Martín Di Nenno, el hombre que volvió a caminar

Por Santiago Prato

Nacido entre paletas y pelotas, ya que sus padres, Marcelo y Roxana, tenían un complejo de canchas de pádel llamado El Solar, ubicado en Ezeiza. Se pasaba incontables horas jugando, aprovechando los entreturnos para pelotear. Era cuestión de tiempo para que todo ese esfuerzo diera sus frutos. 

Su ambición por el deporte lo llevó a comenzar una carrera profesional. Entre 2007 y 2015 formó junto a Franco Stupaczuk una pareja que llamaba la atención en Argentina. Tuvieron una destacada etapa en las juveniles, traducida en la obtención de seis mundiales y sudamericanos y un rápido salto al World Padel Tour. Con apenas 18 y 19 años viajaron a España para competir de forma profesional, donde consiguieron su primer Challenger en Barcelona ante Marcello Jardim y Juan Lebrón. Debido a la ilusión que generaban en los hinchas y en la prensa, la dupla se ganó su cariño y fue bautizada con el nombre de Los Superpibes. El apodo fue tomado de una cuenta de Facebook creada por el padre de El Turquito, donde compartía todos los resultados de su hijo.

Pero en un abrir y cerrar de ojos todo pareció derrumbarse. El 11 de enero de 2016 Martín se dirigía al aeropuerto de Ezeiza junto a Elías Estrella, número uno de Argentina para ese entonces, y Hernán Rodríguez, uno de sus amigos más cercanos, en un Peugeot 207 para disputar un torneo de exhibición en Paraguay. Fue allí cuando un colectivo de línea los embistió de frente, provocando la muerte de sus dos acompañantes.

Esa no fue la única desgracia. Di Nenno, como único sobreviviente al choque,  sufrió fracturas en ambas piernas (fractura del fémur en su pierna derecha y fractura expuesta de la rótula en su pierna izquierda) y tuvo que ser trasladado de urgencia a una clínica, donde estuvo internado en terapia intensiva durante diez días. Tras ser intervenido quirúrgicamente, le notificaron a sus padres que la posibilidad de volver a jugar al padel corría riesgo, significando el final de su carrera. 

Años de esfuerzo, viajes y horas de entrenamiento dedicados a perseguir su sueño, amenazaban con desvanecerse de un día para el otro. Sin embargo, a pesar del pronóstico médico, rendirse no estaba en su cabeza. Luego de tres meses sin poder caminar, logró dar sus primeros pasos con la ayuda de unas paralelas, hasta que de a poco empezó a animarse a trotar, saltar o realizar cualquier movimiento que le exigiera físicamente. 

Tras nueve meses de rehabilitación y esfuerzo sostenido por silla de ruedas, muletas y más elementos ortopédicos, Martín retornó a las pistas. “Nací otra vez con 18 años”, declaró en una entrevista al Diario Olé. Eso sí, las secuelas se quedaron. El accidente le dejó una cojera a raíz de la cual, cariñosamente, sus amigos lo apodan Rengo.

 “Poco a poco, cuando me quise acordar ya estaba dentro de una cancha de pádel”, contó años más tarde. 

La vuelta se coronó con gloria y momentos que vivirán en su corazón para siempre. En 2021 consiguió el Máster de Barcelona junto a Paquito Navarro, ex número 1 del mundo. Tras el encuentro, ante tribunas colmadas y la emoción desmedida del español al escucharlo hablar, pronunció una frase que lo define bajo los valores de pasión, esfuerzo y humildad: “Yo lo único que quería era volver a jugar al pádel, no quería todo esto.”

 En 2022, Di Nenno y Stupaczuk reeditaron la dupla, pero esta vez para defender los colores de su país durante el Mundial de Dubai, Emiratos Árabes Unidos. Con la misma hambre de gloria y química deportiva que hace siete años, derrotaron a Arturo Coello y Alejandro Galán en la final, convirtiéndose así en los campeones del mundo. Esta consagración impulsó a que, un año más tarde, anunciaran el regreso de Los Superpibes, con la que conquistaron seis títulos y terminaron la temporada como la pareja número dos del circuito. 

Hoy, El Rengo reencontró su caminos con Paquito, aquel compañero que le brindó toda su confianza y con quien alcanzó, como él mismo dice, algo más que volver a jugar al padel. 

Ejemplo de perseverancia, resiliencia y amor por su pasión, la trayectoria de Martín es una de las que trasciende la barrera del deporte y deja valiosas enseñanzas de vida. Conquistó mundiales, torneos, Masters y jugó con los mejores del mundo, pero por sobre todo se ganó el respeto de todo aquel que conozca su historia.

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