eso había que controlarlo”, retoma su entrenador Ledesma, tanto sus fundamentos técnicos como la estrategia de combate fueron aspectos que trabajaron a la perfección a lo largo de su carrera. En ese aprendizaje se mide su dimensión. Siempre estaba dispuesta a ayudar.

Sus números profesionales son de 39 victorias, 17 por nocaut; y tres derrotas en 42 peleas, una cuenta necesaria pero incompleta. Miden la regularidad, no la enseñanza que una compañera recibe.

Ramos sostiene que gran parte de lo que sabe y dice sobre el boxeo profesional se lo enseñó Bopp. Su influencia no quedó limitada al entrenamiento: Bopp consiguió que una pelea de boxeo femenino también pudiera convertirse en una forma de representación. Su presencia en los medios, la forma en que construyó su identidad como mujer y deportista y su disposición para hablar de la preparación detrás de cada combate ayudaron a ampliar el lugar que una boxeadora podía ocupar dentro y fuera del ring. Su legado también se construyó fuera de los cinturones: la disciplina y la experiencia acumulada durante su carrera la llevaron a convertirse en capitana del seleccionado argentino.

Yésica Bopp junto a Danila Ramos

Bopp fue veloz, precisa y difícil de encontrar para sus rivales. Para quienes caminaron a su lado, en cambio, estuvo cerca: elevó el nivel, enseñó sin bajar la exigencia y dejó una idea simple para que otras pudieran seguir peleando: una campeona no es una figura lejana. Es alguien con quien se aprende a caminar.

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