El Buenos Aires Fan Fest festejó al igual que Kansas City

Por Magalí Robledo

La Plaza Seeber fue testigo de una noche perfecta para la Selección Argentina que ganó 3-0 ante Argelia en el debut de la Copa del Mundo 2026.

Una vez más. Como cada cuatro años. Miles de personas dejaron de lado sus ideologías políticas, la economía inestable del país y se reunieron para decir presente en una nueva misa de fútbol: la Copa del Mundo. Aquella que une pasiones y corazones, y representa la cumbre de la gloria eterna.

La ciudad de Buenos Aires aportó su granito de arena para que todo fuera una fiesta. Activó su modo hincha y presentó varios puntos para realizar el Fan Fest, entre ellos la Plaza Seeber -en Av. del Libertador y Av. Sarmiento- donde miles de personas asistieron para poder ver, a través de una pantalla gigante, el debut de la Selección Argentina ante Argelia a las 22 por el grupo J del Mundial 2026.

En la tarde-noche fresca de miércoles, con apenas once grados, el cielo despejado y una brisa que todavía no hacía sentir su presencia, alrededor de las 19 fueron llegando los primeros hinchas al lugar. Familias con los más pequeños, parejas adolescentes o grupos de amigos, iban ingresando lentamente. Nadie se quería perder este momento.

Si bien en la plaza había una zona de “food stocks” muchos llegaron con sus mochilas o bolsas para sobrevivir a una noche fría y cargada de fútbol.

-El mate va a ser nuestro mejor aliado hoy. Nos va a mantener calentitos un rato- comenta al pasar un joven de unos veinte años.

Los niños con sus camisetas celestes y blancas, brillos en sus rostros, banderas y trompetas, fueron los primeros en ponerle color y alegría a la noche. Pero no eran los únicos. La pasión y el fanatismo no entienden de edades: tanto madres, padres, abuelas y abuelos también acompañaban con la bandera de Argentina colgando por sus espaldas, transformando un rincón palermitano en una verdadera tribuna.

Ph: @lindaenvivo

Y si de tribuna hablamos, no podían faltar ellos: los vendedores ambulantes. Café, gaseosas, agua, papas fritas, pochoclos. Tenían todo lo necesario para que los presentes pudieran disfrutar de la mejor manera el partido sin moverse demasiado desde sus lugares.

Pero, ¿cómo estaba distribuido el lugar? Frente a la pantalla gigante había dos sectores principales: el más cercano con unos puff azules, donde algunos se recostaban o extendían mantas sobre el pasto; y uno más alejado donde empezaban a distribuirse unas reposeras de plástico amarillas.

Ph: @somoscorta

Además de eso, estaban las zonas para jugar por premios o disfrutar jugando a la pelota, como en el barrio.

Con el entretiempo del partido de Irak contra Noruega de fondo en la pantalla, el ambiente comenzó a cambiar. El murmullo crecía, los cuerpos se acercaban y desde lejos empezaban a escucharse los primeros bombos y redoblantes. Lentamente alguien comenzó a entonar: “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar”.

Eso sí. Se podrán imaginar que cada vez que Lionel Messi aparecía en la pantalla, el público estallaba.

El tiempo corría. De a poco, pero corría. Los minutos pasaban y la ansiedad se podía palpar en el aire.

-No estaba nerviosa, pero ahora que no falta nada sí- entre susurros se escuchaba a una chica hablar con su amiga.

Podía ser la realidad de muchos en el lugar. Y es que el clima mundialista se sintió recién a días de comenzar el Mundial.

21.57. Uno de los momentos más emocionantes de la noche. El Himno Nacional Argentino.

Todos de pie. Segundos antes de que se entonaran las primeras estrofas, un silencio se apoderó de la plaza. Uno cargado de emoción y esperanza compartida. La Selección Argentina es sentimiento. Convicción. Pasión. La fe de un país cae sobre sus hombros y el aliento de millones de personas.

Ahora sí, el himno. Se cantó como un grito sagrado, lleno de energía y optimismo.

Todos acomodados en sus lugares. Algunos no perdieron el tiempo y ya con comida en sus manos -hamburguesas o panchos- se prepararon para vivir el debut de Argentina en el Mundial 2026.

22.02. Sonó el silbato y arrancó el partido. Nadie tenía el celular entre sus manos. Todos estaban atentos. ¡Y menos mal! En un lapso de tres minutos fueron anulados un gol para cada lado… El de Argentina se podrán imaginar como se gritó. Apenas se podía escuchar cuando el relator Gustavo Kuffner dijo que estaba anulado.

Por más frío que se sintiera en el ambiente y aunque muchos estuvieran tapados hasta la cabeza, todos sentían otra cosa: el calor de una pasión capaz de hacer olvidar cualquier temperatura.

22.19. Esta vez el grito no fue en vano. Llegó el primer gol del Mundial de la mano del mejor jugador del mundo. La gente no dudó ni un segundo: todos se levantaron de sus lugares. Los abrazos no tardaron en llegar. Gritos por todos lados. El ruido de las trompetas acompañaba desde el fondo, mientras las banderas y las porras eran agitadas sin parar.

https://www.instagram.com/reel/DZq1jlOslCW/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==

-¡El enano está loco!- expresó un hincha entre risas.

-¡Está más vigente que nunca!- sumó otro.

Sin demasiado sufrimiento, más allá de los gritos cada vez que un jugador se acercaba al área, terminó el primer tiempo. Apenas el árbitro pitó el silbato muchos aprovecharon para ir al baño, otros a comprar y ¡ojo! hasta se pusieron a saltar como si de calentar para el segundo tiempo se tratara, para entrar en calor, combatir el frío y mantener encendida la energía.

Cada uno volvió a su lugar, como si de una cábala momentánea se tratara, y comenzó la segunda mitad.

Ph:@lindaenvivo

Al principio, pequeños susurros se escuchaban acompañando el juego. La atención estaba repartida entre la pantalla y las voces de todos hasta que, de repente, sin aviso, de miles de gargantas se desprendió un grito al unísono:

-¡GOOOOOOOOL!-

El segundo de Argentina. El segundo de Messi.

Uno ve jugar a esta selección y dice “uf, cuánto tuvieron que pasar los jugadores e hinchas de anteriores camadas para poder verlos disfrutar así dentro del campo de juego”. Porque ahora son un espectáculo. Nadie imaginaba vivir un debut mundialista con tanta tranquilidad.

23.39. Como si todavía se pudiera gritar más fuerte, llegó el tercero del capitán que descolocó a todos. Nadie lo veía venir. La expresión de asombro en todos era genuina. Con este gol, Messi igualó el récord de Miroslav Klose de 16 goles en copas del mundo.

¡Y te lo quieren seguir discutiendo…!

A los 80 minutos del partido, el diez se retiró del campo de juego para dejarle su lugar a Nico Paz. Los aplausos no tardaron en llegar al compás de la reverencia “Messi… Messi… Messi”.

Y como si se tratara de una escena ya escrita, una ráfaga de viento llegó de manera inesperada para hacer que la bandera celeste y blanca flameara en el aire, como una última postal de una noche que quedaría guardada en la memoria de todos los presentes.

Con el capitán fuera de la cancha, poco a poco algunos hinchas comenzaron a retirarse del lugar sin molestar a quienes decidieron quedarse hasta el final.

Cuando el árbitro pitó el final del partido, volvieron una vez más los aplausos. Cada persona presente emprendió la vuelta a sus hogares de manera tranquila y ordenada.

La fiesta argentina no se vivió solo en Kansas City, Estados Unidos, sino que también tuvo su capítulo especial en Buenos Aires, en la Plaza Seeber.

https://www.instagram.com/p/DZrFB5kjRVp/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==

El sueño de defender la copa levantada el 18 de diciembre de 2022 ya arrancó. La tercera estrella sigue brillando sobre el escudo argentino.

Una vez más. Como cada cuatro años, comenzó el sueño hacia un nuevo camino mundialista. Y cómo no ilusionarse, si tenemos al mejor jugador del mundo y un equipo que nunca nos dejó a gamba y vuelve a hacer creer a todo un país.

Más notas