Por Lucas Grosso y Julieta Silva Idiart
Corría el año 2007 cuando en una de las campañas conjuntas entre el diario Sport, UNICEF y el FC Barcelona, el destino quiso que se forme una foto que quedaría para la posteridad. El fin de la misma consistía en poner a uno de los futbolistas del club español a posar con un niño. Todas las selecciones se hacían mediante sorteos. Finalmente, el deportista escogido fue Lionel Messi, de 20 años y reconocido con el premio Golden Boy de la FIFA en el 2005. El bebé de apenas unos meses era Lamine Yamal, anotado por Mounir Nasraoui y Sheila Ebana, sus padres.
Según Joan Monfort, el fotógrafo ese día, había cierta tensión en el estudio, causada por la timidez e inexperiencia del joven argentino para sostener un bebé. Hasta que apareció un objeto: un pato de plástico. A partir de ese momento, florecieron las sonrisas y la sesión fluyó, dejando una postal de lo que, 18 años y medio más tarde, parecería ser una bendición de uno de los dioses del fútbol para quien lo sucedería en el Barcelona y en la cima del deporte rey.
Podría decirse que este domingo hasta las 16, el clima también estará cargado de tensión por ambas partes, hasta que empiece a rodar un elemento: la pelota. Esa será la herramienta que libere de presiones a ambos y dejará que fluyan en lo que mejor saben hacer, para el deleite de los millones de aficionados que se sienten a apreciar un partido que quedará para el resto de los tiempos.
Para cuando Lamine tenía 7 años y le expresó a su madre: “Mamá, voy a ir al cole, pero no voy a hacer nada” para abocarse de lleno en su sueño de ser futbolista, Messi ya era el máximo ganador de Balones de Oro, con cuatro ganados, y tenía tres Champions League, estando a tan solo meses de obtener la cuarta para él y la última que obtendría el club catalán en el año 2015. Pero aún seguía teniendo una espina clavada: no poder ser campeón con su país.
Mientras el pequeño Yamal viajaba de Rocafonda a Granollers, y viceversa, para compartir tiempo con sus progenitores, el “10” de Argentina, tras perder su segunda final de la Copa América consecutiva ante Chile, sentenció: “Lo busqué, era lo que más deseaba, pero no se dió, creo que ya está”. Miles de niños de la edad de Lamine le rogaban a su superhéroe a través de redes sociales que no deje de intentarlo, que siguiera insistiendo, y así fue.
Año 2019, ambos estaban en la Ciudad Deportiva Joan Gamper, predio del Barcelona. Volvió a surgir una foto: ambos desconocían que ya se conocían y que se volverían a encontrar años más tarde en Nueva Jersey.
Lamine con 12 años era uno de los mayores prospectos del club. Messi ya era dirigido en la Selección Argentina por Lionel Scaloni, quien cambió por completo la mentalidad del equipo nacional desde el arranque.
En 2021, se le dió lo que parecía esquivo: fue campeón con la Albiceleste por primera vez en la Copa América en Brasil, venciendo al equipo local liderado por Neymar Jr.
Mientras Argentina gritaba campeón y el fútbol se volvía un poco más justo, Lamine tenía una decisión tomada: jugaría para las selecciones juveniles de España, su país natal, empezando por la categoría sub-15. Y no lo haría para Marruecos, nación de su padre, a pesar de los intentos de la federación africana para seducirlo.
Quien había tenido una situación similar fue su ídolo, quien había emigrado al país europeo desde joven y contaba con la ciudadanía y la posibilidad de representarla. Entre José Pekerman y Claudio Vivas, le solicitaron a la AFA que organice un amistoso para bloquear la posibilidad de que Messi jugara para otro país. Así fue, el 29 de junio de 2004, su destino quedaría sellado luego de jugar contra Paraguay en el estadio Diego Armando Maradona de La Paternal.
El 29 de abril de 2023 Lamine hacía historia al debutar a sus 15 años y con el dorsal 19, mismo con el que jugó el astro que lo había bendecido década y media atrás.
Mientras el nacido en Esplugues de Llobregat debía seguir escuchando los reproches de su madre aún habiéndose convertido en profesional, el chico que comenzó a jugar al fútbol en Grandoli había consagrado el sueño que siempre había tenido: ser campeón del mundo con la Selección Argentina.
Al ser consultado por la foto, el español dijo que no se había publicado antes para evitar comparaciones. Sobre si se considera el heredero de Messi, agregó: “No creo que a nadie le moleste que le comparen con el mejor jugador de la historia, pero al final son cosas que te restan porque nunca vas a ser como él”.
Por otro lado, el surgido oriundo de Rosario expresó: “Es una locura esa foto. Él es un grandísimo jugador, al cual seguí mucho porque juega en un club al cual amo y siempre quiero que le vaya bien. Es un referente mundial con 19 años, tiene toda la carrera por delante y una gran oportunidad de conseguir algo histórico. Intentaremos dar el máximo para que no sea esta vez”.
Este domingo el destino los cruza en el partido de fútbol con más reflectores: la final del Mundial, que se disputará en el Metlife de Nueva Jersey. Será la primera ocasión en la que el ganador de la Eurocopa y el vencedor de la Copa América se vean las caras en el partido definitivo.
Uno lo ve como la oportunidad para convertirse en uno de los campeones más jóvenes de la historia y dejar de ser una promesa para convertirse en una realidad.
El otro quiere ser el jugador de campo más veterano en levantar el trofeo para culminar su carrera con su país, si es que no tiene otros planes para el 2030.




