Por Celeste Benítez
Tener el plantel más caro del fútbol argentino no te asegura ser el mejor. El equipo de Núñez gastó casi setenta millones de dólares en el último mercado de pases y se reforzó con jugadores de jerarquía, entre ellos, Nicolás Otamendi, Ángel Correa, Lucas Beltrán y Thiago Almada. Sin embargo, el juego nunca fluyó y a falta de cinco meses para que termine el año, River ya no compite en ninguna copa internacional y se encuentra ubicado en la mitad de la tabla anual.
“Quiero un equipo protagonista como lo pide el club”, afirmó Eduardo Coudet en su primera conferencia de prensa como director técnico del Millonario. Luego de la salida de Marcelo Gallardo, el Chacho llegó para arrancar de cero con el conjunto riverplatense y empezó con el pie derecho, tras el triunfo 2-1 ante Huracán. Desde ahí consiguió una racha de cinco victorias y un empate que se cortó con la derrota 1-0 en su primer superclásico contra Boca, en la Bombonera. Al siguiente partido pasó de página y un mes después llevó a sus dirigidos a la final del Torneo Apertura, pero la suerte y el buen juego no lo acompañaron, y se quedó a las puertas de alcanzar el título.

El golpe fue duro y tras la final perdida contra Belgrano de Córdoba, el entrenador no volvió a encontrar una idea de juego. En consecuencia, el equipo fue eliminado de la Copa Argentina, perdió la capacidad de anotar goles y sufrió cuatro derrotas consecutivas. Como si no fuera suficiente el cuerpo técnico y la dirigencia tomaron la decisión de apartar a un grupo de jugadores, entre ellos Germán Pezzella, Ian Subiabre, Maximiliano Salas y Fabricio Bustos. Lo que terminó por desbordar un vaso cargado de malos desempeños deportivos.
“El fútbol son momentos”, afirmó Coudet en su llegada. Todo inicio tiene su final y para él llegó tras ser eliminado por penales ante Independiente Santa Fe en los octavos de final de la Copa Sudamericana. La situación se volvió insostenible y los hinchas millonarios, que estuvieron presentes en cada encuentro, mostraron su disgusto contra los jugadores y el director técnico, mediante cánticos y protestas en la cancha.

Casi seis meses después de su presentación, Coudet volvió a sentarse en la mesa de la sala de conferencias del estadio Monumental junto al presidente de la institución, Stefano Di Carlo, y a Enzo Francescoli. Pero, esta vez, fue para anunciar su renuncia. “En este club hay que jugar y ganar bien”, expresó el Chacho con seriedad en sus últimos momentos en River. Como último acto destacó su encanto por la exigencia del club y dio su agradecimiento para con la gente.





