Martín Di Nenno, el hombre que volvió a caminar

Por Santiago Prato

Martín Di Nenno confirmó su reencuentro con Paquito Navarro para lo que resta de temporada, mismo compañero con el que obtuvo su primer título en 2021 luego del accidente.

Nacido entre paletas y pelotas, ya que sus padres, Marcelo y Roxana, tenían un complejo de canchas de padel llamado El Solar, ubicado en Ezeiza. Se pasaba incontables horas jugando, aprovechando los entreturnos para pelotear. Obvio que todo ese tiempo entre pistas tendría consecuencias. 

Su ambición por el deporte lo llevó a comenzar una carrera profesional. Entre 2007 y 2015 formó, junto a Franco Stupaczuk, una pareja que llamaba la atención en Argentina debido a su destacada etapa en las juveniles, traducida en la obtención de seis mundiales y sudamericanos, y un rápido salto al World Padel Tour. Con apenas 18 y 19 años, viajaron a España para competir de forma profesional, donde consiguieron su primer Challenger en Barcelona ante Marcello Jardim y Juan Lebron. Debido a la ilusión que generaban en los hinchas y en la prensa, la dupla se ganó su cariño y fue bautizada con el nombre de Los Superpibes. El apodo fue tomado de una cuenta de Facebook creada por el padre de Martin, donde compartía todos sus resultados de su hijo.

Pero en un abrir y cerrar de ojos, todo pareció derrumbarse. El 11 de enero de 2016 Martín se dirigía al aeropuerto de Ezeiza en un Peugeot 207 para disputar un torneo de exhibición en Paraguay, cuando un colectivo de línea los embistió de frente. El choque provocó la muerte de sus dos acompañantes: Elias Estrella, Número uno del pádel argentino para ese entonces, y Hernan Rodriguez, uno de sus amigos más cercanos. 

Esa no fue la única desgracia. Di Nenno sufrió fracturas en ambas piernas (fractura del fémur en su pierna derecha y fractura expuesta de la rótula en su pierna izquierda) y tuvo que ser trasladado de urgencia a una clínica, donde estuvo internado en terapia intensiva durante diez días. Tras ser intervenido quirúrgicamente, le notificaron a sus padres que la posibilidad de volver a jugar al padel corria riesgo, significando el final de su carrera. 

Años de esfuerzo, viajes y horas de entrenamiento dedicados a perseguir su sueño, amenazaban con desvanecerse de un día para el otro. Sin embargo, a pesar del pronóstico médico, rendirse no estaba en su cabeza. Luego de tres meses sin poder caminar, logró dar sus primeros pasos con la ayuda de unas paralelas, hasta que de a poco empezó a animarse a trotar, saltar o ejercer cualquier movimiento que le exija físicamente.

“Poco a poco, cuando me quise acordar ya estaba dentro de una cancha de padel”, contó años más tarde. 

 Tras nueve meses de rehabilitación y esfuerzo sostenido por silla de ruedas, muletas y paralelas, Martín volvió a pisar una pista. “Nací otra vez con 18 años”, declaró en una entrevista al Diario Olé. Eso sí, las secuelas se quedaron. El accidente le dejó una cojera a raíz de la cual, cariñosamente, sus amigos lo apodan Rengo.

La vuelta se coronó con gloria y momentos que vivirán en su corazón para siempre. En 2021 consiguió el Máster de Barcelona junto a Paquito Navarro, ex número 1 del mundo, y delante de tribunas colmadas y la emoción desmedida de Navarro al escucharlo hablar, pronunció una frase que lo define bajo los valores de pasión, esfuerzo y humildad: “Yo lo único que quería era volver a jugar al pádel, no quería todo esto.”

En 2022, Di Nenno y Stupaczuk volverían a encontrarse, pero esta vez para defender los colores de su país durante el Mundial de Dubai, Emiratos Árabes Unidos. Demostrando tener el mismo hambre de gloria y química deportiva que hace siete años, derrotaron a Arturo Coello y Alejandro Galán en la final, convirtiéndose así en los campeones del mundo. Esta consagración impulsó a que, un año más tarde, anunciarán el regreso de Los Superpibes, con la que conquistaron seis títulos y terminaron la temporada como la pareja número dos del circuito. 

Hoy El Rengo volvió a cruzar caminos con Paquito, aquel compañero que le brindó toda su confianza y con quien consiguió, como él mismo dice, algo más que volver a jugar al padel. 

Ejemplo de perseverancia, resiliencia y amor por su pasión, la trayectoria de Martin es una de aquellas que trascienden la barrera del deporte y dejan enseñanzas de vida. Conquistó mundiales, torneos y Masters, y jugó con los mejores del mundo, pero por sobre todo, se ganó el respeto de todo aquel que conozca su historia.

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