jueves, junio 4, 2026

¿Qué puedo esperar yo como mujer?

Por Casandra Lacabe

El 3 de junio del 2015 fue el primer Ni Una Menos, yo tenía 8 años y estuve presente en esa marcha y casi todas las que vinieron después. Desde que soy chiquita la política, el feminismo, las problemáticas y aspectos, sociales y culturales, atraviesan mi vida. En esa primera manifestación del 2015, a raíz del femicidio de Chiara Páez, se me acercaron dos chicas de Página 12 a preguntarme por qué estaba ahí, me acuerdo que hablé de la lucha de las mujeres con el mismo orgullo que hoy, y con el pasar de los años, me di cuenta que la razón siempre fue la misma y a su vez fue evolucionando a medida que fui creciendo.

A mis 12 años eran épocas de puro pañuelo verde, pedíamos el Aborto Legal Seguro y Gratuito, derecho que obtuvimos y hoy nos quieren quitar. Fue un momento difícil en lo personal, me tocó enfrentarme a una parte de mi familia que no apoyaban la lucha, así como nunca estuvieron de acuerdo con que tenga opiniones políticas desde chica, en resumen me convertí un poco en la “oveja negra”. Les he preguntado, más de una vez, “si a mí me pasa algo, ¿cómo lo vivirían ustedes? si quedo embarazada a mis 12 años, ¿qué hacen?”, la respuesta siempre fue breve, concreta y cruda: el silencio, que a su vez, dice mucho. Es una referencia a la no importancia, a mirar para un costado o quizá, en ese momento para ellos, al shock de que yo les salga con una duda de esa índole.

Ahí entendí muchísimas cosas pero creo que la más importante fue no ver a los femicidios o la violencia de género como un hecho aislado, porque también ese silencio como respuesta me dejó una sensación de que “nunca podría pasarme algo así”.

La violencia y los femicidios se viven todo el tiempo, todos los días, solamente que en los medios de comunicación vemos algunos casos, por ejemplo, el triple femicidio de Florencio Varela, donde mataron a Morena, Brenda y Lara, que además, lo llamaron “triple crimen”, porque todavía le tienen miedo a llamar las cosas por su nombre y hacerse cargo de esta realidad.

El caso más reciente, el que más nos mostraron en realidad, es el de Agostina Madeleine Vega, pero también mataron a Dulce María Beatriz Candia, tenía 17 años, Mario Alberto Yung, de 46 años, está acusado de haberla asesinado y tirado el cuerpo en una cámara séptica, ese caso no lo mostraron y fue hace menos de una semana. A Noelia Carolina Romero, tenía 30 años, la mataron el sábado a la tarde en su casa en Temperley y el principal acusado es su pareja, Tomás Adrián Núñez, también de 30 años, quien según la investigación, luego de cometer el crimen, intentó suicidarse. Noelia había llamado al 911 para decir que su novio la tenía de rehén, cuando la Policía llegó intentaron “negociar” para que Núñez libere a su novia, y cuando deciden ingresar, ya era demasiado tarde, Noelia ya había sido asesinada por su pareja. La mamá de Agostina, llamó a la policía para denunciar la desaparición de su hija pero le dijeron que “no había suficientes oficiales” por la final de Belgrano – River, el principal acusado, Claudio Barrelier, tenía denuncias previas y aún así, está libre.

¿A qué quiero llegar especificando estos tres casos?: el Estado TAMBIÉN, es responsable y los medios de comunicación muchas veces se convierten en cómplices en el intento de suavizar la realidad aterradora que vivimos las mujeres todos los días. El presidente de la nación, Javier Milei, dijo que “llegamos al ridículo de que si uno mata a una mujer, es femicidio”, e insiste con borrar la palabra del Código Penal, ¿qué puedo esperar yo como mujer? si se supone que el máximo mandatario que tendría que respaldarnos minimiza la violencia de género y pone en duda algo que pasa todos los días, ¿con qué tranquilidad puedo vivir siendo mujer? si cuando matan a una la culpa es de la madre por no cuidarla, es culpa de ella porque beboteaba en TikTok con canciones “inapropiadas” (como le dijeron a Agostina), es culpa de Lali por repostear una foto en Instagram pidiendo justicia, es culpa nuestra por salir a bailar y volver tarde, en todos los casos, el hombre queda impune y ante la duda, nunca es responsable, siempre quedamos manchadas nosotras por algún “descuido” o pedido de justicia cuando falta una más.

Me duele ver que mis amigos o familiares hombres no puedan ver la gravedad de la situación porque supuestamente, es ajeno a ellos. Ninguno de los varones que sigo en mis redes sociales hizo referencia a este nuevo femicidio, o alguna otra víctima, ninguno. Y aunque ellos lo menosprecien, sería un cambio enorme, porque hoy son Agostina, Dulce, Noelia y otras tantas más, pero mañana puedo ser yo, sus mamás, sus tías, sus primas, sus novias o sus amigas. Me quedo con la frase viral de esta semana: “¿A qué mujer de tu vida tendrían que matar para que te importe la violencia de género?”.

En Argentina el promedio de femicidios es de una muerte cada 33 horas, recién estamos transitando los primeros días de junio y hasta el momento se estiman 105 víctimas fatales en lo que va del 2026.

Podría escribir hojas y hojas sobre esto, porque la violencia que sufrimos todos los días es desde que te griten algo en la calle hasta que te maten sin ningún remordimiento, y personalmente, agradezco este espacio para poder describir un poco de todo lo que nos mueve el 3J, para nosotras es una lucha de todos los días, solo que hoy el grito se vuelve más fuerte. Ni Una Menos.

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